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FERNANDO VALENZUELA: EL ASQUEROSO SECRETO QUE OCULTO SU FAMILIA POR 20 AÑOS

Era el origen exacto de algo que iba a marcarlo durante toda su vida adulta. La mano izquierda con la que Fernando levantaba los sacos de algodón a los 6 años era la misma mano con la que iba a lanzar el scrwball más temido del béisbol profesional mundial 10 años después. A los 12 años, en 1972, Fernando entró por primera vez a un equipo amateur de béisbol del municipio de Nabojoa.

El equipo se llamaba Los Mayos. Jugaba los domingos en el campo deportivo del pueblo, compuesto por 20 muchachos del rancho Echo Aquila y los rancheríos cercanos, sin uniforme oficial, con guantes de cuero remendado y bates prestados por las familias del barrio. Pero Fernando, según los testimonios que han ido apareciendo durante las últimas décadas, mostró desde el primer entrenamiento algo que ningún muchacho del Valle del Mayo había mostrado antes.

era zurdo natural, tenía las manos enormes, desproporcionadas para su edad y descargaba el brazo izquierdo con una rotación de muñeca que ningún entrenador del valle había visto. A los 14 años, en 1974, un casatalentos del Tepic en el estado de Nayarit escuchó hablar del muchacho de Hecho Joaquila en una conversación de cafetería.

Manejó las 9 horas de carretera entre Tepic y Nabojoa. Llegó al campo deportivo un domingo a las 11 de la mañana y se quedó parado detrás del catcher durante tres entradas completas, viendo lanzar al toro Valenzuela. Esa misma tarde el casatalentos firmó al muchacho de 14 años para los mayos de Nabojoa de la Liga Estatal.

Bolsa de fichaje 120 pesos. A los 15 años, Fernando ya jugaba en la Liga Mexicana del Pacífico. A los 16, en 1976, fue vendido por el equipo de Nabojoa a los Leones de Yucatán de la Liga Mexicana Profesional. A los 17, en 1977, debutó como piter profesional en la Liga Mexicana del Pacífico con los Cañeros de los Mochis y a los 18 en 1979, según los reportes históricos del béisbol mexicano, ocurrió el momento que iba a cambiar para siempre la vida del muchacho de Hechoquila.

Un casatalentos estadounidense, Mike Brito, contratado por la organización de los Dodgers de Los Ángeles, viajó al puerto de Guaimas en Sonora para ver lanzar al muchacho de 18 años durante un partido de invierno. Brito sacó la libreta de apuntes en la tercera entrada. tomó nota durante los siguientes seis innings completos y al terminar el partido esa misma noche llamó por teléfono al gerente general de los Dodgers de Los Ángeles al Campanis desde un teléfono público del puerto de Guaimas.

Le dijo a Campanis una sola frase que iba a entrar en la historia del béisbol profesional mundial. Le dijo, “Tengo al piter mexicano que va a llenar el Dodger Stadium durante los próximos 10 años.” Esa frase de Mike Brito pronunciada en un teléfono público del puerto de Guaimas, Sonora, en el verano del 1979, no era una promesa de casatalentos cualquiera, era una sentencia exacta, porque el muchacho dehuaquila, hijo de campesinos mayo, un décimo de 12 hermanos, que apenas había salido tres veces de su rancho en toda su vida, iba a convertirse durante los siguientes 22

meses en el pitcher más famoso del planeta entero y nadie del Valle del Mayo iba a estar preparado para lo que se le venía encima. El 27 de julio del 1979, la organización Dodgers firmó oficialmente el contrato profesional del muchacho de 18 años, Fernando Anguamea Valenzuela. Bolsa de fichaje $10,000. para una familia de campesinos mayo que ganaba con70avos por semana en los campos de algodón del Valle del Mayo.

Esa cifra representaba más dinero del que podían imaginar en cinco generaciones seguidas. María Soledad Anguamea. La madre lloró toda la noche al enterarse. Abelino Valenzuela, el padre no entendió bien la cifra cuando se la tradujeron del inglés al español al mayo. Pidió que se la repitieran tres veces y al confirmar la cantidad salió en silencio al patio trasero de la chosa.

Se sentó en el tronco donde habitualmente cortaba leña y se quedó mirando el cielo durante hora y media sin pronunciar una palabra. Fernando viajó al campo de entrenamiento de los Dodgers en Barrow Beach, Florida, el 15 de febrero del 1980. Llegó al aeropuerto de Miami con una sola maleta de cartón. Hablaba cero inglés, pesaba 112 kg, tenía 19 años recién cumplidos y en los siguientes 14 meses, según los testimonios documentados de personas del entorno Dodgers durante esa época, el muchacho de hecho Joaquila iba a pasar del anonimato total al fenómeno mediático

más grande que el béisbol profesional había vivido desde los años de Sandy Kofax, dos décadas antes. Lo que ocurrió entre el 15 de febrero del 80 y el 6 de abril del 81, según los reportes históricos del béisbol profesional, no se parecía a nada que ninguna organización deportiva mundial hubiera visto antes y no se ha vuelto a ver desde entonces.

Es la historia exacta de cómo un muchacho mayo de un rancho polvoroso de Sonora se convirtió en menos de 14 meses en el piter más famoso del mundo entero. Era lunes 6 de abril del 1981, Dodger Stadium de Los Ángeles, California. Día de apertura de la temporada nueva del béisbol profesional estadounidense. 50,511 personas en las gradas.

Pelea de la división oeste de la Liga Nacional contra los Astros de Houston como visitantes y un piter mexicano de 20 años recién cumplidos parado en el montículo mirando al catcher Mike Siocia con la pelota agarrada en la mano izquierda enorme. El primer lanzamiento del toro Valenzuela esa tarde fue un screwball que cruzó la zona de strike a 92 mill por el bateador de los astros, Terry Pool ni siquiera movió el bate.

Strike 1. El segundo lanzamiento fue otro Screwball, mismo recorrido, misma velocidad. Strike 2, el tercero, una recta exterior que el bateador siguió sin reacción. Strike 3. A las 2:22 de la tarde del lunes 6 de abril del 1981. En menos de 90 segundos seguidos arriba del montículo del Dodger Stadium, el muchacho mayo dejo ponchó al primer bateador de la temporada en tres lanzamientos.

El partido entero duró 2 horas y 18 minutos. Los Dodgers ganaron dos carreras a cero. El Toro Valenzuela lanzó los nueve innings completos, cinco ponches, cuatro hits permitidos, cero carreras anotadas. Esa noche del 6 de abril, según los reportes históricos del béisbol mexicano, más de 40 millones de personas en México escucharon o vieron el partido completo.

Fue la transmisión deportiva con más audiencia en la historia de la televisión mexicana hasta esa fecha. Y al día siguiente, según los archivos de la prensa estadounidense, el New York Times publicó en primera plana un artículo titulado Un mexicano paraliza los Ángeles. La Fernandomanía había empezado durante los siguientes 8 meses, entre abril y noviembre del 1981, el muchacho de Hechoquila iba a romper récords que ningún piter mexicano había roto antes y que ningún piter mexicano ha roto desde entonces.

Pero también iba a sembrar sin saberlo. Las primeras semillas de la traición más brutal que la organización Dodgers de Los Ángeles le iba a hacer 10 años después dentro del vestuario del campo de entrenamiento de Verov Beach, Florida. La temporada del 1981 del Toro Valenzuela quedó documentada como una de las cinco mejores actuaciones individuales de la historia del béisbol profesional mundial.

13 victorias y siete derrotas. efectividad de 2.48, 180 ponches en 192 entradas lanzadas ocho juegos completos, 11 blanqueadas, 252 personas pagaron entrada en el Dodger Stadium cada vez que él abría el partido como pitcher titular. Récord de asistencia para un piter latinoamericano. Récord de cobertura mediática para un atleta mexicano.

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