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TALINA FERNÁNDEZ: She Chose Her Son… and Mexico Never Forgave Her

Talina estaba ahí trabajando de modelo de comerciales, sacando dinero como podía después del divorcio. [música] Hablaba tres idiomas, era guapa, tenía una adicción que paraba el tráfico. Raúl Astor la miró y dijo sin pensarlo mucho, que esa mujer tenía que estar en la televisión. La invitó a su programa. Era 1970. Talina tenía 26 años y entró y le gustó.

Fíjate qué cosa. La niña que se educó para hablar perfecto, para no comerse ni una S, [música] acabó ganándose la vida precisamente con eso. A veces la vida te cobra factura y a veces, de pura casualidad, [música] te paga con lo que mejor sabes hacer. Y desde aquel día no salió de una pantalla durante 53 años.

53 años. piénsalo un segundo. Una mujer [música] que entró a la tele para no pasar hambre y terminó siendo una de las caras más queridas de México durante medio siglo. Y esa misma voz, la que despertaba a México cada mañana entre risas, un día iba a tener que ponerse seria y darle al país entero en directo una de las peores noticias de su historia por una amiga, pero todavía falta para eso.

Primero hay que entender cómo llegó una mujer divorciada [música] y sin un peso a estar de repente dentro de la televisión. En muy poco tiempo, Talina pasó de buscar trabajo desesperada a convertirse en una de las figuras de confianza de Televisa. Don Emilio Azcárraga, el dueño de todo aquello, empezó a confiar en ella y México empezó a verla todos los días [música] por las mañanas, sobre todo, que es cuando una casa está en su momento más vulnerable.

Fíjate [música] cuando todavía estás en bata con el café a medias peleándote con los niños para que se vistan. Y ahí estaba ella acompañándote con esa voz tan cuidada. Y no solo por las mañanas, [música] porque Talina estuvo en todo. Cubrió desde los Ócar hasta los certámenes de Miss Universo. Estuvo en el Teletón. Estuvo tantos años en tantos sitios que es casi imposible que tú no la tengas asociada a algún momento concreto de tu vida.

una tarde, una cena, un sábado, por esa elegancia para hablar, [música] por ese mimo con el idioma, le pusieron un apodo que se le quedó pegado para siempre. La dama del buen decir, “Yo me acuerdo del sonido de la tele encendida en la cocina temprano mientras mi madre hacía el desayuno y nosotros peleándonos con los zapatos del colegio.

Y de fondo esa voz tan clara, [música] tan tranquila, como si nada malo pudiera pasar mientras esa señora estuviera hablando. Seguro que tú tienes una imagen parecida guardada por ahí. Y por eso, cuando años después empezaron a salir las cosas duras de su vida, a mucha gente le costó tanto porque no era una desconocida, era casi de la familia y de la familia, ya sabes, cuesta más [música] aceptar según qué cosas.

Y hay algo bonito y un poco triste en ese apodo, si lo piensas, porque Atalina la admiraban por lo bien que hablaba, por lo que decía, por cómo lo decía. Y resulta que las cosas más grandes de su vida fueron justo las que no dijo durante años. Pero a eso llegamos. Te cuento qué pasaba mientras tanto en su vida personal, porque la vida personal de Talina daría para una telenovela ella sola.

Después de Gerardo Levi se casó dos veces más. La primera con un amigo de la infancia, duró 6 años. La segunda con un hombre poderoso, un político del PRI, Alejandro Carrillo Castro. [música] Y ese sí que duró 34 años aguantó Talina aquel matrimonio. 34. Hasta que en 2015, con 71 años ya cumplidos, dijo basta. La razón, según contó ella misma en varias entrevistas, fue que él tenía otra relación.

Italina después de tres [música] décadas recogió sus cosas y se fue a los 71 años, que es una edad en la que mucha gente piensa que ya no se puede empezar de nuevo. Y ella [música] otra vez hizo justo lo contrario. Y mira, años después soltó algo que en México cayó como una bomba simpática [música] que en su juventud había tenido un romance con Julio Iglesias.

Así con toda la naturalidad del mundo, como quien cuenta que una vez fue a [música] la playa. Pero te voy a decir una cosa, el amor más grande de la vida de Talina no fue ninguno de aquellos maridos, [música] ni el francés, ni el político, ni mucho menos el cantante. [música] Fueron sus tres hijos, Mariana, Coco y Patricio.

Y fíjate, con uno de esos tres, con Coco le llegaría años después la tormenta que partió al país en dos, pero aún falta para esa noche, porque el vínculo más hondo, el que lo marcó todo, era con otra. Con ella tenía algo que iba más allá de madre e [música] hija con Mariana. Y antes de llegar a Mariana, ¿te acuerdas de la imagen que te dejé al principio? La detalina contando en directo cómo se rompía México.

[música] Pues ha llegado el momento de contártela entera, porque ese día tú lo recuerdas seguro. Lo que a lo mejor no sabías es que ella estaba ahí. 23 de marzo de 1994, Tijuana, Baja California. [música] Talina llevaba unos meses viviendo allí en la frontera y todo por una idea rarísima que se le había metido a don Emilio Azcárraga en la cabeza.

[música] Quería probar a vender productos por televisión, como el shopping de Estados Unidos, que aquí todavía no existía, y pensó en Talina para arrancarlo. Ella aceptó, se llevó a [música] la familia y se instaló en Tijuana. Y allí, en la frontera, se reencontró con una amiga. Una amiga que se llamaba Diana Laura Riojas.

Y Diana [música] Laura no era una amiga cualquiera, era la esposa de Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI a la presidencia de México, el hombre [música] que, según todas las encuestas iba a ser el próximo presidente del país, el favorito, el que todos daban por hecho. Y mira, no era una amistad de campaña, [música] de esas de saludarse en los eventos.

Las dos se conocían de antes. Habían sido vecinas en Ciudad de México. Se tenían un cariño de verdad. del que no sale en las fotos oficiales. Comían juntas, se invitaban a casa [música] y aquel 23 de marzo, Diana Laura le pidió a Talina que la acompañara a un meeting. Colosio iba a hablar esa tarde en un barrio popular llamado Lomas Taurinas.

[música] Y aquí viene algo que Atalina le dio vueltas el resto de su vida, porque ella contó después en una entrevista que ese día le daba flojera ir. Estaba cansada, [música] no le apetecía. Pensó en quedarse en casa, pero Diana Laura insistió. Italina por amistad agarró sus cosas y fue. Por amistad, quédate con ese detalle porque es de esos pequeños y si no hubiera ido, que persiguen a una persona para siempre.

[música] Y allí, en Lomas Taurinas, Talina presenció uno de los momentos más oscuros [música] de la historia reciente de México. Colosio bajó del escenario. Había gente por todas partes, empujones, gritos, un gentío. Y entonces, entre la multitud, un hombre se le acercó y todo se rompió. La gente se volcó encima, [música] se armó el caos.

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