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Capturan a “El Mike” Operador de LOS RUSOS Sinaloa en Baja California: 18 HORAS de SITIO en MEXICALI

 Las autoridades sabían que controlaba esa zona, que reportaba al 61, que era un engrane fundamental en la maquinaria de distribución de los rusos y habían realizado varios operativos buscándolo sin éxito. Hasta esa noche del 10 de abril, cuando alguien decidió celebrar, cuando las armas salieron, cuando los vecinos marcaron al 91, uno asustados por las detonaciones.

 Pero lo que nadie imaginaba es que esa fiesta en un jardín de eventos llamado La Viña en el cruce de las calles G y 89 se convertiría en una trampa de la cual el Mike y sus acompañantes no podrían escapar. Y lo que sucedería en las siguientes 18 horas revelaría el verdadero alcance de la presencia de los rusos en Mexicali.

 Todo comenzó aproximadamente a las 2 de la madrugada del viernes 10 de abril de 2026. Reportes al servicio de emergencias 911 alertaban sobre disparos de arma de fuego en una fiesta privada. El jardín de eventos La Viña, ubicado en plena colonia Carranza de Mexicali, se había convertido en escenario de una celebración que rápidamente escaló a violencia armada.

 Cuando las primeras patrullas municipales y estatales llegaron al lugar, se encontraron con una situación tensa. Los asistentes a la fiesta, al ver las luces de las unidades policiales, entraron en pánico. Varios de ellos arrojaron sus armas de fuego hacia un domicilio vecino, intentando deshacerse de la evidencia, pero los oficiales, con ayuda de un ciudadano, lograron ingresar a esa propiedad y recuperar el armamento.

 Entonces, sucedió algo que cambiaría la dinámica del operativo. Durante el primer altercado, uno de los asistentes a la fiesta lanzó una botella que impactó directamente a un oficial. El ataque provocó una respuesta inmediata. Se ordenó una movilización masiva en la zona. Elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana comenzaron a rodear el perímetro.

 Las corporaciones federales fueron notificadas. Un individuo identificado como Jesús Roberto Romo Galindo fue detenido en ese momento, pero adentro, en el jardín de eventos, permanecían otros sujetos y entre ellos, según las primeras informaciones que manejaban los agentes, estaba el Mike. La situación se volvió un cerco.

 Los sujetos dentro del inmueble se negaban a salir. Las autoridades conscientes de con quién estaban tratando decidieron no arriesgarse. No iban a entrar sin una orden de cateo. No iban a repetir los errores del pasado cuando detenciones realizadas sin los procedimientos adecuados terminaban liberando a los detenidos por tecnicismos legales.

 Así que esperaron. Mientras el sol salía sobre Mexicali, las patrullas seguían rodeando el jardín La Viña. Los vecinos salían de sus casas y veían el despliegue policial sin precedentes en su colonia. Camionetas de la Fuerza Estatal, vehículos federales, helicópteros sobrevolando la zona. Adentro los sujetos también esperaban.

Sabían que estaban atrapados, que no había salida, pero también conocían cómo funcionaba el sistema. Si las autoridades entraban sin orden judicial, tendrían una posibilidad de salir libres después. Mientras tanto, en los niveles más altos del gobierno estatal se activaron protocolos. La fiscal estatal, la doctora María Elena Andrade Ramírez, fue informada de la situación.

 El Ministerio Público comenzó a preparar los argumentos para solicitar la orden de cateo ante la autoridad judicial y en algún punto de esas 18 horas circuló información entre las corporaciones que hizo que el operativo tomara otra dimensión. Según fuentes policíacas consultadas por medios locales como Z Tijuana, presuntos integrantes de los rusos habrían disparado contra una estación de policía en otra zona de la ciudad.

 El objetivo: distraer a los agentes, dividir las fuerzas, permitir que quienes estaban sitiados pudieran escapar. Pero las corporaciones no cayeron en la trampa, mantuvieron el cerco, reforzaron la vigilancia y siguieron esperando. 18 horas después de que comenzara todo, finalmente llegó la orden de cateo. Era la tarde del viernes 10 de abril.

 El Ministerio Público había logrado convencer al juez los argumentos eran sólidos. La evidencia preliminar suficiente. Las fuerzas estatales y federales ingresaron al inmueble de forma coordinada. Adentro encontraron a seis hombres. Los obligaron a tenderse boca abajo. Helicópteros capturaron imágenes aéreas del momento. Vídeos que después la Fiscalía General del Estado de Baja California compartiría con rostros difuminados.

 Entre esos rostros borrosos, según reportes de medios nacionales como La Jornada, estaba Miguel Germán Martínez Rangel, el Mike, finalmente capturado junto a otros cinco hombres señalados como presuntos responsables del trasciego de drogas en la frontera para los mayos. Pero la detención del Mike era apenas una pieza en un tablero mucho más grande.

 Lo que los investigadores estaban por descubrir sobre su operación y sus conexiones revelaría la profundidad del control que los rusos ejercen sobre Mexicali. La Fiscalía General del Estado de Baja California tardó casi un día completo en confirmar oficialmente la detención. Fue hasta la tarde del sábado 11 de abril cuando la dependencia compartió un video mostrando tomas aéreas de los seis detenidos tendidos en el suelo del inmueble.

 Las imágenes revelaban la magnitud del operativo. Decenas de elementos policiales, vehículos tácticos, helicópteros, pero lo que más llamó la atención fueron los rostros difuminados en el video. Entre ellos, según confirmaciones extraoficiales de fuentes policíacas a medios como La Jornada y Z Tijuana, estaba el Mike. Aunque la fiscalía no dio nombres específicos en su comunicado inicial, los reportes periodísticos basados en revelaciones de las corporaciones señalaban directamente a Miguel Germán Martínez Rangel como uno de los capturados. Los otros cinco detenidos

también enfrentaban acusaciones graves, todos señalados como operadores de narcomenudeo o trasciego de drogas para la facción de los mayos en la frontera. Todos parten estructura que responde al ruso, el líder de los rusos por quien Washington ofrece una recompensa millonaria. La investigación previa había sido meticulosa.

 Durante meses, elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana habían estado tras el Maique. Sabían de su función en la colonia Carranza. donde controlaba la distribución minorista de drogas. ¿Sabían que trabajaba bajo las órdenes directas de Carlos Alberto Villamán, Luna, el 61, uno de los jefes de plaza más importantes de los rusos en el área urbana de Mexicali y sabían que ya lo habían tenido en sus manos antes.

 En agosto de 2025, agentes estatales lo aseguraron junto con otro individuo. Ambos portaban armas largas y cargadores. La detención fue reportada por Z Tijuana como un golpe significativo contra el narcomenudeo en Mexicali. Pero el Mike salió como tantos otros y volvió a operar. Esta vez, sin embargo, las autoridades estaban determinadas a construir un caso sólido.

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