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HARFUCH ENCUENTRA Sobre Sellado de José José a Marysol… 18 Días Antes de MORIR

HARFUCH ENCUENTRA Sobre Sellado de José José a Marysol… 18 Días Antes de MORIR

Cuídame de él. Eso escribió José José detrás de una foto cuando tenía 21 años y esa foto estuvo 6 años escondida en un cajón de homstedet Florida, junto a un cheque de $2,000 que nadie cobró, junto a un casete de 14 minutos que nadie escuchó y junto a un sobre dirigido a Marisol que ella nunca recibió.

 22 días estuvo desaparecido el cuerpo. 22. Cuando por fin lo entregaron, dentro de una caja de madera barata pesaba kilo y medio. Un hombre adulto pesa el doble. Adentro de esa caja ya no estaba José José completo. Y la pregunta que México lleva 6 años haciéndose es una sola. ¿Dónde quedó la otra mitad del cuerpo del príncipe de la canción? Son las 4:10 de la mañana cuando la camioneta blanca se estaciona enfrente del edificio.

 Homstead es un pueblo plano del sur de Florida. Está a 50 km del centro de Miami. Es la última salida antes del manglar. Es donde termina la civilización y empieza el pantano. Casi nadie sabe que allí murió José. José es la zona donde hace calor a las 4 de la mañana, incluso en septiembre, 29 ºC, humedad del 80%, el asfalto suelta vapor, los grillos hacen un ruido que tapa todo lo demás.

 El edificio es de tres pisos, color crema, con balcones pequeños y una piscina cuadrada al fondo. La piscina está vacía, la taparon hace dos años porque el administrador del edificio no quiere accidentes. No es un lugar para una leyenda, es un lugar para jubilados cubanos y mexicanos que viven de la pensión del seguro social.

 Es un lugar donde una televisión vieja vale más que un coche nuevo. Arfuch baja primero, trae camisa gris, trae mochila de lona, trae los lentes que usa siempre. Atrás de él vienen tres peritos del equipo forense federal, una notaria que viaja con la comisión, dos agentes de apoyo y un hombre delgado, mayor, vestido como si fuera un velorio.

Es el contacto local. Trabajó con José José en los últimos meses. Era el que le llevaba los discos firmados a los hoteles cuando alguien quería un autógrafo. Su nombre no importa todavía. Sí importa lo que va a decir cuando se abra la puerta del condominio número 206. El cerrajero llega a las 4:28. La cerradura es vieja de las que se compran en Home Depo por $5.

Tarda 3 minutos. Cuando la puerta se abre, lo primero que sale no es el polvo, es un olor, olor a perfume viejo como de mujer. Como si alguien hubiera vivido ahí hasta hace pocos días y se hubiera ido sin abrir las ventanas. Harf entra primero. La linterna recorre la sala.

 Lo que ve es esto, un sofá de tela beige con dos cojines hundidos en el mismo lugar, como si dos personas se hubieran sentado siempre en los mismos sitios. Una mesa de centro de vidrio. Encima de la mesa, un vaso con marcas amarillas en el fondo. “Restos de jugo, dice la notaria en voz baja. Restos de jugo de naranja secos desde hace meses. Un cuaderno cerrado con una pluma azul atravesada.

La pluma es marca Big, de las que se compran en cualquier farmacia. Una televisión apagada con la pantalla cubierta de polvo, tan cubierta que se puede escribir con el dedo. En la esquina junto a la ventana, una silla mecedora de madera. Madera oscura, trabajada a mano, probablemente cubana. En el respaldo hay una almohada pequeña con bordados en rojo.

 La almohada huele a perfume, el mismo perfume que sintieron al abrir la puerta. Y al lado de la silla, en el piso, una guitarra apoyada contra la pared. Una guitarra clásica española. La guitarra no tiene una de sus cuerdas. La quinta cuerda, la de re, falta. Y donde debería estar la cuerda, hay una marca en el clavijero, como si alguien la hubiera arrancado de un tirón.

 Harf no toca nada, camina al cuarto. La cama está hecha, hecha como la haría una enfermera, no como la haría un hombre. En la mesita de noche hay un retrato pequeño. La foto es de José José, joven abrazando a una mujer que no es ninguna de sus tres esposas. Es su madre. Margarita Sosa, la mujer que lo crió sola cuando su padre, el tenor José Sosa Esquivel, abandonó la casa para morirse alcohólico en un cuarto de hotel.

 Harf toma esa foto, le da la vuelta. En el reverso hay una fecha escrita en lápiz, 1969, y debajo de la fecha hay tres palabras que él lee en voz baja para que la notaria las apunte. Cuídame de él. Tres palabras escritas por José José a su madre cuando él tenía 21 años. Marisol Sosa, la hija menor, lleva 6 años buscando ese retrato.

 Lo dio por perdido. Pensó que Sara Sosa, la última esposa, lo había tirado a la basura junto con las otras cosas que sacaron del condominio antes de que llegara la familia mexicana. Pero ahí estaba en la mesita de noche esperando y eso era apenas el primer hallazgo. El segundo es el que va a romper la historia. En el segundo cajón de la mesita, debajo de tres cajas de medicamento para el corazón, había un papel doblado en cuatro.

 Cuando Harfuch lo abrió, la notaria tuvo que sentarse. Era un cheque. Firmado por José José con fecha de agosto de 2019. un mes antes de que muriera por la cantidad de $2,000, beneficiario en blanco. Nadie había cobrado ese cheque. Nadie había sabido siquiera que existía. $2,000, equivalente a 62 casas, promedio en el barrio donde nació en clavería.

 Y estaba ahí, en un cajón, en un condominio rentado junto a las pastillas. Marisol y José Joel pelearon en la corte de Miami durante dos años por una herencia que les dijeron no existía. Les dijeron que su padre había muerto sin dinero, sin propiedades, sin nada que repartir. Tr meses de juicio, honorarios de abogado, boletos de avión, hoteles, todo para que un juez les dijera que José José no había dejado patrimonio documentado.

Y aquí, en este cajón, había firmados de su puño y letra. esperando en este vídeo te voy a contar cinco cosas que casi nadie sabe sobre lo que pasó dentro de ese condominio. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Vas a saber quién contrató a la enfermera que cuidó a José José sus últimos 4 meses y por qué esa mujer no estaba presente la noche que él murió.

 Vas a saber qué decía el contrato que José José firmó en mayo de 2018. El que nadie ha querido mostrar, el que Anel no leña a su segunda esposa, si conoce porque alguien se lo hizo llegar dentro de un sobre amarillo sin remitente. Vas a escuchar lo que dice una cinta de 14 minutos que estaba dentro de la caja fuerte empotrada en la pared del baño.

 José José solo hablando, sin cantar y nombrando a alguien. Vas a saber cuánto dinero salió de la cuenta de José José entre enero y septiembre de 2019 y a qué cuenta llegó. Y vas a saber lo que dice un sobre sellado con cera blanca dirigido a Marisol, el sobre que ella nunca recibió. Pero antes de que te cuente la primera, necesitas entender quién era José José realmente.

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