ASÍ FUE la MILLONARIA y TRÁGICA VIDA de CANTINFLAS | Fortuna Oculta, Traicionado por su Hijo
$ millones mansiones, aviones privados, el comediante mejor pagado del mundo y al final solo 1,000es en el banco. Hoy vamos a descubrir la vida del hombre que hizo reír a millones, pero que murió rodeado de misterios. Una historia que va más allá de [música] la risa. Acompáñanos a conocer la verdadera historia de Cantinflas.
Comencemos aquí en Fortuna Salvaje. Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes nació el 12 de agosto de 1911 [música] en el barrio de Santa María la Redonda, Ciudad de México. Aunque hay fuentes que mencionan que [música] en realidad nació en 1910, como tantas cosas de su vida, ni siquiera su fecha de nacimiento está [música] libre de misterio.
Su padre era Pedro Moreno Esquivel, un simple cartero. Su [música] madre, María de la Soledad, Reyes Guizar, ama de casa. Mario fue [música] el sexto hijo de 14 hermanos, pero la tragedia llegó temprano a esa casa, porque de esos 14, solo ocho sobrevivieron el parto. La familia vivió [música] primero en Santa María la Riberra, pero creció en un lugar que marcaría para siempre su arte.
Tepito, el barrio bravo, el barrio de los pobres, el barrio de los luchadores. Y es que Mario desde niño conoció el hambre, la necesidad, el tener que trabajar desde pequeño para [música] ayudar en casa. Probablemente lo que más le dolió en esos años fue ver a su padre [música] llegar agotado con unos pesos miserables que no alcanzaban para nada.
Quizá por eso Mario desarrolló esa mirada, esa capacidad de ver el mundo desde abajo, desde los ojos del que no tiene nada, del que tiene que inventarse la [música] vida cada día. A los 16 años intentó enlistarse en el ejército. Mintió sobre su edad. Dijo que tenía 21. Su padre lo [música] descubrió y tuvo que sacarlo.
Después de eso, Mario intentó estudiar medicina para complacer [música] a su papá, pero la pobreza no perdona. tuvo que abandonar los estudios. No había dinero. Incluso [música] intentó cruzar a Estados Unidos por California buscando el sueño americano. No lo logró y puede ser que ese fracaso fue su mayor bendición porque fue entonces cuando descubrió su verdadero [música] talento.
En 1929, un joven Mario Moreno de apenas 18 años llegó a una carpa ambulante, [música] la carpa Valentina. era propiedad de una familia rusa, los Ibanov, [música] que habían huído de la revolución rusa. En esa carpa actuaba una bailarina, Valentina Ivanova, de ojos claros, belleza exótica. [música] Mario la vio por primera vez y quedó flechado, pero primero tuvo que ganarse su lugar como [música] cómico y ahí nació el personaje que cambiaría todo.
Se dice que el nombre Cantinflas vino de un espectador molesto que al escucharlo hablar y hablar sin decir nada le gritó, “¿Cuánto [música] inflas?” O, “En la cantina inflas.” Algunos dicen que fue en otro lugar, otros que Mario lo inventó para que sus padres no supieran que trabajaba en el espectáculo porque lo consideraban vergonzoso.
La verdad [música] no importa. Lo que importa es que nació Cantinflas, el pelado con pantalones cayéndose, tirantes viejos, un bigotito apenas visible y una forma de hablar que nadie había escuchado antes. Hablaba mucho, rápido, [música] enredado y no decía absolutamente nada. Pero en ese nada decía todo.
El 27 de octubre de 1934, [música] Mario Moreno se casó con Valentina Ivanova, a pesar de las reservas del padre de ella, Valentina [música] era actriz, bailarina, hermosa y Mario era un comediante de carpas, pero ella vio algo en él, algo que nadie más veía todavía, grandeza. Durante los primeros años [música] fueron felices.
Recorrían México con las carpas. Valentina actuaba, Mario hacía reír. Quizá lo que [música] más querían era tener hijos. Intentaron durante años, pero no [música] llegaban. Y eso los destruía por dentro, especialmente a Mario, porque un hombre de barrio, un hombre de Tepito, soñaba con tener una [música] familia grande.
Probablemente ese dolor, ese vacío, lo hizo trabajar más duro, porque si no podía darle hijos a Valentina, [música] al menos le daría el mundo. Pero el verdadero cambio llegó en 1936, [música] cuando Mario debutó en el cine con “No te engañes, [música] corazón”. La película pasó sin pena ni gloria, pero Mario no se rindió.
Siguieron cortometrajes, experimentos. [música] Fundó con el productor ruso Jack Gelman, su propia compañía, Posa Films. Y entonces llegó 1940, el año que cambió todo. Ahí está el detalle. Dirigida por Juan Bustillo Oro. La película fue un terremoto, [música] un fenómeno, un éxito sin precedentes. En la escena final, Cantinflas da un discurso delirante ante un juez.
Habla y [música] habla, y habla sin decir nada y logra cambiar el veredicto. México enloqueció. La frase, “Ahí está el detalle”, se volvió parte del lenguaje cotidiano. [música] Vinieron después, ni sangre ni arena en 1941. recaudó 54,000 [música] pesos en 4 días. El Gendarme desconocido en 1941, los Tres Mosqueteros [música] en 1943, Gran Hotel en 1944, todas con Miguel M.
Delgado como director. Formaron un equipo [música] perfecto, 33 películas juntos. Entre 1940 y [música] 1950, Cantinfla se convirtió en el actor más taquillero de México, el rey del cine nacional, y empezó a ganar dinero, mucho dinero. Pero en 1959 [música] algo sucedió. Marion Roberts, una joven tejana de 21 años, llegó a la Ciudad de México de vacaciones.
Sus amigos la abandonaron en un hotel sin dinero para pagar la cuenta. Se dice que un empleado del hotel le avisó [música] a Cantinflas que tenía fama de altruista. Mario pagó la cuenta y según algunas versiones [música] quedó flechado con su belleza. Sostuvieron un romance secreto durante meses mientras Valentín esperaba en [música] casa.
El 1 de septiembre de 1960, Marion [música] dio a luz a un niño, Mario Arturo. Algunos dicen que Mario le pagó $10,000 a Marion para quedarse con el bebé, otros que hubo un acuerdo. Lo cierto es que Mario llegó a casa con Valentina y le dijo que adoptarían a un niño. Valentina aceptó porque después de [música] tantos años sin poder tener hijos, era su única oportunidad de ser madre.
El niño fue registrado como [música] Mario Arturo Moreno Ivanova con el apellido de Valentina. México [música] creyó que era un hijo adoptado de padres desconocidos, pero la verdad era otra y la [música] verdad siempre tiene forma de salir. En diciembre de 1961, Marion Roberts [música] se suic del Alfer de la Ciudad de México con barbitúricos.
Dejó cartas para Cantinflas. en una decía, “Estoy segura de que serás bueno con nuestro hijo. Estoy segura también [música] que él me disculpará en el futuro. Te ama, Marion. Quizá ella le había pedido que dejara a Valentina. Quizá [música] Mario se negó. Quizá el rechazo la destruyó. No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que una mujer mudió por amor [música] y un niño creció sin saber quién era su verdadera madre.
Hasta que los 18 años, Mario Arturo descubrió la verdad. Durante las décadas de los 40, 50 y 60, Cantinflas fue el comediante mejor pagado del mundo. Sí, del mundo. Por cada película ganaba entre 200,000 [música] y 600,000 pesos. Para que se entienda, el salario mínimo en esos años era de aproximadamente [música] 5 pesos diarios.
Cantinflas ganaba en una película lo que un trabajador [música] ganaba en 300 años. Filmaba entre tres y cinco películas al año, hagan cuentas. En 1955 [música] ganó 600,000 pes que hoy equivaldrían a casi 5 millones de pesos actuales. En valor actual hablamos de más de 1.5 millones de [música] dólares anuales.
Pero el cine era solo una fuente. Tenía discos, presentaciones en teatros, giras internacionales [música] y luego vino Hollywood. En 1956 protagonizó La Vuelta al mundo en 80 días. La película ganó cinco premios Óscar. Cantinflas [música] ganó el globo de oro a mejor actor de comedia. Ese año se convirtió en estrella mundial.
Se dice que llegó [música] a ganar 1.5 millones de dólares al año en los 50, superando a Jerry Lewis, [música] superando al mismísimo Charlie Chaplin. Con esos ingresos construyó un imperio. Su residencia principal estaba en la Ciudad de México, en Vista [música] Hermosa, calle Lomalinda 231. Pero su joya era otra.
[música] Su mansión en Acapulco, construida en los años 50 en Puerto Hermoso, frente al Pacífico, costó ,illón de dólares en aquella época, valuada en 1 millones dó. Tenía piscina con tobogán, [música] su propio puerto privado, barra de tragos, habitaciones lujosas con murales, [música] paredes decoradas con su imagen y una estatua a tamaño realinflas [música] elevada sobre la playa.
Hoy esa mansión está en ruinas, abandonada, saqueada, [música] pero en su momento era un palacio. También tenía la Purísima, un rancho [música] de más de 400 hectáreas en Xlahuaca para criar toros de Lidia porque Cantinflas [música] amaba la tauromaquia. Tenía cinco casas más, departamentos [música] en Acapulco, una cadena de peluquerías y salones de belleza, una colección privada de arte, un avión privado, automóviles de [música] lujo y dos compañías cinematográficas.

Se estima que al momento de su muerte su fortuna ascendía a entre 68 [música] y 70 millones de dólares, quizá más. En 1956, [música] Cantinflas logró algo que ningún comediante mexicano había logrado, conquistar Hollywood. Su participación en La [música] Vuelta al mundo en 80 días lo catapultó. La película fue un éxito mundial.
Su personaje de Pase Partú, el fiel sirviente, era [música] perfecto para él. Ganó el globo de Oro y México lloró de orgullo. Presentó su película en París, en Londres, en Madrid. actuó ante reyes, [música] ante presidentes. Charles Chaplin, el genio del cinemudo, lo llamó el comediante vivo más grande del mundo.
En 1961 [música] visitó al presidente John F. Kennedy en la Casa Blanca. El encuentro fue [música] histórico. Cantinflas ya no era solo un actor mexicano, era un icono mundial. Pero con la [música] fama mundial vinieron también los problemas. El 5 de enero de 1966 a las 7 de la mañana, Valentina Ivanova murió en Bell, Texas. [música] Tenía 50 años. Cáncer de huesos.
Mario la había llevado a Houston buscando tratamiento, los mejores [música] médicos, pero no hubo nada que hacer. Valentina había sido su compañera por 32 [música] años. Su apoyo, su amor, la única mujer que lo conoció cuando no [música] era nadie. Malio quedó destrozado. Se dice que después de eso [música] cayó en depresión en el alcohol.
Valentina era su ancla y sin ella Mario se [música] perdió un poco. Nunca volvió a casarse. Tuvo romances, sí, con actrices [música] como Irá Neori, pero matrimonio solo uno, porque Valentina [música] había sido y siempre sería el amor de su vida. Quizá la muerte de Valentina también afectó su relación con Mario Arturo, su hijo [música] adoptivo, porque Valentina había sido el puente entre ellos y sin ella ese puente se [música] rompió.
En 1989, cuando Cantinflas tenía 78 años, [música] una mujer lo demandó. Joyce Jet. Ella aseguraba haber sido su esposa por comportamiento. Durante años le exigía el divorcio. 26 millones dólares, propiedades, obras de arte, [música] por supuestos malos tratos. Mario quedó en shock porque Joyce Jet [música] había sido la señora de la limpieza de su penthouse en Houston nada más.
Había trabajado para él [música] limpiando, cocinando, pero ella lo demandó y ganó. Después de un largo proceso judicial, Cantinflas tuvo que pagarle. millones. Arturo Mora, su abogado, dijo que lo que más le dolió a Mario no fue el dinero, fue que manchara su imagen. “Bonito matrimonio me consiguieron con esta bruja”, dijo Mario.
El escándalo fue enorme y Mario, cansado, [música] viejo, enfermo, solo quería paz. En abril de 1993, [música] Mario Moreno ya sabía que el final estaba cerca. Dos meses antes le habían [música] diagnosticado cáncer de pulmón. Era sumador de toda la vida. Ahora pagaba el precio. Sus últimas semanas las pasó en cama rodeado de su hijo Mario Arturo y de su sobrino Eduardo [música] Moreno Laparade.
Ambos lo cuidaban, aunque nunca se llevaron bien. Mario Arturo dijo que su padre murió tranquilo. Murió sereno y consciente de que estaba próximo el fin. [música] Sabía cómo su se precipitó en las últimas horas. Su conciencia [música] tranquila, satisfecho de su vida y su obra. El 20 de abril de 1993 a las 9:25 de la noche, Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, Cantinflas [música] falleció. Temía 81 años.
La causa fue cáncer de pulmón complicado con un infarto al corazón. México lloró. La noticia [música] se dio a conocer pasadas las 10 de la noche y la gente empezó a llegar a la funeraria Félix Cuevas. A la 1 de la madrugada, miles de personas ya esperaban [música] afuera. Su cuerpo fue llevado a la sede de la Anda, la Asociación Nacional de Actores.
30 minutos después de su muerte, el [música] presidente Carlos Salinas de Gortari expresó su pésame. Un admirable [música] talanto y una entrañable sensibilidad popular hicieron posible la creación de un personaje como Cantinflas, [música] que llevó alegría a numerosas generaciones de mexicanos. El funeral duró 3 días.
Fue un evento nacional. El gobierno declaró luto oficial. [música] Llegaron muchas personas importantes de todos lados, pero sobre todo llegó el pueblo. Se estima que 500,000 [música] personas salieron a las calles. Llenaron el recorrido de 14 km desde el centro de la Ciudad de México [música] hasta el panteón español.
Cantinflas fue cremado. [música] Como él lo pidió. Sus cenizas se colocaron en la cripta familiar junto a Valentina junto a ocho familiares más. El Congreso de Estados Unidos guardó un minuto de silencio por él. México nunca había visto un [música] funeral así desde la muerte de Pedro Infante en 1957. Era el [música] adiós a una leyenda.
Pero la historia no termina ahí porque después del funeral [música] comenzó el misterio. Mario Arturo Moreno Ivanova, el hijo adoptivo de Cantinflas, fue declarado heredero universal. [música] Según el testamento heredaba todo, las 68 a 70 millones de dólares. Las propiedades, los derechos de las películas, [música] todo.
Mario Arturo fue a los bancos a reclamar la herencia y entonces [música] descubrió algo imposible. Las cuentas estaban vacías. En Bamex, donde supuestamente había entre 68 y [música] 70 millones dó, solo había 1,000 pesos. 13,000 pesos. Mi papá tenía cuentas en España, [música] Islas Caimán, Nueva York y México”, dijo Mario Arturo en una entrevista en 2003.
Y al fallecer fui a los bancos a informarles del [música] deceso para congelarlas y hacer los inventarios, pero el saldo de Banamex, donde yo sabía que había como 68 o [música] 70 millones, solamente encontramos 13,000 nuevos pesos. Los ejecutivos del banco no supieron explicarle nada. ¿Dónde estaba el dinero? ¿Quién se lo llevó? Cantinflas [música] lo movió antes de movir.
Alguien lo robó. Hasta el día de hoy [música] nadie lo sabe. Es uno de los grandes misterios del espectáculo mexicano. 70 millones de dólares que simplemente desaparecieron. Pero el drama [música] no terminó ahí. Eduardo Moreno Laparade, sobrino de Cantinflas, presentó documentos. Decía que Cantinflas, un mes antes de morir [música] le había cedido los derechos de 39 películas.
Mario Arturo dijo que eso era mentira, que él era el heredero universal y que todo le [música] pertenecía. Comenzó una batalla legal que duró 20 años. 20 años [música] de juzgados, de abogados, de acusaciones. Eduardo decía que Mario Arturo era un adicto, [música] que golpeaba a su padre enfermo, que dilapidaba la fortuna. Mario Arturo decía que Eduardo era un ladrón, que quería robarle lo que era suyo.

En 2014, la Suprema Corte de México dio su veredicto. Eduardo Moreno Laparade se quedaba con los derechos de 39 [música] películas de Cantinflas, Mario Arturo con el resto de los bienes. Pero para entonces [música] ya no quedaba mucho. Mario Arturo había vendido propiedades para sobrevivir, para pagar abogados. [música] La purísima fue vendida.
Hoy es un hotel, las casas vendidas, la mansión de Acapulco abandonada [música] en ruinas y la tragedia siguió. La vida de Mario Arturo fue un desastre. Se dice que tenía problemas con las [música] drogas, con el alcohol, que maltrataba a sus esposas, a sus hijos. En 2013, [música] su hijo Mario Patricio, de apenas 20 años, seó se colgó en un hotel del Estado de México.
El joven había denunciado a su padre por corrupción de menores. Decía que Mario Arturo [música] lo llevaba a prostíbulos, que lo obligaba a consumir drogas. “Mi papá [música] me dijo que me iba a ser hombre”, contó Gabriel, otro hijo, en un podcast. Me dio unos [música] golpes y por miedo a que me siguiera pegando, le jalé a la Tenía [música] 16 años.
Sandra Bernat, la segunda esposa, lo denunció por violencia. Marisa, su hija, fue salvajemente por su esposo en 2015 y la encontraron [música] en un charco de sangre. Una familia destruida. El 15 de mayo de 2017, Mario Arturo [música] Moreno Ivanova, el hijo de Cantinflas, murió de un infarto fulminante en su casa de la [música] Ciudad de México. Tenía 57 años.
Todo lo que quedaba de la herencia pasó a manos de Tita Marvz, [música] su tercera esposa, con quien estaba separado, pero no divorciado. Los tres hijos de Mario Arturo, Valentina, Mario y Marisa [música] impugnaron el testamento. Querían recuperar el legado de su abuelo. Lo que te heredó Mario.
¿Y no lo vas a compartir con los hijos? Es que me dejó una, o sea, una empresa que abrimos. ¿Qué tendría yo que compartir? Es trabajo. La batalla legal continúa [música] hasta hoy y la mansión de Acapulco sigue ahí, vacía, abandonada, saqueada como un fantasma [música] del pasado. Cantin Flash dejó aproximadamente 50 películas.
Creó un idioma, el cantinflismo, reconocido por la Real Academia Española. Cantinflear [música] es hablar de forma disparatada e incongruente sin decir nada. Dejó frases que se volvieron parte [música] de México. Ahí está el detalle. No, que no, chato. Algo malo debe tener el trabajo o los ricos ya lo habrían acaparado.
Pero más allá de cifras, Cantinflas dejó algo más grande. [música] Dejó dignidad, porque Cantinflas, el pelado, el pobre, el de abajo, siempre ganaba. Siempre salía airoso, con ingenio, con palabrería, con astucia. Le dio voz a los que no tenían voz, le dio risa a los que no tenían nada. Y eso, eso nadie [música] se lo puede quitar.
Ni las batallas legales, ni las fortunas perdidas, [música] ni el paso del tiempo. De niño pobre en Tepito a millonario mundial, [música] de cartero hijo a Rey de la Comedia. Amó a una mujer durante [música] 32 años. Adoptó al hijo de su amante. Perdió a su amor. Ganó millones. [música] Los perdió, hizo reír a generaciones y murió rodeado de misterios.
Algunas estrellas brillan intensamente y después se [música] apagan. Otras se quedan para siempre. Cantinflas se quedó para siempre. Y esta historia, esta historia de risas y lágrimas nos recuerda que el éxito no garantiza la felicidad, [música] que el dinero no compra la paz, que al final lo único que queda ese legado, pero hay otra vida que necesita [música] ser contada, otra leyenda que merece ser recordada.
En el próximo video descubriremos la vida de José José, el príncipe de la canción, un hombre que también conoció la gloria y también conoció la caída. Mansiones, [música] Ferraris y una batalla familiar que todavía no termina porque mientras alguien recuerde, los [música] grandes nunca mueren. Nos vemos ahí. M.