Posted in

El rancho de Jaime Moreno en México 2026 – Fortuna Discreta

El viernes primero de mayo de 2026, en la terminal de autobuses AXA en Chiapas, alguien sacó el celular y tomó una fotografía. En la imagen, parado frente a la taquilla como cualquier viajero común, hay un hombre de más de 70 años. Ropa sencilla, cabellera escasa, teñida de negro, sin compañía, sin el tipo de presencia que hace que la gente gire la cabeza en los aeropuertos porque reconoce a alguien importante.

Esa fotografía se volvió viral en Facebook en horas. Decenas de miles de personas que en los años 70 y 80 habían comprado entradas al cine para ver a ese hombre en la pantalla, que habían comprado las fotonovelas donde aparecía como protagonista de historias de amor, que recordaban los ojos verdes penetrantes, y el físico, que lo convirtió en el primer actor latino en posar desnudo para la revista Playgir en 1975.

Miraron esa foto con la mezcla específica de sorpresa y nostalgia y algo parecido a la tristeza que producen los ídolos cuando el tiempo los devuelve a la escala humana. Jaime Moreno, el galán que compitió con Andrés García por el título de hombre más deseado del cine mexicano. El actor que hizo que una actriz española eligiera irse con él antes que con García en pleno set de filmación.

El hombre que tuvo a Lorena Herrera durante 5 años, a Olivia Collins durante siete y al que Irma Serrano describió en sus memorias, con la franqueza colorida que Irma siempre tuvo para describir todo. ¿Qué estaba haciendo en una terminal de autobuses en Chiapas? La respuesta a esa pregunta lleva a una historia que los medios cubrieron de manera superficial, porque los medios siempre cubren superficialmente las historias de los artistas que ya no están en el punto más alto de su fama.

una historia de un rancho en Chiapas, de una batalla legal de casi una década que terminó con el actor desalojado de su propia propiedad por una orden judicial de un exempleado que lo demandó por despido injustificado y que terminó ganando, y de un hombre de 70 y tantos años que frente a la cámara de alguien que tomó una foto sin que él lo pidiera, parece exactamente lo que es.

alguien que vive lejos de los reflectores que una vez lo definieron. Pero hay preguntas que esa foto no responde. Preguntas que los medios que cubrieron la historia viral tampoco respondieron, porque responderlas implicaba investigar más allá del impacto visual de la imagen. ¿Qué ocurrió realmente con Finca Los Olivos? ¿Qué dijo Jaime Moreno sobre ese proceso legal cuando habló de él? ¿Y qué hay de lo que no dijo? ¿Qué queda hoy de la carrera y de la vida del galán de los ojos verdes que en los años 80 era tan solicitado que los directores competían

por su nombre en los carteles? Y la pregunta que nadie hace porque parece cruel, aunque sea la pregunta más honesta de todas. ¿Cómo se sobrevive haber sido Jaime Moreno en los años 70 y 80 y llegar a los 70 con lo que él tiene hoy? Antes de terminar este video, vas a tener todas las respuestas. Comencemos. Jaime Moreno, cuyo nombre real es simplemente Jaime Moreno, sin los apellidos compuestos de los artistas que cambian su identidad para la pantalla, nació en circunstancias que él mismo ha ayudado a oscurecer con declaraciones

contradictorias sobre su año de nacimiento. Aquí, hay que ser honesto, la fecha de nacimiento de Jaime Moreno es uno de los misterios bien conservados del espectáculo mexicano. Él insiste en haber nacido en 1957. Lorena Herrera, que lo conoció bien durante los 5 años que vivieron juntos, reveló en una entrevista con el periodista Gustavo Adolfo Infante que Jaime le había mentido sobre su edad cuando se conocieron, que en realidad tenía casi la misma edad que la madre de Lorena, que la diferencia entre lo que

él decía tener y lo que en realidad tenía era de aproximadamente 10 años. Si Lorena tiene razón, Jaime Moreno nació alrededor de 1947. Si él tiene razón, nació en 1957. La diferencia importa no solo como dato biográfico, sino como clave para entender la cronología de su carrera. Si nació en 1947, tenía 28 años cuando debutó en el cine en 1973 y no 16, como la versión de 1957 implicaría.

Si nació en 1947, la foto de la terminal de autobuses de 2025 lo muestra a sus 78 años, no a sus 68, sea cual sea la fecha real. Lo que está documentado es que en los años 60 el joven Jaime Moreno vivía en la ciudad de México trabajando como locutor en la estación de radio XXui y cantando en bares locales para complementar sus ingresos.

Una vida modesta en la gran ciudad, el tipo de vida que miles de jóvenes llegados de provincia llevan en la capital mientras esperan que algo cambie. Lo que cambió fue una noche en un bar donde la actriz Sasha Montenegro lo escuchó cantar. Montenegro lo presentó a la actriz veterana Keta de Levat, quien se convirtió en su representante.

Y de la mano de Delevat, Jaime Moreno, llegó a su primera aparición en el cine en 1973 con un papel pequeño en el Premio Nobel del Amor junto a Angélica María y Roberto Jordán. 3 años después, en 1976, llegó el primer papel protagónico, India con Isela Vega y Mario Almada. Y ese papel abrió el camino a lo que siguió en los años finales de los 70 y toda la década de los 80.

Una carrera cinematográfica prolífica en el género que en México se llamaba Cine de ficheras, cine picaresco o cine de aventuras adultas y que producía películas con frecuencia industrial. para satisfacer una demanda del público que los estudios de Hollywood no podían satisfacer directamente en el mercado mexicano.

Jaime Moreno fue uno de los galanes más activos de ese cine. Víboras, las arañas, se despellejan al tejer, terror y encaje negro, los mantenidos, El sentido del sexo. Títulos que hoy suenan a otro mundo porque son otro mundo. el México cinematográfico de los años 70 y 80, que tenía sus propias reglas, su propio mercado y su propia lógica de lo que el público quería ver.

Y en ese mundo, Jaime Moreno tenía dos activos que lo hacían ideal para lo que ese cine requería. un físico excepcional el resultado de años de disciplina y entrenamiento que él mantuvo con una consistencia que sus contemporáos recuerdan con la mezcla de admiración y envidia que produce ver a alguien hacer bien algo que uno mismo no puede hacer y unos ojos verdes que en la pantalla producían el tipo de impacto visual que los directores de casting buscan y raramente encuentran con tanta intensidad.

En 1975 llegó el momento que consolidó su nombre más allá del mercado mexicano. Jaime Moreno se convirtió en el primer actor mexicano y latino en posar desnudo para la revista Playgir en Estados Unidos. una decisión que en el contexto del México de 1975 era audaz hasta el punto de lo escandaloso y que produjo exactamente el tipo de cobertura mediática que los publicistas de los artistas sueñan con generar para sus clientes, pero que raramente pueden provocar sin que parezca calculado.

no parecía calculado, o al menos no parecía solo calculado, parecía también la expresión natural de alguien que entendía que su físico era su capital más valioso y que estaba dispuesto a usarlo de todas las maneras que el mercado permitiera. Ese año también comenzó la rivalidad con Andrés García, que ambos alimentaron durante décadas con declaraciones que los periodistas de espectáculos recibían con la gratitud de quien sabe que el material se escribe solo.

Andrés García era en los años 70 el galán indiscutible del cine mexicano, el de República Dominicana, que había conquistado México con un carisma y un físico que el cine de aventuras de la época necesitaba con urgencia. García acumulaba conquistas amorosas, reales y de pantalla, con una velocidad que hacía que los demás galanes de su generación parecieran aletargados por comparación.

Read More