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La MALDICIÓN de Joan Sebastián | La VERDAD de los FIGUEROA Que No Pudo Contar HASTA HOY

 Caminaba descalso a la escuela. Aprendió a leer en una escuelita rural sin ventanas. Antes de los 12 años supuestamente ya estaba ayudando a su padre en el campo. Cortaba leña, pastoreaba cabras, ordeñaba vacas. Aprendí a montar a caballo a una edad en la que otros niños mexicanos apenas estaban aprendiendo a andar en bicicleta.

 Y según se ha relatado durante años, ese caballo iba a convertirse después en el símbolo más reconocible de su carrera entera, el jaripeo, los corridos de caballos, las cabalgatas, el sombrero tejano, la evilla brillante. Todo ese imaginario visual que el público mexicano asocia hoy con Joan Sebastian, según se ha relatado, supuestamente nació en aquellos cerros polvorientos de Juliantla en los años 50 del siglo XX.

Pero la música, atención, supuestamente entró todavía antes que los caballos. Según se ha relatado en infinidad de entrevistas, el pequeño José Manuel supuestamente cantaba desde antes de saber leer. Cantaba mientras pastoreaba, cantaba mientras cargaba leña, cantaba en las fiestas patronales del pueblo. Y según se ha contado infinidad de veces, una guitarra prestada por un tío supuestamente cambió el rumbo de toda su vida cuando él tenía aproximadamente 10 años.

Aprendió a tocarla solo, sin maestros, sin partituras, solo con oído. Y aquel oído, según se ha relatado durante décadas, supuestamente era una cosa fuera de serie. Si te está atrapando esta historia, suscríbete al canal y déjame un comentario contándome de qué parte del mundo me escuchas. Yo te leo todos los comentarios.

 En la adolescencia, según se ha relatado infinidad de veces en infinidad de medios mexicanos, José Manuel supuestamente empezó a escribir sus primeras canciones: Composiciones inocentes de pueblo, letras sobre la novia que se le iba al norte, letras sobre el caballo vallo del compadre, letras sobre la madre que esperaba en casa con el café caliente.

 Aquellas primeras letras, según se ha relatado durante años, supuestamente ya contenían el ADN narrativo que iba a definir toda su carrera futura. Joan Sebastian, según se ha relatado, supuestamente no escribía sobre cosas abstractas. Escribía sobre lo que veía, escribía sobre lo que tocaba, escribía sobre lo que dolía.

 Y en aquella sierra de Guerrero, lo que más dolía supuestamente era la pobreza, la emigración, la separación familiar, el amor a distancia. Tres temas que iban a marcar para siempre el catálogo musical más vendido de la música regional mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Y atención, mientras componía aquellas primeras canciones, José Manuel supuestamente ya había decidido que su destino no estaba en Juliantla.

Joan Sebastian | Spotify

 Su destino, según se ha relatado, supuestamente estaba a cientos de kilómetros de allí. En la Ciudad de México, a finales de los años 60 y principios de los 70, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos, José Manuel Figueroa Figueroa, supuestamente todavía adolescente, supuestamente llegó a la Ciudad de México con una guitarra y un cuaderno lleno de letras, sin contactos, sin dinero, sin estudios formales más allá de la primaria rural y según se ha relatado durante años, supuestamente empezó a tocar puertas en las disqueras.

Le decían que no. Le pedían que volviera otro día. le ofrecían trabajos mal pagados como compositor sin crédito. Pero atención, en algún momento de 1977, según consta en los registros de la industria, una de las disqueras mexicanas le ofreció firmar un contrato como solista y supuestamente le pidieron algo específico.

 Le pidieron un nombre artístico porque José Manuel Figueroa, según se ha relatado, supuestamente no tenía suficiente sonoridad comercial y allí nació, atención, el nombre que iba a sonar en todas las radios de habla hispana durante las siguientes cuatro décadas. Un nombre tomado, según se ha relatado infinidad de veces, de dos de sus referentes musicales favoritos, Joan Manuel Serrat y Johan Sebastian Bach.

 La combinación Joan Sebastian. Mientras buscaba su lugar en la industria, según se ha relatado durante años en infinidad de medios, Joan Sebastian supuestamente conoció a la mujer que iba a convertirse en su primera esposa, una mujer mexicana llamada Teresa González. Una mujer, según se ha relatado infinidad de veces, paciente, hogareña, dedicada absolutamente a la familia.

 La pareja se casó a finales de los años 70 y supuestamente [música] tuvieron tres hijos en rápida sucesión. José Manuel Figueroa Junior, el primero, Juan Sebastián Figueroa González, el segundo y atención el tercero. Un niño al que pusieron por nombre Jesús Figueroa González, pero al que toda la familia, según se ha relatado durante años, supuestamente llamó desde el primer día con un sobrenombre que iba a marcarlo para siempre. Trigo. Le decían trigo.

Trigo Figueroa. Mientras Teresa criaba a los tres niños en su casa mexicana, Joan Sebastian, según se ha relatado en infinidad de medios, supuestamente empezó a despegar profesionalmente. Sus primeras canciones empezaron a sonar en la radio. Sus primeras presentaciones en palenque se llenaron y supuestamente a comienzos de los años 80 Joan Sebastian se convirtió en una figura nacional.

Atención al detalle. Su estilo, según se ha relatado durante décadas, era absolutamente distinto al estilo dominante de la época. No imitaba a Vicente Fernández, no imitaba a Antonio Aguilar, no imitaba a Pedro Infante. Joan Sebastian supuestamente había creado un género propio, una mezcla de balada romántica con corrido, una mezcla de banda sinaloense con guitarra clásica, una mezcla, atención, que mujeres de toda Latinoamérica empezaron a coreografar en regaderas, en bodas, en bautizos. Y los hombres supuestamente

también la coreaban porque según se ha relatado, las letras de Joan Sebastian tenían algo absolutamente único. Eran masculinas y vulnerables al mismo tiempo. Si esta historia te está pegando, suscríbete al canal para no perderte el próximo episodio. Pero atención, mientras la carrera de Joan Sebastian explotaba en la primera mitad de los años 80, en el hogar familiar las cosas, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos, supuestamente empezaron a complicarse.

Joan Sebastian, según se ha relatado durante años, supuestamente era un hombre absolutamente conquistador. Las giras, los hoteles, los palenques, las mujeres que lo esperaban en la puerta camerino tras cada concierto. Las versiones, según se ha relatado infinidad de veces, supuestamente convergen en un mismo punto.

 Joan Sebastian supuestamente le era infiel a Teresa González. Y en algún momento de la primera mitad de los años 80, según se ha relatado durante años, Joan supuestamente conoció a la mujer que iba a partir en dos su vida personal, una actriz, modelo y cantante centroamericana, una mujer nacida en Costa Rica un 29 de mayo de 1959.

Una mujer llamada Maribel del Rosario Fernández García, conocida en toda Latinoamérica como Maribel Guardia. Maribel Guardia, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos, supuestamente era ya en los años 80 una de las mujeres más codiciadas del entretenimiento latinoamericano. Reina de la belleza de Costa Rica en 1978, modelo internacional.

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