Eso es exactamente lo que empezó a hacer una red de empresarios colombianos. Y Alex Saó a esa red. En sus primeros años de relación con Venezuela, entre 2004 y 2011, SAB exportaba mercancía real. textiles, materiales de construcción, productos diversos. Trabajaba con un socio llamado Álvaro Pulido Vargas, un colombiano con conexiones en el mundo delico, que fue quien lo invitó a hacer negocios en Venezuela.
Pulido era clave porque conocía la ruta, sabía a quien había que pagarle, qué puertas había que tocar, que funcionarios necesitaban un incentivo para aprobar los contratos. Entre 2012 y 2013, SAF recibió 159 millones de dólares del gobierno venezolano para importar materiales de construcción destinados a viviendas públicas. Suena legítimo.
El problema es que las viviendas nunca se construyeron. Los materiales llegaron incompletos o nunca llegaron. El dinero desapareció en una red de empresas fantasma distribuidas por el Caribe, Panamá, Hong Kong y los Emiratos Árabes Unidos. Pero eso fue solo el calentamiento. El negocio real, el que convirtió a Saab en uno de los hombres más poderosos del entorno de Maduro, fue el programa Club.
Club son las siglas de comités locales de abastecimiento y producción. Fue creado por Maduro en 2016 como respuesta a la brutal crisis económica que estaba destruyendo Venezuela. La idea era simple. El gobierno compraría alimentos básicos a granel y los distribuiría en cajas subsidiadas directamente a los hogares más pobres del país.
Arroz, pasta, harina, aceite, leche en polvo. Lo básico para sobrevivir. En teoría era un programa humanitario. En la práctica fue la mayor operación de saqueo sistemático en la historia de Venezuela y Alex Sa fue el arquitecto. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos describió el esquema en detalle cuando sancionó a SAB en julio de 2019.
SAB y Pulido crearon una red sofisticada de empresas de fachada en múltiples países para adquirir, ensamblar y enviar alimentos a Venezuela a través de contratos CLAP, todo a la tasa más rentable para ellos mismos. Las empresas compraban alimentos de baja calidad en México y Colombia a precios normales. Después, en los papeles, los vendían al gobierno venezolano a precios enormemente inflados.
La diferencia entre el precio real y el precio facturado iba directamente a los bolsillos de Sav, Pulido y los funcionarios que aprobaban los contratos. Según las autoridades, los contratos de SAP con el programa Club sumaban 1600 millones de dólar. 1600 millones para importar comida que llegaba en mal estado, con porciones insuficientes, con productos vencidos.
Cajas que se suponía debían alimentar a familias venezolanas desesperadas, pero que en realidad eran el vehículo para uno de los fraudes más grandes del continente. Pero la genialidad criminal de SA no estaba solo en el sobreprecio, estaba en la red de sobornos que lo mantenía protegido.
Porque en un sistema tan corrupto como el chavismo no basta con tener el contrato. Necesitas pagar a todos los que pueden quitártelo. Y Sahab pagaba a todos. Según el Departamento del Tesoro, SAF sobornó a funcionarios de alto nivel, incluyendo a Bielma Mora y Marco Torres, figuras clave del gobierno.
Pero lo más explosivo es a quien más pagaba. Pagaba a los chamos. Los chamos es el apodo que se les da a Walter, Joser y Josuan Flores, los tres hijos de Silia Flores de una relación anterior, los hijastros de Nicolás Maduro. Los tres fueron sancionados por el Departamento del Tesoro en 2019 por recibir sobornos de SA a cambio de darle acceso a contratos gubernamentales.
Pero los sobornos de Clap eran solo una parte. Los chamos también están bajo investigación en Miami por supuestamente participar en un esquema para desviar 10000 millones de dólares de plopsa, la petróleera estatal. Detente un momento y piensa en lo que esto significa. Alex SA tiene información directa sobre pagos que hizo a los hijastros de Cilia Flores.
Tiene registros, tiene nombres, tiene fechas, tiene montos, tiene las rutas por las que ese dinero se movió a través de bancos en Estados Unidos, Europa y el Caribe y ahora está en una celda en Miami enfrentando cargos que podrían darle hasta 20 años de prisión. Y los fiscales del distrito sur de Florida están sentados frente a él con una oferta muy simple.
Habla y reducimos tu sentencia. Calla y te pudres en prisión. Es la misma oferta que le hacen a todos los acusados federales. Pero en el caso de SAF, lo que puede ofrecer a cambio es potencialmente el testimonio más devastador en la historia de la justicia contra la corrupción latinoamericana. Pero antes de hablar de lo que Saha puede revelar, necesitas entender la historia completa de cómo llegó hasta aquí, porque la saga de Alex Sa tiene más giros que una novela de espionaje.
Y cada giro revela algo nuevo sobre cómo funcionaba la maquinaria criminal del chavismo. Volvamos a 2018. Para ese año, Sahab ya era uno de los empresarios más importantes conectados al gobierno de Maduro. Tenía contratos por miles de millones. Tenía una red de empresas en al menos 10 países. Tenía propiedades de lujo en Europa y el Caribe y tenía una esposa que vivía como la realeza en Roma.
Su esposa se llama Camilla Fabri. Es una modelo italiana nacida en 1994 en un barrio de las afueras de Roma. Se conocieron en un restaurante en Francia. Saav, que tenía más de 20 años más que ella, la deslumbró con su estilo de vida. Se casaron en 2014 y tuvieron dos hijas. Pero la vida de Camilla en Roma era un misterio fiscal.
Desde 2012 ella figuraba en los registros italianos como vendedora a tiempo parcial en una tienda de ropa. Su salario declarado era de 1840 € al año, al año, no al mes, menos de 200 € mensuales. Y sin embargo, en 2016 firmó un contrato de arrendamiento por una casa en Parioli, uno de los barrios más exclusivos de Roma, por 5800 € al mes.
conducía un Range Rover Evo Boke valorado en 54500 € y en octubre de 2018 compró un apartamento en la cuarta planta de Vía Day Condoti 9, una de las direcciones más lujosas de toda Italia, justo encima de la joyería Bulgari. Precio 4.9 millones de euros. El dinero para esa compra llegó del Reino Unido, canalizado a través de una empresa llamada Kinlock Investment, dirigida por el novio de la hermana de Camilla.
La policía financiera italiana abrió una investigación. Confiscaron 1.8 millones de euros, el apartamento de 4.8 millones, ocho obras de arte y un tapiz. Tanto Sav como Fabri fueron eventualmente sentenciados por la justicia italiana a más de un año de prisión por lavado de dinero. Un vendedor de llaveros de Barranquilla tenía a su esposa italiana viviendo sobre la joyería Bulgaria en Roma con dinero robado del programa de comida para los pobres de Venezuela.
Esa es la obsenidad del caso SA, resumida en una sola imagen. Pero 2018 fue por otra razón que casi nadie conoce. Ese año Alex SA avisó algo que cambiaría todo. Se convirtió en informante de la DEA. Según documentos judiciales desclasificados en 2022, en 2018, SAP contactó a la Administración de Control de Dr de Estados Unidos y aceptó convertirse en lo que los fiscales llaman una fuente activa de aplicación de la ley.
Se reunió con agentes de la DEA en Colombia y Europa. Les proporcionó información sobre los sobornos que pagaba a funcionarios venezolanos. les ayudó a entender cómo funcionaban las redes de corrupción dentro del círculo interno de Maduro y como parte de su acuerdo de cooperación entregó casi millones de dólares en fondos obtenidos ilegalmente.
Piensa en eso. Mientras Maduro lo trataba como un aliado de confianza, mientras le daba contratos por miles de millones, mientras lo enviaba emisiones diplomáticas secretas, Sahab estaba pasando información a la DEA. Era un doble agente, un espía dentro del palacio, pero la cooperación tenía un precio. La DEA le dio un plazo.
Tenía hasta mayo de 2019 para entregarse voluntariamente a las autoridades estadounidenses. Si no se entregaba, sería acusado formalmente. Sahab no se entregó. Calculó mal. Pensó que Maduro lo protegería. Pensó que la protección del régimen era más valiosa que un acuerdo con la DEA. Y dos meses después, en julio de 2019, fue sancionado por el Departamento del Tesoro e imputado por la Fiscalía Federal de Miami.
Ahora era un hombre buscado. Su foto estaba en las listas de la Interpol. Sus cuentas bancarias fueron congeladas. Sus propiedades empezaron a ser rastreadas y Maduro, en lugar de alejarse de él, hizo algo extraordinario. En abril de 2020 nombró a Sahab como enviado diplomático especial de Venezuela ante Irán. El objetivo era doble.
Primero, darle inmunidad diplomática para protegerlo de la extradición. Segundo, usarlo para la misión más importante que el régimen tenía en ese momento, intercambiar oro venezolano por gasolina iraní. Porque esa es la otra dimensión de Alex SAV que la mayoría de la gente no entiende. Sahab no era solo el hombre del dinero del club, era el puente entre Venezuela e Irán, el superfilitador, como lo llamó el centro para una sociedad libre y segura.
un ting tan de Washington especializado en redes criminales transnacionales. SAAF, con su ascendencia libanesa, su dominio del árabe, su comprensión de la cultura del Medio Oriente, era la persona perfecta para negociar con Teeran. Y lo que negoció fue un intercambio que suena sacado de una película de Guerra Fría. Venezuela tenía oro, mucho oro.
Lingotes extraídos de las minas del estado Bolívar y de las reservas del Banco Central. Irán tenía gasolina y capacidad de refinación que Venezuela había perdido porque sus propias refinerías estaban destruidas por falta de mantenimiento. El acuerdo era simple. Venezuela enviaría oro a Irán. Irán enviaría gasolina a Venezuela.
Ambos países estaban bajo sanciones estadounidenses. Ambos necesitaban desesperadamente lo que el otro tenía. Isa era el intermediario. Según Bloomberg, Irán recibió casi 500 millones de dólares en oro venezolano como pago. El oro fue transportado a Teerán en aviones de Maaner, una aerolínea irí que está en la lista negra del Departamento del Tesoro porque históricamente ha sido usada para transportar operativos, armas y fondos para la fuerza CUTS del cuerpo de guardia revolucionaria islámica y para Esboya. A cambio, Irán envió 17 vuelos
de mahaner y cinco buques petróleros con aproximadamente 1.5 millones de barriles de gasolina, piezas de repuesto procedentes de China y técnicos iraníes para intentar reparar las refinerías venezolanas. Pero esos vuelos no solo llevaban técnicos y repuestos. Según una investigación de la revista colombiana Semana, basada en documentos del Ministerio de Defensa Venezolano, los vuelos de MER transportaron 1050 misiles, 400 bombas, 500 cohetes y 35 sistemas de radar.
Armas iraníes para Venezuela escondidas bajo la cobertura de una misión humanitaria de gasolina. Y Alex Saordinó todo. Algunos medios del Medio Oriente fueron aún más lejos. Lo describieron como un hombre de esboya, sugiriendo que su lealtad principal no era hacia el gobierno venezolano, sino hacia el grupo terrorista libanés que usa a Venezuela como base de operaciones en el hemisferio occidental.
Es una acusación explosiva que los fiscales estadounidenses no han confirmado públicamente, pero que forma parte del contexto que hace de Sahab un testigo tan valioso. Porque piénsalo, si Saab habla, no solo puede revelar cómo funcionaba la corrupción del club, puede revelar los detalles de la relación Venezuela Irán, los envíos de oro, los cargamentos de armas, las rutas de transporte, los intermediarios, las cuentas bancarias, las empresas fantasma, todo el aparato que permitió a dos países bajo sanciones burlar al sistema financiero internacional durante
años. Pero SA no pudo completar su misión más importante. El 12 de junio de 2020, su avión privado aterrizó en el aeropuerto internacional a Milcar Cabral de Cabo Verde, un archipiélago frente a la costa occidental de África. Iba camino a Irán. Necesitaba recargar combustible. Era una parada de rutina. Había hecho ese viaje antes sin problemas, pero esta vez las autoridades caboverdianas lo estaban esperando.
La Interpol había emitido una circular roja a solicitud de Estados Unidos. SAP fue detenido en la pista del aeropuerto. Su equipo legal alegó inmunidad diplomática. Venezuela alegó que era un secuestro. Maduro desplegó una campaña internacional para liberarlo. Llenó Caracas de murales y vayas pidiendo su liberación.
organizó manifestaciones en su apoyo hasta lanzó una serie en YouTube sobre él. Lo que siguió fue una batalla legal de 16 meses en Cabo Verde. Sahab y sus abogados pelearon en cada tribunal disponible. Llevaron el caso a la Corte de la Comunidad Económica de Estados África Occidental. Lo llevaron al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que ordenó a Cabo Verde suspender la extradición.
Pero Cabo Verde ignoró la orden. El Tribunal Supremo Caboverdeano aprobó la extradición en marzo de 2021. El Tribunal Constitucional la ratificó en agosto y el 16 de octubre de 2021, SAP fue subido a un avión del Departamento de Justicia y trasladado a Miami. Cuando llegó a la Corte Federal del distrito sur de Florida enfrentaba ocho cargos de conspiración para lavar dinero.
Pero algo extraño ocurrió. El juez Robert Scola desestimó siete de los ocho cargos a petición de la propia fiscalía. La razón era técnica. Como parte del proceso de extradición, Estados Unidos había dado garantías a Cabo Verde de que solo procesaría a SAP por un cargo para cumplir con las leyes caboverdianas sobre penas máximas.
Así que quedó un solo cargo de conspiración para lavar dinero con una pena máxima de 20 años. SAF se declaró no culpable. Sus abogados argumentaron inmunidad diplomática y durante más de 2 años el caso se arrastró por los tribunales mientras SAA permanecía en una celda federal en Miami. Y entonces, en diciembre de 2023 cambió.
La administración Baiden estaba buscando un acuerdo con Maduro. Venezuela retenía a 10 ciudadanos estadounidenses en sus cárceles, incluyendo dos exboinas verdes que habían participado en una fallida incursión mercenaria. Baiden quería traerlos a casa. Maduro quería a su hombre de vuelta. La negociación fue mediada por Qatar y el 20 de diciembre de 2023 se cerró el trato.

Baiden otorgó un indulto presidencial a Alex Saf. Lo liberó de custodia federal. A cambio, Venezuela liberó a 10 estadounidenses, 20 presos políticos venezolanos, y entregó a Leonard Glenn Francis, conocido como Fad Leonard, un contratista de defensa buscado por su papel en un escándalo masivo de sobornos en el Pentágono.
Varios funcionarios que conocían los detalles del intercambio se sorprendieron por lo desequilibrado de la transacción. 10 estadounidenses y un fugitivo por un solo hombre. “Parece mucho por un tipo”, dijo un oficial de seguridad al Miami Herald. Eso demuestra lo valioso que es para ellos y tenía razón.
Saab era tan valioso para Maduro que Venezuela pagó un precio enorme para recuperarlo. Porque si Sahab hubiera cortado un acuerdo con la fiscalía en Miami, si hubiera empezado a revelar todo lo que sabía, habría sido devastador para Maduro, para Silvia Flores, para los chamos, para decenas de funcionarios que nunca han sido acusados.
Cuando Saab aterrizó en Caracas, Maduro lo recibió personalmente en Miraflores, lo abrazó ante las cámaras, lo llamó un héroe de la revolución, celebró lo que describió como una victoria de la verdad y la dignidad. Le dio un puesto como presidente del Centro Internacional de Inversiones Productivas. Después, en octubre de 2024, lo nombró ministro de industria y producción nacional.
Alex Saf, el vendedor de llaveros de Barranquilla, el testaferro acusado de lavar 350 millones de dólares, ahora era ministro del gabinete de Venezuela. Pero la libertad de SA duró exactamente 2 años porque el indulto de Baiden tenía una trampa que casi nadie notó en el momento. El indulto cubría específicamente la acusación de 2019 relacionada con viviendas de interés social que nunca fueron construidas.
cubría ese caso, solo ese caso, las investigaciones federales activas sobre los sobornos del programa clap, las ventas ilegales de petróleo, las transferencias a través de bancos estadounidenses, todo eso seguía abierto. Baiden le dio a Saab una puerta de salida para un cargo, pero dejó docenas de ventanas por las que la justicia podía entrar de nuevo.
Y el 3 de enero de 2026 la ventana se abrió de par en par. Cuando las fuerzas Delta de Estados Unidos capturaron a Maduro y Silvia Flores en Caracas, el mundo de Alex Saf se derrumbó por segunda vez. Delky Rodríguez asumió el poder como presidenta interina y una de las primeras cosas que hizo fue deshacerse de Saf.
El 17 de enero, apenas dos semanas después de la captura de Maduro, Rodríguez eliminó el Ministerio de Industria fusionándolo con el Ministerio de Comercio. SAP fue destituido. Después lo removieron de su puesto en el Centro de Inversiones Productivas y después desapareció. Durante meses circularon rumores de que Sahab estaba detenido por el gobierno de Rodríguez.
Nadie confirmaba nada. Sus abogados negaban la detención. Periodistas afines al chavismo la llamaban noticias falsas. Pero el 5 de febrero, Routers reportó que SA había sido arrestado en una operación conjunta entre agencias estadounidenses y venezolanas. Su propio abogado lo negó públicamente y después, silencio.
3 meses de silencio, hasta el 16 de mayo de 2026. Ese día, el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería de Venezuela, Saime, publicó un comunicado que decía algo extraordinario. Se informa la deportación del ciudadano de nacionalidad colombiana, Alex Naim Sahab Morán, en cumplimiento de las disposiciones normativas de la legislación migratoria venezolana.
Lee eso de nuevo. Ciudadano de nacionalidad colombiana, no venezolano. Colombiano, porque Maduro le había otorgado la nacionalidad venezolana para poder nombrarlo ministro. Pero Rodríguez le revocó esa nacionalidad, lo reclasificó como colombiano y como colombiano buscado por la justicia estadounidense lo deportó.
Fue un movimiento quirúrgico. Rodríguez no lo extraditó porque la extradición implica un proceso legal con tratados internacionales. Lo deportó que es un trámite administrativo migratorio. Evitó las complicaciones legales y se deshizo de un hombre que sabía demasiado. Sahab llegó al aeropuerto de Opaloca en Miami el fin de semana del 17 de mayo.
El lunes 18 compareció ante la jueza magistrada Marty Fulgueira El Fenin en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida. La fiscalía presentó la nueva acusación que había sido sellada desde enero, el cargo conspiración para lavar instrumentos monetarios, pero la acusación detalla un esquema mucho más amplio que cualquier cargo anterior.
Según los documentos judiciales, desde aproximadamente 2015 hasta enero de 2026, SA y sus cómplices sobornaron a funcionarios venezolanos para obtener contratos lucrativos del programa Club. Usaron empresas fantasma, registros de envío fraudulentos y facturas falsificadas para robar cientos de millones de dólares de un programa destinado a comprar comida para los venezolanos más pobres.
Y a partir de 2019 expandieron el esquema para incluir la venta ilegal de petróleo venezolano, vendiendo miles de millones de dólares en crudo de popsa bajo pretextos falsos y lavando el dinero a través de cuentas bancarias en Estados Unidos. El fiscal auxiliar a Tauba fue directo en su declaración.
Alex SAF supuestamente usó bancos estadounidenses para lavar cientos de millones de dólares robados de un programa alimentario venezolano destinado a los pobres y de la venta ilegal de petróleo venezolano. Esto es inaceptable. El juez ordenó que SA permaneciera en custodia federal. Sus abogados, Neil y Joseph Schuster, confirmaron que seguirán representándolo y la fiscalía no ha anunciado cuándo será su próxima audiencia.
Pero lo que sí ha anunciado, o al menos lo que múltiples fuentes han confirmado, es lo que realmente importa. Alex SA no es solo un acusado. Puede ser el testigo cooperante más valioso que los fiscales estadounidenses hayan obtenido jamás del interior del régimen de Maduro. Ahora vamos a hablar de lo que nadie se atreve a detallar, los secretos que Alex Sahab puede revelar, porque lo que este hombre tiene en la cabeza es el equivalente a la caja negra de un avión que se estrelló.
Y el avión es el régimen de Maduro. Secreto número uno, la anatomía completa del saqueo del club. Sahab no era un intermediario menor, era el arquitecto del sistema. Según el departamento del tesoro, él y su socio Álvaro Pulido supervisaban toda la red de empresas de fachada que compraban, ensamblaban y enviaban comida a Venezuela.
SAP sabe exactamente cómo funcionaba cada engranaje de esa maquinaria. Sabe que empresas se usaban para inflar. sabe cuánto costaba realmente cada caja de comida y cuánto se facturaba al gobierno. Sabe que funcionarios aprobaban los contratos. Sabe cuánto recibía cada uno en sobornos. Sabe que bancos procesaban las transferencias. Sabe qué cuentas se usaban en qué países.
Y sabe porque él mismo lo hacía, como se pagaba a los chamos. Esto es devastador para Silia Flores. Sus tres hijos recibían dinero directamente de SA a cambio de acceso a contratos del gobierno. Si SAP testifica con detalle sobre esos pagos, si presenta registros bancarios, si muestra las rutas por las que el dinero se movía, eso conecta directamente a la familia de Silia con el saqueo de un programa humanitario.
No es una acusación abstracta, no es una conspiración vaga, es dinero concreto que fue de Sahab a los hijos de Siria mientras millones de venezolanos pasaban hambre. Y hay más. Los chamos no solo recibían sobornos del club, están bajo investigación en Miami por un esquema para desviar 100 millones de dólares de POsa.
SAF, que tenía acceso al mismo círculo de poder, que operaba en las mismas redes financieras, probablemente sabe los detalles de ese esquema también. Si habla no solo hunde a los chamos, hunde a Sidia. Y si hunde a Sidia, el caso contra ella en Nueva York, donde enfrenta cargos de conspiración para importar cocaína y posesión de armas, se vuelve exponencialmente más fuerte.
Secreto número dos, las finanzas personales de Maduro y Silvia. Fuentes anónimas citadas por el Miami Herald en marzo de 2026 dijeron algo revelador sobre SAAF. manejaba el dinero y podría detallar cómo se canalizaban los fondos a través del sistema financiero internacional. SAP no solo lavaba su propio dinero, lavaba el dinero de todos.
era el operador financiero del régimen, el testaferro principal, el hombre que compraba propiedades, abría cuentas, creaba empresas fantasma y movía fondos a través de fronteras para todo el círculo interno de Maduro. Si coopera con los fiscales, puede mapear la ruta completa del dinero, desde los contratos inflados hasta las cuentas finales.
puede mostrar como los miles de millones que desaparecieron de las arcas venezolanas terminaron en mansiones en Punta Cana, apartamentos en Roma, cuentas en Suiza y lingotes de oro en cajas de seguridad. Puede identificar a los testaferros que compraban propiedades a nombre de otros. Puede nombrar a los banqueros que miraban hacia otro lado.
Puede revelar las capas de empresas fantasma que ocultaban la propiedad real de los activos. Transparencia Venezuela estima que la fortuna de Maduro y su círculo cercano supera los 3,800 millones de dólares. Pero esa es una estimación conservadora basada en lo que se ha podido rastrear públicamente. Sabto hay realmente y sabe dónde está.
Secreto número tres, la conexión Venezuela Irán. Esta es quizás la información más sensible que SAP posee porque trasciende la corrupción financiera y entra en el terreno de la seguridad nacional. Sahab era el puente entre Caracas y Teerán. Coordinó el intercambio de oro por gasolina. Viajó a Irán con ejecutivos de POPSA para negociar los términos.
Estuvo presente cuando se diseñaron las rutas para burlar las sanciones. Según investigadores del Centro para una sociedad libre y segura, un tin tank especializado en redes criminales transnacionales, SA es un facilitador financiero y logístico, un superfilitador de los vínculos estratégicos de Venezuela con el Medio Oriente.
Si habla, puede revelar los detalles operativos de como Venezuela e Irán evadieron las sanciones estadounidenses durante años. Puede revelar las rutas de transporte del oro. Puede revelar que empresas iraníes estaban involucradas. Puede revelar si los envíos de armas que la revista Semana documentó, esos 1050 misiles y 400 bombas y 500 cohetes eran reales.
¿Puede revelar si Esbo ya tenía presencia operativa en Venezuela y cuál era su papel exacto en las operaciones? Esa información no solo sería valiosa para el caso contra Maduro, sería valiosa para toda la comunidad de inteligencia. estadounidense, para el Pentágono, para la CIA, para el FBI, para cada agencia que monitorea las actividades de Irán y Esboya en el hemisferio occidental.
Secreto número cuatro, ¿quién más está involucrado? SAAB no operaba solo. Tenía una red que se extendía por al menos 10 países. Tenía contactos en el gobierno venezolano, en el sector bancario internacional, en empresas de transporte marítimo, en refinerías de oro en Turquía y Suiza, en aerolíneas iraníes sancionadas.
Conoce a los empresarios colombianos que participaron en el esquema del club. Conoce a los mexicanos que proveían los alimentos de baja calidad. Conoce a los banqueros en Hong Kong y los Emiratos Árabes que procesaban las transferencias. Conoce a los abogados en Panamá que creaban las empresas fantasma. Si coopera, cada uno de esos nombres se convierte en un caso potencial.
Cada conexión puede generar una nueva acusación. Cada revelación puede llevar a la confiscación de activos en otro país. Saab es como una ficha de dominó. Si cae puede tumbar docenas de fichas más. Según las investigaciones existentes, la red de SA incluía empresas en Venezuela, Colombia, México, Panamá, Hong Kong, Turquía, Los Emiratos Árabes Unidos, Italia, el Reino Unido y varias Islas del Caribe.
El Departamento del Tesoro identificó una red sofisticada de empresas de fachada y empresas fantasma que SA usaba para esconder las ganancias, pero las autoridades solo pudieron rastrear una fracción. Saab conoce la red completa. Secreto número cinco, los acuerdos con Delky Rodríguez. Este es el secreto más peligroso de todos, porque si Sahab habla sobre Delky, puede confirmar o desmentir la teoría de la traición que ha dominado la narrativa desde la captura de Maduro.
¿Sabía Delki que venían a buscar a Maduro? ¿Particó en la planificación? ¿Negoció con Estados Unidos antes del operativo? ¿Qué concesiones le ofrecieron? Un reportaje del Meald publicado meses antes de la captura reveló que los hermanos Rodríguez, Delky y Jorge habían mantenido contactos discretos con la administración Trump para explorar escenarios posteriores a una eventual salida de Maduro.
Según ese reportaje, las negociaciones fueron mediadas por Qatar. se presentaron como una opción más manejable, capaz de garantizar estabilidad política y cooperación en el sector petrólero. Sav, como ministro y operador financiero del régimen, habría estado al tanto de esas negociaciones o al menos habría anotado señales, movimientos inusuales, conversaciones que no cuadraban, decisiones que no tenían sentido a menos que alguien estuviera preparando una salida.
Y ahora SA está en manos de la fiscalía estadounidense con Delkiy gobernando Venezuela. Si revela que Delkiy efectivamente participó en la entrega de Maduro, las consecuencias serían sísmicas. Para Delki significaría perder la narrativa de liderazgo legítimo que ha construido. Para el chavismo significaría confirmar la peor traición imaginable.
Para Venezuela significaría un nuevo nivel de incertidumbre política. Pero si Sa confirma que Delkin no participó, eso también tiene consecuencias. Significaría que la captura de Maduro fue puramente una operación estadounidense sin facilitación interna significativa y eso reforzaría la narrativa chavista de que fue un secuestro imperialista.
De cualquier manera, lo que Saf sabe sobre la relación entre Delki y Maduro durante los últimos meses antes de la captura es información que todos, absolutamente todos, quieren tener. Ahora hablemos de lo que hace que esta situación sea tan diferente de cualquier otro caso de cooperación, porque hay algo que muchos comentaristas están pasando por alto.
Alex Sa ya cooperó una vez, ya fue informante de la DEA en 2018, ya entregó información, ya confiscó casi millones de dólares como parte de su acuerdo inicial y después dejó de cooperar. Después se fue a Venezuela. Después volvió a trabajar para Maduro. Después aceptó ser ministro del mismo gobierno contra el que había dado información.
Eso crea un problema para la fiscalía. Porque si Sa ya cooperó una vez y después traicionó esa cooperación, la credibilidad de su testimonio está comprometida. Los abogados de Maduro y Silia van a argumentar que Sa dice lo que sea necesario para salvar su pellejo, que mintió a la DEA en 2018, que mintió a Maduro después y que ahora está mintiendo de nuevo a la fiscalía.
Van a pintarlo como un profesional de la mentira, un hombre sin lealtades, un oportunista que cambia de bando según le convenga. Es un argumento fuerte. Y la fiscalía lo sabe. Por eso no van a depender solo de la palabra de SAF. Van a necesitar corroboración. documentos, transferencias bancarias, registros corporativos, testimonios de otros cooperantes, evidencia física que confirme lo que SAP dice.
La buena noticia para la fiscalía es que probablemente tienen mucho de eso. Llevan años construyendo el caso contra Maduro. Tienen a Hugo Carvajal, él es jefe de inteligencia militar venezolano, que también está cooperando desde el mismo edificio donde Maduro duerme en Brooklyn. Tienen a exfuncionarios que ya fueron procesados y dieron información a cambio de sentencias reducidas.
Tienen registros financieros de bancos en múltiples países. Tienen la evidencia del caso de los narcosobrinos. Tienen todo lo que la CIA, la DEA y el FBI han acumulado durante años. SAP no sería la única pieza del rompecabezas, sería la pieza que completa la imagen, la pieza que conecta los puntos que ya existen, pero que no se podían unir sin alguien de adentro.
Ahora hablemos de los escenarios porque lo que pase con Sahab en las próximas semanas va a tener consecuencias enormes para el caso contra Maduro y Siria. Escenario uno, SAP coopera completamente. En este escenario, SAP se sienta con los fiscales del distrito sur de Florida y les cuenta todo. Nombres, fechas, lugares, cuentas, rutas, contactos.
les da acceso a documentos que tiene guardados, a registros que solo él puede interpretar, a conexiones que solo él puede explicar. A cambio, la fiscalía recomienda una reducción significativa de su sentencia. En lugar de 20 años, quizás reciba cinco o siete, quizás menos, dependiendo de lo valioso que sea su testimonio.
Si eso ocurre, el caso contra Maduro y Cilia en Nueva York se fortalece enormemente. Los fiscales del distrito sur de Nueva York, que manejan el caso de narcotráfico contra la pareja, recibirían un flujo de información nueva que les permitiría construir una narrativa más completa y más detallada de cómo funcionaba el aparato criminal del chavismo.
El jurado de Nueva York ya tendrá la evidencia de los narcosobrinos, el testimonio de Hugo Carvajal, los documentos financieros. Pero el testimonio de Saab añadiría una dimensión que ningún otro testigo puede ofrecer, la perspectiva del hombre que manejaba el dinero. Escenario dos. Sahab coopera parcialmente.
En este escenario, Sahab acepta hablar, pero solo sobre ciertos temas. Habla sobre el club, pero no sobre Irán. Habla sobre los chamos, pero no sobre Delky. Habla sobre las finanzas, pero no sobre el narcotráfico. Protege a algunas personas y sacrifica a otras. Este escenario es más probable que la cooperación total porque SAP tiene que calcular los riesgos.
Si revela todo, se convierte en objetivo de múltiples grupos. Los cárteles mexicanos, Esboya, los remanentes del chavismo, Irán. La lista de personas que querrían silenciarlo es larga. Una cooperación parcial reduce ese riesgo. Le da suficiente información a la fiscalía para obtener una reducción de sentencia, pero no tanta como para convertirse en el hombre más buscado del hemisferio. Escenario 3.
SAP pelea el caso. En este escenario, SAP se declara no culpable y lleva el caso a juicio. Sus abogados argumentan que el indulto de Baiden lo protege de estos nuevos cargos. Argumentan que la deportación fue ilegal. argumentan que las pruebas son insuficientes. Es una estrategia arriesgada. Los tribunales federales tienen una tasa de condena superior al 90% y la Fiscalía del Distrito Sur de Florida tiene fama de ser implacable, pero Saab ha demostrado antes que está dispuesto a pelear.
Peleó durante 16 meses en Cabo Verde. Peleó en la corte de Miami antes del indulto. Es un hombre que no se rinde fácilmente. El problema es que pelear significa quedarse en prisión durante años mientras el caso avanza. Sahab tiene 54 años. 20 años de prisión lo llevarían a los 74. No es una sentencia de muerte como lo sería para Maduro o Siria, pero tampoco es menor.
Escenario 4. Un acuerdo negociado fuera de la cooperación. En este escenario, SAV negocia un acuerdo de culpabilidad sin cooperar activamente contra Maduro. Se declara culpable de los cargos a cambio de una sentencia reducida, pero no testifica, no da nombres, no señala a nadie, simplemente acepta su castigo y espera que el tiempo pase.
Este escenario es el menos útil para la fiscalía, pero podría ser el más racional para SA si teme por su seguridad y la de su familia. Camilla Fabri, su esposa italiana, tiene dos hijas pequeñas. Si Saf coopera y se convierte en objetivo, toda su familia estaría en riesgo. Un acuerdo sin cooperación le permite cumplir una sentencia manejable sin poner en peligro a su familia.
La pregunta que todos se hacen es, ¿cuál escenario va a ocurrir? Y la respuesta honesta es que no lo sabemos, pero hay señales. El hecho de que Sahab ya cooperó con la DEA en 2018 sugiere que está dispuesto a hablar. El hecho de que fue traicionado por el régimen al que sirvió, deportado por la mujer que reemplazó a su jefe despojado de la nacionalidad que le dieron, sugiere que no tiene muchas razones para proteger a nadie.
El hecho de que enfrenta cargos graves sin la protección del indulto que Baiden le dio sugiere que necesita desesperadamente algo que ofrecer a la fiscalía. Y hay otro factor que casi nadie menciona. Sahab fue traicionado por Maduro antes de que Maduro fuera capturado. Cuando Maduro lo trajo de vuelta a Venezuela en 2023, lo trató como un héroe.
Pero dentro del régimen Saubera visto con desconfianza. Después de todo, había cooperado con la DEA, había entregado información, había confiscado , millones de dólares. Eso no se olvida. Y cuando Maduro lo nombró ministro, no fue necesariamente un premio. Fue una forma de mantenerlo cerca donde pudiera vigilarlo, porque Maduro sabía que Sahab sabía demasiado y un hombre que sabe demasiado es siempre una amenaza.
Ahora Sauro que está en una celda en Brooklyn. Y la pregunta no es si saa va a hablar, la pregunta es cuánto va a decir. Ahora vamos a hablar de algo que muy pocos han analizado, que significa la llegada de Saaba, a Miami para el caso que se está desarrollando en Nueva York contra Maduro y Silia Flores. Porque son dos casos diferentes, en dos tribunales diferentes, en dos ciudades diferentes, pero están conectados de una forma que podría cambiar todo.
En Nueva York, Maduro y Cilia enfrentan cargos en el distrito sur. El mismo tribunal que procesó al Chapo Guzmán, el mismo que condenó a los narcosobrinos de Siria, el mismo que ha desmantelado organizaciones criminales internacionales durante décadas. En Miami, SA enfrenta cargos en el distrito sur de Florida por lavado de dinero relacionado con el club y la venta ilegal de petróleo.
Son cargos diferentes, pero el hilo conductor es el mismo, la maquinaria criminal del chavismo. Y aquí viene lo importante. Si SAF coopera en Miami, la información que proporcione no se queda en Miami. Los fiscales de Florida pueden compartirla con los fiscales de Nueva York. Los testimonios, los documentos, las conexiones financieras que SAP revele sobre el club, sobre los chamos, sobre las finanzas personales de Maduro y Sidia, todo eso puede ser usado para fortalecer el caso de narcotráfico en Nueva York. Piensa en cómo funciona un
caso así. La fiscalía de Nueva York necesita demostrar que Maduro y Silia participaron activamente en una conspiración de narcotráfico. Necesitan mostrar que no solo sabían lo que pasaba, sino que lo dirigían, lo facilitaban, lo protegían. Necesitan conectar el dinero con las drogas. Necesitan mostrar que las ganancias del narcotráfico se mezclaban con las ganancias de la corrupción estatal en un solo sistema criminal.
Isa es la persona perfecta para hacer esa conexión porque él operaba en ambos mundos, manejaba el dinero del club y manejaba las finanzas del régimen. Si el dinero del narcotráfico pasaba por las mismas cuentas, por las mismas empresas fantasma, por los mismos testaferros que el dinero del club, SAP lo sabe. Y si testifica sobre eso, cierra el círculo.

Es como tener un contador que trabajó para Alcapone. Alcapone nunca fue condenado por asesinato ni por tráfico de alcohol. fue condenado por evasión fiscal porque el contador sabía a dónde iba el dinero y el dinero no miente. Saab es el contador de Maduro y el dinero que manejó cuenta una historia que la fiscalía está desesperada por escuchar.
Ahora volvamos al contexto más amplio porque la deportación de SAP no ocurrió en el vacío. ocurrió como parte de un acuerdo diplomático entre la administración Trump y el gobierno interino de Delkey Rodríguez, un acuerdo que incluía la liberación de todos los ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela el 31 de enero.
Un acuerdo que incluía promesas de cooperación petrólea, un acuerdo que incluía la entrega de SAF. Delky Rodríguez está haciendo exactamente lo que muchos predijeron. está vendiendo piezas del régimen que heredó a cambio de legitimidad internacional y supervivencia política. Maduro está en Brooklyn, Silia está en Brooklyn y ahora Saas tablero chavista entregadas una por una.
La pregunta que flota sobre todo esto es si delkis será la siguiente, porque ella también tiene secretos. Ella también participó en el régimen, ella también se benefició de la corrupción, pero por ahora es más útil como socia que como acusada. Trump necesita a alguien que mantenga la estabilidad en Venezuela.
Necesita acceso al petróleo venezolano. Necesita un socio que coopere. Y Delki está dispuesta a cooperar o al menos a aparentar que coopera. Pero volvamos a SAF porque hay una dimensión humana en esta historia que merece atención. Alex Sab tiene 54 años. Tiene dos hijas pequeñas con Camilla Fabri. La mayor tiene alrededor de 6 años, la menor tres.
Son niñas que apenas entienden lo que está pasando, que probablemente preguntan por su papá, que no entienden porque no puede volver a casa. Camilla Fabri fue removida de su puesto como viceministra de comunicaciones de Venezuela después de la captura de Maduro. Según algunos reportes, viajó a Rusia con las niñas. Según otros, está en Italia. Nadie sabe con certeza.
Lo que sí sabemos es que la justicia italiana ya la sentenció a más de un año de prisión por lavado de dinero. Así que si está en Italia tiene problemas. Si está en Rusia está fuera del alcance de cualquier tribunal occidental. Y si está en Venezuela, está a Merced del Rodríguez, que ya demostró lo que hace con los aliados de Maduro.
Saf, sentado en su celda en Miami tiene que pensar en todo eso. Tiene que calcular no solo que es mejor para él legalmente, sino que es mejor para sus hijas. Si coopera y se convierte en objetivo, ¿qué pasa con ellas? Si no coopera y recibe 20 años, ¿qué pasa con ellas? Si negocia un acuerdo intermedio, ¿puede garantizar su seguridad? Son preguntas imposibles y son las preguntas que definen lo que Alex SAV hará en las próximas semanas.
Ahora quiero hablar de algo que conecta todo lo que hemos discutido, el patrón. Porque si miras la historia de Alex Sa con suficiente distancia, ves un patrón que se repite una y otra vez, un patrón que explica no solo su caso, sino todo el funcionamiento del chavismo como sistema criminal. El patrón es simple.
SAAB empieza vendiendo llaveros, un negocio pequeño, legítimo, ordinario. Después descubre que puede hacer dinero más fácil aprovechando el sistema de control de cambios venezolano. Se mete en negocios con el gobierno, paga los sobornos necesarios, obtiene contratos, los contratos crecen, los sobornos crecen, la red de empresas fantasma crece y en algún momento cruza una línea invisible de la que ya no puede volver.
No cruza la línea de un día para otro, la cruza gradualmente. Primero es un sobreprecio menor en un contrato de construcción, después es un sobreprecio mayor en el club. Después es el lavado de cientos de millones a través de bancos internacionales. Después es el intermediario entre Venezuela e Irán para evir sanciones.
Después es el facilitador de envíos de armas. Cada paso parece lógico desde el anterior. Cada escalada parece razonable dentro del sistema en el que opera. Y antes de darse cuenta, el vendedor de llaveros de Barranquilla es el hombre más buscado del hemisferio. Ese mismo patrón se repite con cada funcionario del chavismo que ha terminado en un tribunal estadounidense.
Alejandro Andrade era guardaespaldas de Chávez. Terminó como tesorero nacional con una fortuna de 42 millones dólar, 17 caballos de competición y 35 relojes de lujo. Tareek Laisami era un político ambicioso. Terminó como vicepresidente acusado de desviar 23,000 millones de dólares. Los narcosobrinos de Siria eran jóvenes de familia conectada.
Terminaron coordinando envíos de 800 kg de cocaína usando el hangar presidencial. El sistema no corrompe a la gente de golpe. Lo hace gradualmente, paso a paso, soborno a soborno, contrato a contrato, hasta que ya no queda vuelta atrás. Y ahora ese sistema está siendo desmantelado pieza por pieza. Maduro en Brooklyn, Cilia en Brooklyn, Hugo Carvajal en Brooklyn cooperando con la fiscalía, Sahab en Miami enfrentando nuevos cargos.
Decenas de funcionarios prófugos en otros países, sabiendo que si Sahab habla, pueden ser los siguientes. La red de dominó más grande en la historia de la justicia latinoamericana está empezando a caer y SA es la ficha que puede tumbar todo lo demás. Ahora hablemos del futuro inmediato porque las próximas semanas van a ser cruciales.
Los fiscales del distrito sur de Florida tienen que decidir cómo manejar a SAF si ofrecen un acuerdo de cooperación formal con protección de testigos y reducción de sentencia o si lo presionan para que coopere sin protección. Tienen que coordinar con los fiscales de Nueva York que manejan el caso contra Maduro. Tienen que evaluar qué tan creíble es SA como testigo dado su historial de cooperación y posterior traición.
Tienen que determinar si la información que ofrece puede ser corroborada con otras evidencias. Los abogados de SAP tienen que aconsejar a su cliente sobre la mejor estrategia. Cooperar implica riesgos enormes de seguridad. No cooperar implica una sentencia potencialmente larga. Hay opciones intermedias y cada opción tiene consecuencias que van más allá de lo legal.
Maduro y Silia, en sus celdas en Brooklyn tienen que asimilar que el hombre que manejaba su dinero está ahora en manos de sus acusadores, que la persona que conoce cada detalle financiero de su imperio está a un acuerdo de cooperación de distancia de sentarse en un tribunal y señalarlos con el dedo. Y Delki Rodríguez en Miraflores tiene que calcular si la entrega de SA fue una movida inteligente o un error fatal.
Porque si Sahab habla sobre ella, si revela lo que sabe sobre la relación entre Delk y la administración Trump antes de la captura de Maduro, las consecuencias podrían ser impredecibles. Hay algo profundamente poético en toda esta historia. Un hombre que empezó vendiendo llaveros terminó manejando las llaves del reino más corrupto del hemisferio.
Y ahora, desde una celda en Miami, tiene la llave que puede abrir o cerrar el destino de un expresidente, una ex primera dama, una presidenta interina y decenas de funcionarios que todavía se creen intocables. Las llaves. Siempre fueron las llaves, pero más allá de la poesía hay realidad. Y la realidad es que el sistema judicial estadounidense va a hacer lo que siempre hace.
va a ofrecer un trato, va a pedir información a cambio de clemencia, va a usar a un criminal para atrapar a otros criminales. Es un sistema imperfecto, a veces injusto, a menudo transaccional, pero es un sistema que funciona. El Chapo fue condenado porque testigos cooperantes hablaron. García Luna fue condenado porque testigos cooperantes hablaron.
Los narcosobrinos fueron condenados porque la DEA los grabó. Y Maduro y Silia probablemente serán condenados porque la montaña de testigos cooperantes, incluyendo potencialmente a SAF, será demasiado alta para que cualquier jurado la ignore. Volvamos a la celda en Miami. Alex Sahab está ahí ahora mismo. Ha pasado exactamente una semana desde que compareció ante la jueza.
Sus abogados están evaluando opciones. Los fiscales están preparando su estrategia y el reloj corre. Cada día que pasa la presión sobre Sahaba aumenta. Cada día en esa celda le recuerda lo que perdió. Los apartamentos en Roma, la vida de lujo, el poder, el acceso, los aviones privados, las cenas en restaurantes de celebridades, las reuniones con presidentes.
Todo se fue, todo está fuera de su alcance y la única moneda que le queda para negociar su futuro es la información que tiene en la cabeza. La pregunta es si está dispuesto a gastarla. Si miramos los precedentes, la respuesta probablemente es sí. Más del 90% de los acusados federales terminan negociando.
La matemática es simple. Cooperar reduce años de prisión. No cooperar los aumenta. Y SAF, que ante todo es un hombre de negocios, un calculador, un tipo que siempre busca el mejor trato posible, probablemente va a hacer lo que ha hecho toda su vida, va a negociar. La diferencia es que esta vez no está negociando contratos de comida sobrepreciada, está negociando su libertad y el precio que tiene que pagar no es dinero, es lealtad.
La lealtad a un hombre que lo abrazó en Miraflores y lo llamó héroe. Un hombre que ahora está en una celda en Brooklyn sin poder hacer nada para protegerlo. Un hombre que probablemente nunca volverá a ser libre. Hay algo brutal en eso. Algo que trasciende la geopolítica y los tribunales y la diplomacia. Es la historia de la traición en cascada.
Delki traicionó a Maduro entregándolo a Estados Unidos. Maduro traicionó a su pueblo robándole todo. Y ahora Saf, si coopera, va a traicionar a todos los que alguna vez confiaron en él. Pero en el fondo SAP ya había traicionado antes. En 2018, cuando se convirtió en informante de la DEA mientras seguía trabajando para Maduro, ya había cruzado esa línea.
Ya había demostrado que cuando las cosas se ponen difíciles, Alex Sa elige a Alex Sa y las cosas están muy difíciles ahora. Así que esto es lo que sabemos hasta hoy, 25 de mayo de 2026. Alex SA está en custodia federal en Miami. Enfrenta cargos de conspiración para lavar instrumentos monetarios por un esquema que va desde 2015 hasta enero de 2026.
Los fiscales alegan que robó cientos de millones del programa Club y participó en la venta ilegal de miles de millones en petróleo venezolano. Su testimonio podría fortalecer el caso contra Maduro y Cilia en Nueva York. Podría revelar los detalles de la conexión Venezuela Irán. podría identificar a docenas de cómplices que aún no han sido acusados.
Podría mapear la ruta completa de los miles de millones que desaparecieron de las arcas venezolanas. Pero todavía no ha hablado, todavía está en esa celda calculando, evaluando, pesando las opciones. La fiscalía no ha anunciado su próxima audiencia, no ha revelado si hay negociaciones en curso. Todo está sucediendo detrás de puertas cerradas, en salas de reuniones entre abogados y fiscales, en conversaciones que nadie más puede escuchar.
Lo que sí sabemos es que la maquinaria legal está en movimiento. En Nueva York, el caso contra Maduro y Silia avanza hacia la audiencia del 17 de marzo. En Miami, el caso contra Sahab está en sus etapas iniciales. En Brooklyn, Hugo Carvajal sigue cooperando. En Venezuela, Delky Rodríguez sigue gobernando mientras el mundo se pregunta si fue ella quien abrió la puerta.
Todas estas piezas están convergiendo, todas están apuntando hacia el mismo lugar, hacia un juicio que va a definir no solo el destino de un puñado de personas, sino el mensaje que el mundo envía a quienes creen que pueden saquear naciones enteras sin consecuencias. Alex Sav, el vendedor de llaveros de Barranquilla, el hijo de un inmigrante libanés, el hombre que descubrió que era más fácil robar que trabajar, el operador que movía miles de millones mientras millones de venezolanos pasaban hambre.
Ahora está sentado en una celda en Miami con la decisión más importante de su vida frente a él. Hablar o callar, cooperar o resistir, traicionar a Maduro o morir en prisión protegiendo sus secretos. Los fiscales están esperando, los abogados están negociando, el reloj está corriendo y Maduro en su celda en Brooklyn, a más de 3,000 km de distancia, sabe que el hombre que manejaba su dinero ahora puede ser el hombre que lo entierre.
Porque hay una verdad que todo líder corrupto aprende eventualmente. El testaferro siempre sabe demasiado y cuando el testaferro ya no tiene nada que perder, se convierte en la amenaza más peligrosa de todas. Alex SA ya no tiene nada que perder. Ya perdió el poder, la libertad, el estatus, la protección. Lo único que le queda es la información.
Y la información en un tribunal federal de Estados Unidos es la moneda más valiosa que existe. La pregunta no es si va a usar esa moneda. La pregunta es cuándo y cuando lo haga, las revelaciones van a sacudir no solo a Venezuela, sino a todo el sistema de corrupción y narcotráfico que conectó a Caracas con Teerán, con La Habana, con Moscú, con los cárteles mexicanos y con las redes de lavado de dinero de medio mundo.
Esa es la bomba que está sentada en una celda en Miami y el detonador está en las manos de un vendedor de llaveros. Así están las cosas hoy. Saab en Miami, Maduro en Brooklyn, Silia en Brooklyn, Carvajal cooperando, Delqui gobernando, Venezuela esperando y el mundo observando. La próxima audiencia de Maduro y Silia es el 17 de marzo.
El caso de Sahab en Miami está apenas comenzando y lo que pase en ambos tribunales en los próximos meses va a determinar si la justicia contra el chavismo es real o si es solo otro capítulo de un juego de poder donde nadie gana y todos pierden. Pero por primera vez en 27 años las fichas están cayendo y la ficha que acaba de caer en Miami puede ser la más importante de todas.
Suscríbete para no perderte lo que viene, porque cuando Alex Sa empiece a hablar, vas a querer estar aquí para escuchar cada palabra, cada nombre, cada número, cada secreto. Lo que ese hombre tiene guardado puede cambiar la historia de Venezuela para siempre. Y mientras tanto, en alguna celda de Miami, el vendedor de llaveros mira las paredes y piensa en todo lo que sabe, todo lo que hizo, todo lo que perdió y todo lo que puede decir.
Las llaves, siempre fueron las llaves. Gracias por llegar hasta aquí. M.