Posted in

El Último Campanazo: Julio César Chávez Llora Desconsoladamente la Partida de Eduardo Lamazón, la Voz Inmortal del Boxeo

La noticia ha caído de pronto, como un brutal y certero gancho al hígado, de esos golpes implacables que te doblan las piernas, te quitan el oxígeno de los pulmones y dejan sin aliento incluso al gladiador más fiero, preparado y experimentado que pisa la lona. Un velo de luto pesado, oscuro e ineludible se ha apoderado por completo de los cuadriláteros, ha invadido las pantallas de televisión en millones de hogares y ha penetrado en lo más profundo de los corazones de innumerables aficionados. Este lunes, el panorama deportivo se tiñó de negro al darse a conocer de manera oficial el lamentable, sorpresivo y doloroso fallecimiento del gran Eduardo Lamazón, el legendario y entrañable “Don Lama”. Se nos ha ido una figura titánica del periodismo deportivo y, sin lugar a dudas, una de las voces más icónicas, autorizadas, respetadas y genuinamente queridas en toda la historia de la crónica del boxeo en México. La tristeza inunda abrumadoramente cada rincón del pugilismo, pues hoy no solo se ha marchado un comentarista brillante que engalanaba las transmisiones; se ha ido un maestro incansable, un amigo leal, un confidente de las cuerdas y un compañero de batallas épicas que poseía el mágico don de saber traducir la violencia, la técnica y la fiereza del ring en pura poesía para el deleite de los televidentes. Su partida terrenal marca, de forma tajante e irreversible, el final de una era dorada, brillante y espectacular en la televisión abierta, dejando tras de sí un vacío inmenso, doloroso y ensordecedor que resonará eternamente en cada campanazo, en cada round disputado y en cada crónica apasionada de los sábados por la noche.

Eduardo Lamazón nunca fue simplemente un presentador de televisión convencional o un analista más en la larga lista de comunicadores; él era, en toda la extensión de la palabra, una auténtica enciclopedia viviente del hermoso y brutal deporte de los puños. Durante muchísimos años de trayectoria intachable, su voz profunda, inconfundible y magnética, sumada a su análisis asombrosamente meticuloso y a su pasión inquebrantable, engalanaron de manera sublime las transmisiones televisivas de la cadena TV Azteca. A base de esfuerzo, conocimiento y carisma, logró convertirse en un invitado de honor permanente en las salas, comedores y recámaras de millones de hogares. Las familias enteras se congregaban como si se tratara de un rito sagrado alrededor del televisor iluminado, no solamente para presenciar los salvajes intercambios de golpes o los espectaculares nocauts, sino primordialmente para escuchar y absorber la profunda sabiduría boxística de “Don Lama”. Su extraordinaria capacidad analítica para desmenuzar las entrañas de una pelea, para otorgar puntuaciones precisas, justas e implacables en su famosa y temida tarjeta, y para desglosar la biomecá

Read More