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ARIADNA MONTIEL DESTROZA A MARU CAMPOS: 12 DÍAS DESAPARECIDA Y AHORA CULPA A MORENA

¿Y por qué Ariatna Montiel desmontó en cuestión de horas en lugar dejarlo pasar? Porque la presidenta nacional de Morena no le pasó ni una. Ese mismo 15 de junio, Montiel publicó en Xe que se volvió viral, encabezado por las dos palabras que ya conoces. Qué hipocresía. Y de ahí en adelante fue demolición pura. La dirigente morenista le recordó a Campos que habría faltado al 70% de las mesas de paz y seguridad de Chihuahua y soltó la frase que más dolió, que la violencia en Chihuahua es producto del abandono de su gobernadora. le dio la vuelta

completa al argumento, “No es el gobierno federal el de la muerte, es la propia Maru la que habría dejado morir a su estado por no hacer el trabajo para el que la eligieron. Y Montiel no se detuvo ahí. También le echó en cara que cobra mucho más que la presidenta, la mandó a pedir licencia si está cansada y la amarró directamente con la ruta de Felipe Calderón, ese expresidente que, según las propias palabras de la morenista, bañó de sangre al país.

Y acuérdate, Calderón fue justo uno de los que estuvo en la última foto pública de Marú el 30 de mayo. No es coincidencia menor que la gobernadora se rodee precisamente de los personajes que más sangre derramaron y que después se atreva a hablar de gobierno de la muerte. ¿Y qué tiene que ver el cansancio que la propia Marú confesó en televisión nacional con todo este desastre? Resulta que la palabra cansancio no la inventó Morena, la dijo la mismísima Maru Campos.

El 20 de mayo, en plena entrevista con Carlos Loret de Mola, la gobernadora confesó frente a millones de espectadores que estaba cansada, cansada a unos meses de terminar su mandato en uno de los estados más golpeados por la violencia del país. Y semanas después, esa misma palabra le explotó en la cara cuando desapareció 12 días y todo mundo recordó lo evidente.

Ah, claro, ya había avisado en cadena nacional que estaba harta de gobernar. Por eso cuando Andrea Chávez le contestó fue durísima. Si está cansada que mejor renuncie, le dijo de frente. Pero todo esto, el cansancio, las vacaciones, el sueldazo, las mesas vacías, se queda chiquito al lado de lo que de verdad estaría detrás de esos 12 días.

Porque mientras Maruc Campo se hacía humo en Chihuahua, seguía coleando un escándalo que la tiene en la mira de la Fiscalía General de la República. Uno que mezcla un operativo antidrogas, la presencia de agentes extranjeros en suelo mexicano y un expediente que la panista ha intentado tapar llamándolo persecución política.

Y ese justamente es el hilo que casi nadie está jalando. ¿Y por qué se apresuró a gritar persecución política? en lugar de explicar qué fue lo que pasó, porque cuando alguien sale corriendo a victimizarse antes de que le terminen de preguntar, uno se queda con la mosca detrás de la oreja. La gobernadora, en lugar de aclarar qué ocurrió en ese operativo, optó por el viejo libreto del PAN, hacérsela perseguida, decir que la fiscalía la ataca por venganza política, envolverse en la bandera y desviar la conversación, pero los hechos, las

fechas y los expedientes no se borran con una frase de víctima. Lo único que está confirmado y que la propia presidenta Shane Bound reconoció es que este caso escaló hasta convertirse en un quiebre serio en la relación de México con Estados Unidos. Imagínate el tamaño del asunto.

No es un chisme de pasillo, es algo que sacudió la relación entre dos países y en el centro de ese terremoto está otra vez el gobierno de Marú Campos. Porque cuando juntas todo el operativo antidrogas, los agentes extranjeros, el expediente de la fiscalía, el grito de persecución política y encima de eso 12 días en los que la gobernadora desapareció sin dar una sola explicación.

La pregunta deja de ser si Maru Campos es floja y se convierte en otra mucho más incómoda. Yo no afirmo nada que no se haya dicho ya en distintos medios. Solo estoy poniendo las piezas una junto a la otra para que tú saques tus propias conclusiones. ¿Qué es exactamente lo que se está manejando sobre ese operativo? ¿Qué papel habría tenido el gobierno de Maru Campos? ¿Y por qué su desaparición de 12 días encaja justo día por día con el momento más caliente de ese escándalo? Eso es lo que vamos a empezar a destapar ahora mismo, sin dejar un solo cabo suelto. Y

para entender lo que se está manejando detrás de esos 12 días, hay que regresar unas semanas atrás a un episodio que sacudió a Chihuahua y que muchos noticieros pasaron de puntitas, porque en el estado que gobierna Maru Campos se llevó a cabo un operativo contra el narcotráfico que terminó de la peor manera posible con muertos de por medio, pero no eran muertos cualesquiera y ahí empieza lo gordo del asunto.

Lo que trascendió de aquel operativo es de esas cosas que cuando las escuchas te cuesta creer que estén pasando en México a plena luz del día y sin que casi nadie diga nada. ¿Y qué tiene de extraordinario un operativo antidrogas en un estado donde tristemente los operativos son casi el pan de cada día? Lo extraordinario no fue el operativo en sí, sino quiénes habrían estado metidos en él.

Según lo que se ha reportado, en esa acción no solo participaron fuerzas mexicanas, habrían estado involucrados agentes extranjeros, agentes de inteligencia de Estados Unidos operando en territorio nacional. Y aquí conviene parar tantito porque esto no es un detalle menor. En México la ley es clarísima. Ningún agente de otro país puede andar operando en campo con armas en suelo mexicano.

Eso es una línea roja de soberanía que ningún gobierno que se respete debería permitir que se cruce y mucho menos en silencio. Y sin embargo, todo apunta a que esa línea se cruzó y se cruzó en el estado de Marú Campos. El propio secretario de seguridad, Omar García Harfuch, tuvo que salir a recordar lo evidente, que la ley mexicana prohíbe que agentes de otros países operen en campo y que la colaboración con el extranjero se limita como mucho al intercambio de información.

O sea, que lo que se está manejando que ocurrió en Chihuahua estaría muy por fuera de lo que la ley permite. Y mientras todo esto reventaba por dentro, la gobernadora hacía exactamente lo contrario de dar la cara. Desaparecía. ¿Y sabes cuál es el dato que convierte este caso en algo mucho más grave que un simple operativo salido de control? que en ese operativo, según lo que ha trascendido, murieron agentes extranjeros, murieron espías, agentes de inteligencia estadounidenses que, de acuerdo con la información que se ha filtrado, perdieron la vida en suelo

mexicano en el estado que gobierna Maru Campos, en una operación que el propio gobierno federal asegura que se realizó sin su autorización y sin su conocimiento. Léelo despacio porque es de esas cosas que lo cambian todo. No hablamos de un decomiso más. Hablamos de agentes de otro país muriendo en una operación clandestina dentro de Chihuahua.

Y todo esto, según se maneja, habría estado calentándose justo en las mismas semanas en las que la gobernadora se borró del mapa durante 12 días enteros. Y aquí es donde el asunto deja de ser una abstracción y se convierte en un terremoto político de dimensiones que cuesta medir. Porque la muerte de agentes de inteligencia de Estados Unidos en territorio mexicano no es un tema que se quede en Chihuahua, es un tema que llega directito a la mesa de los dos países.

De hecho, la propia presidenta Claudia Shin reconoció que este caso marcó un quiebre en la relación de México con Estados Unidos. Una relación que hasta entonces venía caminando con una coordinación pocas veces vista. Imagínate el tamaño del asunto. Una operación en el estado de Maru Campos terminó sacudiendo el trato entre dos naciones enteras.

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