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El Discurso de Milei en la Universidad que Puso a los Estudiantes de Pie – El Sistema Tembló

Mi ley pensaba en silencio en el camino a la universidad. Su asesor Carlos preguntó preocupado, “Profesor, ¿revisó el programa? Se espera que hable bajo el título Teorías económicas contemporáneas y áreas de aplicación. Mi ley sonrió, pero no era una sonrisa normal, era la sonrisa de alguien a punto de detonar una bomba.

Carlos, ellos esperan que les hable sobre teorías económicas, pero yo les voy a contar la verdad. ¿Qué verdad? La verdad sobre cómo el sistema educativo es una fábrica de mentiras. El rostro de Carlos se puso blanco. Profesor, esto es muy arriesgado. Sin riesgo nada cambia, Carlos, y hoy es tiempo de que algunas cosas cambien.

Pero mi ley aún no sabía que uno de los 500 estudiantes esperándolo en ese salón también cambiaría su vida. El anfiteatro de 500 personas estaba repleto. Estudiantes de economía, ciencias políticas, sociología, algunos académicos y, por supuesto, periodistas. María, sentada en las primeras filas, estudiante de segundo año de economía, susurró a su amiga.

 ¿Quién es este hombre? Los profesores se ven muy tensos. No sé, pero lo vi en Instagram. Es muy radical. Quiere acabar con el estado o algo así. En las filas de atrás había un grupo diferente, eran estudiantes activistas. Su líder, Roberto, había venido a protestar contra mi ley, preparándose con algunos amigos.

 Chicos, este hombre es fascista. Cuando diga su primera tontería, nos levantamos y abandonamos el salón. ¿Quién nos siga? Pero Roberto no sabía que ese día no sería él quien abandonara el salón, porque lo que mi ley diría cuestionaría todas sus creencias. El rector García intentó advertir a Miley una vez más. Profesor Miley, por favor recuerde, aquí hay mentes jóvenes muy valiosas.

 Puede inspirarlos, pero profesor García, mi ley lo interrumpió. La mejor manera de inspirar a estos jóvenes es diciéndoles la verdad. ¿Qué verdad? La verdad de que la mayoría de lo que les enseñan son mentiras. El rostro de García cambió. Esto, esta es una acusación muy seria. No es una acusación, García. Es una observación y en un momento lo voy a probar.

Funcionaba el micrófono, estaba listo el sistema de sonido, estaban grabando las cámaras, todo estaba listo, pero nadie estaba preparado para lo que estaba a punto de pasar, porque cuando mi ley subiera al escenario, no solo daría una conferencia, iniciaría una revolución. Cuando Miley tomó el micrófono, el salón se quedó en silencio.

 Su cabello desordenado como siempre, esa llama familiar en sus ojos. Buenos días, dijo. Luego se detuvo. Durante mucho tiempo miró a los estudiantes como si estuviera examinando a cada uno individualmente. Me dijeron que hoy les hablaría sobre economía, pero les voy a contar algo mucho más importante. Primera ola de intriga.

 Los estudiantes comenzaron a mirarse entre sí. Les voy a contar cómo han sido engañados. Y llegó ese momento. El salón se congeló. Ustedes dijo señalando al salón. Ustedes piensan que están recibiendo educación aquí, pero en realidad están siendo adoctrinados. Los académicos comenzaron a hacer movimientos incómodos, pero mi ley se detuvo.

 Les enseñan a aceptar todo lo que les dicen sin cuestionar. ¿Saben por qué? Porque las personas que cuestionan amenazan al sistema. María se inclinó hacia delante. ¿Qué era esto? Nunca había escuchado algo así. ¿Cuántos años han estado estudiando aquí? 2 años, 3 años. ¿Y cuántos de ustedes realmente pueden pensar libremente? El salón había entrado en una atmósfera completamente diferente.

 Ya no era una conferencia ordinaria. Hoy no les hablaré sobre economía, sino sobre libertad. Pero primero déjenme hacerles una pregunta. Y cuando mi ley hizo esa pregunta, el mundo de todos en ese salón se tambalearía. ¿Qué aprenden aquí?, preguntó mi ley. Economía keinesiana, bienestar social, intervención estatal.

 Algunos estudiantes asintieron. Pero alguna vez les enseñaron esto. Ninguna de estas teorías funciona. Ahora el salón realmente se había agitado. Los profesores fruncían el seño. Los estudiantes intercambiaban miradas confundidas. No, por supuesto que no les enseñaron, porque entonces comenzarían a cuestionar el sistema.

Entonces comenzarían a preguntar, si estas teorías son correctas, ¿por qué nuestro país ha tenido los mismos problemas durante 70 años? María miró a su amiga. Realmente, ¿por qué los mismos problemas se repetían una y otra vez? Déjenme decirles algo, continuó mi ley. La mayoría de las teorías económicas que se enseñan aquí son juguetes académicos que no tienen relación con la vida real.

Un profesor de las filas de atrás se puso de pie. Profesor Miley, esta es una afirmación muy seria. Profesor, mi ley se dirigió a él. No es seria, es real. ¿Cuántos años lleva enseñando a sus estudiantes cómo controlar la inflación y cuántos años no se ha resuelto la inflación en este país? El profesor no pudo responder.

 Por eso, mi ley se dirigió a los estudiantes. Solo les enseñan teorías, no realidades. Roberto, el estudiante activista, no pudo aguantar. Usted está haciendo propaganda neoliberal. Mi ley sonrió. Ah, sí. La palabra neoliberal, la palabra mágica. Cuando escuchan esta palabra dejan de pensar, porque realmente es así.

 Roberto, mi ley sabía su nombre. ¿Cómo era posible? ¿Eres socialista? Sí. ¿Sabes que el socialismo no ha funcionado en ningún país donde se aplicó? Sí, funcionó. Cuba, Venezuela. Venezuela. La voz de mi ley se elevó. Roberto, en Venezuela la gente recoge comida de la basura. A esto le llamas el éxito del socialismo. El salón se quedó en silencio.

 Esta discusión estaba tomando un giro inesperado. Miren, chicos. M ley suavizó su tono. No estoy aquí para lastimarlos. Estoy aquí para mostrarles la verdad. María levantó la mano. ¿Cuál es la verdad? La verdad es esta, María. La economía que les enseñan está diseñada para esclavizarlos. ¿Cómo te enseñan que el Estado es bueno, verdad? ¿Te dicen que el Estado te protege? Sí.

 ¿Cómo te protege el Estado? ¿Cobrando impuestos, creando inflación, produciendo desempleo? María no pudo responder. ¿Alguna vez pensaste, María, por qué los jóvenes están desempleados en este país? Porque hay crisis económica. Incorrecto. Porque el Estado crea leyes que impiden a los jóvenes trabajar. El salón estaba asombrado. ¿Qué tipo de lógica era esta? Te explico.

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