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El TESTAFERRO de MADURO que le puede DESTRUIR desde ADENTRO | LOS SECRETOS DE ALEX SAAB

Eso es exactamente lo que empezó a hacer una red de empresarios colombianos. Y Alex Saó a esa red. En sus primeros años de relación con Venezuela, entre 2004 y 2011, SAB exportaba mercancía real. textiles, materiales de construcción, productos diversos. Trabajaba con un socio llamado Álvaro Pulido Vargas, un colombiano con conexiones en el mundo delico, que fue quien lo invitó a hacer negocios en Venezuela.

Pulido era clave porque conocía la ruta, sabía a quien había que pagarle, qué puertas había que tocar, que funcionarios necesitaban un incentivo para aprobar los contratos. Entre 2012 y 2013, SAF recibió 159 millones de dólares del gobierno venezolano para importar materiales de construcción destinados a viviendas públicas. Suena legítimo.

El problema es que las viviendas nunca se construyeron. Los materiales llegaron incompletos o nunca llegaron. El dinero desapareció en una red de empresas fantasma distribuidas por el Caribe, Panamá, Hong Kong y los Emiratos Árabes Unidos. Pero eso fue solo el calentamiento. El negocio real, el que convirtió a Saab en uno de los hombres más poderosos del entorno de Maduro, fue el programa Club.

Club son las siglas de comités locales de abastecimiento y producción. Fue creado por Maduro en 2016 como respuesta a la brutal crisis económica que estaba destruyendo Venezuela. La idea era simple. El gobierno compraría alimentos básicos a granel y los distribuiría en cajas subsidiadas directamente a los hogares más pobres del país.

Arroz, pasta, harina, aceite, leche en polvo. Lo básico para sobrevivir. En teoría era un programa humanitario. En la práctica fue la mayor operación de saqueo sistemático en la historia de Venezuela y Alex Sa fue el arquitecto. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos describió el esquema en detalle cuando sancionó a SAB en julio de 2019.

SAB y Pulido crearon una red sofisticada de empresas de fachada en múltiples países para adquirir, ensamblar y enviar alimentos a Venezuela a través de contratos CLAP, todo a la tasa más rentable para ellos mismos. Las empresas compraban alimentos de baja calidad en México y Colombia a precios normales. Después, en los papeles, los vendían al gobierno venezolano a precios enormemente inflados.

La diferencia entre el precio real y el precio facturado iba directamente a los bolsillos de Sav, Pulido y los funcionarios que aprobaban los contratos. Según las autoridades, los contratos de SAP con el programa Club sumaban 1600 millones de dólar. 1600 millones para importar comida que llegaba en mal estado, con porciones insuficientes, con productos vencidos.

Cajas que se suponía debían alimentar a familias venezolanas desesperadas, pero que en realidad eran el vehículo para uno de los fraudes más grandes del continente. Pero la genialidad criminal de SA no estaba solo en el sobreprecio, estaba en la red de sobornos que lo mantenía protegido.

Porque en un sistema tan corrupto como el chavismo no basta con tener el contrato. Necesitas pagar a todos los que pueden quitártelo. Y Sahab pagaba a todos. Según el Departamento del Tesoro, SAF sobornó a funcionarios de alto nivel, incluyendo a Bielma Mora y Marco Torres, figuras clave del gobierno.

Pero lo más explosivo es a quien más pagaba. Pagaba a los chamos. Los chamos es el apodo que se les da a Walter, Joser y Josuan Flores, los tres hijos de Silia Flores de una relación anterior, los hijastros de Nicolás Maduro. Los tres fueron sancionados por el Departamento del Tesoro en 2019 por recibir sobornos de SA a cambio de darle acceso a contratos gubernamentales.

Pero los sobornos de Clap eran solo una parte. Los chamos también están bajo investigación en Miami por supuestamente participar en un esquema para desviar 10000 millones de dólares de plopsa, la petróleera estatal. Detente un momento y piensa en lo que esto significa. Alex SA tiene información directa sobre pagos que hizo a los hijastros de Cilia Flores.

Tiene registros, tiene nombres, tiene fechas, tiene montos, tiene las rutas por las que ese dinero se movió a través de bancos en Estados Unidos, Europa y el Caribe y ahora está en una celda en Miami enfrentando cargos que podrían darle hasta 20 años de prisión. Y los fiscales del distrito sur de Florida están sentados frente a él con una oferta muy simple.

Habla y reducimos tu sentencia. Calla y te pudres en prisión. Es la misma oferta que le hacen a todos los acusados federales. Pero en el caso de SAF, lo que puede ofrecer a cambio es potencialmente el testimonio más devastador en la historia de la justicia contra la corrupción latinoamericana. Pero antes de hablar de lo que Saha puede revelar, necesitas entender la historia completa de cómo llegó hasta aquí, porque la saga de Alex Sa tiene más giros que una novela de espionaje.

Y cada giro revela algo nuevo sobre cómo funcionaba la maquinaria criminal del chavismo. Volvamos a 2018. Para ese año, Sahab ya era uno de los empresarios más importantes conectados al gobierno de Maduro. Tenía contratos por miles de millones. Tenía una red de empresas en al menos 10 países. Tenía propiedades de lujo en Europa y el Caribe y tenía una esposa que vivía como la realeza en Roma.

Su esposa se llama Camilla Fabri. Es una modelo italiana nacida en 1994 en un barrio de las afueras de Roma. Se conocieron en un restaurante en Francia. Saav, que tenía más de 20 años más que ella, la deslumbró con su estilo de vida. Se casaron en 2014 y tuvieron dos hijas. Pero la vida de Camilla en Roma era un misterio fiscal.

Desde 2012 ella figuraba en los registros italianos como vendedora a tiempo parcial en una tienda de ropa. Su salario declarado era de 1840 € al año, al año, no al mes, menos de 200 € mensuales. Y sin embargo, en 2016 firmó un contrato de arrendamiento por una casa en Parioli, uno de los barrios más exclusivos de Roma, por 5800 € al mes.

conducía un Range Rover Evo Boke valorado en 54500 € y en octubre de 2018 compró un apartamento en la cuarta planta de Vía Day Condoti 9, una de las direcciones más lujosas de toda Italia, justo encima de la joyería Bulgari. Precio 4.9 millones de euros. El dinero para esa compra llegó del Reino Unido, canalizado a través de una empresa llamada Kinlock Investment, dirigida por el novio de la hermana de Camilla.

La policía financiera italiana abrió una investigación. Confiscaron 1.8 millones de euros, el apartamento de 4.8 millones, ocho obras de arte y un tapiz. Tanto Sav como Fabri fueron eventualmente sentenciados por la justicia italiana a más de un año de prisión por lavado de dinero. Un vendedor de llaveros de Barranquilla tenía a su esposa italiana viviendo sobre la joyería Bulgaria en Roma con dinero robado del programa de comida para los pobres de Venezuela.

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