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FIFA AMENAZA con MOVERLE PARTIDOS a MÉXICO: lo que SHEINBAUM LES MOSTRÓ los DEJÓ EN SILENCIO

La FIFA lo sabía. Y la FIFA preguntó, “Fíjate en esto, porque aquí viene uno de los datos que más me llamó la atención cuando empecé a investigar el tema. El Estadio Azteca, el más icónico de los tres recintos mexicanos en este mundial, es el único estadio en el mundo que habrá albergado tres finales o inauguraciones de Copa del Mundo.

La de 1970, la de 1986 y el partido inaugural del 2026. Eso no existe en ningún otro lugar del planeta. Ningún estadio tiene esa historia y precisamente por eso el Azteca fue el recinto elegido para el partido inaugural del torneo el 11 de junio de 2026, cuando México enfrente a sus rivales del grupo con todo el mundo mirando.

Pero para llegar a ese partido inaugural, el Azteca tuvo que someterse a una remodelación profunda y esa remodelación generó dolores de cabeza. La empresa a cargo del proyecto enfrentó retrasos. Los trabajos que se esperaban terminar en cierto plazo corrieron hacia adelante y la FIFA, que monitorea el estado de sus estadios sede con inspecciones periódicas, empezó a hacer preguntas que no tenían respuesta inmediata.

Las versiones que circularon en medios especializados de fútbol, tanto mexicanos como internacionales, apuntaban a que en al menos dos inspecciones el nivel de avance en el Azteca estuvo por debajo de lo que se esperaba en esa etapa del proceso. Uno de los reportes de ese periodo, publicado por un portal especializado en fútbol que sigue de cerca la Organización del Mundial 2026 señaló que funcionarios de la FIFA expresaron en reuniones privadas su preocupación por los tiempos.

No de manera pública, no con un comunicado oficial, pero sí en el tipo de conversación que eventualmente filtra hacia periodistas y termina generando exactamente el tipo de tensión que estamos describiendo. Aquí es donde la historia se complica de una manera que nadie en México ha contado bien, porque al mismo tiempo que el Azteca tenía sus pendientes, el BBVA en Monterrey y el Acrón en Guadalajara avanzaban sin los mismos problemas.

Los dos estadios privados, Propiedad de Rayados y Chivas, respectivamente, cumplían los cronogramas con mayor puntualidad y eso creó una situación peculiar. México tenía tres sedes, dos de las cuales estaban bien y una que concentraba todas las preocupaciones. Y esa sede problemática resultó ser la más importante de las tres.

O sea, es que el Azteca no es simplemente uno de los estadios, es el estadio, es el que tiene el partido inaugural, es el símbolo. Perder el partido inaugural del Azteca habría sido un golpe que va mucho más allá de lo deportivo, algo que afecta el orgullo nacional de una manera que es difícil de calcular, pero que cualquier mexicano entiende de inmediata.

Y eso es exactamente lo que la FIFA tenía sobre la mesa cuando decidió enviar ese aviso. Ahora bien, ¿qué hizo el gobierno de Shin Bo frente a todo esto? Y aquí viene lo interesante. Según trascendió de personas con conocimiento de las negociaciones, la respuesta del gobierno federal fue preparar una presentación detallada del estado real de los tres recintos y de la coordinación de seguridad.

No una presentación de relaciones públicas, no un documento con fotos bonitas y frases de entusiasmo, una presentación técnica con cronogramas específicos, con nombres de responsables, con fechas de entrega por área de trabajo, con avances medibles y verificables. Y una de las cosas que esa presentación mostró y que según versiones cercanas al proceso sorprendió genuinamente a la delegación de la FIFA fue el grado de coordinación que ya existía entre las fuerzas de seguridad federales y las de los tres estados sede, porque la FIFA en los mundiales

recientes ha visto lo que puede salir mal cuando esa coordinación falla. Los incidentes en el partido de la Champions League en el estad de France en 2022, donde miles de aficionados quedaron atrapados en el exterior del estadio mientras los gases lacrimógenos se dispersaban por el aire, marcaron a la organización.

La seguridad de los fanáticos se convirtió en un tema que la FIFA ya no toma como administrativo, lo toma como existencial, pues resulta que México tenía algo que mostrar en ese punto específico. El secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública había coordinado meses de reuniones entre la Guardia Nacional, las policías estatales de Jalisco, Nuevo León y Ciudad de México y los servicios de inteligencia, los protocolos de respuesta, los sistemas de comunicación entre cuerpos distintos.

los planes de evacuación, todo eso estaba documentado y esa documentación presentada en una reunión en la Ciudad de México a mediados de este año fue lo que cambió el tono de la conversación. Mira, la FIFA no esperaba eso, o al menos eso es lo que sugieren las versiones que han circulado entre personas con acceso a esas reuniones.

Esperaban encontrar la improvisación habitual, los compromisos vagos, las promesas de que todo iba a salir bien y en cambio encontraron un plan operativo concreto con nombres y apellidos, con presupuestos asignados, con fechas de verificación independiente, que eso resolvió todos los problemas de un solo golpe. No, el Azteca todavía tenía trabajo por terminar en ese momento.

La remodelación avanzaba, pero avanzaba con presión encima. Hay que decirlo con honestidad, pero la pregunta que la FIFA llevaba a esa reunión no era si el estadio estaba terminado. La pregunta era si el gobierno tenía control real de la situación y la respuesta a esa pregunta sí estaba en la presentación. Ahí fue donde el tono cambió.

Dicen que fue en, bueno, en realidad los reportes más recientes señalan que fue después de la segunda reunión formal, no en la primera como se especuló inicialmente, donde los representantes de la FIFA dejaron de hablar de reasignar partidos y empezaron a hablar de calendarios de verificación, que es exactamente lo que México necesitaba que pasara y eso tiene consecuencias que van mucho más allá del fútbol, porque el Mundial 2026 para México, y esto es algo que la mayoría de la gente subestima.

Es un evento que mueve una cantidad de dinero que es casi imposible de visualizar en términos concretos. Los estimados que han publicado diversas organizaciones económicas hablan de un impacto directo que va desde los 2000 hasta los 4000 millones de dólares para el país durante el torneo. Hoteles, vuelos, restaurantes, transportación, souvenirs, experiencias turísticas.

Todo eso fluye hacia la economía local durante el tiempo que dura el evento y los meses previos en que los aficionados empiezan a planificar sus viajes. Y luego está el impacto indirecto, que es más difícil de medir, pero que algunos estudios sugieren que puede ser igual de grande o mayor.

La visibilidad turística que México gana cuando millones de aficionados de todo el mundo ven imágenes de Guadalajara, de Monterrey, del Azteca, de la Ciudad de México durante semanas seguidas, [música] es el tipo de publicidad que ninguna campaña turística puede comprar. A ver, pongámoslo de otra manera para que quede claro lo que estaba en juego.

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