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Asi FUE la LUJOSA VIDA de VICENTE FERNANDEZ – Mansiones, Carros, Fortuna

Vicente se convirtió en el heredero natural del trono de la música ranchera. A partir de ahí, su ascenso fue imparable. Volver. Volver en 1972 lo catapultó al estrellato absoluto. Después vendrían éxitos tras éxito. El rey por tu maldito amor acá entre nos la ley del monte. Estos celos, lastima que seas ajena, y literalmente cientos de canciones más que se convirtieron en himnos de la música mexicana.

 Vicente no solo cantaba rancheras, interpretaba boleros, guapangos, corridos, canciones románticas y todo el repertorio de la música vernácula mexicana con una maestría que pocos han logrado igualar. Su voz potente, su fraseo impecable, su conexión emocional con cada letra y su presencia de charro auténtico lo convirtieron en el máximo representante de México en el mundo.

 Durante más de 50 años de carrera, Vicente Fernández vendió más de 80 millones de discos en todo el planeta. Ganó tres premios Gramy, nueve premios Grami Latino, 14 premios Lo y fue reconocido con estrellas en el paseo de la fama de Hollywood y Las Vegas. Sus conciertos llenaban estadios completos en México, Estados Unidos, toda Latinoamérica y España.

 Pero Vicente no solo era cantante, también fue actor, protagonizando más de 30 películas durante los años 70 y 80 que consolidaban su imagen de charro macho, enamorado y defensor de los oprimidos. Era empresario astuto que construyó un imperio que incluía desde un rancho monumental hasta marcas registradas de productos que llevaban su nombre.

 Su carisma era legendario. Cuando Vicente entraba a un palenque, el ambiente se electrizaba. Su grito de aja se escuchaba como un rugido que ponía la piel de gallina. Su manera de sostener el micrófono, su postura de charro orgulloso, sus frases entre canción y canción que conectaban con el corazón del pueblo.

 Todo era parte de un espectáculo completo que nadie más podía ofrecer. Era un hombre de pueblo que nunca perdió sus raíces humildes, pero que al mismo tiempo supo construir una fortuna impresionante. Se levantaba temprano para recorrer su rancho a caballo, supervisaba personalmente sus negocios, atendía a sus fans con paciencia legendaria y vivía con la intensidad de quien sabe que cada día es un regalo.

 Vicente fue también un hombre de familia. Estuvo casado con María del Refugio Abarca Villaseñor, doña Cuquita. Durante más de 50 años hasta su muerte tuvieron cuatro hijos. Vicente Junior, Gerardo, Alejandro y Alejandra, todos involucrados en el negocio familiar y en la música. La familia Fernández se convirtió en una dinastía de la música ranchera.

 Pero, ¿de cuánto estamos hablando realmente cuando mencionamos su fortuna? ¿Cómo vivía el hombre que llenaba estadios completos y vendía millones de discos? Prepárate porque las cifras y los detalles te van a sorprender. La fortuna del rey. Vicente Fernández fue, sin exagerar, uno de los artistas mexicanos más ricos de todos los tiempos.

 Su fortuna al momento de su fallecimiento en diciembre de 2021 se estimaba entre 25 y 45,0000. Si convertimos esas cifras a pesos mexicanos actuales, estaríamos hablando de entre 450 y 810 millones de pesos, una cantidad estratosférica que lo colocaba entre los artistas hispanos más acaudalados del planeta. ¿Cómo logró acumular semejante riqueza? La respuesta está en múltiples fuentes de ingreso que Vicente manejaba con inteligencia empresarial.

 Empecemos por sus conciertos y presentaciones en Palenques. Durante décadas, Vicente Fernández fue el artista hispano mejor pagado en el circuito de palenques de México y Estados Unidos. Sus tarifas eran estratosféricas y nadie se atrevía a negociarle porque llenaba cualquier recinto donde se presentara. En Palenques Grandes de México, Vicente cobraba entre 750,000 y 1,500,000es por noche.

 Y estamos hablando de una sola presentación de aproximadamente 2 horas. En presentaciones privadas para bodas, fiestas empresariales o eventos especiales, su tarifa podía llegar hasta los 2 millones de pesos por evento, pero donde realmente generaba fortunas era en sus giras por Estados Unidos. Una gira completa por territorio estadounidense le generaba entre 5 y 15 millones dó.

Vicente se presentaba en Los Ángeles, Chicago, Houston, Dallas, Fénix, Las Vegas y literalmente todas las ciudades con población mexicana importante. Cada concierto era un soldout absoluto. En su apogeo, Vicente llegaba a tener más de 200 fechas en un solo año. Si hacemos cuentas conservadoras, con un promedio de 1 millón de pesos por presentación y 200 presentaciones anuales, estaríamos hablando de 200 millones de pesos al año solo por conciertos.

 Y eso sin contar las ganancias de merchandising que se vendía en cada evento. Su segunda gran fuente de ingresos eran los discos y las regalías musicales. Vicente vendió más de 80 millones de discos durante su carrera. Sus contratos con Sony Music eran millonarios y le garantizaban porcentajes generosos de las ventas. Además, cada vez que una de sus canciones sonaba en radio, televisión, streaming o cualquier plataforma digital, recibía regalías.

 Se calcula que incluso después de retirado de los escenarios en 2016, Vicente seguía generando entre 4 y 7 millones de dólares anuales solo por regalías de su catálogo musical. Sus canciones seguían sonando en todas partes, en fiestas, en cantinas, en bodas, en celebraciones patrias, en programas de radio. Cada reproducción significaba dinero que seguía llegando.

 Como actor, Vicente también generó ingresos importantes durante los años 70 y 80. protagonizó más de 30 películas donde interpretaba al charro valiente, al enamorado noble, al defensor de los pobres. Su pago promedio por película en esos años rondaba entre 200,000 y 500,000 pesos de la época. En valores actuales, eso equivaldría a varios millones de pesos por cada película.

 Aunque sus películas no tenían el presupuesto ni la calidad cinematográfica del cine de oro, eran extremadamente populares en México, Estados Unidos y toda Latinoamérica. Se proyectaban en cines de barrio, se vendían en video y después en DVD, generando ingresos constantes durante décadas. Pero Vicente era mucho más que un cantante y actor bien pagado.

 Era un empresario visionario que construyó un imperio de negocios alrededor de su marca personal. Una de sus inversiones más inteligentes fue la creación de productos licenciados con su nombre y el de los tres potrillos. Vicente tenía licor los tres potrillos, una línea de tequila premium que se vendía en México y Estados Unidos.

 Tenía botas, sombreros, ropa charra, cinturones y toda una línea de productos oficiales Vicente Fernández que generaban millones de pesos anuales. Cada vez que alguien compraba una botella de tequila Los tres potrillos o un sombrero con su marca, Vicente recibía regalías. Estos ingresos pasivos eran constantes y crecían año con año, conforme su fama se expandía.

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