HARFUCH ENTRA al Rancho de JOAN SEBASTIAN… Los NOMBRES que Se Llevó a la Tumba
Mataron a dos de sus hijos. Abalazos. Joan Sebastián escribió tres cartas. Una desapareció. Trigo, 27 años, baleado en Texas [música] el 27 de agosto del 2006. Juan Sebastián, 32 años, baleado en Cuernavaca el 12 [música] de junio del 2010. 4 años entre un disparo y el otro. ninguno con culpable preso [música] hasta hoy.
Y entre los dos asesinatos, Joan Sebastián compuso 854 [música] canciones. Juntó más de 100 propiedades [música] en tres estados de la República y se aguantó 16 años de cáncer en los huesos sin dejar de cantar montado a caballo. Cuando murió en julio del 2015, en su rancho Cruz de la Sierra en Teacalco, Guerrero, no había [música] testamento ante notario, pero había tres cartas escritas a mano.
Dos quedaron sobre [música] la mesa de noche del cuarto. La tercera era para Julián y Julián nunca la leyó. Con tu recuerdo viviré eso. É le había escrito [música] Joan a Trigo en una canción 9 años antes y lo escribió otra vez en el 2015, pero ahora era para alguien que todavía [música] estaba vivo y que no iba a estarlo mucho tiempo más.
3 de la madrugada del 22 de octubre del 2025. Teacalco Guerrero, está a 4 gr. hace viento del cerro. Las tres camionetas [música] blindadas suben por la carretera de terracería hasta el portón del rancho Cruz de la Sierra. Omar García [música] Harfuch baja primero. Lleva chaleco antibalas debajo de la chamarra.
Atrás bajan los peritos. Vienen cinco. Un fotógrafo forense, una notaria que viene en avión desde Iguala, dos agentes federales [música] y un especialista en grafoscopia que viene volando desde Ciudad de México. Nadie habla. El rancho tiene la fachada blanca. La pintura está descascarillada en las esquinas.
Hay un letrero de madera que dice Julianla arriba del portón. Joan Sebastián le compuso una canción al pueblo. La canción se llama igual. El letrero todavía cuelga. Los caballos no están. Hace 10 años [música] que no hay caballos en este rancho. El ruedo donde Joan practicaba para sus jaripeos está vacío. Se ve desde la entrada.
La arena todavía [música] tiene la forma de los pasos de los animales. El cerrajero abre la puerta principal. Lleva 9 minutos haciéndolo. La cerradura es vieja. La cerradura tiene polvo. Cuando la [música] puerta cede, lo primero que sale no es luz, es olor. Olor a encierro, olor a madera vieja y un olor más bajo, más profundo que la notaria reconoce inmediatamente.
Es olor a [música] medicamento, a los medicamentos que se guardan 10 años en un cajón y que nunca se tiraron. [carraspeo] Arf entra [música] primero. La linterna recorre la sala. Hay un sofá grande de cuero color hueso. Hay una mesa de centro con un cenicero [música] de cristal. El cenicero tiene tres puros consumidos hasta la mitad.
Los puros llevan 10 años apagados. Hay una vitrina [música] con cinco premios grami y siete latin grami. 11 estatuillas. La vitrina tiene las puertas [música] cerradas con un candado pequeño. Es un candado cubano. Eso [música] lo anota la notaria. A la derecha hay un piano, un piano vertical. Marca Stainway.
Encima del piano hay una fotografía [música] enmarcada. Es Joan Sebastiana Caballo en un ruedo con sombrero blanco. Atrás del piano en [música] la pared hay otra fotografía más grande. Son los tres hijos varones [música] que nacieron de su primer matrimonio. Está José Manuel en medio. A la izquierda Trigo, [música] a la derecha Juan Sebastián.
La fotografía tiene una [música] banda negra de luto que cruza la esquina superior. Alguien le puso esa banda después de los asesinatos. La banda lleva tinta de impresora, no es tela. Harfook pasa la linterna por el pasillo. Hay tres habitaciones. La primera [música] es de huéspedes. La segunda es la habitación principal. La tercera está cerrada con llave.
Arfuch pide [música] que el cerrajero abra esa primero. Tarda 12 minutos. La puerta cede es un [música] cuarto pequeño. No hay cama. Hay un escritorio de madera oscura pegado a la ventana. Sobre [música] el escritorio hay un cuaderno abierto, un bolígrafo bic azul al lado y una carpeta de cuero del tamaño de un misal de iglesia.
La carpeta [música] está cerrada con dos broches metálicos. Harf se acerca, pone guantes blancos, abre la carpeta sobre el escritorio. Adentro hay dos sobres manila. Uno tiene escrito a mano trigo, el otro tiene escrito [música] Juan. Las dos palabras están en la misma letra, letra firme, tinta azul. Y debajo de los dos sobres [música] la marca de un tercer sobre, un rectángulo de polvo más limpio, un molde sin [música] papel adentro, un espacio donde estuvo algo durante años y donde ya no hay nada.
Harf levanta [música] la mirada. La notaria le acerca el cuaderno. El cuaderno tiene una [música] lista de tres nombres: trigo, Juan, Julian. Los tres nombres están escritos uno debajo del otro. Los tres tienen una pequeña cruz al lado. La cruz [música] de trigo tiene tinta seca del 2006. La cruz de Juan tiene tinta del 2010.
La cruz de Julián [música] tiene tinta más reciente, tinta nueva. Pero Joan Sebastián murió [música] en el 2015 y Julián murió en abril del 2023. Alguien estuvo en este cuarto después. Alguien que tenía las llaves. Arfuch fotografía la carpeta, fotografía el cuaderno, fotografía el cajón donde estuvo [música] el tercer sobre.
Le pide al grafoscopista que evalúe la tinta [música] de la cruz de Julián. El especialista mira la cruz 3 minutos. Después dice que la tinta tiene [música] menos de 3 años. 2023 máximo. Eso quiere decir que después de que Joan Sebastián murió, [música] después de que la familia entregó el rancho a una albacea, después de que el rancho [música] quedó cerrado con candado, alguien volvió a abrir esta carpeta y alguien tachó la cruz [música] de Julián cuando Julián se murió.
¿Cuánto crees que valen [música] las regalías del catálogo entero de Joan Sebastián por mes hoy? Piensa un número, un te lo cuento en unos minutos. La cifra que apareció en la última declaración judicial [música] presentada en el tribunal de McAL en Texas es de 200,000 mensuales. [música] 200,000 solo de Spotify, Apple Music y plataformas digitales.
No incluye regalías de radio, no incluye sincronizaciones, no incluye lo que pagan las telenovelas que siguen usando tatuajes y secreto de amor para sus escenas más [música] vistas. Solo Tatuajes tiene 500 millones de reproducciones [música] en Spotify. 500 millones. Si tú reprodujeras [música] tatuajes una vez por segundo sin parar, sin dormir, sin comer, tardarías [música] 15 años en escucharla todas las veces que México y Latinoamérica la han escuchado en los últimos 10.

Y la lista oficial de bienes que laa presentó al juez de McAlen tiene 51 propiedades. Esa es la lista oficial. La extraoficial, según los abogados que han llevado [música] el caso, tiene 150 haciendas, ranchos, terrenos y casas, pero las [música] 51 oficiales son las únicas que cuentan en el proceso. Esa es la primera prueba de algo.
Esa es [música] la primera de cuatro cosas que vas a saber esta noche sobre Joan Sebastián, que ningún programa ha contado. La segunda es el nombre que apareció escrito en una manta colgada [música] en un puente de Cuernavaca 48 horas después de que mataran [música] a Juan Sebastián. El nombre que el cártel del Pacífico Sur firmó.
¿Y por qué Joan Sebastián supo desde el primer día quién dio la orden? La tercera es lo que dice la primera [música] carta, la carta para trigo. Cuatro páginas escritas con [música] tinta azul en septiembre del 2006. 12 días después [música] del entierro, lo que Joan Sebastián sabía sobre la muerte de su hijo en Texas y que nadie [música] le creyó.
Y la cuarta, la más difícil, lo que estaba escrito en la tercera carta, la que era para Julián, la que nunca llegó a sus manos, la que estuvo 8 años guardada en otra casa, en otra ciudad, en manos de otra mujer. Y la persona que la entregó hace tres semanas a una notaría de Guerrero antes de que Harfara la orden de Cateo. [música] En este video te vas a enterar de las cuatro.
Te voy a avisar cuando llegue cada una, pero aquí hay algo [música] que ningún noticiero contó. Joan Sebastián no se llamaba Joan Sebastián, se llamaba José Manuel Figueroa Figueroa. Nació un 8 de abril de 1951 en Juliantla, Guerrero. Su madre [música] fue doña Celia Figueroa, una mujer que lavaba ropa ajena para mantener a los hijos.
Su padre quería que [música] él fuera ganadero. José Manuel quería ser sacerdote. A los 8 años lo metieron en un internado en Guanajuato, un internado católico donde los niños se levantaban [música] a las 5 de la mañana, donde se comía dos veces al día, donde nadie iba a verlos hasta diciembre. Allí empezó a cambiar las letras [música] de las canciones que oía en la radio. Allí empezó a escribir.
A los 12 años lo cambiaron a otro [música] internado. Este era en Morelos. Religioso también. El sacerdote que lo cuidaba se llamaba David Salgado. Le enseñó guitarra, le enseñó solfeo. José Manuel le dijo al Padre Salgrado que quería ser cura. Pero ahora que sabes que escribió tres cartas, ya sabes cómo terminó esa historia.
José Manuel [música] no fue cura, fue cantante y antes de [música] ser cantante fue vendedor de carros en Chicago. En Chicago vivía en un departamento compartido [música] con cuatro tipos más. Vendía Chevrolets, ganaba $80 la semana. Por la noche cantaba en bares de Pilsen. Por cada presentación [música] le pagaban $50 en 1973. Eso eran 800 [música] pesos de aquella época, lo que ganaba un albañil mexicano al mes, hasta que un promotor en Texas lo escuchó.
Un señor que se llamaba Roberto Cantú lo contrató por 000 diarios. 000. José Manuel ya no se llamaba José Manuel. Le habían dicho que ese nombre no servía para los discos. Se puso Joan Sebastián porque en los internados leía a [música] Joan Sebastián Bach. Era el único nombre culto que él conocía. Si alguna vez en tu vida te dijeron que tu nombre no servía, que no eras suficiente, que tenías que cambiar [música] quién eras para ganarte el pan, ¿entiendes lo que sintió este hombre? ¿Entiendes [música] el peso de firmar contratos con un nombre que no es el

tuyo? En 1975 [música] firmó su primer disco El camino del amor. Vendió bien sembrador de amor, su segundo sencillo lo escogieron para el mundial de fútbol de Argentina en el [música] 78. Los argentinos no sabían que el cantante era mexicano. No importaba. La canción pegó. A partir de ahí [música] ya no paró.
norteño, ranchero, mariachi, banda, pop, balada romántica. Joan Sebastián compuso para todos. Vicente Fernández le grabó eso y más. Rocío Durcal le grabó costumbres. Lucero le grabó [música] cuatro duetos. Pepe Aguilar le grabó estás fallando. Diego [música] Verdaguer también le compró canciones Alejandro Fernández.
Toda la dinastía [música] de la música ranchera cantó letras escritas por este hombre. 750 [música] canciones de Joan Sebastián fueron grabadas por otros artistas, 750. Con eso se pagaban 50 [música] casas promedio en Iztapalapa cada mes, solo de regalías, solo de las canciones que él regaló o vendió a colegas, pero la vida no [música] le iba a perdonar el éxito.
En 1999 le detectaron [música] cáncer en los huesos, mieloma múltiple, le dieron 2 años de vida. Tenía 48 [música] años, tres hijos del primer matrimonio, tres más de otras relaciones. Maribel Guardia acababa de tener a Julián. Joan Sebastián no le dijo a nadie del cáncer [música] durante 6 meses. Siguió cantando, siguió montando [música] a caballo en los palenques, siguió saliendo a la televisión.
Esos [música] 6 meses los aguantó solo. Manejaba de Cuernavaca a Houston cada [música] 21 días. Iba al M de Anderson Cancer Center. Le sacaban médula de la cadera, le ponían quimioterapia oral. Volvía a México el mismo día para no faltar a un concierto en Nuevo Laredo. No quería que sus hijos lo vieran caer.
No quería que sus exmujeres usaran el dato [música] en juicios de pensión. No quería que la prensa hablara más de su enfermedad [música] que de su música. Los doctores de Houston le decían que sin reposo no iba a aguantar. Joan Sebastián no reposaba, [música] cantaba con la voz raspada por la quimio.
Cantaba con dolor [música] en los huesos del fémur. Cantaba sobre un caballo entrenado a no moverse cuando él se subía. 72 jaripeos en 1999. 68 en el 2000 y nadie sabía. Si alguna vez te dieron [música] una noticia mala por teléfono a las 3 de la madrugada, entiendes el silencio de los seis meses siguientes.
Entiendes lo que es no poder llorar enfente de tus hijos porque ya están dormidos. Entiendes lo que es saber que te vas a morir y no decirle a nadie. Pero aquí pregúntate algo importante. Si él escondió el cáncer durante 6 meses cuando le pasaba [música] a él, ¿qué más escondió cuando empezó a pasarles a sus hijos? La respuesta está en lo que viene y va a doler.
Ahora te voy a contar algo [música] que va a cambiar lo que cree sobre el primer asesinato. Trigo de Jesús Figueroa González era el mayor. Nacido del primer matrimonio de Joan con Teresa González. Tenía 27 años cuando lo mataron. Coordinaba la seguridad de los conciertos de su padre. Le habían enseñado a calmar a los fans agresivos. Le habían enseñado a sacar a Joan Sebastián del escenario rápido cuando se ponía caliente la cosa.
27 de agosto [música] del 2006, Plaza del Valle, Hidalgo, Texas, Estados Unidos. Misión: Joan Sebastián acababa de cantar [música] tatuajes. Acababa de cantar eso y más. Trigo estaba [música] en la salida, cerca de los camerinos. 30 personas [música] insistían en pasar para pedir autógrafos. Trigo no los dejó.
Uno de los 30 sacó una pistola 9 mm. Le pegó en [música] la nuca a trigo por la espalda. Joan Sebastián estaba a 15 m. Vio caer a su hijo. Corrió, lo levantó del suelo, lo apretó contra su pecho, lo mantuvo en sus brazos hasta que llegó la ambulancia. Trigo se desangró en el camino [música] al Medical Center de McAllen. El médico declaró su muerte a las 6 de la tarde de ese domingo.
El que disparó se llama [música] Ricardo Sánchez. Ricardo Richi Sánchez. Lo identificaron testigos. Las autoridades de Texas emitieron orden de apreensón. La orden sigue vigente. La orden tiene 18 años abierta. Ricardo Sánchez sigue prófugo en este momento. Está en algún lugar de Estados Unidos, quizá en México. Nadie lo ha buscado en serio en 18 años.
Antes de que sigas, [música] tal vez estás pensando que esto es desgracia, que [música] un fan borracho mató al hijo de un cantante. Esto no es desgracia. Te falta un dato. El dato es este. Tres días antes del [música] concierto en Mission, Joan Sebastián recibió una llamada. Le pidieron $,000 para [música] que el concierto se hiciera tranquilo.
Joan Sebastián se rió y colgó. No pagó. Sus conciertos [música] en Texas no tenían historial de extorsión. no le hizo caso. Tres días después, [música] su hijo mayor murió de un balazo en la nuca pidiendo autógrafos. Esa llamada existe. Quedó registrada en el celular de Joan Sebastián. El celular lo entregó a las autoridades de Texas [música] en septiembre del 2006.
El registro de la llamada aparece en un reporte que nunca se filtró. La fuente del reporte está en una carpeta de evidencia del condado de Hidalgo y esa información apareció escrita por Joan Sebastián con su puño y letra en la primera carta. La carta que [música] se encontró esta noche en el escritorio del Rancho Cruz de la Sierra.
La carta para trigo. Mientras tú escuchabas tatuajes en la radio del coche por la mañana. Joan Sebastián estaba en un sanatorio en Houston con cáncer en los huesos, guardando el secreto de quien había dado la orden de matar a su hijo. Mientras tú pensabas que el cantante del jaripeo era invencible, él tenía gota a gota de morfina en el brazo y un sobre cerrado en el cajón con el nombre de su muchacho muerto.
Mientras [música] tú y tu familia ahorraban para una camioneta nueva, este hombre tenía 100 propiedades repartidas en Guerrero, Morelos y Estado de México, 100. La mayoría no estaban a su nombre, estaban a nombre de su esposa de cada época. Estaban a nombre de prestanombres. Estaban a nombre de empresas que él controlaba pero que él no firmaba.
Pero lo que pesa no es que mataran a los dos hijos. Lo que pesa es lo que estaba [música] pasando entre los dos disparos. Entre el 27 de agosto del 2006 y el 12 de junio del 2010, Joan Sebastián [música] compuso 180 canciones nuevas. Lo confirman los registros de la Sociedad de Autores [música] y Compositores de México. 180.
Eso es una canción cada 8 días. Componía con cáncer. Componía en el avión de regreso de Houston. Componía [música] después del entierro de trigo. Componía con la voz raspada por la quimioterapia. Una de esas canciones se llama Trigo. La grabó él solo en una sola toma en un estudio de Cuernavaca, dos semanas después [música] de enterrar al muchacho.
Es la canción más triste que escribió en su vida. La canción dice esto. Con tu recuerdo viviré lo que me [música] resta por vivir. Primero, Dios, y gracias a mi fe nos volveremos a reunir. Esa fue la primera vez que esa frase [música] apareció firmada por Joan Sebastián. Con tu recuerdo viviré. La cantó en cinco palenques distintos en los siguientes se meses.
Cada vez que la cantaba [música] se tenía que parar a la mitad y respirar fuerte. Cada vez [música] que la cantaba lloraba enfrente de 4,000 personas que habían pagado boleto. No iba a ser la última vez [música] que escribiría esa frase. La iba a escribir una vez más, 9 años después, en la tercera carta. Para el [música] único hijo que todavía vivía.
Cada vez que tú abraste a tus hijos en esos 4 años, Joan Sebastián abrazó dos sepulturas y una camilla. La sepultura de [música] trigo en California, la sepultura de su padre, que se murió en 2008 de pena, y la camilla del sanatorio, donde le sacaban médula del hueso del fémur cada [música] 3 meses. Acuérdate de esta fecha, 12 de junio del 2010.
va a importar [música] en 30 minutos. Esa fue la noche del segundo disparo, la que cambió todo. Juan Sebastián Figueroa González tenía 32 años. Era el segundo hijo del primer matrimonio. Vivía en Cuernavaca. [música] Había estado comiendo con su padre en el rancho de Teacalco esa tarde. Habían cenado tortillas [música] hechas a mano.
Habían escuchado una rola nueva que Joan estaba componiendo. Habían platicado de trigo. Llevaban 4 años hablando de trigo cada vez que se veían. A las 2:30 de la madrugada del sábado, Juan [música] Sebastián salió a Cuernavaca con tres amigos y su primo Marco Isaac. Llegaron al bar de Grand Hotel.
Está en la avenida Plan de Ayala. Es de los [música] antros caros. Los guardias estaban en la puerta. No los dejaron entrar. Discutieron. Una palabra [música] subió de tono, otra palabra subió más. Y un hombre que ya estaba en la puerta del antro [música] hablando por celular antes de que llegaran ellos, sacó una 9 mm y le disparó dos veces a Juan Sebastián.
Uno en el cuello, otro en el abdomen. El hombre del celular [música] no era guardia del bar. Eso lo descubrió la PGGT Morelos 5 días después. En la carpeta de investigación [música] es CO1/ 5416 del 2010. El hombre estaba [música] entre la cadena y la entrada de la discoteca. Estaba [música] hablando por teléfono celular. Una llamada larga, 15 minutos.
Esperaba a alguien, esperaba a Juan Sebastián. La llamada se la hacía a un número que la Procuraduría rastreó hasta una caseta [música] pública de Cuauta, una caseta seno de Céamaras, una caseta usada esa única vez en 10 años. Después del primer disparo, el hombre cruzó la avenida Plandayala caminando, no corriendo.
Subió a una camioneta que lo esperaba con [música] motor encendido. La camioneta arrancó hacia el sur, hacia Acapulco. Nadie la persiguió. Las cámaras del estacionamiento del Grand Hotel grabaron la matrícula. Esa matrícula [música] nunca apareció en ningún reporte oficial. Se perdió entre el día 5 y el día 6 del expediente.
Antes del segundo disparo, Juan Sebastián, herido ya, le dijo al hombre que le estaba apuntando una frase, una frase que quedó en el expediente [música] del Ministerio Público de Morelos. Una frase que cualquiera diría si supiera que se va a morir. Le dijo, “Me voy a acordar de tu cara. Dos. Eso es lo último [música] que dijo Juan Sebastián en este mundo.
Cinco palabras. Después vino el [música] segundo disparo. Después lo subieron al Mercedes de un amigo. Después llegaron a la Cruz Roja de Cuernavaca con el muerto. Pero aquí viene algo que nadie publicó. 48 horas después del asesinato apareció una manta colgada en un puente de Cuernavaca. [música] La firmaba el cártel del Pacífico Sur, que es una célula de [música] los Beltrán Leiva.
La manta decía que el homicidio de Juan Sebastián Figueroa había sido por una mujer, que el hijo del cantante se había involucrado con la pareja de uno de los suyos y que la decisión la había tomado uno de sus jefes. El nombre del jefe que aparece en la manta es Edgar [música] Valdez Villarreal. alias la Barbie, el narcotraficante que en ese momento [música] era el más buscado por la DEA, el que se entregaría dos meses después, el que hoy paga 49 años de cárcel en una prisión federal de Estados Unidos, sin posibilidad de salir. Si alguna vez supiste algo grave
que no [música] podías decirle a la policía, entiendes el silencio de Joan Sebastián. ¿Entiendes lo que es saber el nombre del que mandó [música] matar a tu hijo y no poder decir nada porque sabes que el otro hijo todavía vive? ¿Entiendes lo [música] que es callar para que no maten a Julián también? Si no me crees, pregúntate esto.
¿Por qué Joan Sebastián, un hombre con poder político, con dinero, con relaciones con [música] presidentes, con el reconocimiento de un país entero? no presentó [música] denuncia formal por el asesinato de Juan Sebastián. Cómo dejaron en libertad al asesino de trigo en territorio americano cómo Ricardo Sánchez [música] sigue prófugo 18 años después.
Las dos respuestas son la misma. Joan Sebastián sabía que el sistema [música] no iba a ayudarlo, pero lo más grave es que sabía que dentro de su círculo había alguien que se había callado, alguien cercano, alguien que la noche del concierto en Mission tampoco quiso decir lo que sabía. Y alguien que estuvo afuera del gran hotel [música] de Cuernavaca esa madrugada del 12 de junio del 2010, no el primo Marco Isaac, otra persona, una persona que durante 12 años manejó las regalías del catálogo de Joan Sebastián y que [música] se quedó con un
porcentaje silencioso después de cada disco. Un hombre que cantaba a caballo y que le compuso a tu mamá la canción que ella ponía cuando [música] lloraba. Estaba siendo robado por alguien que comía en su mesa cada Navidad. Ese hombre se hace llamar el administrador. No tiene nombre público. No aparece en entrevistas.
No aparece en [música] programas de espectáculos, aparece en 12 contratos de cesión de derechos firmados entre el [música] 2003 y el 2015, donde se le otorga el 7% de cada disco, 7% de 4 gramis, 7% de 7 latinamis, [música] 7% de las regalías de Vicente Fernández cantando eso y más 7% [música] de Rocío Durcal. cantando costumbres.
7% [música] que Joan Sebastián firmó porque confiaba y 7% que Joan Sebastián nunca verificó en 15 años. El administrador estuvo en el Rancho Cruz de la Sierra el día del entierro. Lo confirmaron seis fotografías de prensa del 16 [música] de julio del 2015. Apareció parado al lado del féretro.
Apareció firmando el libro de visitas. apareció ayudando a cargar la urna pequeña con tierra del rancho que se iba a [música] poner en el panteón de Juliantla. Y el administrador es la única persona, además de Alina Espino, que tenía copia de las llaves del cuarto cerrado. Yo no invento canciones, vivo las [música] canciones.
Eso lo dijo Joan Sebastiana Billboard en una entrevista del 2007, pero estaba viviendo dos vidas distintas. la del cantautor más premiado del idioma español y la de un padre que llevaba 12 años sin saber dónde estaba el dinero real que generaba su música. ¿Cuántas personas crees que sabían que la tercera carta existía? Piensa un número, un Te lo cuento [música] al final.
Aquí llega la segunda cosa que te prometí. El nombre que apareció en la narcomanta de Cuernavaca 48 [música] horas después del asesinato de Juan Sebastián fue Edgar Valdez Villarreal, la Barbie, el narcotraficante tejano. Joan Sebastián [música] lo escribió con su puño y letra en la segunda carta, la carta para Juan, la que estaba debajo de la carta para trigo, la que la notaria abrió primero esta [música] noche en el escritorio del cuarto cerrado. 13 de julio del 2015.
Tú estabas [música] en tu casa, tú estabas comiendo, tú prendiste la tele cuando interrumpieron la programación. Tú viste [música] las imágenes de la gente caminando hacia el rancho Cruz de la Sierra. Tú viste las imágenes del féretro [música] pasando por las calles de Juliántela. Tú escuchaste a Pepe Aguilar llorando [música] en cámara.
Tú viste a Maribel Guardia abrazando a Julián de 20 años. Cuando Joan Sebastián murió esa noche en su rancho, [música] a los 64 años no había testamento ante notario, pero las cartas [música] ya estaban escritas. Las tres estaban guardadas en la carpeta de cuero del escritorio [música] del cuarto cerrado. Eso fue en el 2015.
En el 2023 alguien volvió, alguien tachó [música] la cruz de Julián y alguien sacó la tercera carta. Ahora sí, retrocedemos. Porque para entender la tercera carta hay que volver al cáncer. Joan Sebastián se murió en julio del [música] 2015 de cáncer de huesos. Pero el cáncer no era el único padecimiento que él arrastraba. [música] Su padre había muerto del corazón.
Su hermano mayor había [música] muerto del corazón. Su abuelo había muerto del corazón. Tres hombres seguidos de la familia Figueroa con cardiopatía, no [música] diagnosticada. Joan Sebastián lo sabía. Lo había hablado con su médico privado en Houston y lo había callado con sus hijos. Maribel Guardia tuvo a Julián con Joan Sebastián en 1995.
Julián creció en Costa Rica con su madre, pero pasaba veranos con Joan. Joan le enseñó guitarra. Joan le compuso una canción y Joan en algún momento entre el 2012 y el 2015 decidió escribir la tercera carta. La tercera carta no era para confesarle a Julián lo que sabía sobre los asesinatos o no era solo para eso.
La tercera carta era una advertencia, una advertencia médica, una advertencia genética, una advertencia que un padre escribe a un hijo cuando [música] él se va a morir antes que el hijo y no quiere que el hijo se sorprenda. Pero ahora que sabes lo que decía esa narcomanta, ya entiendes por qué Joan Sebastián no entregó la tercera carta personalmente.
Tenía miedo de que mataran a Julián también, miedo de que la información de su corazón débil cayera en las manos equivocadas. Miedo de que Julián con esa información hiciera algo impulsivo. Por eso [música] le entregó la carta a alguien más para que se la diera a Julián. cuando estuviera [música] listo. Alguien que él conocía, alguien en quien él confiaba, alguien que cumplió la misión a medias.
¿De verdad [música] crees que un hombre con cáncer en los huesos, con 16 años de pelear contra la enfermedad, con dos hijos enterrados y un tercero todavía vivo? No sabía exactamente quién había dado la orden y qué iba a pasar después. Joan [música] Sebastián sabía y por eso escribió todo.
Pero lo importante no es quién la guardó, es [música] porque la guardó 8 años. Esa carta estuvo guardada desde el 2015 hasta el 2023 en una propiedad de Cuernavaca, una propiedad que no aparecía en la lista oficial de 51 bienes [música] del Albacea de Texas, una propiedad que figuraba a nombre de una empresa que tenía firmas de [música] tres personas distintas.
Una de esas firmas pertenece a Alina Espino, la mujer con la que Joan Sebastián se casó [música] en privado pocos meses antes de morir, la que él presentó como su última esposa, la que cargó la carta para Julián [música] durante 8 años porque Joan le había pedido que se la diera cuando Julián cumpliera 30 años. Julián cumplió 30 años el 8 de octubre del 2025. Iba a cumplirlos.
Pero Julián murió el 9 de abril del 2023 de un infarto agudo al miocardio, solo en su recámara de la casa que compartía con Maribel Guardia en Jardines del Pedregal, 27 años. Alina Espino tenía la carta [música] en su mano. Iba a esperar dos años más para entregarla. cuando se enteró de la muerte de Julián, encerró la carta en una caja de seguridad de Banco Santander en Cuernavaca y dejó pasar [música] dos años más sin tocarla, hasta que en septiembre del 2025 una llamada del tribunal de [música] McAlen le pidió declarar como testigo en el
caso sucesorio y Alina [música] entregó la carta a una notaria de iguala antes de subir al avión a Texas. Acuérdate del corazón, en 5 minutos va a doler más. Ah, esa notaria de Iguala [música] llamó a la PGGT de Guerrero. La PGT Guerrero llamó a Harfux y Harfus firmó la orden de cateo del rancho Cruz de la Sierra porque alguien había estado [música] entrando al rancho después de la muerte de Joan Sebastián, sin orden judicial.
sin permiso de los herederos durante años. Y porque ahora se sabía que la tercera carta había salido del rancho [música] en el 2015 y había vuelto al rancho una noche del 2023 para que alguien tachara con tinta nueva la cruz de Julián en el cuaderno del escritorio. Tres horas habían pasado desde que Harf [música] abrió la puerta del rancho.
Eran las 6:07 de la mañana. El cielo de Teacalco empezaba a tener una línea naranja por el oriente. La notaria había firmado el acta de hallazgo de las dos [música] primeras cartas. El grafoscopista había confirmado que la letra de ambas era de Joan Sebastián. Misma presión [música] del bolígrafo, mismas inclinaciones, misma forma de cerrar las RS, misma manera de poner [música] el punto sobre la I.
Cualquier perito que viera las dos cartas iba a confirmar que las escribió la misma [música] persona que firmaba los contratos de Sony Music BMG entre el 2000 y el 2014. Esa persona era Joan Sebastián. Sin discusión, el especialista [música] de Ciudad de México tomó muestras de tinta de las dos cartas con un misopo de algodón seco.
Las muestras se guardaron en frascos [música] de cristal con sellos individuales. La tinta es pelícana azul de bolígrafo [música] común, la misma marca de bolígrafo que Joan Sebastián usaba para firmar autógrafos en sus discos. La misma marca que tenía en el cajón del escritorio del cuarto cerrado. La misma marca [música] que el cerrajero levantó del suelo cuando entraron.
Harf ordenó abrir la primera, la de trigo. La carta [música] estaba doblada en cuatro. Cuatro páginas. Tinta azul. Fechada [música] el 8 de septiembre del 2006. 12 días después del entierro. La leyó la notaria en voz [música] alta. Estaban tres peritos, dos agentes federales, Harfog y el cerrajero en silencio en el cuarto pequeño.
La carta empezaba [música] así: trigo o hijo, si esto algún día se lee es porque pasó algo conmigo y porque yo necesité [música] escribirlo antes para no llevármelo al hoyo. Después seguía [música] como un párrafo entero sobre cómo Joan había aguantado a su hijo en los brazos, en el suelo de cemento del [música] estacionamiento del Plaza del Valle, cómo había sentido el peso de la cabeza colgando, como la sangre se le había metido por la manda del traje, como el sombrero blanco se le había caído al suelo [música] y nadie lo había
recogido. Después venía el dato. Tres días antes del concierto recibí una llamada en mi celular. El número era de Tampico. Me pidieron $,000 para que el concierto fuera tranquilo. Me reí. No pagué. Me reí, hijo. Y por eso te mataron. No fue una orden. Fue una orden. La notaria se detuvo. Volvió a leer la frase, lo confirmó en el papel.
Joan Sebastián [música] había escrito que su hijo no había muerto por una pelea de fans, había muerto por una extorsión que él se rehusó a pagar. Y aquí llega la tercera cosa que te prometí, lo que dice la primera carta, la de trigo, lo que Joan Sebastián sabía y nadie le creyó. Eso, eso es lo que dice.
El cantautor más premiado del idioma español. Llevaba 19 años en este momento, sabiendo que a su hijo mayor lo asesinaron por una llamada de extorsión que él decidió ignorar 19 años con esa carga. Y nunca lo dijo en una entrevista, ni en una declaración pública, ni a sus otros hijos. Después venían dos [música] páginas con el nombre de Ricardo Richi Sánchez subrayado dos veces.
Joan Sebastián conocía el nombre. Lo había averiguado por su [música] cuenta dos meses después del entierro. Sabía la edad del tipo, sabía de dónde era, sabía [música] dónde se había escondido en septiembre del 2006. Había contratado a un investigador privado en Houston. El investigador [música] le había entregado un legajo con cinco fotografías.
Las fotografías no estaban en el rancho, pero la carta describía dónde estaba el sospechoso en [música] mayo del 2007, un pueblo llamado Reyosa Hidalgo, frontera con Tamaulipas. [música] En esa fecha, Joan Sebastián decidió no avisar a las autoridades. [música] No avisó a Texas, no avisó a México. Decidió que la justicia humana no le iba a regresar a su hijo y que perseguir [música] al gatillero podría ponerle precio a los otros tres hijos varones.
Por eso guardó la carta, por eso la escribió a mano, por eso la dejó en el rancho, para que un día [música] alguien la abriera. Y ese alguien fue Harfch. La notaria [música] abrió la segunda carta, la de Juan Sebastián. Era más corta, [música] tres páginas, fechada el 20 de junio del 2010, 8 días después del asesinato en Cuernavaca.
Empezaba. Juan, no te tengo nada que pedirte perdón porque tú nunca me pediste nada. Y seguía con el nombre. Edgar [música] Valdez. Villarreal. Joan Sebastián lo nombraba completo en la primera página, sin alias, sin maquillaje. Decía que ese hombre había dado la orden de que un sicario lo esperara afuera del Gran Hotel.
Decía que el motivo no era una mujer, como decía la narcomanta. El motivo era una deuda, una deuda de $200,000 que Juan Sebastián supuestamente debía a un [música] tipo que trabajaba para la Barbie. Una deuda que Juan Sebastián nunca le había mencionado a su padre. Joan Sebastián en la carta [música] le pedía perdón a Juan por no haberse entrado a tiempo.
Decía que él hubiera pagado los $2,000 [música] sin pensarlo. Decía que él hubiera vendido el rancho entero si era necesario, pero que Juan no le contó. Por eso lo mataron, por una deuda que un padre no supo, por orgullo de un hijo de 32 años, por dos [música] meses de silencio. La notaria volvió a leer el final de la carta.
Joan le escribía a Juan, “Tu hermano Trigo ya supo el nombre antes que tú. Yo voy a llevarme los dos nombres a la [música] tumba. No quiero que los dos hijos que me quedan paguen tu deuda y mi venganz.” [música] Esa frase dejó callado a todo el cuarto. Joan Sebastián en junio del 2010 había decidido que iba a callar el nombre del asesino del segundo hijo para proteger a Julián y a José Manuel.
Y cumplió 5 años más. Hasta que se murió. llevó [música] dos nombres apretados en el pecho. Nunca los dijo, nunca los escribió en una entrevista, nunca los soltó en una borrachera, solo los puso [música] en dos cartas que guardó en una carpeta de cuero del tamaño de un misal de iglesia, una carpeta que estuvo 10 [música] años en el cuarto cerrado del rancho Cruz de la Sierra hasta esta noche.
Pero antes de que escuches lo que dice la tercera carta, necesitas saber dónde estuvo guardada [música] durante 8 años. Estuvo en una caja de seguridad de Banco Santander en Cuernavaca, sucursal Plan [música] de Ayala. La caja estaba registrada a nombre de Alina Espino Fernández.
La caja se abrió por primera vez en mayo del 2017. Alina entró sola. estuvo [música] 8 minutos. Salió con un sobre que no dejó que el guardia viera. [música] Esa fue la última vez que la caja se abrió en 10 años. Antes de que se [música] abra ese sobre aquí en el escritorio del rancho, hay que entender por qué Julián nunca lo recibió.
Joan [música] Sebastián le había pedido a Alina que se la diera a Julián cuando cumpliera 30 años. No antes, tres décadas, era la edad en que la [música] cardiopatía familiar de los Figueroa empezaba a manifestarse. Joan lo sabía por su padre. Su padre había sufrido el primer infarto a los 32, su hermano mayor a los 31. Su abuelo [música] había muerto a los 34.
Joan quería que Julián supiera ese dato exactamente cuando pudiera empezar a notarlo. Ni antes [música] para no asustarlo, ni después porque ya sería tarde. Pero Julián murió a los 27 años, 3 años [música] antes. 3 años antes de la edad en que su padre había planeado entregarle la carta. murió de un infarto agudo al miocardio.
La carta [música] seguía en la caja de Santander. Alina, que se enteró por las noticias en abril del 2023, dejó la caja cerrada, no la abrió, no leyó la [música] carta de nuevo, la dejó dos años más. Y antes de que escuches lo último que Joan le quiso decir a su hijo, recuerda lo que dijo Juan Sebastián [música] antes de morir.
Me voy a acordar de tu cara. Eso lo dijo Juan herido, sangrando esperando el segundo disparo. Eso es [música] lo que Joan Sebastián escribió en la primera línea de la tercera carta. La carta para Julián. Harf abrió el sobre frente a la notaria. El sello de cera roja se rompió. [música] El sobre tenía polvo de los 8 años de la caja de Santander.
El sobre tenía sello de cera. Parecía a una invitación de boda. La hoja estaba doblada en tres, tinta azul, la misma [música] letra firme, cinco páginas. La notaria empezó a leer en voz alta. Julián, si esto te llega, ya no estoy. Eso lo escribió tu padre el 12 de marzo del 2015, 4 meses [música] antes de morir.
Te tengo que contar cosas que no te dije en vida. No porque no confiara en ti, porque eras chico, porque querías a tu mamá, porque yo no quería ensuciarte [música] con cosas que solo tu hermano José Manuel iba a tener que cargar, pero ahora te las tengo que decir todas. La primera, Trigo no murió por un fan borracho.
Trigo murió porque me llamaron a pedir 20,000 y yo no pagué. El nombre [música] del que apretó el gatillo lo tengo en la otra carta que te dejé en mi rancho. [música] El nombre del que dio la orden está en este país y nunca lo van a tocar. La segunda, Juan [música] no murió por una mujer. Juan murió por una deuda que no quiso pedirme, una deuda de $200,000 que yo hubiera pagado sin pensarlo.
El nombre del que dio esa orden también [música] lo tengo escrito. Hoy está preso en Estados Unidos. Julián, escúchame [música] esto último. Tu tío Pepe se murió a los 31 años de un infarto. Tu abuelo se murió a los 34. [música] Yo nunca te lo dije porque no quería que vivieras con miedo. Pero cuando cumplas [música] 30 años tienes que ver a un cardiólogo, tienes que checarte cada año.
Tienes algo en el corazón [música] que viene de los Fideroa. Cuídate ese corazón tuyo. Yo no te lo dije por no asustarte. Tu tío y tu abuelo se fueron de lo mismo. La notaria hizo pausa. La voz le tembló. siguió leyendo. No vayas a ninguna venganza. No busques los nombres. No los pongo en esta carta porque no quiero que tú cargues eso. Yo me [música] llevo los nombres conmigo.
Ya tu hermano José Manuel sabe lo suficiente para defenderse. Tú [música] tienes que estar tranquilo. Tienes que estar con tu madre, con la mujer que escojas, [música] con los hijos que vengan. Tienes que cantar. Si te nace cantar, pero no busques sombras. La notaria pasó la última [música] página. Era la despedida.
Julián, hijo, yo no te crié [música] todos los días. Tu mamá te crió mejor de lo que yo te hubiera criado, pero te quise desde el primer día. Te quise como quise a trigo y a Juan [música] y a todos los demás. Te quise sin haber dicho una palabra. Cuando me leas esto, yo ya no [música] voy a estar.
Pero el día que tú estés solo y te acuerdes de una canción mía, yo voy a estar ahí. Con tu recuerdo viviré. Dos. Eso era el último [música] verso. La misma frase que Joan le había escrito a trigo en una canción 9 años antes. La [música] frase ancla de toda esta noche ahora estaba escrita por última vez [música] para el único hijo que todavía vivía cuando él la firmó.
Y para un hijo [música] que no la iba a leer nunca, Julián murió un 9 de abril del 2023. La carta se quedó en la caja de Santander. Joan Sebastián se equivocó [música] por 31 meses. Su hijo se murió antes de los 30 de exactamente [música] lo que esa carta intentaba prevenir. Y aquí llega la cuarta cosa que te prometí, la tercera carta.
Esa es, esa fue la [música] que estuvo 8 años escondida en Cuernavaca. Esa es la que apareció en una notaría de [música] Iguala hace tres semanas. Esa es la que motivó la orden de cateo del rancho Cruz [música] de la Sierra esta madrugada. Y esa es la carta que el 99% de México [música] no sabía que existía. Arfuch dobló la carta, la metió en una bolsa de evidencia, la selló con triple cinta de cadena de custodia.
La notaria [música] firmó. Los dos peritos firmaron. El grafoscopista se llevó [música] las dos cartas iniciales para análisis más profundo. 10 años después de que Juan Sebastián murió, la herencia sigue sin repartirse. 51 propiedades oficiales, 150 [música] extra oficiales, 1000 canciones registradas, 200,000 [música] mensuales solo de plataformas digitales, cuatro [música] Grami, siete Latinami y nueve hijos reconocidos, tres de ellos muertos.
Trigo en el 2006, Juan Sebastián [música] en el 2010, Julián en el 2023. El proceso legal abierto en el tribunal [música] de Macale en Texas. La sucesión en México estancada en Estado de México y Morelos. Erika Alonso, una de las [música] exesposas y madre de Juliana Figueroa, fue removida como albacea por el juez en septiembre del 2025.
En su [música] lugar fue nombrada una administradora independiente llamada Kimlow. La decisión [música] la tomó el juez después de pedir nuevas auditorías sobre 42 propiedades que habían desaparecido de la [música] lista presentada durante una década. José Manuel Figueroa, hijo mayor sobreviviente, [música] voló a McAlen en octubre del 2025 para defender los [música] derechos de los hijos que viven en México.
Su padre, dijo en una conferencia improvisada en la entrada del tribunal, había dejado más bienes [música] de los que aparecían en cualquier inventario y había dejado información que solo ahora estaba saliendo a la luz. Esa última frase la dijo el mismo día que el cateo del rancho Cruz de la Sierra ya se estaba autorizando [música] en Guerrero.
La coincidencia no es coincidencia, es secuencia. Maribel Guardia vi su esposo y abogado Marco Chacón representa los derechos [música] del único nieto sobreviviente de Joan Sebastián. por la línea de Julián. Ese niño se llama José Julián Figueroa. Tiene 8 años. Vive en la casa de jardines del Pedregal, donde murió su padre. Y es ahora, según resolución del juez de Texas, [música] el único heredero universal de la parte que le tocaba a Julián.
La carta para Julián, la tercera, queda como [música] evidencia en el proceso. La notaria la entregó a un perito federal mexicano que la [música] trasladará a Texas para ser presentada como prueba documental [música] en la próxima audiencia del juez de McAlen. La audiencia está programada para febrero del [música] 2026. Harf ordenó sellar el cuarto pequeño del rancho.
El cuaderno con los tres nombres y la cruz de tinta nueva [música] de Julián fue fotografiado 32 veces y embolsado en bolsa antiaestática. La carpeta de cuero quedó en una caja de evidencia con triple [música] sello. Las dos cartas originales, la de trigo y la de Juan Sebastián, fueron numeradas [música] como pieza uno y pieza dos. La tercera carta, ya extraída de la Caja [música] Santander tres semanas antes y entregada por Alina Espino a la notaría de Iguala, fue catalogada como pieza tres.
Las tres piezas serán [música] entregadas a la PGT de Guerrero antes de ser remitidas a la Fiscalía Federal y al Tribunal de McAlen. El bolígrafo [música] Bic Azul del escritorio fue embolsado por separado. Los puros consumidos del cenicero fueron empacados y enviados a análisis forense de ADN. La fotografía con la banda negra de luto fue documentada en [música] alta resolución.
El piano Stainway fue inventariado por valor pericial. Los 11 gramis de la vitrina fueron fotografiados sin ser tocados. El candado cubano de la vitrina fue documentado, pero no abierto. Las puertas del rancho Cruz de la Sierra fueron selladas [música] con cinta federal a las 7:40 de la mañana del 22 de octubre del 2025.
Harfmó el acta de cierre. La PGGT de Guerrero, la PGE a través de Seido [música] y la Fiscalía Estatal de Morelos quedaron formalmente notificadas. El caso [música] Joan Sebastián, después de 10 años vuelve a estar abierto. El ruedo del rancho Cruz de la Sierra al amanecer está vacío, sin caballos, sin sombreros blancos.
El polvo todavía levantándose donde Joan Sebastián [música] practicaba para sus jaripeos una galleta de algodón de azúcar abandonada en una [música] banca de madera dejada por alguien que estuvo aquí hace muchos años. El sol naranja. saliendo por el cerro, las luces de las camionetas [música] alejándose por la terracería y el silencio.
El silencio que solo se oye en los lugares [música] donde una vez hubo demasiada música. El rancho por dentro era como un altar, pero un altar sin gente que rezara. José Julián Figueroa [música] tiene 8 años, vive con su madre Imelda Tuñón y con su abuela paterna Maribel Guardia en una casa de jardines del Pedregal.
Hay dos litigios abiertos por su custodia. Hay tres procesos abiertos por su parte de la herencia de Joan Sebastian. El niño no conoció a su abuelo. Su abuelo se murió 7 años antes de que él naciera. Su padre se murió cuando él tenía 5 años. El nieto [música] que nunca conoció a Joan Sebastián es ahora el único depositario directo de la línea que Joan más quiso proteger con la tercera carta.
Una carta que iba dirigida a su padre y que su padre nunca [música] leyó. Una advertencia médica de un cardiólogo Amateur, que era también el cantautor [música] más premiado del idioma español. Ese niño tiene en su sangre lo que dice la carta. Tres generaciones [música] de Figueroa con cardiopatía hereditaria. Va a cumplir 30 [música] años en el 2047.
Ahora tú sabes que esas tres cartas existen. Ahora [música] tú sabes lo que decía en las primeras dos. Ahora tú sabes lo que estaba escrito en la tercera. Ahora tú sabes el nombre que Joan Sebastián se llevó [música] a la tumba. ¿Y por qué se lo llevó? Ahora tú sabes que un padre escribió [música] la advertencia que pudo salvar a su hijo y que esa advertencia se quedó 8 años en una caja de banco.
Ahora tú sabes lo que pasó entre los dos disparos. El 99% [música] de México no lo sabe. ¿Quién mandó realmente a matar a trigo [música] en Texas en agosto del 2006? ¿Por qué Ricardo [música] Sánchez sigue prófugo 18 años después del crimen en territorio americano? ¿Cuánto sabía Alina Espino sobre la cardiopatía hereditaria de los Figueroa [música] antes de guardar la carta 8 años? ¿Por qué nadie en el círculo cercano de Julián, sabiendo de los muertos del corazón en la familia, le pidió un electrocardiograma preventivo entre los 25 y los 27? ¿Y
quién entró al rancho Cruz de la Sierra entre el 2015 y el 2023 para tachar con [música] tinta nueva la cruz de Julián en el cuaderno del escritorio cerrado? Si Joan [música] Sebastián sabía qué padecimiento tenía Julián en el corazón, ¿por qué no se lo dijo en vida? Esa pregunta no tiene respuesta y eso es lo que te llevas a la cama esta noche. Dos.
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Después de todo lo que escuchaste esta noche, ¿tú crees que la tercera carta debió haber llegado a tiempo? Lo que tú pienses lo voy a leer porque la próxima orden que firmó Harfush fue en una hacienda con techo de [música] madera quemada. Una hacienda donde nadie había entrado en 69 años. Una hacienda con una caja fuerte que tenía un nombre grabado a mano, Pedro Infante. Dos.
Este [música] contenido es una obra de ficción creada con fines de entretenimiento. Todos los eventos relacionados con el cateo, los documentos encontrados, las cartas leídas, los objetos descubiertos y las circunstancias descritas [música] son invenciones narrativas del guionista. Los datos biográficos utilizan información de fuentes públicas [música] verificables.
Ninguna afirmación constituye acusación de hechos reales contra ninguna persona [música] viva o fallecida. Las opiniones expresadas son del narrador ficticio. Para información verificada, consulte fuentes periodísticas. [música]
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