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Asi VIVE IRMA DORANTES en su HACIENDA a los 90 años

 ganaba  concursos regularmente. Era niña que destacaba naturalmente frente a las audiencias. La madre vio oportunidad de construir futuro mejor para su hija a través del mundo del espectáculo. Cuando Irma tenía aproximadamente 8 años, la familia tomó decisión que cambiaría todo. Mudarse a la Ciudad de México era decisión arriesgada.

 Dejar Mérida, donde tenían raíces y familia, para irse a la capital sin garantías de éxito, requería valentía. Pero la madre de Irma estaba determinada. Sabía que en la ciudad de México estaban los estudios cinematográficos, las estaciones de radio importantes, las oportunidades reales de convertir a su hija en estrella.

 Llegaron a la Ciudad de México sin dinero, sin contactos, con solo sueños y determinación. Rentaban cuarto modesto en vecindad. La madre trabajaba de lo que podía y buscaba oportunidades para Irma incansablemente. Llevó a Irma a audicionar en el grupo de teatro infantil del Palacio de Bellas Artes. Era programa prestigioso que formaba a niños actores. Irma fue seleccionada.

Comenzó a trabajar como extra en diversas producciones teatrales. Era trabajo duro para niña, ensayos largos, horarios estrictos, poco pago, pero era entrada al mundo del espectáculo profesional. Y la madre de Irma no iba a desperdiciar esa oportunidad. Mientras trabajaba en teatro, la madre de Irma seguía buscando oportunidades en cine.

Llevaba a Irma a Castings en estudios cinematográficos. La presentaba con productores, tocaba puertas constantemente. Y en 1947, cuando Irma tenía 13 años, llegó la oportunidad que cambiaría su vida para siempre. En 1947, el director Ismael Rodríguez estaba preparando película que se convertiría en clásico del cine mexicano, Los tres huastecos.

 La película protagonizada por Pedro Infante contaría historia de triglizos separados al nacer que se reencuentran años después. Rodríguez buscaba actores para papeles secundarios. La madre de Irma consiguió audición para su hija para papel pequeño. Irma tenía 13 años. Era niña delgada, de ojos expresivos, con talento natural para actuar.

 La audición fue exitosa. Irma consiguió papel en los tres huastecos. Era papel pequeño, apenas unos minutos de pantalla, pero era su debut en cine y sería filmado junto a Pedro Infante, la estrella más grande del cine mexicano en ese momento. Pedro Infante tenía 30 años en 1947. Estaba en la cúspide de su carrera. Era el ídolo de México, cantante extraordinario, actor carismático, hombre guapo que hacía suspirar a millones de mujeres.

 En los tres huastecos hay escena donde uno de los personajes de Pedro, un sacerdote, regaña a niña por pintarse los labios siendo tan joven. Esa niña era Irma Dorantes. El encuentro fue breve durante esa filmación. Pedro era estrella ocupada filmando múltiples películas simultáneamente. Irma era niña de 13 años haciendo su primer papel.

No hubo nada significativo entre ellos en ese momento. Era simplemente actor adulto y actriz infantil, trabajando juntos profesionalmente, pero ese encuentro sembraría semilla de lo que vendría años después. Los tres huastecos se estrenó en 1948 y fue éxito masivo. Consolidó a Pedro Infante como super estrella absoluta del cine mexicano y para Irma, aunque su papel era pequeño, fue inicio de carrera cinematográfica.

Después de los tres huastecos, Irma comenzó a conseguir más papeles. Trabajaba constantemente como actriz juvenil en películas de la época de oro. No eran protagónicos todavía, pero eran papeles visibles que construían su carrera. Durante los siguientes años, entre 1948 y 1949, Irma trabajó en múltiples películas.

 Era actriz juvenil prometedora dentro del sistema de estudios cinematográficos mexicanos. El sistema funcionaba así. Los estudios contrataban actores jóvenes con contratos de exclusividad, los ponían en múltiples películas rápidamente, construían sus carreras sistemáticamente y los actores no tenían mucho control sobre qué papeles aceptaban o rechazaban.

 Irma firmó contrato con uno de los estudios grandes. Le pagaban aproximadamente 2,000 pesos por película en sus inicios, equivalente a unos 24,000 pesos actuales. No era riqueza, pero era ingreso estable para niña de 14 y 15 años. hacía entre cuatro y seis películas al año. Sus ingresos anuales rondaban los 10,000 a 12,000 pesos de aquella época, equivalente a entre 120,000 y 144,000 pesos actuales.

 Para familia que había llegado a Ciudad de México sin nada apenas años atrás, eran ingresos significativos que mejoraban situación económica considerablemente. Pero el verdadero cambio llegó en 1949 cuando Irma volvió a trabajar con Pedro Infante. La película era No desearás la mujer de tu hijo.

 dirigida por Ismael Rodríguez. Irma tenía ya 15 años. Había madurado considerablemente desde aquel primer encuentro en los tres huastecos. Ya no era niña, era joven adolescente con belleza natural y talento desarrollado. Y esta vez algo cambió entre Pedro e Irma. Durante filmación, Pedro comenzó a notar a Irma de manera diferente.

 Ella había crecido, era hermosa,  tenía personalidad dulce que le atraía. Y aunque había diferencia de edad significativa, Pedro se sintió atraído hacia ella. Irma también comenzó a ver a Pedro de manera distinta. Ya no era simplemente estrella lejana, era hombre que la trataba con cariño, que le prestaba atención, que la hacía sentir especial.

 El romance comenzó durante esa filmación de 1949. Pedro tenía 32 años, Irma apenas 15. Era situación complicada desde el inicio. Pedro Infante estaba casado con María Luisa León desde 1943. Tenía tres hijos de ese matrimonio. Era figura pública cuya vida personal era escrutada constantemente por prensa. Pero Pedro se enamoró de Irma y decidió arriesgar todo por estar con ella.

Inicialmente mantuvieron relación en secreto. Pedro visitaba a Irma discretamente, le llevaba serenatas, le escribía cartas, le mandaba flores. Era romántico tradicional que cortejaba a Irma con pasión. Pero en industria del cine mexicano, donde todos se conocían, donde chismes circulaban rápidamente, era imposible mantener secreto durante mucho tiempo.

 Para 1950, rumores sobre romance entre Pedro e Irma ya circulaban en círculos del espectáculo. Prensa amarillista comenzaba a publicar insinuaciones. Esposa de Pedro, María Luisa León, comenzó a sospechar. Era escándalo en proceso. El ídolo de México envuelto en romance con actriz adolescente mientras seguía casado. Era material perfecto para prensa sensacionalista de la época.

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