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HARFUCH DECOMISA FABRICA con EXPLOSIVOS y AVIONES BLINDADOS en NAYARIT

HARFUCH DECOMISA FABRICA con EXPLOSIVOS y AVIONES BLINDADOS en NAYARIT

Martes 9 de junio de 2026, mañana en el estado de Nayarit, cuando la mayoría de los mexicanos comenzaba su día con el café en la mano y las noticias. De fondo, Omar García Harf comandó el operativo que nadie en el CJ Neg esperaba que llegara tan rápido, tan contundente y tan profundo. El decomiso de una fábrica clandestina con explosivos de alto poder y aviones blindados listos para operar.

 escondida en una zona industrial semioculta del estado, camuflada durante años como una empresa de mantenimiento aeronáutico. No era un almacén improvisado, no era un depósito de armas escondido en un rancho, era una instalación industrial funcional operada por personal especializado diseñada para sostener la capacidad militar de lo que queda del cártel de Jalisco Nueva Generación en su fase más desesperada y más peligrosa.

Detente un momento en eso. fábrica con hangares con aviones blindados modificados con más de 4 toneladas de explosivos de alto poder en un estado del Pacífico mexicano, operando mientras la mayoría de los mexicanos pasaba por esa zona sin imaginar lo que estaba sucediendo a metros de distancia. El CJNG no estaba retrocediendo en silencio, estaba construyendo la infraestructura para su siguiente movimiento y esta mañana ese movimiento quedó cancelado de manera definitiva.

Para entender el peso real de lo que ocurrió en Nayarit el martes 9 de junio, hay que entender qué significa que una organización criminal en fase terminal decida invertir recursos en una fábrica de este tipo, porque esa decisión no se toma desde la fortaleza, se toma desde la desesperación estratégica de que quien sabe que ha perdido el control territorial, que ha perdido a su liderazgo central y que necesita con urgencia recuperar la capacidad de infundir miedo, porque el miedo es lo único que le queda, como moneda de

poder. El cártel de Jalisco Nueva Generación atraviesa desde el año pasado lo que los analistas de inteligencia describen como una contracción irreversible. El desmantelamiento progresivo de sus estructuras operativas, la caída de sus principales operadores en distintas regiones del país y la presión sostenida de la ofensiva de seguridad han reducido su capacidad territorial a fracciones de lo que controlaba en su momento de mayor expansión.

 Pero una organización criminal que ha operado durante más de una década con los niveles de sofisticación logística y financiera del CJNG, no desaparece de un día para otro, se transforma, se contrae hacia sus núcleos más duros, concentra recursos en capacidades específicas y cuando decide que su únicas salidas es el escalamiento del terror, busca exactamente el tipo de instalación que esta mañana fue decomizada en Nayarit.

 Piensa en lo siguiente. ¿Cuántos operativos han encontrado antes una fábrica de estas características en México? ¿No un rancho con armas? ¿No un túnel con droga? ¿Una fábrica con capacidad industrial de producción de explosivos y modificación de aeronaves? Escríbelo en los comentarios porque la respuesta va a decir mucho sobre qué tan diferente es este hallazgo de todo lo que hemos visto antes.

 Nayarit no fue elegida al azar como ubicación de esta instalación. El Estado tiene características geográficas y logísticas que lo hacen. Especialmente atractivo para este tipo de infraestructura clandestina. Su costa del Pacífico ofrece acceso a rutas marítimas que conectan con el corredor de tráfico hacia el norte del continente.

 Su geografía de sierras y valles crea zonas de difícil supervisión aérea y terrestre. Su tejido económico incluye sectores agroindustriales y de servicios que pueden servir como cobertura para actividades que requieren grandes, instalaciones, equipamiento especializado y flujo constante de personas sin generar sospechas inmediatas en el entorno.

 La fachada de empresas de mantenimiento aeronáutico no fue elegida por casualidad. Es la cobertura perfecta para una instalación que trabaja con aeronaves, que necesita hangares amplios, que requiere personal con conocimientos técnicos y que maneja materiales cuya presencia en cualquier otro contextos generaría alertas inmediatas.

 Lo que la inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana venía documentando desde semanas antes del operativo es un patrón de G, movimiento de personas y materiales hacia esa zona industrial que no correspondía con la actividad declarada de la empresa. Movimientos nocturnos de vehículos de carga, llegadas de personal técnico especializado en horarios irregulares, adquisiciones de insumos químicos a través de proveedores intermediarios que activaron alertas en los sistemas de monitoreo de inteligencia financiera y sobre todo un nivel de actividad aérea

en el perímetro de la instalación que no tenía explicación dentro de los registros de operación de una empresa legítima de mantenimiento aeronáutico. Cuando esos patrones se cruzaron con información obtenida en los decomisos y detenciones de los meses anteriores dentro de la misma ofensiva, el cuadro se completó con una precisión que eliminó cualquier margen de duda sobre lo que había dentro de esa instalación y sobre la urgencia de actuar antes de que su contenido fuera movilizado.

 que ese era el escenario que los analistas de inteligencia identificaban como el riesgo más inmediato, no que la fábrica siguiera produciendo indefinidamente, sino que lo que ya había saliera de esa instalación antes de que el Estado pudiera asegurarla. La mañana del martes 9 de junio comenzó antes del amanecer para los equipos tácticos de la Guardia Nacional y las fuerzas especiales que ejecutaron el operativo.

 El despliegue fue masivo y coordinado con un nivel de precisión que refleja semanas de preparación y ensayos sobre planos de la instalación obtenidos a través de inteligencia técnica y humana. El apoyo aéreo fue parte integral del operativo desde el primer momento, con helicópteros posicionados para neutralizar cualquier intento de salida por vía aérea y para proporcionar cobertura sobre el perímetro de las instalación durante la fase de entrada.

El elemento sorpresa fue total. Los equipos tácticos irrumpieron de manera simultánea por múltiples puntos de acceso a la instalación, eliminando desde el primer segundo cualquier posibilidad de que el personal interno tuviera tiempo para destruir evidencia, para activar protocolos de emergencia o para escapar con materiales de los hangares.

 Suscríbete si te gusta el video. Al detectar la presencia de las fuerzas federales, un grupo de sicarios que operaban como seguridad interna de la instalación intentó resistir. La superioridad táctica y numérica de los equipos que ejecutaron el operativo fue abrumadora. La resistencia fue neutralizada en minutos sin bajas entre el personal de las fuerzas federales.

Varios operadores de la fábrica fueron detenidos en flagrancia, entre ellos personal con perfil técnico especializado, cuya identidad y vínculos con la estructura del CJ están siendo procesados en este momento por los equipos de inteligencia de la fiscalía. Lo que los equipos tácticos encontraron dentro de la instalación, una vez asegurado el perímetro, es lo que convierte este operativo en uno de los hallazgos más significativos de toda la ofensiva.

 porque sea el más dramático en términos de violencia o de cifras de detenidos, sino porque lo que estaba dentro de esos hangares representa algo que ningún cartel en la historia reciente de México había logrado sostener de manera encubierta durante el tiempo suficiente para desarrollarlo hasta este nivel de sofisticación operativa.

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