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De la WWE a la CÁRCEL | Alberto del Río DETENIDO: Su Esposa Llamó al 911 Mientras Era Agredida

 En 2020 enfrentó cargos de secuestro y agresión sexual en San Antonio, Texas. Una exnovia lo acusó. Fue indiciado por un gran jurado. Eventualmente los cargos fueron desestimados. Él alegó inocencia. También acusó a su expareja, la luchadora Page, de haberlo agredido a él durante su relación. Page respondió públicamente contando detalles de abusos que duró horas. Alberto lo negó todo.

 En 2021 regresó a México. Siguió luchando en 3pe. Participó en el reality show La granja vip de TV Azteca. Durante su estancia en el programa, el conductor Alfredo Adame lo señaló públicamente por sus antecedentes de violencia doméstica en el extranjero. Alberto lo negó. Dijo que fue un intento de extorsión.

 Su esposa en ese momento, Mari Carmen Rodríguez Lucero, salió a defenderlo públicamente, le mandó mensajes de apoyo, incluso le cantó las mañanitas desde fuera del programa. Alberto del Río tenía 48 años en abril de 2026, medía 1, con95 cm, pesaba 100 kg. Era una figura física imponente. Seguía activo en el circuito de lucha libre.

estaba planeando abrir una nueva promoción en México. Mantenía presencia en redes sociales, promocionaba sus apariciones, proyectaba una imagen de éxito y estabilidad. Detrás de esa fachada, sin embargo, había una historia diferente. El lunes 6 de abril de 2026 amaneció como cualquier día en el fraccionamiento Lomas del Tec en la capital de San Luis Potosí.

 Es una zona residencial ubicada en la parte norte de la ciudad. Casas de clase media alta, calles tranquilas, familias que conocen a sus vecinos. Nadie esperaba lo que estaba por suceder. Dentro de una de esas casas, Marry Carmen Rodríguez Lucero, de 41 años, enfrentaba una situación que había escalado fuera de control.

 Ella es ciclista de alto rendimiento, originaria de San Luis Potosí. Había ganado competencias importantes. Gran Premio Potosí 2024, GFNya Monterrey 2023, GFN Ella Zapopan 2023, primer lugar en su categoría, décimo lugar general femenil. Una atleta disciplinada, madre de dos hijos, activa en redes sociales donde documentaba sus entrenamientos y su vida familiar.

 Mary, Carmen y Alberto tenían una historia que se remontaba a su juventud. Habían sido novios en la escuela. Después se separaron. Cada uno vivió su vida. Tuvieron matrimonios que no funcionaron. Se reencontraron años después. Decidieron darse una nueva oportunidad. Se casaron hace 3 años aproximadamente. En público, la relación parecía estable.

Viajaban juntos. Él la mencionaba con cariño. Ella lo apoyaba en sus proyectos. Publicaba fotos de ellos en Italia, en Austria, en Tiotihuacán. Un matrimonio aparentemente sólido, pero esa mañana del 6 de abril algo quebró. Los detalles exactos de lo que desencadenó la violencia no han sido revelados públicamente.

 Lo que sí se sabe es que Mary Carmen comenzó a recibir golpes en el rostro, en los brazos. La agresión fue física, también verbal. Según los reportes, no fue un empujón, no fue un grito aislado, fueron golpes que dejaron marca, lesiones visibles que después confirmaron las autoridades. Mary Carmen tomó su teléfono, marcó 911, pidió auxilio, reportó que estaba siendo víctima de agresiones físicas, informó sobre la peligrosidad del agresor.

 La llamada llegó al centro de control. Comando, comunicación, calidad, conocido como C5. es el sistema de emergencias del Estado. Reciben llamadas de auxilio, coordinan la respuesta policial, envían a las unidades más cercanas. Los operadores registraron la llamada, verificaron la ubicación. Fraccionamiento Lomas del Tec, capital de San Luis Potosí.

Alertaron inmediatamente a la Guardia Civil Estatal. Es la corporación policial que opera en el estado. Depende del gobierno local. Tiene facultades para responder a emergencias de este tipo. Las unidades se movilizaron. Los elementos de la Guardia Civil llegaron al domicilio. No pasaron más que minutos desde la llamada.

 Cuando entraron, encontraron a Mary Carmen con señales claras de violencia. Su rostro mostraba golpes. Sus brazos tenían lesiones. Según los reportes, la agresión estaba en curso cuando llegaron. No encontraron una discusión que hubiera terminado. Encontraron a una mujer siendo atacada. Alberto del Río estaba en el lugar.

 Los oficiales lo confrontaron. Lo detuvieron en el acto. No hubo persecución, no hubo resistencia documentada, simplemente lo arrestaron, lo esposaron, lo sacaron de la casa. Mary Carmen quedó bajo resguardo de las autoridades, recibió atención inicial. Los paramédicos llegaron, documentaron las lesiones, tomaron fotografías, registraron todo como parte del protocolo.

 El operativo fue rápido, profesional. Los vecinos comenzaron a salir de sus casas. Vieron las patrullas, las luces, el movimiento. Algunos grabaron con sus teléfonos. Las imágenes empezaron a circular casi de inmediato. Alberto del Río, el luchador famoso, esposado, siendo llevado por la policía.

 La noticia explotó en redes sociales antes de que terminara la mañana. Mary Carmen fue trasladada a un lugar seguro. No regresó a la casa ese día. Las autoridades activaron el protocolo de protección para víctimas de violencia familiar. Ella quedó bajo resguardo médico y legal. Los hijos no estaban presentes durante el incidente, según los reportes.

 No hay información que indique que los menores presenciaron la agresión. Alberto fue trasladado a las instalaciones de la Guardia Civil Estatal en el centro de San Luis Potosí. Ahí fue fichado. Le tomaron fotografías, huellas, datos biométricos. La imagen del mot comenzó a circular en redes. Alberto aparece con la mirada baja, sin expresión, el rostro de un hombre que sabe que su imagen pública acaba de cambiar para siempre.

 Ese mismo día, por la tarde, Alberto fue puesto a disposición de la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí. Es la institución encargada de investigar delitos, de integrar carpetas, de presentar cargos. Mary Carmen estaba siendo atendida. Las lesiones documentadas, el testimonio registrado, todo según el protocolo establecido para casos de violencia.

 La agresión del 6 de abril no fue un evento aislado. Un mes antes, Mary Carmen había intentado pedir ayuda. Envió un mensaje de WhatsApp a alguien cercano, según lo reveló después la periodista Flor Rubio. El mensaje decía, “Pasé por una situación con mi esposo, fue un impulso de mi parte. Ya cambié de opinión.

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