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¿QUIÉN DICE LA VERDAD EN EL CASO METEPEC?

¿QUIÉN DICE LA VERDAD EN EL CASO METEPEC?

El miércoles 4 de junio de 2026 amaneció como cualquier otro día en Metepec, Estado de México. Un municipio que el presidente municipal, Fernando Gustavo Flores Fernández, ha promovido durante 4 años como modelo de innovación tecnológica y buen gobierno. Una vitrina opositora que brilla con luz propia en el Valle de Toluca.

 A las pocas horas de ese día, las cámaras de seguridad del club deportivo La Asunción registrarían una secuencia de imágenes que desmontaría, pieza a pieza, la narrativa cuidadosamente construida por el alcalde desde que tomó posesión del cargo el 1 de enero de 2022. Hay un principio elemental en el periodismo de investigación.

 Los datos no mienten. Los protagonistas sí. Lo que ocurrió dentro y fuera de ese club deportivo privado no es materia de interpretación política ni de afinidades partidistas. Es materia de hechos registrados, de imágenes verificadas, de testimonios con nombre y apellido, de documentos que preceden al incidente por años y que trazan con precisión quirúrgica el mapa de un poder que confunde lo privado con lo público, lo personal con lo institucional y la fuerza del cargo con la razón de la ley.

Fernando Gustavo Flores Fernández nació el 31 de agosto de 1973 en Metepec. Estudió en la Universidad UEM y construyó su trayectoria en el sector tecnológico mucho antes de tocar la puerta de la política. En 1996 fundó SIFO Technologies, empresa dedicada al desarrollo de software y soluciones para la administración pública.

Desde sus comienzos, el negocio nunca estuvo lejos del erario. En 1998, la empresa desarrolló uno de los primeros sistemas de recaudación de impuestos municipales en el país. En el año 2000 presentó Koscos multiservicios para la expedición de actas de nacimiento. En 2002 diseñó el primer cajero de actas de nacimiento en el extranjero en 2006.

 el primer simulador automatizado para licencias de conducir. Sus clientes principales eran, en todos los casos, gobiernos municipales y estatales. El empresario que vendía tecnología al sector público era el mismo hombre que años después ocuparía los escritorios de ese sector público. Esta dualidad tiene un registro paralelo que pocos medios han documentado con claridad.

 En 2014, Flores Fernández adquirió las franquicias de la Agencia de Noticias Cuadratín en cuatro estados del país: Estado de México, Querétaro, Quintana Row y Oaxaca. Cuadratín es una agencia de noticias con presencia en prácticamente todo el territorio nacional. El empresario tecnológico que proveía software a los ayuntamientos se convirtió también en propietario de medios de comunicación en los estados donde operaba comercialmente.

 Durante la pandemia de COVID-19 en 2020, CFO Technologies sumó a su catálogo respiradores no invasivos y cabinas sanitizantes de ozono. Un currículum que observado en su conjunto revela a un hombre con intereses simultáneos en los tres sectores que más se entrelazan en la política mexicana: la tecnología gubernamental, los medios de comunicación y el abastecimiento de insumos en emergencias públicas.

Ese perfil lo proyectó hacia la política. En las elecciones de 2021, Flores Fernández fue postulado a la presidencia municipal de Metepec por la coalición integrada por el partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática. Obtuvo el 57% de los votos.

 Asumió el cargo el pleno de enero de 2022. En los comicios de 2024, la coalición se repitió bajo el nombre Fuerza y Corazón por el Estado de México y Flores Fernández consiguió una mayoría ligeramente superior que le garantizó la reelección para el periodo constitucional 2025-2027. Su grupo político mantiene vínculos documentados con el senador Enrique Vargas del Villar, una de las figuras más influyentes del panismo en el Estado de México.

 En los años previos a su candidatura, el propio Flores Fernández apareció en Foros Empresariales junto a Vargas del Villar, donde era presentado formalmente como presidente del Club Deportivo La Asunción en Metepec. Ese detalle, que en otro contexto pasaría inadvertido, contiene la llave para entender lo que ocurrió el 4 de junio de 2026.

 Fernando Flores Fernández no era simplemente un socio del club La Asunción, era en los registros del propio club el presidente de su consejo de administración y lo había sido por años. Pero esa presidencia estaba en disputa y esa disputa tiene una historia que los accionistas del club relataron con documentos y fechas ante la prensa el 6 de junio de 2026, dos días después de los hechos.

 De acuerdo con los testimonios de los accionistas acompañados de su representación legal, la familia Flores Fernández comenzó a consolidar el control administrativo del club La Asunción entre 2003 y 2005. En 2011 impulsaron modificaciones al reglamento interno que obligaban a todos los socios a pagar cuotas de mantenimiento, independientemente de si utilizaban o no las instalaciones.

Muchos socios se negaron a pagar esas cuotas y según los accionistas inconformes, la respuesta fue la apropiación de sus acciones como forma de pago. Con el paso del tiempo y en particular a partir de la pandemia, los socios que se organizaron para exigir rendición de cuentas comenzaron a recibir llamadas intimidatorias.

Algunos denunciaron que les negaron el acceso al club a pesar de estar al corriente en sus obligaciones. Otros señalaron que sus negocios sufrieron afectaciones directas atribuibles, según dijeron, al uso del poder municipal de Metepec por parte de los Flores. En julio de 2020, mucho antes de que Flores Fernández fuera alcalde, los socios publicaron una carta abierta que circuló en medios locales.

 En ese documento denunciaron que durante 6 años no habían recibido información sobre el manejo de las cuotas ni sobre los estados financieros del club. señalaron directamente a Fernando Flores Fernández y a Mario Flores Martínez en calidad de comisario, como los responsables de negar esa rendición de cuentas.

 Ya desde entonces, según la carta, el propio Flores Fernández había retirado sin autorización lonas con las que los socios protestaban dentro de las instalaciones. Ese es el antecedente documentado que ninguna declaración pública del alcalde menciona. Para el momento del incidente del 4 de junio de 2026, la disputa había llegado a una etapa más aguda.

 Según los accionistas inconformes, el club estaba dividido en dos bandos dentro de la propia familia Flores. Por un lado, Luis Flores Huerta, hijo de Luis Enrique Flores Fernández, hermano del alcalde, quien fungía como presidente del Consejo de Administración y buscaba mantener el control.

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