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Mató a su madre por 22 dinero y convivió con el cadáver 4 meses – RESUELTO

 La joven se despertó, pero al darse cuenta de que eran agentes de la Guardia Civil, se negó a abrirles. Sin una orden judicial, los agentes no podían entrar en la vivienda, por lo que se retiraron para realizar las diligencias correspondientes. A la mañana siguiente, la Guardia Civil regresó con una orden de registro y entró al domicilio.

 Durante la inspección encontraron el cuerpo de Ana dentro de una bañera. Los restos se hallaban en avanzado estado de descomposición y presentaban signos de momificación. Maria y  Colio fueron detenidos y trasladados para ser interrogados mientras los peritos realizaban el levantamiento de los restos y los enviaban al Instituto de Medicina Legal de Valencia en España para la autopsia.

Lo que los investigadores descubrirían después revelaría que la muerte de Ana no era reciente y que detrás de aquel hallazgo existía una historia que se remontaba varios años atrás. Mientras los investigadores trataban de reconstruir lo ocurrido y establecer cómo Ana había permanecido tanto tiempo dentro de aquella vivienda sin que nadie lo descubriera, es necesario conocer quién era la mujer encontrada en la bañera y cómo era la relación con las personas que convivían con ella.

Ana Todorova Andonova era una mujer de origen búlgaro que se había establecido en la alcudia de Crespins a comienzos de la década de los 2000. Antes de tener a su segunda hija, María Teresa Andonova, ya era madre de un hijo varón. Quienes la conocían la describían como una mujer trabajadora y dedicada a su familia.

 También se sabía que tenía problemas con el alcohol, situación que algunos vecinos atribuían a los constantes malos tratos que habría sufrido durante su matrimonio. Su esposo se separó de ella en 2014. Para entonces, la relación entre Ana y Maria ya era complicada, mientras que el hijo mayor mantenía un vínculo mucho más cercano con su madre.

 Tras el divorcio, la convivencia entre ambas mujeres se volvió cada vez más conflictiva. Mientras el hijo mayor mantenía una relación cercana con su madre y trataba de comprenderla, entre las dos mujeres, las discusiones eran frecuentes. Tras el divorcio de Ana en 2014, la situación empeoró. Según se cree, la ausencia de la figura paterna terminó ampliando la distancia entre ambas, hasta el punto de que los diálogos dieron paso a constantes gritos y enfrentamientos.

Con el paso de los años, las tensiones se hicieron cada vez más habituales dentro del hogar. El ambiente llegó a ser tan difícil que el hijo mayor decidió independizarse y hacer su vida lejos de aquella convivencia que consideraba insoportable. Cuando Maria tenía 16 años, comenzó una relación con un adolescente llamado Colio, un año menor que ella.

 Sí, lo de la escalera porque al final dice que olía muy mal. Dice, “Es que la han tenido, no sé si son tres tres días allí en la bañera.” Para entonces, los problemas familiares ya eran conocidos por muchos vecinos de la zona. De él se sabía que no estudiaba ni trabajaba, que tenía una fuerte adicción a los estupefacientes y un carácter problemático.

 Aunque no se conocen detalles sobre cómo se conocieron, las reseñas coinciden en que la influencia que ejercía sobre Maria era considerable. Algunos amigos describían la relación como tóxica y aseguraban que el joven la manipulaba con facilidad, logrando que ella actuara según sus deseos. Con el tiempo, María también desarrolló problemas de consumo de sustancias.

Aunque al principio Colio se mostraba cariñoso con ella, posteriormente comenzó a maltratarla física y psicológicamente. Ana se opuso a la relación desde que advirtió lo que estaba ocurriendo, pero su hija la defendía constantemente. Incluso le aseguraba que su novio la amaba y justificaba las agresiones que sufría.

La pareja pasaba gran parte del tiempo en la vivienda de Ana. Mar le pedía dinero con frecuencia y lo destinaba al consumo de sustancias. Aunque su madre se oponía a esa situación, las discusiones terminaban casi siempre con Ana cediendo y entregándole el dinero que le solicitaba. En marzo de  2020, Ana llegó a su límite.

 Estaba cansada de ver como su hija continuaba hundiéndose en las sustancias y mantenía una relación que consideraba perjudicial. Por ello tomó una decisión que buscaba obligarla a cambiar de rumbo, dejar de darle dinero. Creía que así podría hacer que reaccionara y comenzara a asumir responsabilidades sobre su propia vida. Sin embargo,  la medida no tuvo el efecto que esperaba.

 Para entonces, Maria y Colio ya tenían problemas económicos relacionados con su consumo de sustancias. Según las investigaciones, la pareja mantenía una deuda con su proveedor de sustancias. no mayor de $22.  Ante la negativa de Ana de seguir financiándolos, comenzaron a buscar una forma de obtener dinero.

 Fue entonces cuando decidieron acabar con la vida de la mujer para poder acceder a sus recursos económicos. Inicialmente comenzaron a añadir lejía a las bebidas que consumía como una manera de intoxicarla. Aunque Ana empezó a presentar malestares físicos, los resultados no fueron los que los jóvenes esperaban.

 Por ello terminaron optando por una acción mucho más violenta. El 1 de abril de 2020, cuando España llevaba unas semanas bajo las restricciones impuestas por la pandemia, Collyo  llegó a la casa de Ana entre la 1 y las 3 de la tarde. Llevaba consigo un arma blanca que había tomado de la cocina de sus padres. También portaba unas barras de pan, uno de los productos cuya compra justificaba los desplazamientos durante el confinamiento.

Tras entrar a la vivienda, se dirigió a la cocina, tomó una botella de amoníaco y fue hasta la sala donde Ana dormía en un sofá. Allí comenzó el ataque arrojándole el líquido corrosivo al rostro. Cuando la mujer despertó desorientada, la golpeó en la cabeza con unas mancuernas que había en la casa y después leestó dos heridas con el arma blanca que llevaba consigo.

Mientras Collyo atacaba a Ana, Mar permanecía encerrada en el baño junto a su perro. Desde allí escuchó lo que estaba ocurriendo entre su madre y su novio. A pesar de las heridas sufridas, Ana logró levantarse y avanzar tambaleándose por el pasillo. Sin embargo, terminó cayendo al suelo, donde volvió a ser golpeada por el joven.

 Fue entonces cuando Maria salió del baño y vio a su madre herida en medio del pasillo. Según la reconstrucción de los hechos, Colyo le entregó el arma para que terminara con el ataque, aunque dudó por unos instantes. Finalmente se acercó a Ana y le hizo un primer corte en el cuello. Después hizo una pausa y seguidamente le provocó nuevas heridas.

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