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Soraya Esfandiari: El Rey la Amaba… y la Rechazaron porque No Podía Parir

En la primavera de 1958, en una habitación del palacio de mármol de Teerán, el hombre más poderoso de Persia llora frente a una mujer de 25 años. No es un llanto contenido, no es un llanto diplomático, es el llanto de un hombre que sabe que va a hacer algo que no podrá deshacer nunca. Ella lo mira, no dice nada.

sabe que al día siguiente tiene que firmar el papel que la expulsa de su propia vida. sabe que esa noche es la última noche de los 7 años más extraños, más luminosos y más crueles que ha vivido. sabe que cuando salga de esa habitación al amanecer, el título de Emperatriz, el palacio, el país, los protocolos, las joyas, las recepciones, los viajes de estado, las cenas con presidentes, las miradas de admiración del mundo entero, todo eso va a quedar al otro lado de una puerta que ya no se vuelve a abrir.Y aún así, a la mañana siguiente, firma la devolvieron. Eso es lo que hicieron. Cómo se devuelve un objeto que no cumple su función. Como se devuelve un vestido que no quedó bien en la prueba final. 7 años de amor real, documentado por todos los testigos que lo rodearon. y una firma, una mujer de 25 años que tuvo que empezar de cero en un mundo que ya no tenía lugar para ella.

El nombre de esa mujer es Soraya Exfandiari Bactiari. Y lo que le hicieron y sobre todo lo que ella hizo después de que se lo hicieran. Es una de esas historias que la versión oficial de los libros prefiere contar en cuatro líneas y pasar a otra cosa. En los próximos 60 minutos vas a descubrir siete cosas sobre Soraya que la historia oficial ha preferido enterrar.

Vas a descubrir que ella no era la candidata favorita de la corte de Teerán. era la candidata personal del Sha, elegida contra el criterio de sus propios consejeros. Y eso desde el primer día la marcó como un problema dentro del palacio. Vas a descubrir el detalle cristalizador de la ceremonia de su boda.

Ese detalle que ninguna de las miles de fotografías de aquel día puede mostrar y que, sin embargo, lo explica todo sobre la vida que vino después. Vas a descubrir que durante 5 años antes del divorcio hubo una batalla médica silenciosa que el Sha aprobó, financió y defendió frente a una corte que ya quería deshacerse de ella. Vas a descubrir cuál fue el único punto que el Sha exigió proteger en el acuerdo de divorcio, un punto enterrado en el documento legal que es lo más parecido a una disculpa que el sistema le permitió hacer.

Vas a descubrir cómo la prensa internacional convirtió su dolor en espectáculo durante 40 años y como ella sistemáticamente se negó a darles una sola declaración. Vas a descubrir cómo murió el Sha, el hombre que la repudió por no darle un heredero y cómo murió ella y vas a tener que decidir tú misma quién al final ganó esta historia.

Y vas a descubrir por último por qué las nuevas generaciones iraníes dos décadas después de su muerte han empezado a poner su rostro en pancartas y en redes sociales como símbolo de algo que va mucho más allá de un divorcio. Pero antes de que sigamos y te aviso que lo que viene es más oscuro, más íntimo y más injusto de lo que te imaginas, quiero pedirte una cosa muy concreta.

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22 de junio de 1932. Isfah, Irán, una de las ciudades más antiguas del mundo, con sus mezquitas azules, sus puentes de piedra sobre el río Sayanderud y sus jardines diseñados hace siglos para imitar el paraíso descrito en el Corán. En una casa de la familia Esfandiari Bactiari, una de las tribus más poderosas e independientes de toda Persia, nace una niña.

Le ponen Soraya, que en Persa significa pleyades, las siete hermanas estrella. Las siete hermanas. Recuerda este número. Siete. Va a perseguir a Soraya toda su vida. 7 años durará su matrimonio. Siete son las revelaciones que esta historia esconde. Siete son los días que tardará la corte en empezar a presionar al shapáneo. Su padre se llama Jalil Esfandiari.

Es príncipe bactiari. Eso en el Irán de los años 30 no es un título decorativo, es una posición real, con poder real, con tierras, con caballos, con hombres armados que responden a su familia desde hace siglos. Los bactiaris son la tribu que durante generaciones se enfrentó a los reyes de Persia y nunca terminó de doblar la rodilla.

Jalil es un hombre culto, viajado con educación europea y aquí está el primer detalle inusual. Educa a su hija como educaría a un hijo varón. Le enseña a montar a caballo, a leer a los poetas persas, pero también a discutir de política con los adultos. a no bajar la mirada cuando un hombre le dirige la palabra. Eso en el Irán de los años 30 es revolucionario y eso, sin saberlo nadie todavía, es lo que va a permitirle sobrevivir a lo que viene después.

Su madre se llama Eva Carl. Es alemana de Baden Baden, una ciudad balneario al borde de la selva negra. Khil la conoció durante uno de sus viajes a Europa. Eva es rubia, de ojos claros, una mujer que jamás imaginó terminar viviendo entre alfombras persas y servidumbre. Pero lo hizo. Y de aquella mezcla improbable, el príncipe Bactiari y la alemana de Baden Baden nació Soraya.

Y nacieron sobre todo los ojos. Los ojos de Soraya son verdes, verde claro, casi transparente, con betas doradas alrededor de la pupila, imposibles en un rostro persa, imposibles en los retratos de cualquier mujer iraní de la época. Esos ojos van a ser su rasgo más fotografiado, el motivo por el que el mundo entero la mira durante una década, el motivo por el que un emperador la elige sin haberla visto en persona solo en una fotografía.

Y también el motivo por el que enterán durante años las viejas damas de la corte murmuran que tiene los ojos de una extranjera, que no es del todo una de los nuestros, que en su sangre hay algo que no encaja, pero eso vendrá después. Por ahora, Soraya tiene 3 años, 5 años, 8 años y crece entre tres mundos que no terminan de tocarse.

Pasa temporadas largas en Isfá, en la casa familiar, donde las criadas le hablan en persa y le cuentan los cuentos de Shereesade antes de dormir. Pasa otras temporadas en Berlín, donde su madre la lleva a visitar a la familia Carl y allí habla alemán, come Strudel. y aprende a caminar sobre la nieve. Y cuando es un poco mayor, la mandan a un internado en Suiza, en Lausan, donde estudia con hijas de aristócratas europeas que apenas saben señalar Irán en un mapa.

Y luego a Londres, donde aprende inglés perfecto y descubre la literatura victoriana. Para cuando cumple 16 años, Soraya habla cuatro idiomas con fluidez total persa, alemán, francés, inglés. Y tiene esa extraña melancolía de las personas que pertenecen a varios sitios y a ninguno del todo. En Berlín la miran como a una persa.

En Isfá, las primas le dicen que tiene gestos europeos. En Lausan es la chica oriental con ojos verdes que nadie sabe muy bien cómo clasificar. Va a ser siempre extraña allí donde vaya. Incluso lo veremos en su propio palacio. Mientras tanto, a unos pocos kilómetros de la casa familiar de Isfaján, en Teerán, está pasando algo. Un hombre joven de 30 años acaba de divorciarse.

Se llama Mohamad Reza Paslavi. Es el sha de Irán, el emperador, el hombre más poderoso del país. subió al trono en 1941 con 22 años después de que los británicos y los soviéticos forzaran a su padre a abdicar durante la Segunda Guerra Mundial. Es un shauro, todavía no del todo consolidado en el poder.

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