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SILVIA PINAL: las 3 Mujeres que la Dinastía Destruyó (Frida Sofía denunció antes que Silvia muriera)

 Viridiana a la triste, la hija que iba a marcar para siempre el destino emocional de Silvia Pinal. Mientras Silvia criaba a Silvia y a la pequeña Viridiana, atención al detalle, [música] en 1967 apareció el tercer hombre, un roquero, un cantante, un joven 6 años menor que ella, Enrique Guzmán.

 Para muchos en aquella época, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos, el matrimonio con Enrique Guzmán fue el más controvertido de toda la vida de Silvia. La diferencia de edad, el estilo de vida roquero del nuevo esposo, los rumores de excesos. Pero del matrimonio con Enrique Guzmán nacieron, atención porque aquí está el origen de la mitad del drama familiar actual, los dos hijos más mediáticos de toda la dinastía Pinal, Alejandra Guzmán, nacida en 1968, y Luis Enrique Guzmán, nacido en 1970, la cantante y el actor. El matrimonio

con Enrique Guzmán terminó en 1976. Los rumores que circularon durante años, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos, supuestamente apuntaban a infidelidades de ambas partes, problemas con sustancias y peleas constantes en privado. Silvia Pinal, según se ha relatado durante décadas, supuestamente decidió rehacer su vida una cuarta vez y la reho, atención al detalle, fuera de México.

Año 1982. Tulio Hernández, político venezolano, exgobernador del estado Miranda en Venezuela. Silvia Pinal viajaba a Caracas con frecuencia. La pareja se casó y Silvia se mudó parcialmente a Venezuela. Pero atención al detalle más cruel de toda esta historia. Según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos durante décadas, Silvia Pinal apenas llevaba unos meses casada con Tulio Hernández cuando llegó la llamada que iba a partir su vida en dos.

 una llamada que la encontró supuestamente en pleno camerino de una obra de teatro en la ciudad de México. Una llamada que decía que su hija, la pequeña viridiana de apenas 19 años, había chocado con un tráiler en el periférico sur y que la situación era supuestamente irreversible. 27 de noviembre de 1982. Tarde noche.

 Periférico sur de la Ciudad de México. Una avenida ancha llena de autos a alta velocidad, conocida por sus accidentes mortales recurrentes. Viridiana a la triste, 19 años recién cumplidos, hija menor del segundo matrimonio de Silvia Pinal, supuestamente conducía su propio automóvil. Las versiones sobre qué pasó exactamente esa noche, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos durante años, varían según la fuente.

 Algunas dicen que el coche de Viridiana se cruzó con un tráiler cargado de varillas de construcción. Otras dicen que el tráiler venía en sentido contrario. Lo que jamás varió, según se ha relatado infinidad de veces, fue el resultado. Una varilla supuestamente atravesó el coche y atravesó también a la joven viridiana. La muerte fue instantánea.

 Esa misma noche, atención al detalle más doloroso de toda esta historia, Silvia Pinal estaba en pleno camerino del teatro Silvia Pinal en la colonia Roma de la Ciudad de México. Tenía funciones anoche, una obra de teatro que ella misma protagonizaba y producía. Cuando le dieron la noticia, según se ha relatado durante décadas, supuestamente Silvia no quiso creerla.

 Pidió que le confirmaran los datos. llamó al hospital y al confirmarse el accidente fatal de su hija de 19 años, Silvia Pinal, según se ha contado infinidad de veces, supuestamente se derrumbó en el camerino. La función esa noche se canceló. Y atención al detalle bíblico que pocos conocen, la actriz que entró a sustituir a Silvia Pinal en aquella obra durante las semanas siguientes fue su mayor rival mediática de los años 70, Verónica Castro.

La muerte de Viridiana, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos durante décadas, supuestamente cambió para siempre el carácter de Silvia Pinal. La diva del cine, la mujer carismática, la productora exitosa, la actriz que había trabajado con Buñuel, supuestamente se convirtió a partir de aquella noche en una mujer marcada para siempre por la culpa.

 La culpa, según se ha relatado infinidad de veces, supuestamente venía de tres cosas. Primera, que Silvia estaba en Venezuela con Tulio Hernández buena parte de aquellos meses. Segunda, que Viridiana, según la propia familia ha reconocido en distintas entrevistas, supuestamente tenía problemas emocionales sin atender. Y tercera, atención al detalle más simbólico de toda esta tragedia.

Supuestamente, Silvia Pinal le había puesto a su hija el nombre Viridiana en homenaje a la película más oscura de Luis Buñuel. La película que cuenta la historia de una joven novicia que sufre violencia y termina destruida emocionalmente. Aquel nombre, según se ha contado durante décadas, supuestamente perseguía a Silvia hasta el final de sus días.

 Y aquí, atención porque viene el dato que casi nadie ha contado a fondo. Llegamos a un detalle que la familia jamás logró superar. La mañana siguiente al accidente, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos durante años, Silvia Pinal supuestamente entró al hospital donde estaba el cuerpo de Viridiana.

 Pidió quedarse a solas con ella. Las versiones sobre qué pasó en esa habitación, según se ha relatado infinidad de veces, supuestamente jamás se confirmaron públicamente. Lo que sí trascendió, según se ha relatado durante años en infinidad de medios mexicanos, supuestamente fue una frase, una frase que Silvia Pinal supuestamente repitió en privado durante años a sus amigos más cercanos.

Silvia Pinal - Wikipedia

La frase citada en infinidad de medios supuestamente fue, “Esa noche se murió mi hija, pero yo también me morí con ella. Lo que quedó después fue otra Silvia.” Y la otra Silvia supuestamente iba a vivir 42 años más cargando esa muerte en silencio. Si bien la muerte de Viridiana, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos durante años, partió en dos la vida emocional de Silvia Pinal, la vida profesional si dió.

 Y aquí, [música] atención al detalle, es donde Silvia construyó el imperio que la convirtió, según se ha relatado durante décadas, en la última diva absoluta del entretenimiento mexicano. Para entender el tamaño del personaje, hay que volver 20 años atrás. 1961, Silvia Pinal protagoniza bajo la dirección del exiliado español Luis Buñuel la película Viridiana.

 Aquella película, según consta en Archivos Oficiales del Festival de Canes, ganó la palma de oro a la mejor película. Silvia Pinal se convirtió en la primera actriz mexicana en ganar la palma de oro como protagonista. Si te está atrapando esta historia, suscríbete al canal para no perderte el próximo episodio.

 Después vino El Ángel Exterminador en 1962. Después Simón del Desierto en 1965. [música] Tres películas con buñuel, tres clásicos absolutos del cine mundial y Silvia Pinal en mitad de todas ellas, según se ha relatado durante décadas, supuestamente convertida en la actriz mexicana más respetada internacionalmente del siglo XX, pero no se quedó ahí. Atención al detalle.

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