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Marietta Renunció a Miss Universo por Leo Dan. Lo Que Aguantó en Silencio Durante 58 Años

Recuerda ese nombre, Celia, porque es la primera canción que le abrió la puerta a todo lo que vino después. Y es la canción que explica por qué. En 1966, cuando Leodan entra a un cine de Buenos Aires para un estreno de película, Marieta Papolchi ya estaba ahí esperándolo. Antes de empezar a contarte quién era Marieta, déjame pedirte algo importante.

Si tú eres de las personas que creció con la música de Leo Dan, que bailó te he prometido en bodas y quinceañeras, que lloró con Mary es mi amor en una radio del carro, aprieta el botón rojo de suscribirte ahora mismo. No te toma ni 3 segundos y me ayudas a que estas historias, las que no cuentan las revistas del espectáculo, lleguen a muchas más personas como tú.

Vamos a hablar ahora de Marieta. Marieta Papolchi era una chica que no había nacido en Argentina, era húngara. Su familia, Los Papolchi había llegado a Argentina huyendo del régimen comunista que se instaló en Hungría después de la Segunda Guerra Mundial. Era una historia común en aquellos años. Miles de familias europeas, especialmente del este, buscaban un país nuevo donde empezar de cero.

 Argentina, que en aquel momento ofrecía oportunidades para inmigrantes europeos, era uno de los destinos preferidos. Si tú tienes memoria de los años 40 y 50, tú sabes lo que era una Europa destrozada por la guerra, ciudades bombardeadas y familias partidas por la mitad, niños que se quedaron huérfanos de padre o de madre, economías en ruinas y en varios países del este europeo la llegada de gobiernos comunistas que empujaron a familias enteras a huir hacia occidente buscando libertad y futuro. Hungría fue uno de esos países y

miles de húngaros, especialmente después del levantamiento popular de 1956, que fue aplastado por los tanques soviéticos, buscaron refugio en países lejanos. Argentina recibió a muchos de ellos. Los papolchi se instalaron en Mar del Plata, una ciudad balnearia, hermosa, llena de vida, [música] en la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires.

 En aquellos años, Mar del Plata era el lugar de veraneo preferido de la clase alta argentina. hoteles grandes, casinos, playas amplias, festivales de cine y un certamen anual de belleza que era el más importante de toda la provincia y que servía como puerta de entrada al certamen nacional. Ahí la pequeña Marieta creció hablando dos idiomas, el húngaro en su casa y el español afuera.

 crecía con los valores tradicionales europeos que sus padres le enseñaron y con la mentalidad latinoamericana que la ciudad le iba pegando poco a poco. Si tú eres hija o nieta de inmigrantes, tú sabes lo que es crecer en ese entremedio. Un pie en el país de tus padres y el otro en el país donde naciste.

 Un idioma en la cocina y otro en la calle, una religión en la casa y otra en la escuela. Marieta creció así con la raíz húngara por dentro y la vida argentina por fuera. Marieta era una mujer especialmente hermosa. Eso lo notaban todos los que la veían. Alta, rubia, con rasgos finos heredados de su origen centroeuropeo, con una elegancia natural que no se enseña ni se compra.

 Era exactamente el tipo de muchacha que en aquellos años las revistas argentinas buscaban como modelos. y muy pronto empezó a desfilar en pasarelas locales primero, en revistas de moda, después en catálogos de tiendas, en anuncios publicitarios. En 1966, con apenas unos 18 o 19 años, fue elegida Miss Mar del Plata. Era el primer paso.

 El siguiente paso, según las reglas del certamen, era competir en Miss Argentina. Y si ganaba Miss Argentina, ir a Miss Universo. Y si ganaba Miss Universo convertirse en una de las mujeres más fotografiadas del mundo. Embajadora de su país, estrella internacional, acceso a una vida que muy pocas mujeres podían tener en aquellos años.

Marieta estaba en camino a eso. Con 18 o 19 años, hija de inmigrantes, crecida en una ciudad costera de la Argentina, estaba a un paso de cambiar su vida por completo y convertirse en una Miss Universo. Y entonces, ese mismo año de 1966, alguien le ofreció participar en una película, no como protagonista, como figura decorativa, un papel pequeño, casi defigurante.

Pero la película era importante porque el protagonista era un cantante que estaba en su mejor momento, un muchacho de Santiago del Estero que 3 años antes había explotado con la canción Celia y que después había sacado canciones como Fanny, Estelita y Cómo te extraño, mi amor. La película se llamaba Cómo te extraño, mi amor.

 era el mismo nombre que la canción y la dirigía un cineasta que aprovechaba el boom de los baladistas para hacer películas musicales rápidas de bajo presupuesto, pensadas para llenar cines con fans del cantante en cuestión. Marieta aceptó el papel pequeño. Como Mismar del Plata le venía bien la exposición y un papel en una película la podía ayudar a tener más visibilidad antes del certamen de Miss Argentina.

El día del estreno, Marieta fue a la sala de cine de Buenos Aires. Iba arreglada como una reina. Llevaba un ramo de flores en la mano. Pensaba dárselo al protagonista Leodán como gesto de cortesía. Una felicitación de una compañera de elenco al primer actor. Lo que pasó en los siguientes 5 minutos, según el mismo Leo Dan contó después en una entrevista a Susana Jiménez en la televisión argentina, cambió la vida de los dos para siempre.

Leo Dan llegó al estreno con su equipo. Apenas entró al lobby del cine, vio a Marieta esperándolo con el ramo. Se acercó, ella se presentó. Él le dio las gracias por el ramo y ahí pasó. Según el propio Leo Dán, le propuso casamiento ese mismo día. Después confesó que era algo que él hacía con todas las chicas que le gustaban mucho.

 Era una especie de chiste para él, una broma, un experimento de seducción. Lo decía con sonrisa, con cara de no estar hablando en serio, esperando que la chica se riera y le siguiera la corriente. Hasta ese día, dijo Leo Dan. Todas las chicas lo habían rechazado o se habían reído. Marieta no se rió. Marieta no lo rechazó. Marieta le dijo que sí.

Hazte una pregunta, mi gente, antes de seguir. ¿Qué tipo de mujer con 18 o 19 años, Miss Mar del Plata, en camino a Miss Universo escucha una propuesta de matrimonio broma [música] de un hombre que acaba de conocer y contesta que sí? La respuesta puede ser de dos tipos. Una mujer profundamente romántica que cree en el amor a primera vista o una mujer que vio en ese hombre algo que nadie más vio y supo en ese mismo segundo que era con él.

Marieta era, según todos los que la conocieron a lo largo de su vida, las dos cosas. Hay una versión adicional sobre ese primer encuentro que vale la pena mencionar. Según contó el propio Leo Dan en la entrevista con Susana Jiménez, años después, cuando él vio a Marieta esperándolo con el ramo de flores en el lobby del cine, pidió que le organizaran una cena con ella esa misma noche.

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