En la era de la hiperconectividad, las plataformas digitales se han transformado en un terreno donde las fronteras entre la vida pública y la intimidad son prácticamente inexistentes. Para los creadores de contenido, esta exposición masiva suele convertirse en un arma de doble filo, donde cualquier detalle de su comportamiento, vestimenta o relaciones puede ser descontextualizado y transformado en un rumor viral difícil de frenar. Este es precisamente el escenario que ha tenido que navegar durante años la conocida influencer y tiktoker Thaly, quien recientemente tomó la decisión de publicar un extenso y detallado descargo audiovisual para aclarar, de una vez por todas, las persistentes especulaciones que giran en torno a su orientación sexual y su relación con la comunidad LGBT .
A través de un relato honesto, cargado de ironía pero también de una profunda crítica hacia los estereotipos sociales, la joven nacida en el año 2002 desentrañó el origen de un rumor que la ha acompañado desde su infancia en su barrio natal, pasando por sus aulas escolares, hasta llegar al implacable tribunal del internet . Lo que comenzó como una serie de malentendidos infantiles y prejuicios arraigados en su núcleo familiar escaló con el tiempo hasta convertirse en acusaciones formales de “queerbaiting” —una estrategia utilizada para simular pertenecer a una minoría sexual con el único fin de atraer audiencia y notoriedad—, un señalamiento que Thaly ha rechazado de manera tajante, exponiendo las vivencias reales que moldearon su identidad .
La promesa de la infancia y el inicio de las sospechas familiares
Para comprender cómo se cimentaron los rumores en el entorno de la creadora de contenido, es necesario remontarse a sus primeros años de vida. Thaly y su mejor amiga nacieron con apenas un mes de diferencia en el año 2002 y crecieron de manera contigua, habitando dos departamentos idénticos ubicados uno arriba del otro , . Impulsadas por la cercanía geográfica y la complicidad de sus respectivas madres, las dos niñas desarrollaron un vínculo simbiótico extremadamente fuerte desde sus primeros meses de edad . Compartían absolutamente todas las actividades de su rutina diaria: comían juntas, jugaban en el vecindario, dormían en la misma cama y experimentaban un apego tan profundo que la distancia temporal generaba intensos celos infantiles en ambas .
Este nivel de exclusividad las llevó a realizar un pacto formal a la edad de siete años, comprometiéndose a no entablar amistad con ninguna otra persona en sus respectivas instituciones educativas, una promesa que Thaly cumplió de manera estricta y solitaria hasta que fue transferida a la misma escuela que su vecina , . La constante cercanía entre las dos niñas y la intensidad de su afecto mutuo, expresada a través de cartas cotidianas donde el “te amo” era una frase recurrente debido a la crianza abierta y afectuosa que Thaly había recibido de su madre, comenzaron a ser interpretadas por los adultos del vecindario como algo que trascendía una simple amistad infantil , . La sociedad, acostumbrada a encasillar los afectos desde etapas muy tempranas, empezó a sembrar las primeras dudas sobre la naturaleza de la relación entre ambas .
El incidente de la tortilla de huevo: Un día de acoso escolar por inocencia
El punto de inflexión que consolidó el rumor fuera del ámbito vecinal ocurrió cuando Thaly tenía apenas siete años y se integró a su nueva aula escolar . En su primer día de clases, fue asignada al asiento contiguo de un niño llamado Tonito, quien llamó de inmediato su atención, convirtiéndose en el primer interés romántico infantil de su vida . Sin embargo, en lugar de entablar una conversación convencional sobre gustos o pasatiempos, el menor confrontó a la nueva alumna con una pregunta directa y cargada de un lenguaje que ambos apenas comprendían: “¿Eres tortillera?” .
En el contexto regional donde se desarrollaba la infancia de la influencer, el término “tortillera” era utilizado de forma despectiva para hacer referencia a las mujeres lesbianas . No obstante, la inocencia de una niña de siete años la llevó a aplicar una lógica estrictamente gastronómica: siendo una ferviente consumidora de las tortillas de huevo que preparaban en su hogar, Thaly respondió con entusiasmo y orgullo: “Sí, súper tortillera” , . La respuesta provocó una reacción inmediata y desmesurada en el menor, quien se puso de pie y gritó ante todo el salón que la nueva alumna era lesbiana .
Las consecuencias de este malentendido fueron devastadoras para la estabilidad emocional de la pequeña. De manera instantánea, Thaly fue víctima de un severo aislamiento y rechazo por parte de sus compañeros de clase, quienes la trataron como si portara una enfermedad contagiosa, obligándola a pasar los periodos de recreo en absoluta soledad , . La confusión de la niña era total, pues no lograba comprender por qué el gusto por un alimento cotidiano desataba un nivel tan alto de hostilidad y desprecio entre sus pares . Al finalizar la jornada, la situación escaló a la esfera académica cuando la profesora de la clase la retuvo a solas para abordar el “problema” . Al ser interrogada nuevamente por la docente sobre si le gustaban las niñas, la confusión se disipó cuando Thaly aclaró que su afirmación se refería exclusivamente a la comida, provocando la risa de la maestra y poniendo fin al incidente escolar, aunque el estigma social ya se había esparcido de manera irrevocable , .
El estigma de las “marimachas” y el veto al deporte por prejuicios de género
A medida que Thaly y su mejor amiga avanzaban hacia la adolescencia, las etiquetas impuestas por su entorno social se volvieron más rígidas. Ambas adoptaron una estética y un comportamiento que en sus comunidades era catalogado bajo el término despectivo de “marimachas” . Se trataba de un estilo de vida activo y alejado de las dinámicas tradicionales impuestas a las niñas de la época: preferían correr por las calles, jugar al escondite, interactuar con los niños del barrio y vestir con prendas holgadas , . La mejor amiga de la influencer manifestaba un rechazo particular por las blusas de tirantes o los pantalones cortos por encima de la rodilla, optando siempre por ropa de corte masculino y el cabello rígidamente recogido, lo que ante los ojos de los vecinos la convertía en una suerte de referente de los estereotipos de género masculinizados , .
Esta resistencia a encajar en los moldes tradicionales de la feminidad alcanzó su punto crítico cuando la institución educativa ofreció a las alumnas la opción de inscribirse en clases de baile o en clases de judo . Mientras la totalidad de las niñas optaron por la danza, Thaly y su mejor amiga decidieron ingresar a la disciplina de las artes marciales con el único objetivo de aprender técnicas de defensa personal , . Thaly demostró una notable aptitud para el deporte, enfrentándose y derribando a los varones de la clase sin ningún tipo de reserva o temor .
Sin embargo, el instructor de judo resultó ser un amigo cercano del padre de la influencer . A pesar de ser un progenitor ausente en términos de visitas cotidianas o cumplimiento de pensiones alimenticias, el hombre intervino de forma drástica al enterarse del desempeño de su hija . Convocó a Thaly a su residencia con un semblante de profunda preocupación y le exigió el retiro inmediato de las clases de judo, argumentando de manera tajante que se trataba de un “deporte de lesbianas” debido a que compartía espacio y combates con varones , . La presión social e institucional ejercida por su propio padre obligó a la joven a abandonar una actividad en la que destacaba, evidenciando cómo los prejuicios de los adultos limitaban el desarrollo de los menores sobre la base de suposiciones infundadas sobre su orientación sexual .
La migración a Canadá, el uso de las redes y una declaración inesperada
A la edad de once años, Thaly se trasladó junto a su familia a Canadá, un cambio geográfico radical que acentuó la nostalgia por su entorno natal y, de forma particular, por su mejor amiga . Al crear su primera cuenta en la plataforma Facebook, la menor canalizó la falta que le hacía su compañera configurando una fotografía junto a ella como imagen de perfil, otra variante en la foto de portada y realizando una publicación adicional con el mismo contenido visual , . Esta triple insistencia fotográfica encendió de inmediato las alarmas de su madre, quien le sugirió retirar las imágenes argumentando que la composición de la página se percibía de manera “rara” y alimentaba los rumores de que ambas sostenían una relación sentimental a larga distancia, una interpretación que Thaly rechazó firmemente en su momento, sosteniendo que se trataba de un genuino afecto amistoso , .
Años más tarde, durante su etapa en el college canadiense en 2019, Thaly experimentó una de las situaciones más incómodas y definitorias de su juventud . Mantenía una relación muy cercana y afectuosa con una compañera de clases, con quien compartía abrazos, risas y la costumbre de caminar tomadas de la mano, dinámicas que la influencer replicaba de manera natural con el resto de sus amistades femeninas sin otorgarles una connotación romántica , . Sin embargo, la otra joven interpretó estos gestos desde una perspectiva sentimental .
Un día, al ingresar al salón de clases, Thaly notó una atmósfera inusual: el mobiliario había sido redistribuido para formar un círculo despejado alrededor de su mesa, donde su amiga la esperaba sosteniendo un cartel con la propuesta explícita: “¿Quieres ser mi novia?” , . Ante la mirada expectante y los vítores de los demás estudiantes que celebraban la escena al grito de “¡vivan las lesbianas!”, Thaly quedó completamente paralizada por el miedo y la sorpresa , . Tras un abrazo incómodo, solicitó hablar en privado fuera del aula, donde le aclaró a la joven de forma respetuosa que no compartía sus sentimientos y que su orientación era estrictamente heterosexual , . La aclaración desató una fuerte reacción de rechazo en la otra estudiante, quien se sintió profundamente ilusionada y argumentó que los abrazos y las miradas cotidianas habían sido una forma de coqueteo , . A partir de ese momento, la amistad se disolvió por completo, transformándose en una abierta enemistad y hostilidad por parte del grupo de amigas de la joven rechazada , .
El despertar digital de 2020 y las acusaciones de “queerbaiting”
