El 10 de mayo siempre ha sido una fecha profundamente sagrada y venerada en el corazón de la sociedad mexicana, un día dedicado a honrar el amor incondicional, el sacrificio y la entrega de las madres. Sin embargo, la celebración de este año ha marcado un hito sin precedentes en la historia reciente de México. En un evento que combinó la profunda emotividad con un acto de contundente justicia social, la nación fue testigo de un parteaguas en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. La jornada comenzó con la sorpresiva reaparición del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien desde su retiro entregó un mensaje que tocó las fibras más sensibles del país, y culminó con un discurso arrollador de la actual presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, quien no solo defendió el legado femenino, sino que materializó este reconocimiento con la entrega oficial de la Pensión Mujeres Bienestar.
Desde la quietud y la inmensidad de la selva chiapaneca, específicamente desde su rancho en Palenque, Andrés Manuel López Obrador rompió el silencio mediático en el que se había mantenido. No lo hizo con el tono de un político debatiendo cifras o defendiendo reformas, sino con la calidez y la sencillez de un hijo y un padre que le habla directamente a su familia. En un mensaje profundamente humano, Lópe
z Obrador celebró a las madres, a las abuelas, a las que están presentes y a las que “cerraron sus ojitos”, enviando un abrazo fraternal a todas las mujeres de México. Subrayó que el trabajo del hogar no debe recaer exclusivamente en los hombros femeninos, haciendo un llamado enérgico a la sociedad entera: “Tenemos que cuidar a las mamás, no solamente el 10 de mayo, sino los 365 días del año”. Acompañando sus palabras con la icónica melodía “Amor eterno” del legendario Juan Gabriel, el exmandatario reafirmó que vivimos en “tiempo de mujeres” y que lo espiritual siempre debe prevalecer sobre lo material.
La emotividad de la mañana se trasladó rápidamente al norte del país, bajo el sol abrasador de Cajeme, Sonora. Allí, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tomó el relevo con una intervención que resonará en los libros de historia. Frente a miles de mujeres, autoridades locales y beneficiarias, Sheinbaum articuló un discurso apasionado que fue mucho más allá de las felicitaciones convencionales. Fue una clase magistral sobre la lucha histórica contra los males estructurales que han aquejado a México: el racismo, el clasismo y, muy particularmente, el machismo.
Sheinbaum recordó que el movimiento de transformación que lidera nació desde las bases, de la imperiosa necesidad de erradicar la discriminación. Recordando una enseñanza del Papa Francisco, enfatizó que la única vez que es válido mirar a alguien de arriba hacia abajo es cuando se le tiende la mano para ayudarlo a levantarse. En este contexto, condenó frontalmente las actitudes clasistas que por décadas dictaron que el éxito material definía el valor de una persona, ignorando que la pobreza ha sido a menudo el resultado de un sistema desigual y no de la falta de esfuerzo.
Pero el punto más álgido y profundamente conmovedor de su intervención llegó cuando abordó la opresión histórica hacia el género femenino. “A mí me tocó, seguramente a ustedes también, que nos dijeran: ‘Calladita te ves más bonita’. Eso no. Las mujeres nos vemos más bonitas cuando hablamos y cuando participamos”, sentenció Sheinbaum, arrancando una ovación ensordecedora. La mandataria desmanteló el mito de que el lugar exclusivo de la mujer es el hogar, reafirmando el derecho fundamental de las mexicanas a salir, trabajar, divertirse y liderar. Recordó que la llegada de una mujer a la Presidencia de la República significa que “llegamos todas”: las presidentas de las escuelas, de los hogares y de cada rincón del país.
En un brillante ejercicio de memoria histórica, la presidenta hizo justicia a las heroínas olvidadas de la patria, aquellas que los libros de texto tradicionales solían ignorar. Habló de Leona Vicario, quien financió la insurgencia y fue la primera periodista de México, defendiendo su amor por la patria frente al conservadurismo del siglo XIX. Rescató a Josefa Ortiz de Domínguez, quien no solo dio el famoso “taconazo”, sino que sufrió prisión y luchó hasta el final de sus días. Enalteció el sacrificio de la michoacana Gertrudis Bocanegra y nombró a Margarita Maza como la primera embajadora histórica de México, gracias a su labor diplomática durante la invasión francesa. Hoy, gracias a estas reformas de memoria cívica, 18 mujeres engalanan el calendario oficial de la nación, demostrando a las niñas de hoy que pueden soñar sin límites.

El momento culminante del evento fue, sin duda, la explicación y justificación de la nueva Pensión Mujeres Bienestar, dirigida exclusivamente a mexicanas de entre 60 y 64 años. Ante la pregunta retórica de “¿Por qué solo para mujeres?”, Sheinbaum ofreció una respuesta que caló hondo en la audiencia. Explicó que son las mujeres quienes históricamente han fungido como cuidadoras universales: cuidan a los hijos, mantienen el hogar, atienden a los maridos y, al llegar a la tercera edad, se les asigna el cuidado de los nietos. Este arduo trabajo, tradicionalmente invisible y no remunerado, es lo que el Estado mexicano ha decidido finalmente recompensar.
Para rematar, la presidenta compartió una anécdota reciente que desató la algarabía de las asistentes. Relató cómo un comediante, intentando hacerse el gracioso, criticó su llegada al poder diciendo que “ya llegó un ama de casa a Palacio Nacional”. Lejos de sentirse ofendida por el término, Sheinbaum lo abrazó con inmenso orgullo y lanzó una respuesta lapidaria que pasará a la historia: “A mucho orgullo soy ama de casa, soy mamá, soy abuela y, por voluntad del pueblo de México, comandanta suprema de las fuerzas armadas”. Una verdadera bofetada con guante blanco al machismo rancio que todavía intenta demeritar la labor doméstica.
El acto fue complementado por la intervención de la secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez Amaya, quien aportó el peso de las acciones concretas. Detalló que este programa representa un acto de justicia monumental. Las beneficiarias recibirán un apoyo de 3,100 pesos bimestrales de manera directa a través del Banco del Bienestar, y al cumplir los 65 años, transitarán automáticamente a la pensión universal de adultos mayores. A nivel nacional, cerca de 3 millones de mujeres están siendo reivindicadas con este esquema, mientras que tan solo en el estado de Sonora, 70,000 mujeres se benefician de una histórica inversión social que supera los 1,448 millones de pesos en un solo año.

El evento concluyó con lágrimas de emoción y rostros llenos de esperanza. La entrega simbólica y física de las tarjetas a mujeres de la región, como Alta Gracia Ruiz Acuña, Josefina Gutiérrez y Onésima Moroyoki, no fue solo la entrega de un plástico bancario; fue la materialización de una disculpa histórica por parte del Estado hacia millones de mexicanas cuyas manos construyeron, en el silencio de sus cocinas y el cansancio de sus jornadas, los cimientos de este país. Este 10 de mayo no solo hubo flores y canciones; hubo justicia, empoderamiento y la certeza de que, en el México actual, el trabajo de una madre y un ama de casa por fin tiene el valor que siempre ha merecido.