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Así Es La LUJOSA Vida De HUGO CHÁVEZ

Así Es La LUJOSA Vida De HUGO CHÁVEZ

Así es la lujosa vida de Hugo Chávez. Para muchos uno de los salvadores del país. Para otros es el culpable de lo que hoy está pasando con Venezuela y la crisis que ha llevado a muchos venezolanos a emigrar en diferentes partes del mundo. Un hombre que defendió con demasiada fuerza y tenacidad las ideas del izquierdismo y del comunismo.

Pero hoy vamos a conocer de lleno su vida. ¿Era realmente lo que él decía hacer? Recuerden que en este canal de la firma millonaria no hay ideales políticos. Todo esto es sumamente informativo y de entretenimiento. La primer casa de Hugo Chávez fue el palacio de los techos coloniales y las disputas de poder.

 La historia de la propiedad de Hugo Chávez no puede empezar en otro lugar que no sea la Casona, la residencia oficial en la avenida principal de La Carlota en Caracas, Venezuela. La residencia oficial de los presidentes venezolanos desde mediados del siglo XX. Esta inmensa quinta de estilo colonial español con amplios pasillos de baldosas de arcilla, patios internos repletos de vegetación tropical y fuentes de agua que arrullaban el silencio de la capital, se volvió el epicentro de poder del mandatario desde 1999.

Chávez, que desde su retórica siempre ensalzaba la austeridad y autodenominarse como una persona muy ahorrativa que no le gustaba despilfarrar su dinero. Habitó este palacio rodeado de obras de arte de los pintores venezolanos más célebres como Arturo Michelena y Armando Reverón. Sin embargo, la verdadera historia de la casona se tejió tras su muerte en 2013.

Se convirtió en el escenario de una sorda guerra fría entre las hijas del fallecido mandatario Rosa Virginia y María Gabriela Chávez. Además, el sucesor Nicolás Maduro. Las herederas del chavismo se negaron a desalojar el palacio durante meses, obligando a Maduro y a su esposa Silia Flores a pernoctar en la residencia auxiliar de la viñeta o en instalaciones militares.

Las hijas continuaron disfrutando del séquito de cocineros, escoltas y del personal del servicio pagado por el estado, transformando la residencia oficial en un bastión privado de la dinastía Chávez. Después compraría el ato en la malagueña, el feudo llanero de los 1000 camiones, mientras el discurso oficial predicaba que ser rico era malo.

Esta mansión le costó 5 millones de dólares en su momento de mayor esplendor, ya que esta mansión contaba con varias hectáreas de tierra, infraestructura ganadera y adecuaciones de lujo. Mientras el gobierno expropiaba millones de hectáreas a ganaderos tradicionales bajo la bandera de la revolución agraria, la geografía de Barinas en el estado natal de Chávez comenzó a transformarse en silencio.

 El apellido del presidente se volvió sinónimo de propiedad territorial. El caso más emblemático de esta expansión fue el ato en la malagueña adquirido a través de su hermano Argenis Chávez. Imagina la malagueña como adentrándote en una fortaleza rural, lo que originalmente era una finca ganadera. Mencional de los Llanos se transformó en una hacienda de altísima tecnología y confort.

 Largos caminos pavimentados cortaban la sabana para conectar casonas con aire acondicionado centralizado, plantas eléctricas propias que jamás sufrían los apagones que en ese momento pasaban en el país y establos con sistemas de ventilación automatizados para proteger a vacas de alta pureza genética. Los reportes de la prensa local e internacional desvelaron que en los galpones de estas fincas marinesas no solo se guardaban tractores, familia manejaba una flota de vehículos que desafiaban cualquier narrativa socialista. Desde camionetas Toyota

Prado blindadas hasta Ford Travlesser, rústicos Homer y vehículos de colección. Los llaneros de la zona veían con asombro como los caminos de tierra por donde antes transitaban carretas, ahora eran transitados por caravanas de escoltas armados, protegiendo los retiros de fin de semana de la familia. Muchos asociaban la figura de Chávez como la de un narcotraficante debido a la opulencia y el gasto tan increíble que pasaba en esa época, sin tampoco menospreciar de que Hugo Chávez estaba quitándole tierras a varios de los

campesinos, acusándolos bajo el concepto de que ser muy rico era malo para los pobres. Después vendría la quinta de la urbanización Rodríguez Domínguez. Aunque su valor comercial original era de clase media baja, el gobierno de Maduro ordenó remodelar este lugar y musealizarlo, inyectando recursos públicos para su preservación.

 Dice de que este lugar hoy en día cuesta más de 8 millones dó. Para entender el contraste de la riqueza del entorno de Chávez, la narrativa debe viajar a la casa de la urbanización Rodríguez Domínguez. Esta fue la vivienda que albergó los años de ascenso de la familia, el hogar de su madre, Elena Frías de Chávez, al inicio de la presidencia en 1999.

Esta era una estructura sencilla en una zona residencial común de Barinas. A medida que avanzaron los años del boom petrolero, La casa sufrió una metamorfosis. Se elevaron muros perimetrales infranqueables. Se reforzó la seguridad con casetas de vigilancia militar y se ampliaron las habitaciones interiores con acabados modernos.

 El contraste con las barriadas populares de las Barinas era total. En el año 2022, bajo instrucciones directas de la presidencia, esta casa fue desalojada para iniciar su transformación en un museo dedicado a la memoria del comandante Hugo Chávez. Los pasillos donde alguna vez se discutieron los contratos de la gobernación del estado, ahora eran vitrinas destinadas a exhibir la infancia del líder llanero.

 Seguimos con las propiedades en Nueva York, Francia y zonas residenciales de Argentina, alquileres de $8,000 mensuales para estancias temporales. Las narrativas de las mansiones de la familia Chávez rompieron las fronteras de Venezuela tras la muerte del presidente. Investigaciones y rastreos de agencias financieras internacionales trasladaron el foco de los llanos venezolanos a las capitales más caras del mundo, donde sus hijas e hijos comenzaron a dejarse ver.

 Por ejemplo, a los exclusivos vecindarios de Nueva York. Durante el tiempo en que María Gabriela Chávez se desempeñó como embajadora alterna de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas, la narrativa de la austeridad chocó de frente con los rascacielos de Manhattan. Diversas investigaciones documentaron que el entorno de la diplomática manejaba residencias temporales y alquileres lujosos en zonas como Hudson Street en Sud Manhattan, pagando sumas mensuales que superaban por completo el sueldo oficial de cualquier funcionario

público venezolano con contratos de arrendamiento de hasta $8,000 al mes. Aunque el discurso oficial del chavismo catalogó estas investigaciones como infamias del imperio, analistas financieros y agencias de control de activos internacionales mantuvieron bajo la lupa sofisticada redes de empresas fantasmas y cuentas en paraísos fiscales.

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