Posted in

A los 59 años, Enrique Peña Nieto FINALMENTE admite lo que todos sospechábamos de su mandato

La maquinaria electoral más formidable de América Latina despierta de su letargo. [música] El Partido Revolucionario Institucional PRI, el antiguo Leviatán, que gobernó México con Mano de Hierro durante 70 años, prepara su gran regreso y lo hace montado sobre [música] su criatura mediática perfecta. Hablemos de cifras, porque en la política moderna [música] convertida en espectáculo, las cifras reemplazan a las ideologías.

 Decenas de millones de dólares fluyen en la campaña. Más de 38 [música] millones de spots de radio y televisión saturan las ondas. Es un bombardeo psicolélgico [música] sin precedentes. La contienda presidencial de Enrique Peña Nieto deja de ser un movimiento político. Se transforma en una superproducción de Hollywood financiada con presupuestos opacos.

 El verdadero clímax de esta temporada televisiva ocurre incluso antes de las elecciones. Noviembre de 2010, la majestuosa catedral de Toluca. El joven heredero contrae matrimonio con Angélica [música] Rivera la Gaviota, la heroína indiscutible de las telenovelas de mayor rating del país. Visualicen la escena a cámara lenta.

Enrique Peña Nieto - Mexico, Career & Facts

 El vestido blanco [música] inmaculado que barre el suelo de mármol. Los miles de invitados de la [música] élite mexicana. Las cámaras del monopolio televisivo transmitiendo en vivo inyectando la imagen directamente [música] en la vena de millones de hogares. Es un cuento de hadas diseñado quirúrgicamente en los oscuros laboratorios del marketing electoral.

No están uniendo [música] dos vidas, están fusionando el aparato del estado con el monopolio absoluto de la pantalla chica. El día de las elecciones, la realidad simplemente obedece al guion. Más de 19 millones de votos lo coronan como el líder [música] supremo de México. La gloria internacional no se hace esperar.

 Las portadas de la revista [música] Time lo coronan con un titular majestuoso Saving México. Salvando a México. Los mercados financieros mundiales aplauden de pie. Las élites extranjeras celebran la llegada de un líder joven carismático impecablemente vestido con trajes de sastrería europea y un copete desafiante a la gravedad. El triunfo es absoluto.

 La luz de los reflectores lo baña en una majestuosidad casi divina. Ha tocado el techo del mundo, pero la física cuántica del poder dicta una regla inquebrantable, una regla que él estaba a punto de aprender a la mala. Mientras más deslumbrante e intensa es la luz del escenario, más aterradora y densa es la sombra que proyectas a tus espaldas.

Mientras el nuevo presidente brindaba con champán francés en lostuosos salones de Palacio Nacional, sonriendo para las cámaras del mundo entero, el país real seguía desangrándose. La guerra contra el narcotráfico seguía apilando cadáveres en las carreteras [música] polvorientas. Deténganse a pensar en la psicología de un hombre que en el fondo de su ser sabe que es un producto comercial.

 El éxito desmesurado no fue su liberación, fue la firma de su sentencia de muerte política. Le entregaron las llaves de un avión comercial envuelto en llamas a un hombre que durante toda su vida solo había sido entrenado para sonreír frente a un simulador de vuelo. Habían construido un set de televisión hiperrealista y lujoso, pero cometieron un error fatal.

Lo instalaron directamente sobre un cementerio clandestino. Y los sets de televisión están hechos de madera barata. Solo basta un ligero viento para que las paredes [música] de utilería comiencen a colapsar. Las grietas en la porcelana más cara del mundo no suelen comenzar [música] con grandes explosiones.

 Comienzan con silencios incómodos, con miradas perdidas, [música] con fallos en el sistema operativo del actor principal. Incluso antes [música] de sentarse en la silla presidencial, las costuras del personaje comenzaron a reventar. Recuerden, la feria internacional del libro. La pregunta era inofensiva, un trámite básico para cualquier político.

 ¿Cuáles son los tres libros que han marcado su vida? Visualicen el terror invadiendo sus pupilas, el silencio prolongado, el tartamudeo doloroso [música] frente a las cámaras. El hombre destinado a gobernar a más de 120 millones de personas, no podía [música] recordar tres títulos. Cuando los reflectores lo desviaban un milímetro del guion preestablecido, cuando el teleprompter se apagaba la mente del presidente, exhibía un vacío ensordecedor.

 Pocos sabían que detrás de las pesadas puertas cerradas de la residencia oficial de Los Pinos, el ambiente era asfixiante. Se rumoreaba en los [música] círculos más herméticos del poder que en las juntas de emergencia nacional la silla presidencial estaba ocupada [música] por un espectro. Diferentes analistas políticos sugerían en secreto que Peña Nieto [música] era incapaz de tomar decisiones sin la intervención directa de sus asesores más oscuros.

 ¿Era realmente el comandante supremo o simplemente un reen de lujo aterrorizado por la magnitud de [música] su propia farsa? Pero el verdadero veneno se estaba filtrando en el corazón de su cuento de hadas [música] televisivo. Noviembre de 2014. El periodismo de investigación detona una bomba nuclear sobre su imagen.

 El escándalo de la Casa Blanca. Se descubre una mansión de 7 millones de dólares construida y financiada por uno de los contratistas más favorecidos por su gobierno, diseñada exclusivamente para la primera dama. Es aquí donde la psicología de la cobardía política alcanza su punto máximo. Ante el escrutinio mundial, el presidente no da la cara, no asume la tormenta.

 En un acto de cinismo corporativo, envía a su esposa, la actriz, a leer un libreto frente a una [música] cámara de televisión para justificar lo injustificable. la obliga a interpretar el papel más humillante de su carrera para proteger el traje del mandatario. [música] Y es en este preciso instante donde los cimientos de su matrimonio comienzan a emitir un crujido macabro.

 Fuertes rumores de la época apuntaban a que la relación presidencial no era más que un acuerdo notariado, un contrato de relaciones públicas con una fecha de caducidad escrita en letras pequeñas. Se decía que las habitaciones estaban separadas, que las muestras de afecto público eran coreografías dictadas por directores de imagen, que la heroína de las telenovelas estaba viviendo su propia prisión de oro, dándose cuenta demasiado tarde de que se había casado con un holograma político.

 [música] Las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar de la peor manera posible. La nación entera miraba hacia el palacio de gobierno y una duda [música] escalofriante comenzaba a propagarse como un virus. Si su matrimonio es una escenografía de cartón, si sus lecturas son un espejismo, si su patrimonio es un misterio, opaco, ¿había algo real en el hombre que controlaba [música] los códigos nucleares y el ejército de la nación? ¿Quién estaba verdaderamente al mando del país? Septiembre de 2014.

Read More