Toda la gente del chino Antrax era pagada directamente por el mayo. Vicente Zambada lo declaró así en documentos judiciales de Estados Unidos. Después el mayo le confió algo todavía más valioso, la vida de su primogénito, el vicentillo, el heredero natural del imperio criminal. Dentro de la jerarquía del cártel, eso era el mayor honor posible.
Significaba que el mayo confiaba en ese joven de barrio pobre más que en prácticamente cualquier persona fuera de su propia sangre. Y el chino Antrax respondió a esa confianza con una lealtad feroz, casi suicida. Cuando la guerra con los Beltrán Leiva se intensificó, el mayo lo puso al frente de un grupo de pistoleros y fue el propio chino quien les puso nombre, los antraxs.
El nombre venía de una anécdota que él mismo relataba. Cuando le pidieron que se describiera para la organización, dijo de sí mismo que era como el virus delantrax. Una vez que entras en contacto con la bacteria, ya estás prácticamente muerto. Esa frase definió al grupo y a su líder. El grupo cofundado junto a René Velázquez Valenzuela, alias el sargento Phoenix y otros como Jesús Peña, el 20 se convirtió en la unidad ejecutora más grande y mortífera del cártel de Sinaloa.
Desde ese momento, Rodrigo dejó de ser un chóer anónimo y se convirtió en el chino Antrax, el comandante Antrax. El quinto elemento, Scarface renacido, entre los muchos alias que acumuló. También le llamaban R57. y el oriental. Era un hombre de muchos nombres y una sola lealtad, pero hay algo que no se [música] cuenta en los narcocorridos y que demuestra que el chino era solo un gatillero.
Además de ser sicario y jefe de seguridad, el chino Antrax era un operador logístico con ingenio. El vicentillo reveló que desde 2007, antes incluso de que estallara la guerra, el chino ya transportaba mercancía ilegal de Culiacán a la frontera y traía dinero de vuelta. Su método era insólito. Había corrompido a un empleado de Bachoco, la empresa mexicana dedicada [música] al transporte de pollo y productos alimenticios refrigerados.
El chino Antrax le propuso al Vicentillo que podía enviar cuatro tráileres a la frontera [música] con dos toneladas de sustancias en cada uno escondidas entre los cargamentos de pollo. El único problema era que no podía elegir el día ni la hora del envío. Tenía que ajustarse a la logística del pollo. El vicentillo lo llevó directamente con su padre para que le explicara el método.
Al mayo le pareció ingenioso o perfecto o las dos cosas porque aceptó y el cargamento llegó a su destino sin problemas, igual que los pollos. Ese tipo de astucia era lo que separaba al chino del resto de sicarios. No era solo un hombre dispuesto a apretar el gatillo. Pensaba, resolvía, innovaba y eso lo hacía invaluable para la cúpula de la organización.
Ahora bien, para dimensionar lo que vivió el chino Antrax en esos años, hay que entender la magnitud de la violencia. Solo en 2008, Culiacán registró 116 homicidios en un solo mes. 24 de ellos eran policías. A nivel nacional, México registró casi 500 ejecuciones relacionadas con la guerra entre organizaciones en ese mismo periodo. Un récord hasta ese momento.
Los miembros de los antrax, según reportes del semanario Río Dé, andaban arriba de patrullas estatales con uniforme oficial y el rostro cubierto con pasamontañas. Controlaban casas [música] de seguridad, coordinaban halcones, punteros, vehículos, armas y cargamentos en múltiples estados. El 1 de julio de 2010 en Tubutama, una pequeña ciudad de Sonora, se produjo un enfrentamiento masivo entre integrantes del cártel de Sinaloa, reforzados por los antrax y sicarios de los Beltrán Leiva, apoyados por los setas.
La balacera dejó cerca de 30 personas sin vida. Fue una de las batallas más violentas de esa guerra y el chino Antrax dirigía las operaciones desde el frente. Antes de eso, el 4 de noviembre de 2008, un comando armado había abierto fuego contra un autolavado en Culiacán, donde estaba el chino Antrax. En el ataque fue ejecutado Alfredo Vizcarra Vega, alias el Fello Antrax, hijo de un comandante de policía de Sinaloa y uno de los cofundadores del grupo.
El chino Antrax logró escapar ileso, pero su gente pagó el precio. El 1 de noviembre de 2011, un comando rival irrumpió en un partido de fútbol indure en Culiacán y eliminó a Francisco Arce Rubio, alias Pancho Arce, otro de los cabecillas de los antrax y mano derecha del chino. Los responsables fueron identificados como integrantes de los masárecos, una facción de los Beltrán Leiva liderada por Fausto Isidro Mesaflores, el Chapo Isidro.
El fin de semana de esa ejecución, Sinaloa registró al menos 20 homicidios vinculados a las represalias, incluyendo tres cuerpos colgados de un puente en Guamuchil y ocho personas ejecutadas en una cancha de voleibol en Culiacán. Tras la eliminación de Pancho Arce, El Mayo retiró temporalmente al chino de las operaciones diarias de los antrax como medida de protección hasta que se aclarara la situación.
En febrero de 2012, otro golpe. Roque Landeros. alias Roque Antrax fue ejecutado junto a tres hombres más en Culiacán. Los medios locales señalaron que esas ejecuciones provenían de una lucha de poder interna dentro del propio cártel de Sinaloa, específicamente de un grupo comandado por el Chapo Guzmán. La paranoia dentro de la organización era total.
En marzo de 2009, el Vicentillo fue detenido en la Ciudad de México. Hay versiones que señalan que los Beltrán Leiva pagaron a funcionarios del gobierno para facilitar su arresto. [música] Con la caída de su protegido, el chino Antrax escaló un peldaño más dentro de la estructura. Se convirtió en jefe de plaza de Culiacán y sus funciones se expandieron hasta convertirse en el encargado de la logística y transportación del mismísimo Chapo Guzmán antes de su última detención en 2014.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos describió a los antrax como un brazo extremadamente violento del cártel de Sinaloa, responsable no solo de brindar seguridad al mayo y su familia, sino también de eliminar a todos los grupos rivales que se les pusieran enfrente. La presencia de los antrax se extendía por Sinaloa, Sonora, Durango, Chihuahua y Nuevo León.

En 2013 recibieron además la orden directa de impedir a toda costa que los setas entraran en territorio sinaloense. Y fue también en esos años cuando ocurrió algo que ningún otro sicario de su nivel había hecho jamás. El chino Antrax se convirtió en una celebridad de las redes sociales.
Abrió una cuenta de Instagram donde presumía absolutamente de todo. Autos deportivos de último modelo, Jets privados, Jades, ropa de las principales firmas mundiales, armas con incrustaciones de piedras preciosas, animales exóticos, incluyendo tigres, viajes a Dubai, París, Madrid, Roma, el Mediterráneo, Mónaco. se disfrazaba de James Bond en sesiones de fotos elaboradas.
Mandaba confeccionar zapatos y trajes a la medida con diseñadores exclusivos. rifaba autos, celulares y gafas de marca a cambio de seguidores. Entre enero y septiembre de 2013, su cuenta acumuló casi 200 publicaciones y más de 26,000 seguidores. Los miembros de los antrax compartían ese estilo de vida y tenían un sello distintivo que también exhibían.
Un anillo de calavera con incrustaciones de diamantes brillantes, símbolo de liderazgo, poder y cercanía con la eliminación. Incluso Serafín Zambada, otro de los hijos del mayo, compartía en redes sociales contenido similar y en su propia cuenta hacía referencia directa al chino. Pero la imagen que rompió [música] internet fue la de 2011, el chino Antrax con traje elegante abrazando a Paris Hilton en Las Vegas.
Fue durante una pelea de boxeo de Manny Pacquiao contra Brandon Ríos en el MGM Grand Garden Arena. La heredera multimillonaria salía del evento atendiendo a la prensa cuando las cámaras captaron a un joven moreno atlético con piel que describían como de porcelana, abrazándola con total confianza.
Los medios llegaron a especular que eran pareja sentimental. Nadie, absolutamente nadie en ese evento, se imaginaba que ese hombre era uno de los sicarios más buscados del hemisferio occidental. Era normal verlo en eventos internacionales de alto nivel, peleas de box, pasarelas, presentaciones. Se movía por el mundo como si fuera intocable.
Y esa vanidad, esa necesidad de presumir y de brillar fue exactamente lo que lo destruyó. Las autoridades estadounidenses rastrearon su cuenta de Instagram. Estudiaron cada foto, cada ubicación, cada patrón de viaje. Identificaron que viajaba frecuentemente a Europa usando vuelos comerciales y coordinaron con Interpol para atenderle una trampa que él jamás vio venir.
El 30 de diciembre de 2013, José Rodrigo Arechiga Gamboa aterrizó en el aeropuerto de Shifol en Ámsterdam, procedente de un vuelo de KLM desde la Ciudad de México. viajaba con un pasaporte mexicano falso a nombre de Norberto Siicairos García, la identidad de una persona fallecida. Se había sometido a una cirugía plástica para modificar su rostro e intentó alterar su apariencia de todas las formas posibles, pero nada funcionó.
La policía holandesa lo detuvo al bajar del avión. La última publicación que hizo en Instagram antes de su captura fue una felicitación navideña de parte de la banda de los antrax. La vida de fiestas, jets privados y millonarias en Las Vegas se terminó en un aeropuerto europeo a miles de kilómetros de casa. Pero antes de esa captura, el chino había protagonizado una de las ejecuciones más cinematográficas y escalofriantes en la historia del crimen organizado.
Y ahora sí, vamos con la historia completa del payaso. [música] Entre 2011 y 2013, el chino operó desde Los Cabos, Baja California Sur, donde lideró a los antrax contra la presencia de los setas en la zona. Durante ese tiempo, reclutó a pistoleros locales como Noé Castro, alias R1 y otro conocido como R13, que se convirtieron en su brazo derecho en la península.
El 16 de octubre de 2013, dos días antes de lo que estaba por pasar, Francisco Rafael Arellano Félix y el Chino Antrax coincidieron en la presentación oficial de una pelea de box entre Omar Chávez y Joachimalsin en el hotel Cabo Villas. Según fotografías en poder de la PGR y la Procuraduría de Baja California Sur, ambos convivieron durante más de una hora en el mismo evento junto a pugilistas y políticos locales que no reconocieron a ninguno de los dos.
Estuvieron frente a frente y el chino ya tenía el plan en marcha. Se especula que el mayo ya había ubicado a Arellano y envió a su mejor hombre para la misión. El chino se infiltró en el equipo que rodeaba al boxeador Omar Chávez para tener acceso directo al objetivo. El 18 de octubre, Francisco Rafael Arellano Félix celebraba su cumpleaños en el exclusivo salón Ocean House del Hotel Marbella en Los Cabos.
La fiesta se organizó una semana antes de la fecha oficial por cuestiones de arrendamiento del local, según reveló el semanario Z de Tijuana. El evento era fasto. Globos, decoración azul, una vista imponente al mar, la banda La Cabña, El mariachi de Los Cabos [música] y después el cantante Luis Antonio López, el mimoso amenizaban la fiesta.
Entre los invitados estaban Jaret Borgetti, exgoleador de la selección mexicana, Omar Chávez, hijo de Julio César Chávez, Francisco [música] Karim Martínez Lizárraga, exprocurador de Baja California Sur. empresarios, figuras [música] del espectáculo. Una foto tomada horas antes de lo que pasaría muestra a Francisco Rafael en buena forma física, rodeado de su esposa y amigos disfrutando de la velada en un jardín con vista privilegiada al mar.
Y entonces llegó el payaso. Un hombre con peluca rosada, nariz roja y traje de colores brillantes caminó entre los invitados. había contratado a una maquillista profesional para que le pintara el rostro. Nadie lo detuvo, nadie sospechó. Era parte de la animación, o eso creyeron todos. Caminó por la pista con naturalidad, sonriendo con esa sonrisa falsa pintada en la cara mientras la música seguía sonando y los invitados seguían brindando.
Se acercó al festejado paso a paso y cuando estuvo a distancia de tiro, sacó una pistola y le disparó en la cabeza. El arma se encasquilló, pero en cuestión de segundos con una frialdad absoluta la arregló y descargó cinco disparos más [música] sobre Francisco Rafael Arellano Félix, quien tenía 63 años. Después caminó con una calma escalofriante hacia la playa aledaña al recinto y desapareció en la noche.
Todo quedó grabado en video por los invitados. Las imágenes recorrieron el mundo. El grupo musical Edición Especial compuso después un narcocorrido titulado La gracia del payaso, narrando paso a paso la ejecución. [música] Las investigaciones posteriores señalaron al chino Antrax como el autor intelectual del crimen.
La PGR realizó un estudio antropométrico para determinar si el sicario disfrazado tenía la complexión y estatura del chino. La ejecución fue interpretada como un mensaje del mayo Zambada a los restos del cártel de [música] Tijuana. Los antrax controlaban los cabos y el chino había demostrado su lealtad de la manera más brutal y teatral posible.
Dos meses después estaba esposado en Ámsterdam. Tras su arresto, fue extraditado a Estados Unidos en julio de 2014. En mayo de 2015 se declaró culpable en un tribunal federal de San Diego, California. admitió que como miembro de alto nivel del cártel, él y sus cómplices coordinaron el transporte de toneladas de polvo blanco y sustancia verde hacia territorio estadounidense.
Fue acusado formalmente de importar 5 kg de polvo blanco y 1000 kg de sustancia verde. Admitió haber participado en actos violentos relacionados con la organización. También se supo que para sus viajes internacionales usaba documentos de personas fallecidas y que las autoridades le atribuían participación directa en el conflicto armado contra los cárteles de los Beltrán Leiva, los Arellano Félix y los Carrillo Fuentes, con decenas de homicidios violentos en Sinaloa, Sonora y Baja California. Y aquí viene la parte
que selló su destino, la parte que transformó al sicario más leal del cártel de Sinaloa en el traidor que todos querían ver muerto. El chino cooperó con la justicia norteamericana. No fue una cooperación menor ni simbólica. Fue una colaboración completa, profunda, devastadora para la organización. Como parte del acuerdo, entregó un millón de dólares en bienes inmuebles y efectivo.
Identificó rutas de trasciego del cártel. proporcionó información que la fiscalía calificó de ayuda inestimable para acusar y detener a docenas de altos mandos [música] y centenares de asociados tanto del cártel de Sinaloa como de los Beltrán Leiva. Colaboró en la construcción del caso contra Damaso López Núñez, el licenciado, socio principal del Chapo Guzmán, condenado a cadena perpetua en una corte de Virginia.
accedió a carearse con integrantes de alto perfil que seguían prófugos y entregó información detallada sobre las rutas y estructuras de la organización que durante años le había confiado su vida. Se sumó a la creciente lista de narcos cooperaron con Estados Unidos, Vicente Zambada Niebla, Edgar Valdés Villarreal la Barbie y otros que cambiaron información por sentencias reducidas.
Su abogado Frank J. Regagen negoció una sentencia de 87 meses en la cárcel de máxima seguridad Metropolitan Correctional Center de San Diego, seguida de 5 años de arresto domiciliario. La magistrada Deina M. Sabreu accedió en parte por el buen comportamiento del preso y en parte por su cooperación con los fiscales.
Comparada con la cadena perpetua que recibió el Chapo Guzmán, esa sentencia era insólitamente ligera y esa ligereza encendió todas las alarmas dentro del cártel. El 12 de diciembre de 2019 las autoridades le otorgaron la libertad condicional. El 3 de marzo de 2020 fue puesto en un departamento de San Diego para cumplir el resto de su condena bajo arresto domiciliario.
Las reglas eran claras, no podía salir de un radio de 500 m sin autorización y los agentes Mark W. Ryan y Kimberly Apelot lo visitaban tres veces por semana para que firmara un acta judicial. 33 días después, el 6 de mayo de 2020, los agentes llegaron al departamento para la revisión matutina. Encontraron su celular sobre una mesa, pero todas sus pertenencias habían desaparecido.
La magistrada Sabrau emitió una orden de recaptura tanto en Estados Unidos como en México. Como parte del protocolo, las autoridades debían esperar 48 horas para que el fugitivo apareciera, pero el chino Antrax no apareció. Se había fugado y había tomado la peor decisión posible, volver a Culiacán. El hombre que tenía una sentencia blanda, que podía haber desaparecido en cualquier rincón de Estados Unidos o del mundo, que podía haber empezado una nueva vida con otra identidad como tantos otros testigos protegidos, eligió regresar al
territorio donde todos lo conocían, al lugar donde el mayo Sambada tenía ojos y oídos en cada esquina, a la ciudad donde su cara estaba en miles de narcocorridos y publicaciones de redes sociales. El especialista en seguridad Alejandro Hob lo explicó en una columna publicada en el diario El Universal.
La extraña sentencia, el evidente trato de privilegio, la insólita fuga. Todo eso generó sospechas inmediatas dentro del cártel de que el chino se había convertido en informante y que su regreso a Sinaloa podía estar conectado con alguna operación encubierta para llegar directamente [música] al liderazgo de la organización, específicamente al Mayo Zambada.
Según fuentes consultadas por el semanario Rí 12, gente cercana al cártel ni siquiera sabía que el chino ya no estaba preso. Uno de los consultados dijo textualmente, “Ese compa controlaba todo por acá. Si de verdad se fugó, va a caer de nuevo y no me extrañaría que vaya a tener más controles. Se equivocó por completo.
El chino se refugió primero en un domicilio de la colonia Guadalupe Victoria, al oriente de Culiacán, uno de los territorios que él mismo había controlado años atrás. Después se trasladó a la casa de su hermana Ada Jimena, en el poblado de Ayuné, en las afueras de la capital sinalo la noche del 14 de mayo de 2020, el chino, su hermana y su cuñado estaban en la casa cuando detectaron la presencia de hombres armados rodeando el lugar.
Y lo que más impactó al chino no fue la cantidad de pistoleros ni el armamento que traían, fue reconocer las caras. eran sicarios del cártel de Sinaloa, la organización que él mismo había defendido con su vida durante más de una década. Algunos eran conocidos suyos, antiguos compañeros de armas. El intercambio de disparos duró toda la noche hasta el amanecer.
Cuando se quedaron sin municiones, fueron sometidos y llevados como prisioneros. Al día siguiente, la policía de Ayuné encontró una camioneta BMW5 negra en un camino de terracería con tres cuerpos en su interior. Uno de ellos tenía una herida de bala en la cabeza. Estaba envuelto en una tela con la cabeza cubierta por una bolsa de plástico negra.
Era José Rodrigo Arechiga Gamboa, el chino antrax. Los otros dos cuerpos fueron identificados como su hermana Ada Jimena y su cuñado. Habían pasado 9 días desde su fuga de San Diego. La Fiscalía General de Justicia de Sinaloa confirmó la identidad el lunes 18 de mayo. Sus familiares lo reconocieron el domingo y se informó que la ejecución fue probablemente ordenada por los altos líderes del cártel de Sinaloa, quienes lo consideraban un soplón y un traidor.
Sus restos fueron sepultados en los jardines de Lumaya en Culiacán, el cementerio donde descansan decenas de capos y sicarios de la organización en mausoleos de dos pisos con aire acondicionado y sistema de sonido. Y hay un último capítulo que también terminó en tragedia. Claudia Verenice Ochoa Félix era una modelo sinalo nacida en 1987 en una familia de clase media del fraccionamiento Canaco de Culiacán.
Estudió enfermería. Se casó joven con Juan Carlos Félix Gastelum, el chavo Félix, quien era yerno del mayo Zambada por estar casado con una de sus hijas. Con él tuvo tres hijos. Cuando el chino fue detenido en 2013, los medios bautizaron a Claudia como la emperatriz de los antrax, asegurando que era la novia del chino y que había asumido el liderazgo del grupo armado.
En redes sociales circulaban fotos de ella con armas largas, autos deportivos, jets privados y ropa de marca. le decían la Kim Kardashian de Sinaloa. Incluso se especuló que el rapero canadiense Drake la seguía en Instagram y que intercambiaban mensajes. En junio de 2014, Claudia convocó una conferencia de prensa con su madre, su hermano y sus tres hijos.
leyó un comunicado donde denunció que esas cuentas de redes sociales no eran suyas, que las fotos eran de otra persona y que esos rumores ponían en peligro su vida y causaban bullying a sus hijos en la escuela. El periodista Javier Valdés, experto en narcotráfico y asesinado en 2017, confirmó que no había señales concretas de que Claudia fuera parte activa de los antrax, pero el estigma nunca desapareció.
Incluso intentaron eliminarla, pero confundieron a su objetivo y levantaron a Yuriana Castillo Torres, de 23 años, una mujer muy parecida físicamente a Claudia, que también había sido vinculada sentimentalmente con el chino. El 13 de septiembre de 2019, Claudia salió a un centro nocturno en Culiacán. Al amanecer se retiró con un hombre a una residencia en el fraccionamiento Isla Musala.
Horas después, cuando el hombre intentó despertarla, ella no respondió. Llamó a la Cruz Roja. Claudia estaba sin vida. La Fiscalía de Sinaloa determinó que la causa fue asfixia por broncoaspiración, producto de la ingesta de alcohol y sustancias. Tenía 32 años, dejó tres hijos. Reportes extraoficiales indicaron que fue hallada desnuda en la cama con un torniquete en el cuello.
Entre sus últimas publicaciones en Instagram había agradecido a Alejandrina Guzmán, hija del Chapo, por regalarle una sudadera de la marca Chapo 701. El chino Antrax empezó vendiendo tacos en una esquina de Culiacán y terminó envuelto en una tela dentro de una BMW con una bala en la cabeza, ejecutado por los mismos hombres que alguna vez le obedecieron. Tenía 39 años.
El taquero que se convirtió en el sicario más temido del cártel de Sinaloa. El hombre que eliminó a un capo disfrazado de payaso, el que se codeaba con celebridades internacionales y viajaba por el mundo como si las leyes no existieran. terminó traicionado por la única familia que le quedaba, la del crimen.
Hay decenas de narco cuentan sus hazañas, pero ninguno cuenta la verdad completa. Y la verdad es que en el mundo del narcotráfico no existe la lealtad eterna, ni siquiera para el más fiel.