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HARFUCH REVIENTA ACAPULCO: cae el extorsionador de Abelina y la FGR destapa a 8 policías

HARFUCH REVIENTA ACAPULCO: cae el extorsionador de Abelina y la FGR destapa a 8 policías

Hay una foto que Omar García Harfuch subió a sus redes la mañana del 3 de junio. Cinco personas hincadas de espaldas frente a una pared y al frente un dato que pesa más que las esposas. Uno de esos hombres cobraba del gobierno. Tenía gafete, tenía nómina, tenía credencial de asesor en el Ayuntamiento de Acapulco.

 Esa credencial es el centro de todo lo que te voy a contar hoy y quiero que la tengas presente todo el video porque va a reaparecer una y otra vez cambiando de forma. A veces será un gafete, a veces una placa, a veces una nómina, a veces una patrulla con la torreta encendida, pero siempre será lo mismo, un pedazo de autoridad oficial puesto al servicio del crimen.

 Esa es la columna vertebral de esta historia, porque en menos de una semana dos golpes distintos en dos estados distintos terminaron contando la misma historia, la de un papel oficial usado como permiso para hacer daño. En Acapulco fue un gafete. En Veracruz fue una placa y una patrulla. El mismo truco, dos disfraces. Antes de entrar de lleno, hazme un favor rápido, dale like a este video y si estás en el celular, presiona el botón de hype que aparece junto al like.

 Ese botón solo existe en la app móvil y nos ayuda muchísimo a que YouTube empuje esta investigación. Y si todavía no estás suscrito, este es el momento. Vamos. Acapulco, madrugada del miércoles, mientras el puerto dormía, fuerzas federales se movían en silencio por nueve domicilios al mismo tiempo. Uno de ellos estaba en Costa Azul, un fraccionamiento de los caros, de los de vista al mar.

 Ahí, según fuentes del puerto citadas por Proceso, agarraron al hombre que coordinaba el operativo desde la cabeza de la lista. Se llama Jesús Zamora Cervantes. Y hasta ese miércoles mucha gente en Acapulco lo conocía por otra cosa, como dirigente de los prestadores de servicios turísticos, como líder social, como el señor que aparecía en fotos con la alcaldesa.

Tenía, de hecho, tres caras públicas a la vez: empresario, político, líder social, tres trajes que se ponía según el momento y los tres respetables. aparecía en actos de gobierno, en reuniones gremiales, en eventos partidistas. Para el turista de fuera era invisible. Para el comerciante de la costera era una figura que daba miedo y respeto a partes iguales.

 Su trayectoria con el poder venía de lejos. Hay registros de que ya en 2018 con un gobierno estatal anterior ocupó cargos en la administración pública de Guerrero. O sea, no era un improvisado que llegó ayer. Era alguien que llevaba años moviéndose con soltura entre la política y la calle. Y mientras tanto, según la acusación, ¿quiénes pagaban el precio? Los de siempre.

 el que renta motos acuáticas, la que vende collares en la arena, el que tiene una palapa con cervezas frías, el restaurantero de la zona federal, gente que vive al día, que depende de que el turista llegue y consuma, y a la que presuntamente se le exigía una cuota para poder trabajar en su propia playa.

 Esos son los rostros que no salen en la foto de Harf. Las víctimas de la extorsión casi nunca tienen cara pública, pero son la razón entera de que este operativo importe. Harfuch lo confirmó. É mismo, subió a su cuenta el anuncio de la detención y lo encuadró dentro de la estrategia nacional contra la extorsión que instruyó la presidenta Claudia Shainbaum.

 En el operativo participaron la propia Secretaría de Seguridad Federal, la Fiscalía General de la República, la Marina y la Secretaría de Seguridad de Guerrero, 11 personas detenidas. De ellas, siete ya cargaban orden de aprensión por delincuencia organizada con fines de extorsión. Zamora no cayó solo. Junto con él detuvieron a otras 10 personas.

 Y los nombres dicen mucho porque casi todos venían del mismo mundo. El de las organizaciones de trabajadores de playa, Marco Antonio Velázquez Girón, a quien identifican como presidente del Frente de Defensa de la Zona Federal Marítimoterrestre, Arturo Pantoja Guatemala. señalado como presidente de la Unión de Sociedades Cooperativas Vanguardia, Abat Esparza Bustos, presentado de manera extraoficial como líder de trabajadores turísticos del puerto y completan la lista Javier Velázquez Ocampo, Benito Castro Palma, Julio César Melo Lozano, Antonia López

Lorenzo, Nancy León Barrios, Liliana Delgado Alvarado y Loreley Ontiveros Pedraza. Fíjate en el patrón de la lista. No son sicarios anónimos sacados de un cerro, son dirigentes gremiales, gente que en el papel representaba a los trabajadores de la franja de playa, esa que pertenece a la federación y que se concesiona a quienes venden, rentan o dan servicio en la arena.

 La acusación es que esa estructura de representación, ese cascarón de organización gremial, funcionaba por dentro como una máquina de cobro de piso. La fachada perfecta. ¿Quién va a desconfiar de un frente defensa de trabajadores? Y aquí viene lo que convierte esta nota en algo más grande que un operativo de rutina.

 Según la plataforma nacional de transparencia, Jesús Zamora Cervantes estuvo registrado como asesor general del Ayuntamiento de Acapulco desde finales de septiembre de 2023 hasta finales de septiembre de 2025 con sueldo un salario mensual de alrededor de 41,000es en bruto, unos 34,000 ya limpios.

 Quédate con esa fecha y con esa cifra porque las vamos a necesitar más adelante. Esa es la credencial de la que te hablaba al principio, un gafete que decía asesor, mientras según la acusación el hombre dirigía una célula que cobraba piso en las playas. Vamos por partes. Porque el cómo importa la extorsión a prestadores de servicios turísticos funciona así en términos generales y sin entrar en detalles que no le sirven a nadie.

 Un grupo se autoproclama representante de los trabajadores de una zona. Te dice quién puede vender, dónde y cuándo y te cobra una cuota para dejarte trabajar. Si pagas, operas. Si no pagas, vienen las amenazas. Cuota de piso le llaman. Es de los delitos que más asfixia a la economía de la calle en México, porque no aparece en las estadísticas hasta que alguien se atreve a denunciar.

 Y para entender por qué Acapulco se volvió terreno fértil para esto, hay que mirar lo que pasó en el puerto en los últimos años. En octubre de 2023, el huracán Otis arrasó la ciudad. Categoría 5, de la nada en cuestión de horas. dejó al puerto de rodillas con miles de negocios destruidos, con la economía turística hecha a pedazos y con un vacío de autoridad que tardó meses en llenarse.

En ese desorden, en esa ciudad herida y desesperada por volver a trabajar, las estructuras que controlaban quién podía operar en la playa se volvieron oro puro. El que decidía quién ponía un camastro o vendía un coco tenía un poder enorme sobre gente que solo quería comer. Ese contexto no justifica nada, pero ayuda a entender por qué un frente de defensa de trabajadores podía convertirse según la acusación en una aduana criminal.

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