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Asi FUE la LUJOSA VIDA de ANTONIO AGUILAR – Ranchos, Carros, Lujos

 Su madre, Ángela cantaba en la iglesia de Villanueva. Era ella quien tenía la voz hermosa, quien conocía las canciones tradicionales, quien le transmitió a Antonio su vocación por el canto. Desde niño, Antonio escuchaba a su madre cantar en la iglesia y en la casa. Esas melodías se grabaron en su alma y definirían su futuro. En su juventud, su tío Mariano le ofreció pagarle una carrera de aviación en Nueva York.

 Era una oportunidad extraordinaria que pocos jóvenes mexicanos tenían. Antonio viajó a Nueva York para estudiar aviación, pero su destino estaba en otro lugar. Consiguió una beca para estudiar canto en la misma ciudad y decidió cambiar la aviación por la música. Su tío Mariano, decepcionado, le retiró su apoyo. Antonio tendría que hacer su camino solo.

 Entre 1940 y 1941, Antonio estuvo en Hollywood estudiando canto. Vivió experiencias que después contaría como formativas. Al principio de su carrera, sin dinero y con poca comida, pasó tres noches durmiendo en las bancas de Placita Olvera, el lugar de nacimiento de Los Ángeles, destino popular para inmigrantes que buscaban una vida mejor.

 Fueron noches duras donde Antonio aprendió que el éxito requiere sacrificio y perseverancia. Después pasó una temporada en Los Ángeles estudiando música formalmente. Quería perfeccionar su técnica vocal para poder cantar no solo música popular, sino también ópera y canciones clásicas.

 Era ambicioso, disciplinado, determinado a ser el mejor. Cuando regresó a México, trabajó en Tijuana como cantante, ganando apenas $2 a la semana. Era poco dinero, pero era un comienzo. En 1945 regresó a la Ciudad de México y continuó estudiando canto. Practicaba diariamente. Trabajaba su voz con maestros que le enseñaban técnica operística.

 Esta preparación formal lo distinguiría de otros cantantes rancheros. Antonio podía interpretar lo mismo canciones del género popular que operístico. Su rango vocal era impresionante, su control técnico era superior. No era solo un cantante intuitivo, era un cantante entrenado profesionalmente. En 1950 comenzó a cantar en la cadena radiofónica XCW.

 Participaba en programas como Increíble, pero cierto que conducía a Guillermina Jiménez, conocida artísticamente como Flor Silvestre. Ella ya era una exitosa intérprete de la canción ranchera con varios años de trayectoria. En ese programa, Flor cantaba rancheras y Antonio cantaba boleros, áreas de ópera o canciones de María Grever.

 Fue ahí donde se conocieron por primera vez, aunque no iniciarían su relación hasta años después. En 1952, Antonio conoció a su primera esposa, Otilia la Rañaga Villarreal, bailarina y actriz en la emisora XCWTV. Se casaron el 27 de junio de 1958, pero el matrimonio no prosperó y se divorciaron.

 De esta relación tuvo a Dalia Inés y a Marcela Rubiales. Ese mismo año de 1952, Antonio debutó en el cine con un pequeño papel en un rincón cerca del cielo. Después participó en Ahora Soy Rico, pero fue con el casto Susano en 1954, donde tuvo su primer gran éxito cinematográfico. Su carisma en pantalla era innegable.

 En 1953 fue contratado como actor exclusivo de la productora Filmex. Para entonces ya había filmado 10 películas, dos como coestelar y las demás como estelar. En 1956 recibió su primera oportunidad estelar en una producción importante, Tierra de Hombres, dirigida por Ismael Rodríguez, uno de los mejores directores del cine mexicano.

 La película fue un éxito rotundo. Antonio Aguilar se estableció definitivamente  como estrella del cine ranchero. Entre 1956 y 1970 vivió su mejor época cinematográfica con películas como La guarida del buitre, La cucaracha, Bala perdida, El Caballo Blanco, El Norteño, Escuela para solteras, La Vida de Pedro Infante, Los Alegres Aguilars.

 Lo que distinguía Antonio era su autenticidad. No solo actuaba como charro, era charro de verdad. Montaba sus propios caballos en las películas, hacía sus propias escenas de riesgo. Cuando laciaba, cuando galopaba a toda velocidad, cuando ejecutaba suertes, charras, era el realmente haciéndolo, no dobles ni trucos.

 El público lo sabía y lo apreciaba. También interpretó personajes históricos mexicanos con gran éxito. Fue Heraclio Bernal, Pánfilonatera, Benjamín Argumedo. Interpretó a Pancho Villa en varias películas y a Emiliano Zapata en otras. fue Felipe Carrillo Puerto, Gabino Barrera, Lucio Vázquez. Cada personaje lo interpretaba con profundo respeto por la historia y por el pueblo mexicano que admiraba a estos héroes.

 Su matrimonio más importante llegó el 29 de octubre de 1959 cuando se casó con Flor Silvestre, su compañera en la XCW que se había convertido en una de las cantantes más importantes de México. Juntos formaron una de las parejas más icónicas del espectáculo mexicano. Tuvieron dos hijos, Antonio Aguilar, hijo y José Antonio Aguilar, conocido como Pepe Aguilar.

 Ambos seguirían los pasos de sus padres en la música. Antonio y Flor Silvestre recorrieron el mundo juntos durante décadas con espectáculos que combinaban música con charrería. Sus presentaciones incluían mariachi, canto y demostraciones secuestres con caballos bailarines. Era un espectáculo único que nadie más ofrecía.

 El público quedaba maravillado viendo a los caballos ejecutar coreografías complejas mientras Antonio y Flor cantaban sus éxitos. Hasta la fecha, Antonio Aguilar es el único artista hispano que ha llenado el Madison Square Garden de Nueva York en seis noches consecutivas. Era un logro extraordinario que demostraba su alcance más allá de México.

 Millones de hispanos en Estados Unidos crecieron escuchando sus canciones, viendo sus  películas. Era un símbolo de orgullo mexicano para las comunidades inmigrantes. El 7 de septiembre de 2000, Antonio recibió su estrella en el Hollywood Walk of Fame en el 7060 de Hollywood Boulevard. Era reconocimiento a una carrera de más de 50 años en la música y el cine.

 Era uno de los primeros artistas mexicanos en recibir ese honor. Su historia,  desde dormir en bancas de Placita Olvera hasta tener estrella en Hollywood, era la realización del sueño americano. Falleció el 19 de junio de 2007 en la Ciudad de México a los 88 años de edad. Murió de neumonía después de una vida extraordinaria.

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