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La Verdadera Historia De La Muerte De Eleazar García “Chelelo” Y Sus Hijos

La Verdadera Historia De La Muerte De Eleazar García “Chelelo” Y Sus Hijos

Esta es la historia de como tres tragedias familiares marcaron el destino de una de las dinastías más queridas del cine mexicano. Eleazar García Chelelo y su hijo no murieron juntos, como sugieren algunos videos virales en redes sociales. La verdad es mucho más compleja y dolorosa. El legendario comediante norteño falleció en 1999 tras una caída fatal. Su hijo Chelelo Jr.

sucumbió a complicaciones diabéticas en 2011 y un tercer hijo perdió la vida por COVID-19 en 2020. Hoy vamos a contarles la historia completa y verificada de estas tres pérdidas devastadoras, pero también vamos a recordar la vida extraordinaria del hombre que nos hizo reír durante décadas al lado de Antonio Aguilar.

 Porque antes de las tragedias hubo un niño de Tamaulipas que cobraba un centavo por funciones de títeres y terminó convirtiéndose en leyenda del cine mexicano. Eliazar García Saence nació el 28 de septiembre de 1924 en el Rancho de los Guerras, que hoy es parte del municipio de Miguel Alemán en Tamaulipas. Aunque algunas fuentes mencionan 1934, la biografía escrita por su propio hijo y documentos regionales confirman que fue en 1924.

Desde niño, Eleazar mostró un talento natural para el espectáculo. Pueden imaginarse esto. En el traspatio de su casa montaba funciones de títeres y cobraba apenas un centavo por entrada. Ese centavo era toda una fortuna para un niño de rancho en aquellos años. Su vida cambió completamente a los 14 años cuando el circo imperial Losguerra llegó a su pueblo.

 El muchacho quedó tan fascinado que se enroló como aprendiz. Ahí empezó a recorrer pueblos polvorientos interpretando corridos, ganando apenas para comer, pero aprendiendo el oficio que lo haría famoso. Antes de ser actor, Chelelo fue músico, tocaba la guitarra y el contrabajo, y grabó discos para Falcón y Columbia. Incluso compuso canciones.

 Una de ellas, la aduana de Mier, se convirtió en un corrido popular de los años 30 que denunciaba las corruptelas de los aduaneros fronterizos. Era un artista completo. Su trabajo en la radiodifusora Se Miguel Alemán le abrió puertas importantes. Ahí entrevistaba a las grandes figuras que llegaban a la región.

 Tintán, Chelo Silva y un joven charro que cambiaría su destino para siempre, Antonio Aguilar. El nombre artístico que todos conocemos nació en Guatemala en 1964 durante el rodaje de la gitana y el charro con Lola Flores. Fue Antonio Aguilar quien lo bautizó como El Chelelo, un apodo cariñoso derivado de su nombre Eleazar.

 Pero su debut en el cine había llegado 3 años antes, en 1961, gracias a un encuentro afortunado. El escritor Ricardo Garibay y el actor Fernando Casanova lo descubrieron durante una gira por Tamaulipas. Quedaron tan impresionados que le dieron su primera oportunidad en Los Hermanos del Hierro. Eleazar García dejó los corridos y el contrabajo para convertirse en Chelelo, el comediante.

 La dupla Chelelo Antonio Aguilar se convirtió en una de las más icónicas del cine mexicano. Chelelo era el said kick cómico del charro Galán, el amigo fiel que metía la pata, pero siempre sacaba a Antonio de apuros con su ingenio ranchero. Conquistaron audiencias de todas las edades. Juntos filmaron decenas de películas que hoy son parte de la memoria colectiva de México.

Cái chết bi thảm của Eleazar Garcia "Chelelo" và con trai ông

 El caballo blanco en 1962, El Ojo de vidrio en 1969 donde interpretó a Chelelo Buenavista, Valente Quintero en 1973, Simón Blanco en 1975. Cada una de estas películas llenaba los cines de pueblo en pueblo. En total, Chelelo participó en más de 200 películas según diversas fuentes. Aunque el sitio IMDb registra 117 créditos verificados.

 Lo importante no es el número exacto, sino el impacto. Generaciones enteras crecimos viendo sus películas en la televisión, repitiéndolas una y otra vez cada domingo. Chelelo no solo era querido por el público, la industria también reconoció su talento. En 1965 ganó Laosa de Plata por Viento Negro, una película de 1964 que años después la revista Somos ubicó en el lugar 88 de las 100 mejores películas del cine mexicano.

 No era poca cosa. En 1985 ganó un premio en el festival internacional de cine de Rusia por la cárcel de Laredo. Chelo había llevado la comedia norteña mexicana hasta Rusia y los rusos se reían igual que nosotros con sus ocurrencias. Los expertos del cine lo colocaban junto a Eulalio González Piporro y Alejandro Reina como uno de los tres principales comediantes norteños del cine mexicano.

Pero Chelelo tenía algo especial, esa química perfecta con Antonio Aguilar que nunca se ha vuelto a repetir. En la década de los 90, cuando muchos actores de su generación ya estaban retirados, Chelelo dio un giro sorprendente. Se convirtió en diputado federal en el Congreso de la Unión. El comediante de rancho ahora legislaba para México y lo hizo sin abandonar el cine.

 Pero la vida no es solo éxito y risas. En 1996, durante una gira artística por Veracruz, Chelelo sufrió una embolia severa que le paralizó todo el lado derecho del cuerpo. Para un hombre que había hecho reír con su cuerpo, sus gestos, sus movimientos, aquello fue devastador. Se retiró a su rancho en Miguel Alemán, Tamaulipas.

 Ahí, lejos de las cámaras y los reflectores, comenzó una lucha silenciosa. Durante 3 años realizó ejercicios de rehabilitación con una disciplina férrea y lo logró. Recuperó casi el 90% de su movilidad. A sus 72 años, Chelelo había vencido a la embolia. Parecía que el peor momento había pasado. Su familia respiraba aliviado.

 Chelelo volvía a caminar por su rancho, a bromear, a ser el mismo de siempre. En agosto de 1999, cuando su recuperación parecía casi completa, ocurrió lo impensable. Chelelo sufrió una caída en su rancho, un accidente doméstico de esos que le pasan a miles de personas todos los días. Pero el golpe en la cabeza le produjo un hematoma cerebral en el lado derecho.

 Su esposa y sus hijos lo trasladaron de inmediato al Hospital Muguerza de Monterrey. Los médicos actuaron rápido. Le realizaron dos cirugías para extraer los coágulos de sangre. Hicieron todo lo que la medicina podía hacer, pero su cuerpo ya venía debilitado por la embolia de 3 años atrás. no resistió las operaciones.

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