Hay un detalle que nadie esperaba ver. El 29 de mayo de 2026 en Puerto La Cruz, estado Anzuáegui, entre camionetas blindadas y escoltas que cerraban el perímetro del puerto pesquero, descendió una figura que muchos creían desaparecida del mapa. Una chaqueta naranja sin uniforme, sin barba, con un corte de cabello diferente al que todo el mundo tenía grabado en la memoria.
El hombre que durante años entró a las cámaras de la D Simro descubierto. Mientras sus subordinados se tapaban la cara, apareció ese jueves entre la multitud de un miting político como si nada hubiera ocurrido. Pero algo había ocurrido, algo había cambiado por completo. Antes de que terminemos este video, voy a mostrarte exactamente cómo vive Alexander Enrique Granco Arteaga hoy.
¿Qué perdió? ¿Quién lo está mirando? ¿Por qué cambió su cara? ¿Y qué dice ese cambio sobre el lugar en el que se encuentra ahora mismo? Y hay un detalle que guardo para más adelante, una decisión que tomó en las horas que siguieron a la captura de Nicolás Maduro. ¿Qué dice más sobre su esteo? estado mental actual que cualquier declaración que haya dado en su vida, quédate hasta el final.
Porque la historia de como alguien vigilado, temblando de miedo y cada vez más acorralado, intenta mantenerse de pie, es, en mucho sentido, más reveladora que cualquier operación que haya dirigido. Enero de 2026, la noche en que borró todo. Hay un momento en que el teléfono deja de sonar de la misma manera, no de golpe, gradualmente.
Las llamadas siguen, pero ya no tienen el mismo peso detrás. Granco todavía no lo sabía, todavía daba órdenes, todavía se movía por los mismos pasillos, pero algo ya había cambiado en la temperatura del aire a su alrededor. Para Alexander Granco Arteaga, ese momento fue a comienzos de enero de 2026. La noticia de la captura de Nicolás Maduro corrió por Caracas antes de que ningún medio lo confirmara oficialmente.
En las horas que siguieron, un hombre que hasta ese día administraba el miedo de otros tomó una decisión. cerró su cuenta de Instagram, borró todo, las fotos con granadas, los videos de operaciones especiales, los mensajes de amenaza a dirigentes opositores que había publicado las elecciones del 28 de julio de 2024 y que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos documentó en su informe anual de ese año.
Todo desapareció en cuestión de horas. La pantalla quedó en blanco y ese gesto tan pequeño, tan digital, tan silencioso es exactamente donde comienza la historia de su caída. Porque un hombre que durante años exhibió su poder ante cámaras, que grabó operaciones de la división de asuntos especiales como si fueran propaganda, que nunca se cubrió la cara mientras hacía lo que hacía, de repente quiso dejar de existir en el espacio donde más había existido.
¿Por qué? Eso es lo que vamos a explorar. El hombre que fue Alexander Enrique Granco Arteaga nació el 25 de marzo de 1981 en Puerto Cabello, estado Carabobo. Una ciudad portuaria calurosa con las instalaciones industriales y el olor salobre del Caribe venezolano pegados en cada calle. Ingresó a la Fuerza Armada Nacional en 1998 como cadete con 17 años y un año después entró a la Academia Militar de la Guardia Nacional Bolivariana, donde se graduó en 2003.
Y lo que ocurrió después se entiende mejor si se ve en línea recta. Granco comenzó su carrera ligado a labores de inteligencia y contrainteligencia dentro de la Guardia Nacional Bolivariana. En algún momento, durante ese primer periodo, formó parte de la Guardia de Honor Presidencial, donde estuvo en el tercer anillo de seguridad de Hugo Chávez durante 3 años.
Y según los periodistas venezolanos que han rastreado su trayectoria, fue el propio Chávez, quien a petición de Granco lo designó como oficial de seguridad de una de sus hijas. Eso es lo primero que hay que fijar en la mente. Antes de todo lo que vino después, antes de cada acusación y cada sanción internacional, este hombre estuvo lo suficientemente cerca del poder como para que el propio presidente de la República lo pusiera al cuidado de su familia.
Eso no ocurre por azar ni por currículum. Ocurre porque alguien en algún momento demostró que era capaz de hacer lo que otros preferían no hacer y que lo haría sin dejar registro escrito de haberlo hecho. periodista Joseph Polisucuk, fundador del medio de investigación venezolano Armando. Info y uno de los periodistas que más a fondo ha seguido la figura de Granco describe con precisión el momento en que su nombre apareció por primera vez en el radar público.
Fue en enero de 2018 durante la operación conocida como El Junquito, en la que fue abatido el expicía Óscar Pérez, que meses antes había sobrevolado el Tribunal Supremo de Justicia en un helicóptero lanzando granadas y repartiendo panfletos contra el gobierno de Jaduría Maduro. Pérez se había convertido en el símbolo más visible de la disidencia armada interna y su eliminación fue, según periodistas e investigadores, una operación en la que Granco tuvo participación directa.
A partir de ese momento, su ascenso fue constante. El primero de julio de 2020, Maduro lo ascendió de mayor ateniente coronel. El ascenso ocurrió cuando ya circulaban internacionalmente informes de la misión de determinación de los hechos de Naciones Unidas que documentaban torturas y detenciones arbitrarias en instalaciones venezolanas de inteligencia.
El 29 de agosto de 2022 fue ascendido nuevamente y pasó a ocupar la dirección del despacho en la sede central de la DG SIM en el complejo de Boleita. Pues en Caracas, una instalación de bloques de concreto y corredores y vigilados que los organismos de derechos humanos han calificado sistemáticamente como por lugar de reclusión de presos políticos.
Y en junio de 2024 fue ascendido a Coronel, el rango que ostenta oficialmente hasta hoy. Mira este arco un momento. Decadete en Puerto Cabello a coronel de guardia presidencial a jefe de la división de asuntos especiales de la DICM. de hombre anónimo a figura, cuyo nombre aparece 96 veces en un informe de 123 páginas elaborado por una misión especial de las Naciones Unidas.
96 menciones y ninguna de ellas habla bien de él. 96 veces, lo que la ONU no pudo ignorar. El nombre de Alexander Granco Arteaga, aparece 96 veces en el informe de 123 páginas sobre violaciones de derechos humanos en Venezuela. Elaborado por la Misión Internacional, independiente de determinación de los hechos de [música] Naciones Unidas, publicado en 2020.
El documento no es un resumen diplomático con lenguaje de distancia, es un expediente. Tiene nombres completos, tiene fechas, tiene descripciones de métodos que una persona tuvo que escuchar de otra persona para poder escribirlos. Uno de los más documentados es el del capitán Rafael Acosta Arévalo, un militar retirado al que el régimen acusaba de organizar un complot para derrocar a Maduro.
Acosta Arévalo murió bajo custodia estatal en 2019. Los testimonios recogidos por la misión de la ONU describen asfixia mecánica y palizas. Y la voz que los testigos identificaron en ese proceso, la que daba órdenes, la que supervisaba, la que propinaba golpes directamente, era la de Granco. Aquí es donde la historia se vuelve difícil de mirar y al mismo tiempo difícil de apartar porque uno de los patrones que documentó la misión de Naciones Unidas y que el Instituto Casla también recogió en su informe anual de 2024-2025 fue precisamente este. A diferencia de
otros agentes de la Dexim que operaban con pasamontañas o cubriéndose el rostro, Gran Coartega no se cubría. miraba directamente a sus víctimas, amenazaba con su propia voz, golpeaba con sus propias manos y daba órdenes mientras observaba como sus subordinados ejecutaban lo que él indicaba. Un periodista venezolano que cubre temas de derechos humanos desde dentro del país y que pidió anonimato para hablar sobre Granco porque continúa trabajando en Venezuela. Le dijo a neutral.
Punto es que las víctimas que sobrevivieron describieron algo que no encaja con el perfil del burócrata, que solo firma documentos desde un escritorio. Descargas eléctricas, asfixias con bolsas o palizas con bates de béisbol son los métodos que ese periodista escuchó directamente de sobrevivientes. El mismo Polisuk lo resume así: Granco es uno de los autores, cabecillas y responsables de las flagrantes violaciones de los derechos humanos.
Es el rostro de la tortura, de las detenciones arbitrarias y de los secuestros. Y Carolina Jiménez, pres oficina en Washington para asuntos latinoamericanos. Hola. Lo calificó como una pieza clave del aparato represivo del Estado venezolano. No son fuentes que se copian entre sí. Armando, Info rastreó sus negocios.
La ONU documentó sus métodos. Wa. Nombró su función dentro del estado. Tres ángulos distintos. El mismo hombre en el centro de todos. Las sanciones que él decidió ignorar desde 2019. Alexander Granco Arteaga. tiene prohibida la entrada al territorio de la Unión Europea. La sanción gestionada bajo el reglamento UE 2017-2063 incluye congelación de activos en el exterior.
Ese mismo año, el Departamento de Estado de los Estados Unidos lo sancionó junto a otros oficiales de la Digis SIM por violaciones de derechos humanos relacionadas con la muerte de Rafael Acosta Arévalo. La lista siguió creciendo. El 10 de enero de 2025, Canadá lo sancionó junto a otros 13 altos funcionarios venezolanos. El Reino Unido tiene activa una orden de la oficina de implementación de sanciones financieras.
Office Suiza lo incluyó en su ordenanza de medidas contra Venezuela. Mónaco y Bélgica también tienen su nombre en sus respectivos registros de sanciones. Cinco jurisdicciones con sanciones activas. Congelación de activos en el exterior. Restricciones de viajes formalmente documentadas. Y sin embargo, en agosto de 2025, las historias de Instagram publicadas por el propio Granco mostraban al coronel venezolano junto a un cartel del camino de Santiago en el norte de España, sellando su credencial de peregrino en una oficina
de atención al ciudadano de la Guardia Civil Española, territorio europeo, territorio que la UE le tiene explícitamente vedado. Y él lo publicó él mismo con su nombre y su como si la prohibición fuera un inconveniente menor. El Partido Popular español pidió explicaciones al gobierno. No hubo respuesta oficial.
piénsalo, un hombre con sanciones de cinco países distintas con un informe de la ONU que lo menciona casi 100 veces, realizando el camino de Santiago y publicando fotos de eso en redes sociales. Eso dice algo sobre la magnitud de la impunidad que existía hasta hace muy poco. Y también dice algo sobre lo que iba a cambiar.
30 empresas, chatarra y criryptos. La otra carrera de Granco. Lo que Armando Fisa reveló en julio de 2024 no tiene la frialdad de un informe contable. tiene la textura de algo que requiere una arquitectura muy deliberada para existir. Gran Coartiaga manejaba alrededor de 30 empresas de distintos sectores: agropecuarias, ferreterías, supermercados, empresas metalúrgicas, hoteles, una red empresarial que se extendía desde Puerto Cabello hasta el estado de Florida en los Estados Unidos, donde en julio de 2022 registró una empresa a través de su familia política.
Hay que detenerse un momento en la geografía de eso. Tres. Puerto Cabello es la ciudad donde nació. El mayor puerto de carga de Venezuela. Responsable históricamente de mover alrededor del 70% de las importaciones del país. Una ciudad donde el control de los flujos de mercancía legales e ilegales tiene un valor que no aparece en ningún balance oficial.
Y Florida es el destino natural del dinero latinoamericano que necesita un sistema bancario estable, un registro mercantil funcional y cierta distancia del lugar donde fue generado. La empresa registrada en 2022 no apareció por casualidad en ese estado. Apareció porque alguien hizo el cálculo de qué jurisdicción ofrecía la mejor.
combinación capacidad relativa y seguridad jurídica. Ese cálculo no lo hace un militar que actúa solo, lo hace alguien que tiene a su lado personas que saben cómo funciona el sistema financiero internacional, dónde están los puntos ciegos y cuánto tiempo toma que una investigación llegue a donde está el dinero.
El periodista Poly Sucuk describió el negocio más brutal de todos. Empresas relacionadas con él y su familia han vendido las chatarras de la industria venezolana desde 2018. Las maquinarias de parques industriales, la infraestructura física de la industria nacional. Desmontada, cortada, cargada en camiones y vendida como desecho metálico de exportación, convertida en dólares que regresaban al sistema bajo formas distintas.
Una ironía que Polisuk señaló sin adorno, quien torturó a personas en nombre del Estado venezolano, al mismo tiempo se benefició del desmantelamiento físico de ese estado. Los mismos rieles de acero, las mismas vigas, los mismos motores industriales que en otra época representaban el músculo productivo del país, terminaron convertidos en chatarra exportable y parte de esa chatarra pasó por empresas vinculadas a su entorno.
Y aquí hay algo que merece atención separada, las criptomonedas. NTN24, en su perfil de granco publicado en 2024, describió su figura como la de un hombre que pasó de oficial a acaudal empresarios de criptos y material ferroso. Esas dos palabras criptos y ferroso no son aleatorias. El material ferroso es el pasado.
Chatarra, peso, volumen físico, contenedores que cruzan el Atlántico. Las criptomonedas son el presente. Valor digital, sin fronteras, sin banco intermediario, sin la necesidad de que nadie vea un camión cargado de acero, reciclado, cruzando un control aduanero, lo que armando. Infodocumento. No es solo una lista de empresas, es la historia de cómo alguien aprendió a mover dinero.
La primera capa era física. chatarra, metales, contenedores que cruzaban fronteras con facturas que justificaban el origen. La segunda capa es la que preocupa más a los investigadores. Criptomonedas, wallets, transacciones en blockchain que no pasan por ningún banco y que las sanciones internacionales tienen dificultades reales para seguir en tiempo real.
Naciones Unidas también lo señaló por vínculos con el tráfico de armas, la industria de la extorsión y la extracción ilegal de oro. El oro seerece una mención aparte porque eh es el punto de intersección entre los dos mundos que Granco habitó simultáneamente. El oro ilegal venezolano extraído del arco minero del Orinoco bajo condiciones que varias organizaciones de derechos humanos han documentado como trabajo forzado y violencia armada.
tiene que pasar por algún lado antes de convertirse en lingotes que aparecen en mercados internacionales. Tiene que haber personas que faciliten ese tránsito, personas con acceso a estructuras estatales con capacidad de garantizar hasta que ciertos cargamentos no sean detenidos con autoridad suficiente para hacer que ciertas preguntas no se hagan.
La dexim no solo reprimía opositores, eso queda claro al mirar el mapa completo. Y mientras todo esto ocurría, el Carabobo FC tenía en su directiva Alexander Granco Jor, su hijo, el USB FC, el equipo más antiguo del fútbol venezolano, fundado en 1925, fue adquirido por personas de su entorno.
La Conmebol llegó a solicitar que se cubriera el logo de la dae de la Digim durante la participación del club en la Copa Libertadores 2025. Los hinchas del Carabobo FC lo repudiaron públicamente con consignas en el estadio. El evento fue registrado por medios venezolanos como una de las primeras veces en que la incomodidad con la figura de Granco se abierta y masiva en un espacio deportivo.
El fútbol como barnizí, el estadio como herramienta de legitimidad social y debajo del barniz 30 empresas. criptomonedas, chatarra de industria venezolana y oro que viajó por rutas que todavía se están reconstruyendo. Chile, el crimen que sierra escucha esto. El 27 de febrero de 2024, en Santiago de Chile, un grupo de individuos se hizo pasar por agentes policiales y entró al apartamento del el exteniente venezolano Ronald Ojeda en el barrio de independencia.
Ojeda había obtenido asilo en Chile en 2023 tras ser acusado de rebelión y traición a la patria en Venezuela. Lo sacaron de su edificio y días después apareció enterrado bajo cemento con signos evidentes de tortura. El caso sacudió las relaciones diplomáticas entre Santiago y Caracas y en el análisis preliminar de la Fiscalía y la Policía de Investigaciones de Chile apareció el nombre de Alexander Granco Artiaga.
Las investigaciones preliminares ubicaban al coronel venezolano en Santiago en fecha cercana al secuestro. Análisis de huellas en el ascensor del edificio donde ocurrió el crimen. Registros de movimientos. Una huella dactilar que los peritos trataron de contrastar con bases de datos venezolanas sin expectativas reales de obtener cooperación desde Caracas.
El caso continúa abierto. Pero hay algo que esa investigación reveló al mundo que hasta entonces era impensable. El aparato represivo de la DCIN operaba fuera de Venezuela, cruzaba fronteras, coordinaba operaciones en territorio sudamericano a más de 4,000 km de Caracas. Y la persona que la Fiscalía chilena identificó como sospechoso clave, en ese caso era el mismo hombre que aparece 96 veces en el informe de la ONU.
Las paredes se hacían más pequeñas desde hace mucho tiempo. Lo que cambió en enero de 2026 fue que Granco empezó a sentirlas. Si llegaste hasta aquí, probablemente entiendas por qué esta historia importa más allá de Venezuela. Compartirla es una forma de que no se pierdan en el ruido. Antes de seguir, una cosa rápida.
¿Desde dónde nos estás viendo? Déjalo en los comentarios. ciudad y país. Cada vez que hacemos este tipo de historia sobre Venezuela, nos sorprende la cantidad de personas que la siguen desde lugares que no esperábamos. Queremos saber dónde están. El día que decidió dejar de parecerse a sí mismo. Lo que ocurrió después de enero de 2026 no está en ningún informe de Naciones Unidas ni en ninguna investigación abierta.
Está en una foto sin barba y en una chaqueta naranja. algo más cotidiano, más físico, más difícil de ignorar que cualquier expediente. Cuando los medios venezolanos comenzaron a distribuir las primeras imágenes de Granco Arteaga, después de la captura de Maduro, muchos usuarios tardaron en reconocerlo. La barba había desaparecido. El corte de cabello era diferente.
El uniforme militar no estaba. El hombre que durante años había construido una imagen deliberadamente amenazante, la barba espesa, el porte de quién sabe que puede hacer lo que quiere sin que nadie se lo impida. Había decidido borrarse la cara. En el lenguaje del poder, cambiar la cara es una confesión, no de culpa, eso ya estaba documentado, sino de miedo.
Y Granco nunca antes había necesitado tener miedo de ser reconocido. El 4 de marzo de 2026, NTN24 publicó imágenes del nuevo look del coronel. circulaban en Instagram, [música] en Threats, en X Granco sin barba, en un acto del gobierno controlado ahora por Delsy Rodríguez. había cerrado sus redes sociales en las horas posteriores a la captura de Maduro, igual que lo había hecho en otras ocasiones cuando su nombre apareció en informes internacionales, según recuerda Polisuk, pero esta vez la diferencia era que también había cambiado su apariencia
física. La barba tiene un peso simbólico que vale la pena detenerse a mirar. El barba, ese era uno de sus alias. junto con el carnicero de Maduro y el torturador. Tres apodos construidos sobre miedo y ahora uno de esos tres identificadores visibles había desaparecido de su cara. Hay algo perturbadoramente concreto en eso.
Los alias se construyen sobre rasgos que la gente puede señalar, recordar, reconocer desde lejos y eliminar uno de esos rasgos. El más visible, el que aparecía en primer plano en cada foto. Es un acto que requiere pararse frente a un espejo y tomar una decisión. decidir dejar de parecerse a uno mismo. Pero hay algo más que el cambio de apariencia física comunica, algo que va más allá del camuflaje estratégico.
Comunica que el hombre que había detrás de esa imagen ya calculó que la imagen ya no lo protege. Antes la barba y el uniforme y el apellido eran escudo. Eran la señal de que acercarse a él con malas intenciones tendría consecuencias. eran laización visible del poder que ejercía. Ahora, esa misma visibilidad se ha convertido en su vulnerabilidad más obvia.
El reconocimiento facial existe. Las bases de datos de sanciones internacionales tienen sus fotos. Los investigadores chilenos que trabajan en el caso Ronaldo Jeda tienen su imagen. Los analistas de las agencias de inteligencia de varios países saben cómo es su cara. Aitarse la barba no elimina ninguna de esas realidades.
Pero hay algo en el gesto que dice, “Este hombre ya siente el peso de ser reconocido y ese peso en las condiciones actuales es permanente. Piénsalo desde adentro un momento. Durante años, ser reconocido era el punto, era la fuente de poder. La gente en los pasillos de la Dix Sim, en los centros de atención, en las reuniones de operaciones especiales, sabía quién era él antes de que dijera una sola palabra.
Y eso, ese reconocimiento instantáneo, era lo que permitía que su presencia sola produjera el efecto que buscaba. Las víctimas que sobrevivieron y testificaron ante la misión de la ONU describieron precisamente eso. No necesitaba cubrirse la cara porque su objetivo no era pasar desapercibido. Era exactamente lo contrario.
Hoy el objetivo es exactamente lo contrario. El cambio de look no es vanidad ni nostalgia. Es la evidencia más física y más concreta de que Alexander Granco Arteaga sabe que su situación cambió, que el territorio en el que se mueve ya no le pertenece de la misma manera, que hay ojos que lo buscan que antes nunca lo buscaban y que la barba era en el fondo lo de menos.
Lo que desapareció con ella es la certeza de que nadie iba a hacer nada aunque lo reconocieran. El mitín, la chaqueta naranja y los rumores. El 29 de mayo de 2026, la cuenta de Instagram Matt Guilar Richard publicó un video que se viralizó rápidamente. Se veía la llegada de Delsis Rodríguez al puerto pesquero de Puerto La Cruz, estado Ansoegui, en el marco de un miting político.
Camionetas blindadas, escoltas con auriculares, funcionarios descendiendo en formación. Y entre ellos Alexander Granco Arteaga, vestido de civil, chaqueta naranja, sin uniforme, sin rango visible, sin los emblemas que durante años lo identificaron públicamente con la DAE. Una militante chavista de la tercera edad se acercó a saludarlo.
Él respondió el saludo. Días antes de ese video, redes sociales venezolanas habían estado circulando rumores sobre una supuesta detención del coronel por órdenes de los Estados Unidos relacionados con presuntos esquemas de lavado de dinero y violaciones de derechos humanos documentadas en la DIGISim. Pero la aparición en Puerto La Cruz refutó esos rumores de forma contundente.
Por eso quiero ser preciso aquí. Todo lo que tiene que ver con una posible captura o detención de Gran Cuarteaga debe tratarse únicamente como rumor. No hay nada confirmado. Lo que sí está confirmado es que reapareció públicamente el 29 de mayo de 2026 sin uniforme junto a Delcy Rodríguez. en un evento en el oriente del país.
Pero la chaqueta naranja dice algo que el uniforme no diría. Antes su presencia pública era la de un oficial en funciones con rango, con autoridad visible, con el uniforme verde de la Guardia Nacional Bolivariana y los distintivos de la Digim que marcaban a cualquiera en ese espacio como alguien que debía ser obedecido.
La chaqueta naranja de civil en Puerto La Cruz es lo opuesto de todo eso. Es la decisión de mezclarse, de no destacar. de pasar como uno más entre los funcionarios que rodean a Delcy Rodríguez. Un hombre que pasó años asegurándose de que todos supieran exactamente quién era. Ahora prefiere que no lo reconozcan.
Si no estás suscrito todavía, este es el momento. Activa la campanita para no perderte lo que viene. El abogado que fue preso por un comentario en Facebook, mira esto. El 5 de enero de 2026, un abogado llamado Lester Matute fue detenido en Venezuela. La acusación, instigación al odio. El motivo real, según explicó la periodista Mariorin Méndez, alguien escribió un mensaje en un portal de Facebook contra Alexander Granco Artiaga y relacionado con los hechos del 3 de enero.
Las autoridades detuvieron a Matute porque administraba un portal informativo llamado Puerto Cabello TV y preguntaron si conocía al dueño del perfil. No al autor del mensaje, al administrador de un portal que publicaba noticias en Puerto Cabello. Matute permaneció detenido en el centro de reclusión El Rodeo durante casi 5 meses. 5 meses en una instalación carcelaria venezolana con todo lo que eso implica en términos de condiciones de reclusión.
El rodeo primero se encuentra en el municipio Guaicaipuro del estado Miranda, aproximadamente a una hora de Caracas por carretera. Tiene capacidad oficial para menos personas de las que aloja. Las condiciones de asinamiento en los centros de reclusión venezolanos han sido documentadas repetidamente por organizaciones como el Foro Penal y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como contrarias a los estándares mínimos de trato humano.
5 meses por administrar un portal de noticias en Puerto Cabello. Y la razón por la que vale detenerse en este episodio específico no es solo la las injusticia individual que es real y documentada. La razón es lo que revela sobre el sistema de protección que rodeaba a Granco. Hay sistemas represivos que operan a gran escala.
Det tensiones masivas, operaciones coordinadas, órdenes que bajan por la cadena de mando. Eso es visible, documentable, rastreable. Pero hay otra capa de funcionamiento que es más difícil de medir y más reveladora de la verdadera dimensión del poder. La represión refleja el sistema que se activa solo, casi automáticamente cuando percibe una amenaza percibida.
un comentario en Facebook, un perfil anónimo, un administrador de portal que quizás ni siquiera leyó el mensaje y genera consecuencias físicas reales sin que nadie tenga que dar una orden explícita de alto nivel. Eso es lo que le ocurrió al Estermátute. Nadie ordenó específicamente su detención en una reunión de la cúpula.
La maquinaria local entrenada para detectar y neutralizar cualquier cosa que pudiera interpretarse como amenaza a figuras, como Granco simplemente funcionó. Detectó el comentario, rastreó el portal, detuvo al administrador, lo metió en el rodeo primero bajo un cargo que en el sistema venezolano es suficientemente amplio como para justificar prácticamente cualquier detención.
Ese es el nivel de penetración [música] que tenía Granco en el aparato represivo. No solo daba órdenes directas, su nombre solo, vinculado a un comentario crítico en una red social. Era suficiente para activar una respuesta del sistema sin que él tuviera que mover un dedo. Y ahora mira el contraste. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos reportó la escarcelación de Matute la noche del miércoles, 27 de mayo de 2026.
Fue recibido por los familiares de presos políticos que se mantienen en vigilia frente al centro desde el 8 de enero, cuando el gobierno prometió excarcelaciones masivas. Al momento de la liberación de Matute, el comité recordó que más de 500 presos políticos permanecen detenidos en Venezuela, más de 500 personas. La liberación de Matute fue, en términos del sistema más amplio, un gesto menor, una persona de más de 500.
Pero en términos de lo que dice sobre la figura de Granco, tiene un peso específico. El hombre, cuyo nombre activó automáticamente la detención de ese abogado, ese mismo hombre. Tres días después de la liberación de Matute, apareció en Puerto La Cruz con una chaqueta naranja. mezclado entre funcionarios, tratando de no ser el centro de atención.
La maquinaria que protegía su nombre sigue funcionando, pero cada vez con menos fuerza. Las piezas que la componían se están desmontando lentamente bajo presiones que vienen de múltiples direcciones al mismo tiempo y y el espacio entre lo que esa maquinaria podía hacer en enero de 2026 y lo que puede hacer hoy es el espacio exacto en el que Granco se está quedando solo.
Hay algo más que este episodio deja expuesto. Puerto Cabello, la misma ciudad donde nació. La ciudad donde sus empresas operan, donde su nombre es conocido, donde el portal de noticias Puerto Cabello TV cubría la actualidad local. La detención de Matute ocurrió en un entorno donde Granco tiene raíces, historia, contactos, donde la represión en su nombre no era algo abstracto, sino algo que la gente de la ciudad podía sentir de forma directa y cotidiana.
Ese es el nivel de control que ejercía sobre su propio territorio de origen. Y hoy en ese mismo territorio ya hay personas que escriben comentarios en Facebook y no terminan en el rodeo primero. Y mientras lees esto o lo escuchas, dinos desde dónde. Ciudad, país, lo que quieras poner. No es un dato menor. Esta historia ocurre en Venezuela, pero las consecuencias de lo que pasó allí llegaron a Chile, a España, a Florida.
Saber desde dónde nos siguen nos dice también hasta dónde llegó. El inventario de lo que ya no tiene. Lo más visible es siempre lo primero en irse. El Instagram cerrado lleva meses en blanco. El mismo que el 30 de julio de 2024 publicaba amenazas a dirigentes opositores con el rango y el apellido, bien visibles.
Después el uniforme en Puerto La Cruz apareció de civil sin los distintivos de la digim que durante años eran su presentación antes de abrir la boca. y la barba, el rasgo que le daba el alias más conocido, también desapareció antes de que las cámaras volvieran a capturarlo. Tres marcas que construyó durante años, las tres borradas en el mismo periodo.
Y aquí es donde la escalada se vuelve más concreta. No son solo símbolos lo que está perdiendo es la geografía del poder. Antes su mundo se extendía hasta donde llegara la jurisdicción de la Dixim. Eso quiere decir cárceles, casas clandestinas de detención, el complejo de Boleítaita, los espacios donde el estado venezolano delegaba en él la decisión de qué le ocurría al cuerpo de otra persona.
Tenía acceso a esos lugares, los controlaba. Era la voz que decidía cuando alguien salía caminando y cuándo salía cargado. Ese mundo se está encogiendo. Las sanciones internacionales ya se habían cerrado el exterior. Sin cuentas accesibles en Europa sin viajes legítimos a la mayoría de los países del mundo. La caída de Maduro comenzó a cerrar el interior.
Ya no hay una estructura estatal que lo proteja de la misma manera que antes. El gobierno de Delsy Rodríguez tiene sus propias presiones, sus propias negociaciones con Washington y cada concesión que hace hacia el exterior es una pieza de impunidad que se cae. Los que se están yendo en Puerto Cabello, donde Gran CONAOS y donde parte de su red empresarial opera, hay personas que pusieron su nombre en contratos vinculados al suyo, contadores, socios, familiares políticos, gente que en 2022 firmó los papeles de la empresa de Florida sin
imaginar que 4 años después ese registro iba a aparecer en investigaciones internacionales. Esas personas están tomando decisiones ahora mismo y ninguna de esas decisiones favorece a Granco y hay una forma muy concreta de ver cómo ese movimiento ocurre en el caso de Granco. Los socios comerciales de sus 30 empresas tienen que decidir si quieren seguir vinculados a alguien cuyo nombre aparece en listas de sanciones de cinco países. Esa decisión no es ideológica.
es contable. Significa que si una empresa tiene relación comercial con una persona sancionada por Estados Unidos, esa empresa puede quedar expuesta a sanciones secundarias y eso es suficiente para que cualquier contador o abogado corporativo recomiende distancia inmediata. No hace falta ninguna convicción moral, basta el riesgo de negocio.

Las personas que construyeron relaciones con él a través de los negocios tienen sus propias cuentas que calcular ahora que el escenario [música] venezolano está en transición. Algunos de esos socios tenían vínculos con el régimen de Maduro, que ya son políticamente costosos de mantener a la vista. Otros simplemente quieren esperar para ver cómo se reacomodan las piezas antes de decidir dónde estar parados.
En cualquiera de esos casos, Granco pierde. Pero hay una capa más profunda de ese vaciamiento que no es económica, sino institucional. La Dichi in era una estructura, una jerarquía con directores, subdirectores, divisiones especializadas, personal operativo en distintos niveles. Granco ocupaba la cúspide de la división de asuntos especiales desde el 29 de agosto de 2022, cuando pasó a dirigir el despacho de la sede central en Boleíata.
Eso significaba que tenía debajo de él una cadena de personas que ejecutaban órdenes que dependían de su posición para sus propios ascensos y privilegios que construyeron carreras dentro de esa estructura. Esas personas ahora tienen que navegar la misma transición que él y para muchas de ellas la solución más lógica es distanciarse hacia arriba, señalar a quienes estaban por encima en la jerarquía y distanciarse hacia abajo.
Evitar cualquier contacto con personas que puedan hacerlas aparecer en investigaciones internacionales. Granco está en ambas posiciones simultáneamente. alguien a quien señalar y alguien de quien alejarse. Eso tiene consecuencias físicas. Las conversaciones que antes ocurrían naturalmente, coordinaciones operativas, reuniones de planificación, contactos que se mantenían activos simplemente porque había una estructura institucional que lo justificaba.
ya no tienen el mismo pretexto para existir. Y cuando esas conversaciones dejan de existir, la información deja de fluir. El hombre que antes sabía todo lo que ocurría dentro de la estructura ahora tiene que obtener esa información de otra manera, con más esfuerzo, con más riesgo. [risas] Está trabajando con los contactos que le quedan, no con los que [música] tenía.
Y está la familia, el entramado empresarial que Armando Info documentó en 2024 incluye a familiares directos e indirectos de Granco. La empresa registrada en Florida en julio de 2022 fue constituida a través de su familia política. Eso significa que las sanciones y la presión internacional no solo lo alcanzan a él, alcanzan a las personas que firmaron esos contratos.
que pusieron sus nombres en esos registros mercantiles que están vinculadas a él de formas que ahora se están revisando bajo una lupa que en años anteriores no existía. Hay algo en eso que se vale imaginar desde adentro. Una familia que durante años vivió en la soza de protección que generaba el poder de Granco, que disfrutó de los beneficios materiales de esa posición.
las empresas, los accesos, los contratos y que ahora descubre que esos mismos beneficios se han convertido en registros documentados, en vínculos trazables, en nombres que aparecen en investigaciones que los abogados de compliance de cualquier banco en el mundo tienen obligación de revisar. El apellido que abría puertas ahora complica las conversaciones.
Su hijo Alexander Granco Junior tuvo posiciones en el entorno del Carabobo FC y el USB FC, pero lo que en 2024 era simplemente una presencia incómoda en el fútbol venezolano, suficientemente incómoda como para que la Commebol pidiera cubrir el logo de la dae en las camisetas. En 2026 es algo que pesa diferente.
Los clubes de fútbol latinoamericanos que participan en torneos internacionales bajo la supervisión de la CONMEBOL tienen que demostrar que suspiruas, estructuras de propiedad y administración son limpias y tener el apellido Granco en esa estructura en 2026 con todo el historial acumulado es una conversación que cualquier dirigente deportivo querría evitar.
El entorno se vacía, pero no de golpe. Primero desaparecen los que siempre supieron que era una relación de conveniencia. Después, más lentamente, los que genuinamente creyeron que el poder de Granco era permanente y ahora tienen que recalcular. Lo que queda es un grupo más pequeño, más expuesto, que ya no puede alejarse porque su propio nombre está demasiado cerca del suyo en demasiados documentos.
Esos no se van porque no pueden y Granco lo sabe. Deja en los comentarios qué parte de esta historia te pareció más impactante. Leer sus respuestas es lo que nos hace seguir investigando. La única pregunta que importa ahora hay una pregunta que Granco Arteaga lleva meses sin poder responder con certeza y es la que define todo lo demás en su situación actual y es esta.
¿Hasta dónde llega la protección del gobierno de Delsy Rodríguez? Esto es importante porque la nueva estructura de poder en Venezuela necesita dos cosas al mismo tiempo y esas dos cosas son incompatibles entre sí. Por un lado, necesita personas como Granco para mantener cierto nivel de control interno.
La maquinaria represiva no desaparece de un día para otro y quienes la operaron durante años tienen información, contactos, capacidades que el nuevo gobierno todavía puede necesitar. Por otro lado, el gobierno de Delsy Rodríguez está negociando activamente con Washington, con organismos internacionales, con gobiernos europeos que tienen en sus listas de sanciones el nombre de este hombre.
Cada paso hacia la normalización diplomática es un paso que pone a granco más expuesto. La aparición en el mitín de Puerto La Cruz el 29 de mayo de 2026 puede leerse de dos maneras. La Granco sigue siendo parte del círculo inmediato, sigue siendo funcional para la estructura que rodea a Delsy Rodríguez y su presencia en ese evento fue una señal deliberada de que todavía está ahí.
La segunda, el meeting fue uno de sus últimos espacios de movimiento controlado, uno de los pocos lugares donde todavía puede moverse sin sentir que las paredes se veían. cierran. Las dos lecturas pueden ser verdad al mismo tiempo y esa ambigüedad, no saber exactamente cuánta protección le queda, no poder medir con precisión hasta dónde llega el escudo.
Es exactamente el tipo de incertidumbre que él aplicó durante años sobre otras personas, solo que ahora está del otro lado. Lo que tiene y lo que ya no tiene. Lo que queda en su columna de activos es más pequeño de lo que parece desde afuera. Sigue siendo coronel de la Guardia Nacional Bolivariana, al menos en términos de rango formal.
Sigue apareciendo en los márgenes de los eventos del gobierno. Tiene una red empresarial que aunque bajo presión no ha sido desmantelada. tiene información, tiene conocimiento de operaciones que muchas personas en muchos lugares del mundo querrían que no se ventilaran. Esa información es probablemente su mayor activo ahora mismo y también su mayor riesgo.
Del otro lado de ese inventario está lo que el cambio de régimen se llevó. La impunidad del periodo maduro no era una abstracción, era un escudo con forma de estructura estatal. Y esa estructura ya no controla Venezuela de la misma manera. El Instagram con miles de seguidores donde publicaba granadas y amenazas. La barba, el uniforme que decía quién era antes de abrir la boca.
Todo eso estaba construido sobre un andamiaje que se está desmontando debajo de él. Y mira este detalle en particular. El abogado Lester Matute fue detenido el 5 de enero de 2026, en las mismas semanas en que Maduro caía por un comentario en Facebook relacionado con Granco. Esa detención tenía sentido en el sistema anterior.
La maquinaria todavía funcionaba. Todavía había suficiente engranaje operativo para que un comentario digital derivara en 5 meses de cárcel. Pero Matute fue liberado el 27 de mayo de 2026, 5 meses después. Y el propio granco apareció tr días más tarde, el 29 de mayo, en una chaqueta naranja en Puerto La Cruz, como si necesitara verificar con sus propios ojos que el espacio donde se mueve todavía existe.
Chile no olvida el caso Ronald Ojeda no ha cerrado. La Fiscalía y la PDI de Chile tienen una investigación activa. El exteniente venezolano fue secuestrado en Santiago el 27 de febrero de 2024, encontrado muerto días después, enterrado bajo cemento con signos de tortura. Y los investigadores chilenos identificaron a Alexander Granco Artiaga como sospechoso clave.
Los análisis preliminares lo ubicaban en Santiago en fechas cercanas al secuestro. Las huellas están, los registros de movimientos también y la investigación sigue abierta. Hasta ahora la falta de cooperación venezolana había bloqueado el avance de esas pesquisas. Los peritos chilenos tenían pocas expectativas de obtener información desde Caracas para comparar huellas dactilares o confirmar movimientos.
Venezuela en junio de 2026 no es el mismo país que era en febrero de 2024. El nuevo gobierno está negociando con Washington respondiendo a presiones internacionales y necesita demostrar que la ruptura con las prácticas del periodo maduro es real y no solo cosmética. Y en ese contexto, un hombre cuyo nombre aparece en una investigación de homicidio en territorio chileno, en un informe de la ONU en listas de sanciones de cinco jurisdicciones y vinculado a 30 empresas con flujos de dinero no explicados.
Ese hombre se convierte en una variable que el nuevo gobierno venezolano tiene que calcular. ¿Es más útil protegerlo o entregarlo? Esa es la pregunta que está sobre la mesa y Granco lo sabe. La vida que no puede vivir antes de que todo esto cambiara. Granco tenía acceso a dinero, a movilidad y a lo que ese dinero y esa movilidad compraban.
Un hombre que maneja 30 empresas, algunas de ellas en sectores tan distintos como hoteles, agropecuaria, reciclaje metálico y criptomonedas. no lleva una vida austera y un hombre que en agosto de 2025 hizo el camino de Santiago en España con prohibición de entrada a Europa activa desde 2019 demostraba que esas restricciones eran para el papel mojado.
Hoy ese margen se ha reducido. Las cuentas en el exterior, si existían bajo su nombre o el de familiares cercanos, están expuestas a una presión que antes no existía. Los movimientos internacionales que antes se hacían con total impunidad ahora tienen un costo diferente. La misma exhibición que en agosto de 2025 parecía un desafío al mundo.
El camino de Santiago publicado en Instagram en junio de 2026 sería un error de cálculo que podría costarle muy caro. Y él parece haberlo entendido. El Instagram está cerrado. La barba ha desaparecido. El uniforme quedó en el armario. Se mueve en civil, en los bordes de los eventos oficiales, con la discreción que nunca necesitó en los años en que era intocable.
Pero aquí es donde esto se pone más quieto, más difícil de mirar. La discreción que adopta ahora no es la de alguien que eligió el anonimato, es la de alguien que lo necesita. Hay una diferencia. Y en esa diferencia entre el poder que se esconde por opción y el que se esconde por miedo. Está la verdad sobre dónde se encuentra Alexander Granco Arteaga.
Hoy lo que queda cuando se cae el régimen que te protegía. Lo que está ocurriendo con Gran Cuartega en este momento, mayo y junio de 2026, tiene la estructura de algo que no tiene vuelta atrás. El régimen que lo ascendió lo protegió y le dio las herramientas para hacer lo que hizo. Ya no está en la forma que estaba. Nicolás Maduro capturado.
Hernández, el director de la D SIM, que era su superior directo y a quien reportaba también desaparecido la escena pública venezolana en el tumulto de la transición. lae, la división que él dirigía, convertida en una sigla que varios gobiernos del mundo están examinando como parte de investigaciones de derechos humanos y crimen organizado transnacional.
Las estructuras que sostenían su mundo se están desarmando una por una y lo que queda es un hombre de 45 años. Nacido el 25 de marzo de 1981 en Puerto Cabello, que tiene sanciones en cinco jurisdicciones, una investigación penal activa en Chile, 96 menciones en un informe de la ONU y el recuerdo muy fresco de que el poder que ejerció durante años fue en último término prestado.
Mira dónde está parado. La última imagen pública verificada. Puerto La Cruz, 29 de mayo de 2026. Chaqueta naranja, sin uniforme, sin barba, respondiendo el saludo de una militante chavista de la tercera edad, mientras las cámaras lo capturan desde lejos. Así vive hoy Alexander Granco Artiaga, el hombre que el periodismo venezolano apoda, el gran torturador, vigilado por investigaciones que no se detendrán solo porque él haya cambiado de look, temblando de miedo ante un escenario político que lo dejó sin el escudo que lo protegía
y cada vez más acorralado por la geometría de sus propias decisiones. no es el primero en pasar por esto en Venezuela y no será el último. El régimen de Maduro construyó una clase de operadores que hacían el trabajo sucio a sambio de protección, dinero y rangos. Cuando el régimen cae o cuando negocia su propia supervivencia con quienes lo perseguían.
Esos operadores descubren que la protección era condicional, siempre lo fue. Lo que cambia ahora es que hay organismos internacionales, fiscalías extranjeras e investigaciones activas que tienen sus nombres, sus fotos y sus métodos documentados. La chaqueta naranja en Puerto La Cruz no es el final de nada, es el comienzo de una cuenta regresiva que él ya sabe que está corriendo.
Granco no es una anomalía del sistema. Granco es el sistema funcionando exactamente como estaba diseñado para funcionar. Un hombre que ascendió porque era leal, que se volvió poderoso porque la lealtad tenía precio, que construyó un entramado de negocios porque el entramado era la única forma de garantizar que la lealtad seguiría siendo redituable y que hoy se mueve con discreción, porque el mismo sistema que lo elevó también puede cuando lo necesite prescindir de él. Ese es el patrón.
No empezó con Granco y no terminará con él. 96 menciones en un informe que existe en los servidores de Ginebra, en los archivos de la PDI de Chile, en los expedientes de sanciones de cinco países. Ese informe no caduca. Las víctimas que testificaron para que esas páginas existieran tampoco desaparecen. Y cada vez que Granco aparece en público con chaqueta naranja sin barba.
En los márgenes de un acto político en el oriente de Venezuela, ese número lo acompaña sin que él pueda hacer nada para bajarlo. Si esta historia te hizo pensar, suscríbete al canal. Activar la campanita toma 2 segundos y es lo que nos permite seguir haciendo este tipo de trabajo.