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La MALDICIÓN de Joan Sebastián | La VERDAD de los FIGUEROA Que No Pudo Contar HASTA HOYY

La MALDICIÓN de Joan Sebastián | La VERDAD de los FIGUEROA Que No Pudo Contar HASTA HOY

13 de julio de 2015. Rancho la Cabaña, Teacalco, Morelos, México. Una habitación con vista al campo. Una cama hospitalaria. Un hombre delgado, demacrado, con los huesos visibles bajo la piel. 64 años. 16 años cargando un cáncer de huesos que se iba y volvía. Cuatro recaídas confirmadas. Y según se ha relatado infinidad de veces en infinidad de medios mexicanos, algo todavía más pesado que el cáncer cargando sobre su espalda.

 La memoria supuestamente de dos hijos enterrados antes que él. Trigo Figueroa, asesinado por la espalda en 2006. Juan Sebastián Figueroa, asesinado a balazos en un bar de Cuernavaca en 2010. Dos hijos, dos balas, dos ataúdes que él mismo, según se ha relatado durante años, supuestamente cargó sobre sus hombros mientras su voz, aquella voz rasgada del campo guerrerense, seguía sonando en todas las radios mexicanas.

Aquel 13 de julio de 2015, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos, José Manuel Figueroa Figueroa, conocido en todo el continente como Joan Sebastian, supuestamente cerró los ojos por última vez. El rey del jaripeo, el poeta del pueblo, el hombre que había escrito tatuajes, secreto de amor, eso y más, un idiota como yo.

 El hombre que durante 40 años, según se ha relatado, supuestamente había vendido más sombreros tejanos que cualquier otro cantante regional mexicano. Aquel hombre supuestamente se fue. Pero atención al detalle más doloroso de toda esta historia. Según se ha relatado durante años en infinidad de medios mexicanos, el ciclo familiar de la familia Figueroa todavía no había terminado.

 Faltaba un tercer ataúd, faltaba un tercer hijo, faltaba supuestamente el golpe que ningún biógrafo de Joan Sebastian había podido escribir en vida, porque atención, todavía no había ocurrido. Bienvenidos a Fama Destruida. Esta es la historia de Joan Sebastian, la historia del cantante regional mexicano más vendido de los últimos 50 años.

 La historia del hombre que parió ocho hijos con cuatro mujeres distintas. La historia del hombre que enterró a dos hijos asesinados antes de morir el mismo. Y atención, la historia del tercer hijo que cayó 8 años después de su propia muerte en condiciones que, según se ha relatado en infinidad de medios mexicanos, supuestamente desataron el conflicto familiar más doloroso de la historia reciente del entretenimiento mexicano.

Si esta historia te engancha, suscríbete al canal para no perderte el próximo episodio. Cada semana subimos un documental así. Y déjame un comentario abajo contándome cuál es tu canción favorita de Joan Sebastian. Yo los leo todos. Antes de seguir, una aclaración importante. Todo lo que vas a escuchar en este video proviene de declaraciones públicas dadas en vida por el propio Joan Sebastian, de entrevistas dadas por sus hijos, por Maribel Guardia, por Imelagarza Tuñón, por José Manuel Figueroa Junior, reportes oficiales de

la policía mexicana, archivos de prensa de Televisa. TV Azteca, Univisión, El Universal, Milenio, Excelsior y Biografías Oficiales. Aquí no afirmamos nada como verdad absoluta. Donde hay rumor, lo decimos como rumor. Donde hay versión oficial, lo aclaramos. Y donde hay versiones contradictorias, lo señalamos.

Esta es la historia de un hombre nacido en la pobreza absoluta de las montañas de Guerrero. Un hombre que llegó a la cumbre, un hombre que perdió supuestamente las cosas más importantes que un padre puede perder. Y un hombre cuya familia, según se ha relatado durante años, supuestamente sigue peleando hasta hoy mismo, en este año 2026, por su herencia, por su nieto y por la verdad sobre lo que realmente le pasó a uno de sus hijos.

 Para entender cómo 64 años después, un cantante mexicano muere de cáncer en un rancho de Morelos, cargando sobre sus hombros la memoria de dos hijos asesinados. Hay que volver al 8 de abril de 1951. Juliantla, municipio de Teloloapan, sierra norte del estado de Guerrero, México. Un pueblo polvoroso, montañoso, escondido entre cerros de pino y barrancas profundas.

 Un pueblo donde, según se ha relatado en infinidad de biografías oficiales, no había luz eléctrica constante. Un pueblo donde el agua se cargaba en cubetas desde el arroyo, un pueblo donde la mayoría de las familias supuestamente vivían del campo, de la siembra de maíz, de la cría de ganado y de la migración temporal hacia el norte cuando las cosechas fallaban.

 En una casa humilde de adobe, según se ha relatado durante décadas, nació un niño al que sus padres le pusieron el nombre de José Manuel Figueroa Figueroa. Atención al detalle. El primer apellido y el segundo eran el mismo. Los padres del niño, según se ha relatado infinidad de veces, supuestamente eran primos en algún grado.

 Una costumbre común en la Sierra Mexicana de aquellos años. La infancia de José Manuel, según se ha relatado en infinidad de entrevistas dadas en vida por el propio Joan Sebastian, supuestamente fue absolutamente brutal. La pobreza, según sus propias palabras citadas en infinidad de medios mexicanos, supuestamente era el punto de partida de todo.

 Caminaba descalso a la escuela. Aprendió a leer en una escuelita rural sin ventanas. Antes de los 12 años supuestamente ya estaba ayudando a su padre en el campo. Cortaba leña, pastoreaba cabras, ordeñaba vacas. Aprendí a montar a caballo a una edad en la que otros niños mexicanos apenas estaban aprendiendo a andar en bicicleta.

 Y según se ha relatado durante años, ese caballo iba a convertirse después en el símbolo más reconocible de su carrera entera, el jaripeo, los corridos de caballos, las cabalgatas, el sombrero tejano, la evilla brillante. Todo ese imaginario visual que el público mexicano asocia hoy con Joan Sebastian, según se ha relatado, supuestamente nació en aquellos cerros polvorientos de Juliantla en los años 50 del siglo XX.

Pero la música, atención, supuestamente entró todavía antes que los caballos. Según se ha relatado en infinidad de entrevistas, el pequeño José Manuel supuestamente cantaba desde antes de saber leer. Cantaba mientras pastoreaba, cantaba mientras cargaba leña, cantaba en las fiestas patronales del pueblo. Y según se ha contado infinidad de veces, una guitarra prestada por un tío supuestamente cambió el rumbo de toda su vida cuando él tenía aproximadamente 10 años.

Aprendió a tocarla solo, sin maestros, sin partituras, solo con oído. Y aquel oído, según se ha relatado durante décadas, supuestamente era una cosa fuera de serie. Si te está atrapando esta historia, suscríbete al canal y déjame un comentario contándome de qué parte del mundo me escuchas. Yo te leo todos los comentarios.

 En la adolescencia, según se ha relatado infinidad de veces en infinidad de medios mexicanos, José Manuel supuestamente empezó a escribir sus primeras canciones: Composiciones inocentes de pueblo, letras sobre la novia que se le iba al norte, letras sobre el caballo vallo del compadre, letras sobre la madre que esperaba en casa con el café caliente.

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