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56 años y ASÍ es la Vida de Adela Noriega | El Presidente, El Hijo Secreto y La Vida En Miami

56 años y ASÍ es la Vida de Adela Noriega | El Presidente, El Hijo Secreto y La Vida En Miami

En Miami, Florida, hay una mujer de 56 años que vende casas. Trabaja como agente inmobiliaria. Lleva una vida discreta con perfil bajo, sin redes sociales activas, sin entrevistas, sin cámaras, sin reflectores. Sus vecinos probablemente no saben quién es. Los compradores que le piden que les muestre una propiedad en Sou Beach probablemente no reconocen su rostro, pero esa mujer fue durante más de dos décadas el rostro más hermoso de la televisión mexicana.

La protagonista de las telenovelas que todo un continente veía con devoción religiosa cada noche. La mujer que hizo llorar a millones con quinceañera, con María Isabel, con el privilegio de amar, con amor real, con fuego en la sangre. La actriz que Televisa trataba como su joya más valiosa, la estrella que todas las productoras querían y que todos los galanes soñaban con tener como coprotagonista.

La mujer más hermosa del espectáculo mexicano durante los años 90. Un rostro que no necesitaba presentación, una voz que México reconocía con los ojos cerrados. Y un día sin aviso, sin despedida, sin comunicado de prensa, sin conferencia, sin una sola explicación, desapareció. se esfumó como si nunca hubiera existido, como si los millones de horas de televisión que protagonizó fueran un sueño del que México despertó una mañana para descubrir que la mujer del sueño ya no estaba.

Esa mujer se llama Adela Amalia Noriega Méndez y lo que le pasó, lo que la hizo abandonar la carrera más exitosa de la televisión mexicana en pleno apogeo, lo que la llevó a cruzar la frontera y construir una vida nueva lejos de los reflectores, es quizá el misterio más grande, más perturbador y más fascinante que el espectáculo mexicano ha producido en los últimos 50 años.

Porque la desaparición de Adela Noriega no fue un retiro. Un retiro se anuncia. Un retiro tiene fecha. Un retiro tiene una conferencia de prensa donde la artista agradece a su público, llora un poco, promete que los recuerdos serán eternos y se va con dignidad. Adela no hizo nada de eso. Adela simplemente dejó de existir para el mundo del espectáculo.

[música] Terminó de grabar su última telenovela en 2008 y al día siguiente era como si la Tierra se la hubiera tragado. No dio entrevistas de despedida, no publicó un comunicado, no apareció en ningún programa para decir me retiro. No actualizó redes sociales. No respondió llamadas de periodistas. No respondió llamadas de productores.

No respondió llamadas de nadie. se fue y el silencio que dejó detrás fue tan ensordecedor que 18 años después México sigue preguntándose la misma cosa, ¿qué pasó con Adela Noriega? Y las respuestas que han circulado durante casi dos décadas son tan explosivas que si alguna de ellas fuera confirmada al 100%, el escándalo sacudiría no solo al mundo del espectáculo, sino al mundo de la política mexicana.

Porque detrás de la desaparición de Adela Noriega hay un nombre, un nombre que México conoce muy bien. Un nombre que genera opiniones encontradas, sospechas profundas y miedos que nadie quiere expresar en voz alta. Ese nombre es Carlos Salinas de Gortari. Es presidente de México, el hombre más poderoso que el país tuvo entre 1988 y 1994.

El político que según múltiples periodistas, según libros publicados, según testimonios que han circulado durante tres décadas, mantuvo una relación secreta con Adela Noriega mientras estaba casado con Cecilia Oxeli. Una relación que según esos mismos periodistas produjo un hijo que Adela hizo pasar durante años como su [música] sobrino.

Un hijo que según el periodista Jorge Carvajal se llama Carlos Rodrigo Salinas Noriega, que tiene más de 30 años y que hoy administra el negocio inmobiliario de su madre en Miami. Adela negó todo. [música] En 1999, en una entrevista con Cristina Saralegui en Despierta América, lo negó con una contundencia que no dejaba espacio para la duda.

Me inventaron dos hijos y me inventaron una relación con él. [música] Yo lo conozco como lo conocemos todos, por televisión y por el periódico, por revistas. Así no quedas embarazada. Así no quedas embarazada. Esa frase dicha con una mezcla de indignación y humor negro fue la última vez que Adela Noriega habló públicamente del tema. Después de eso, silencio.

Un silencio que lleva 27 años y que cada año se vuelve más pesado, más misterioso, más insoportable para un país que necesita respuestas y que solo tiene rumores. Pero antes de intentar resolver el misterio de su desaparición, antes de entrar en el laberinto de versiones contradictorias sobre Salinas, sobre el supuesto hijo, sobre la pelea en el hospital, sobre la amenaza de la esposa del presidente.

Antes de todo eso, necesitas conocer a la mujer detrás del misterio, porque la historia de Adela Noriega no empieza con un presidente, empieza con una niña huérfana en un centro comercial de la Ciudad de México. 24 de octubre de 1969. Nace Adela Amalia Noriega Méndez en la Ciudad de México. Tiene una hermana mayor y un hermano menor.

Su infancia es modesta. No viene de una familia del espectáculo, no tiene conexiones en la industria, no tiene un apellido que abra puertas. Es una niña común en una ciudad enorme, una niña que podría haber crecido siendo cualquier cosa, secretaria, maestra, contadora, cualquier cosa menos lo que terminó siendo.

Pero la vida tenía otros planes y esos planes empezaron a revelarse de la manera más inesperada. Cuando Adela tenía 12 años, estaba caminando por un centro comercial con su madre. Una actividad cotidiana sin importancia, sin glamour, pero alguien las vio. Un casatalentos que buscaba rostros nuevos para la industria del modelaje detectó algo en esa niña de 12 años que lo hizo detenerse.

Algo en su cara, en su porte, en la manera en que caminaba sin saber que la estaban observando. Algo que no se puede fabricar ni comprar ni imitar. Eso indefinible. que separa a las personas comunes de las personas que la cámara ama. El casatalentos se acercó, habló con la madre, le propuso que Adela modelara.

La madre dudó, era su hija, era una niña. La industria del modelaje no tenía fama de ser un lugar seguro para una menor, pero la oportunidad estaba ahí y en una familia modesta, las oportunidades no se desprecian. A los 13 años, Adela Noriega empezó su carrera como modelo y fue en ese mundo, entre [música] sesiones de fotos, pasarelas y castings donde la televisión la descubrió.

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