Y por último, Carlos Castaño Hill, el hombre que decidió exterminar por completo a las guerrillas, pero que sin saberlo se convertiría en el fundador del grupo paramilitar más poderoso de Colombia. Estos tres hombres son conocidos por ser los responsables de protagonizar el periodo más sangriento y violento en la historia de Colombia.
Pero me creerías si te digo que el verdadero hombre más poderoso de Colombia no es ninguno de ellos tres, pero que aún así todos ellos están conectados a una misma persona, un nombre igual o mucho más poderosos que todos ellos. Hay un nombre en Colombia que que empieza por U. La U, no voy a decir más nada.
Ese nombre no se puede decir, parce. Yo no soy capaz de decir ese nombre e insultar esa persona aquí en vivo. Pues perro, prefiero decir María Sangrienta tres veces a las 3 de la mañana en mi casa solo. No les digo todo. Miren, lo más teso que yo sé son cosas de un expresidente colombiano que eso más adelante habrá que decirlo, pero por ahora no se puede porque es el hombre más poderoso de Colombia.
más poderoso que cualquier mafioso. Poderoso económicamente, económicamente, política de todo. El dueño de Colombia que bajo las sombras del lujo público ha movido cientos de hilos para monopolizar a todo un país entero. Y no importa si eres de derecha o eres de izquierda. Lo cierto es que todos los colombianos, sin importar el género, edad o posición política, saben el gran poder de este hombre. Así es.
Estamos hablando de Álvaro Uribe Vélez, mejor conocido como el innombrable o como la mayoría prefiere llamarlo, el dueño y hombre más poderoso de Colombia. Pero como este hombre más allá de ser un simple expresidente, logró dividir por completo a toda una nación, siendo conocido por unos como el Mesías, que trajo la paz a Colombia y señalado por otros como el genocida, que dejó una herida imborrable en la historia de este país.
[Música] Ojalá le mataran un hijo a usted para que usted supiera lo que duele. que duele la muerte de un hijo cuando un hijo es. Pero para entenderlo todo hay que saber quién es Álvaro Uribe. Álvaro Uribe Vélez nació el 4 de julio de 1952 en Medellín, Antioquia, hijo de Alberto Uribe Sierra y Laura Vélez. Su padre era un próspero ganadero de la región y su madre provenía de una familia tradicional.
Desde niño, Uribe estuvo rodeado de la élite antioqueña entre caballos de Paso Fino, Haciendas y un círculo social que lo acercaba a las familias más influyentes de la región. Y más adelante el bachillerato en el Liceo antioqueño de la Universidad de Antioquia. Luego se formó en derecho y ciencias políticas en la misma universidad para después continuar sus estudios en Harvard y Oford.
Eran apariencia la historia de un joven brillante, preparado y proveniente de una familia ejemplar. Aunque esta familia sonaba como una familia perfecta con grandes empresarios y personas ejemplares o o no dicen por ahí que hay cosas que simplemente nadie debería preguntar. Y en Colombia, nunca le preguntes a un colombiano de izquierda qué hacía Petro en Manta, Ecuador.
Y la otra, nunca le preguntes a un colombiano de derecha de dónde proviene la fortuna de la familia del clan Uribe Vélez. [Música] Alberto Uribe Sierra, padre de Álvaro Uribe, pasó de vivir en un arriendo en el barrio Laureles de Medellín a tener más de 20 haciendas en Antioquia y otros lugares de Colombia.
Aunque la versión pública más conocida dice que Alberto Uribeierra era un exitoso ganadero y empresario antioqueño, dedicado a la crianza de caballos finos y a la compra y administración de haciendas en Antioquia. Y aunque esta imagen del gran empresario ganadero es la que se ha mantenido como la verdadera durante muchos años, la realidad es mucho más oscura de lo que parece.
Luis Gonzal Uribe fue el primer hijo de don Alberto Uribe y hermano de Álvaro Uribe, un hombre que en la década de los 70s ya amasaba una gran fortuna multimillonaria. Pero aún y con todo esto, la familia Uribe no lo reconoció como parte de la familia. Y es más, si buscas información en Google sobre los hermanos de Albero Uribe, este hombre simplemente parece una falsa leyenda que nunca existió.
Pero, ¿por qué la familia Uribe sepultaría la existencia de este miembro de la familia? Pues la realidad es que Luis Gonzalo Uribe se trataba de un reconocido narcotraficante perteneciente al cartel de Medellín en la década de los 70, mejor conocido como alias el travieso. Fue dueño de fincas, caballos y grandes propiedades.
Su vida terminó de manera trágica en un accidente de avioneta que algunos aseguran fue un sabotaje. Lo cierto es que tras su muerte, Alberto Uribe Sierra, el padre de la familia Uribe, se quedó con toda la multimillonaria fortuna que había forjado su hijo. Así nació el imperio Uribe Vélez, un imperio que sin saberlo estaría marcado para siempre por netos con el narcotráfico y que terminaría ligado a su propia muerte años después.
Pero quizás nos estamos adelantando demasiado. Regresemos un poco en el tiempo. Los nexos del padre Oribe con el cartel de Medellín son un tema que no se puede ignorar. Su relación con la familia Ochoa fue conocida y dentro del cartel era podado como el pecoso, señalado como testaferro y rejoneador de caballos del mismo clan. No resulta extraño si se tiene en cuenta que don Fabio Choisa, padre y fundador del Imperio Choa, llegó a mencionar a Albert Uribe y a su hijo Álvaro en su libro Mi vida en el mundo de los caballos.
al servicio de la caballada colombiana en laía de don Alberto Uribe. En cuanto Álvaro Uribe en 1980 con apenas 28 años fue nombrado director de la Aeronáutica Civil de Colombia, cargo donde autorizó licencias de rutas aéreas y pistas privadas en un periodo particularmente delicado para el país, pues coincidía con el ascenso del narcotráfico y la expansión de la infraestructura aérea que muchas veces sería usada por organizaciones ilegales.
Decisiones que facilitarían directamente la movilidad de organizaciones criminales en aquel entonces. La experiodista Virginia Vallejo, también conocida como una de las parejas de Pablo Escobar, años después destacaría nuevamente la responsabilidad de Uribe en este hecho. Lo vi dos veces.
Una vez que Pablo nos presentó cuando era un muchacho jovencito, tenía 31 años, cares en mi nariz. Pablo Escobar le dice a usted que Álvaro Uribe en un momento trabajó para él. Eh, le les consiguió las licencias a todos los narcos para las pistas de aterrizaje, los aviones y los helicópteros. Suficiente. No solamente a Pablo, a todos ellos.
Todos ellos. para el narcotígrafo a la DEA insistentemente. Yo les rogaba y les suplicaba que me pusieran el polígrafo y no me hicieran repetir más y me decían que el polígrafo era para los chicos malos. Yo les decía, “Por favor, póngame un polígrafo y voy en vivo y en directo delante de las cámaras a las 7 de la noche en Colombia.
” Años después, la muerte de Alberto Uribe fue presentada públicamente como un intento de secuestro fallido de las FARC, pero para muchos se trató de un ajuste de cuentas. Incluso el gobierno de los Estados Unidos, basándose en inteligencia que le hicieron a los mal llamados colaboradores de la mafia, consideraba Alberto como un aliado del narcotráfico.
Para algunas personas, la verdadera explicación de su muerte no fue el secuestro, sino un asesinato producido por sus nexos con el narcotráfico o como famosamente se le conoce, un ajuste de cuentas, lo cual para el gobierno de los Estados Unidos no parecía una hipótesis muy alejada de la realidad destacando sus nexos con grupos ilegales.
Y aunque técnicamente con la muerte de Albert Uribe aparentemente los problemas que lo vinculaban con su vida privada desaparecerían, esto no estaba muy lejos de la realidad, ya que su nombre tomaría mucho más fuerza un año después de su muerte, específicamente 1984. Por este tiempo se completaba el operativo Tranquilandia, el cual se trataba de un complejo cocalero, también conocido como el laboratorio más grande de oro blanco del cartel de Medellín, donde se incautaron helicópteros y avionetas usados para el tráfico de superfacientes. Pero, ¿qué tiene que ver
el padre Durribe con todo esto? Pues el helicóptero incautado estaba vinculado a Alberto Uribe, lo que por aquella época generó dudas y ciertas controversias sobre la propiedad y posibles nexos. familiares con el narcotráfico. Y aunque muchos piensen que el poder de los Uribes se vería reflejado después de la presidencia de Álvaro Uribe, la realidad es que desde los 80 el gran poder de esta familia se reflejó con este hecho, un hecho que puso en evidencia la sombra del poder de los Uribe para tapar este escándalo en un contexto ligado al
crimen organizado. Y esto que menciono sería mucho más evidente un mes después de lo sucedido con Tranquilandia. Rodrigo Larabonilla era el ministro de justicia de Colombia en 1984 y quien a su vez fue el hombre que desenmascaró la verdad detrás de Pablo Escobar y fue uno de los hombres principales encargados de investigar y perseguir directamente a los grandes capos del cartel de Medellín, principalmente Pablo Escobar.
Pero en 1984, solo un mes después de lo sucedido con Tranquilandia, este sería asesinado por órdenes de Pablo Escobar. Y aunque se creía que únicamente el único beneficiado aquí con su muerte sería el cartel de Medellín. Y por una parte esto llegaba a ser cierto, ya que este fue quien desmanteló varios supuestos negocios legales, promovió la extradición y denunciaba abiertamente en los medios de comunicación la corrupción y conexiones de narcotraficantes con políticos y funcionarios.
Pero sobre todo fue uno de los responsables de lo sucedido con la desmantelación de Tranquilandia, donde a su vez fue el principal en exponer públicamente que la avioneta encontrada en este lugar se trataba de la propiedad del padre del clan Uribe. Y por todos estos hechos y por técnicamente hablar demasiado, habría sido silenciado.
Y la pregunta que nos hacemos todos aquí no es por qué Pablo Escobar lo mató, sino a quién le beneficiaba más su muerte. En 1982, el gobernador de Antioquia designa al Barurribe como alcalde de Medellín. Su gestión fue breve. Apenas unos meses después, el presidente Belisario Betancur lo retiró del cargo por diferencias administrativas.
Lejos de desanimarse, Uribe continuó su ascenso en la política local y nacional, siendo elegido concejal de Medellín en 1984 y 2 años después senador de la República. como senador en su primer periodo entre 1986 y 1990. Su habilidad con los debates comenzaba a destacarse por impulsar leyes en áreas como seguridad social, transporte y cooperativas.
aunque no todo esto era bueno en su vida, ya que su nombre comenzó a aparecer también en discusiones sobre posibles vínculos indirectos con sectores ganaderos y empresariales que tenían conexiones con paramilitares emergentes. Y esta parte es muy importante, ya que a este punto del video nos queda claro que el clan Uribe no es especialmente una familia muy pulcra o muy buena del todo.
Hemos visto como ciertos miembros de la familia han estado manchados por la maldad y el mundo ilegal, pero me creerías si te digo que esto solamente es la punta del iceberg, ya que la mayoría de los miembros de esta familia tendrían nexos con la mafia después. uno de los miembros más oscuros del clan Uribe. Se trataba de nada más y nada menos que de Santiago Uribe Vélez, hermano menor de Álvaro Uribe, acusado por la fiscalía de ser el fundador y uno de los líderes del grupo para militar Los 12 Apóstoles, un grupo que operó en el nordeste de
Antioquia en los años 90 y al que se le atribuye bajo su mando el asesinato de más de 500 personas. Incluso existían fotos como esta donde se encuentra con la familia Ochoa, quien para ese entonces ya se le atribuye a esta familia y a líderes del cartel de Medellín su responsabilidad y participación en el magnicidio de Rodrigo Larabonilla, el ministro que destapó toda la verdad sobre su padre y el cártel de Medellín.
Pero mucho antes del nacimiento de los dos apóstoles existió un grupo que cambiaría la historia de Colombia. En la década de los 70 e inicio de los 80, Colombia vio nacer a un grupo llamado Autodefensas campesinas ganaderas. Bananeros y esmeralderos de Córdoba, Urabá y Antioquia. Todas estas personas crearon por sí solos un ejército privado como respuesta y autodefensa contra las guerrillas, las cuales para ese tiempo ya venían secuestrando, extorsionando y despojando de sus tierras a todos estos campesinos. Y aunque este nuevo proyecto
de autodefensas, una tragedia hacia uno de los pioneros de este grupo, sería el detonante que cambiaría el rumbo de la historia de un país. En 1981 es secuestrado y posteriormente asesinado por la guerrilla de las FAR, Jesús Castaño Hill, dejando a tres hijos sumergidos en una sed de venganza y odio.
Y claro, no se trataba de simples personas, sino de los que serían en poco tiempo los fundadores del grupo paramilitar más poderoso y sanguinario de la historia de Colombia, también conocido como las Autodefensas Unidas de Colombia y sus tres líderes, tres hermanos que serían conocidos como los tres Caínes. Pero el principal de todos estos sería Carlos Castaño Hill.
Pero, ¿cómo llegó este grupo a convertirse en una de las organizaciones más poderosas y sobre todo qué conexión tuvo este grupo con el protagonista de este video? Pues regresando un poco más atrás en los inicios de este grupo, el cartel de Medellín y principalmente Rodrigo Gacha y Pablo Escobar verían a este grupo como un brazo armado, útil para cuidar sus rutas, fincas y laboratorios, pero sobre todo para combatir las guerrillas y despojarlas de sus lugares.
En pocas palabras, el cartel de Medellín financiaría esta organización como su nuevo brazo armado. Pero claro, los paisas no serían únicamente los responsables de incrementar el poder de este grupo, ya que por ese tiempo regresaría nuevamente una empresa muy conocida por ser la protagonista de una de las masacres más grandes y tristes en la historia de Colombia.
En 1928 en Séegal Magdalena, trabajadores de la United Fruit Company estaban en huelga exigiendo mejores condiciones laborales. La respuesta de la empresa estadounidense ante esta problemática fue presionar directamente al gobierno colombiano para que acabara toda esta huelga. La empresa alegaba que si no se restablecía el orden, Estados Unidos podría intervenir militarmente.
Algo que para ese entonces era algo muy real, porque el gobierno gringo solía mandar Marines a proteger, entre comillas, sus intereses de sus compañías bananeras en Centroamérica y el Caribe. Así que por aquel entonces el presidente Miguel Abadía Méndez enviaría tropas con la excusa de que había una supuesta amenaza comunista, lo que terminaría en una masacre que quedaría marcada para la historia de este país.
Y aunque el gobierno afirmó que las cifras no superaban más de los nueve muertos, la realidad es que testigos y escritores como Gabriel García Márquez, en 100 años de soledad, hablaron de una cifra que superaba los cientos e incluso miles de personas asesinadas ese día. Este hecho sería conocido como la masacre de las bananeras.
Regresando nuevamente al presente, esta compañía multinacional que para ese entonces ya no se llamaba la United Fruit Company, sino que la empresa ahora se llamaba Chiquita Brand, la multinacional, financió a grupos armados en el Urava para proteger sus operaciones de la guerrilla. Esos dineros, disfrazados de contribuciones de seguridad terminaron engordando las olas masivas de paramilitares que lideraba Carlos Castaño.
Era una conexión directa entre el capital extranjero y la guerra sucia. Pero, ¿qué tienen que ver estos personajes en la vida de Álvaro Uribe? Pues mientras los castaños levantaban su ejército, Álvaro Uribe escalaba en la política de Antioquia. Primero como director de la Aeronáutica Civil, luego como senador y en los 90 como gobernador de Antioquia.
Fue precisamente en su gobernación cuando nacieron las convivir, cooperativas de seguridad legalizadas que sirvieron de fachada a los paramilitares para operar con apoyo institucional. O sea, mientras Carlos Castaño consolidaba la Saus en los 90, Uribe les abrió una puerta legal, entre comillas, desde el estado.
Por esos mismos años, empresas bananeras del Urava, incluida Chiquita Brand, pusieron plata en campañas locales y regionales. Varios testimonios y publicaciones señalan que parte de esa red de apoyo empresarial llegó hasta la campaña de Álvaro Uribe Vélez, el hombre fuerte en Antioquia que prometía mano dura contra la guerrilla y claro, de paso protección para los intereses de esta multinacional.
En pocas palabras, Chiquita Bran actuó como un puente. Del banano, pasaba la plata a los paramilitares y los paramilitares usaban parte de esa red para blindar a los próximos políticos. Uribe era el candidato perfecto para esa alianza y nuevamente nos extraño de pensar, sabiendo que por este tiempo los discursos e ideología de mano dura de Uribe hacia las guerrillas cada vez estaba haciendo más ruido, lo que le convertía en pocos años en la cara del verdadero cambio en Colombia.
Pero bajo el lujo público, este discurso de tolerancia cero a contra las FAR y el LN hablaba de recuperar el orden bajo las sombras justificábalas convivir como si fueran campesinos defendiendo sus fincas. Pero en el fondo lo que estaba haciendo era abrirle la puerta legal al paramilitarismo bajo el argumento de defender al ciudadano del terrorismo.
En cuanto a escobar, el cartel de Medellín por aquel entonces estaba cayendo en picada con el magnicidio de Rodrigo Larabonilla, el atentado del avión Avianca en 1989 y el atentado hacia el DAS en 1989. También Escobar se convertiría en un problema para todo el sistema político y económico colombiano. Hechos que harían que los gringos pusieran los ojos y toda la presión internacional hacia Colombia, destacando a Pablo Escobar como el enemigo número uno del mundo.

Pero más allá del estado y todos los enemigos que tenía el cartel de Medellín, había otro que bajo las sombras del país estaba tomando cada vez más fuerza. hombres poderosos que no preferían usar la filosofía de la plata o plomo, sino la discreción y el silencio como su arma principal. Y este cartel era nada más y nada menos que el cartel de Cali, la organización criminal que por un tiempo llegaron a ser socios del cartel de Medellín.
Pero como les dije, las decisiones de Pablo y la guerra que estaba llevando a cabo con el estado haría que para el cartel de Cali y los paramilitares lo terminaran viendo como una amenaza para sus propios negocios. negocios que los Rodríguez o Rejuela llevaban años manejando discretamente fuera del ojo público. Pero la decisión que acabaría con el imperio de Escobar, pieza por pieza hasta derrumbarse por completo, fue en 1992, en la cárcel La Catedral, cuando mandó asesinar a sus socios Fernando Galeano y Gerardo Kiko Moncada,
acusándolos de robarle dinero. Ese acto fue visto como una traición dentro del propio cartel de Medellín, lo que encendería la furia también del cartel de Cali al asesinarle sus hombres. Y muchos de los narcos rodeaban a Escobar, incluso a los del cartel de Medellín, la mayoría se sentían inseguros con su paranoia, tomando en cuenta que tanto el estado, el cartel de Cali, la CIA y la DEA estaban tras él.
El gobierno de César Gaviria, que había tolerado la farsa de la catedral mientras Escobar mantenía cierto orden, no pudo seguir encubriendo la situación después de esas muertes. Desde ese momento, Escobar se quedaría completamente solo. Sus viejos aliados, los paramilitares, se alinearon con el cartel de Cali y junto conformaron el grupo conocido como los Pepes o perseguidos por Pablo Escobar, mientras el estado y la DEA ya le estaban respirando detrás de la nuca.
En pocas palabras, al matar a Galeano y Moncada, Escobar rompió el último hilo que lo mantenía conectado al mundo narco y político, el inicio del fin del patrón. El 2 de diciembre de 1993 muere el hombre que alguna vez fue considerado el hombre más poderoso del mundo. Aunque la muerte del tan conocido patrón del cartel de Medellín sigue siendo un misterio alrededor de quienes acabaron con él, lo cierto es que su muerte no frenó la violencia en el país, como se llegó a creer.
Al contrario, luego de este hecho, una ola de violencia y traiciones comenzaría a llegarles a todos los que alguna vez fueron sus verdugos. Tras la caída de Escobar, los Rodríguez Orrejuela jugaron una carta política. Ofrecieron colaborar con el Estado en la lucha contra la violencia del narcotráfico a cambio de beneficios judiciales, donde también estaban incluido su participación en la caída de Escobar.
Este supuesto acuerdo entrega parcial de sus fortunas y hasta protección para sus familias. Pero lo que ocurrió fue lo contrario. Mientras Kali confiaba en que tendría un pacto de sometimiento, el estado usó la información que entregaban para debilitarlos desde adentro, ya que de alguna manera los para ese entonces hombres más poderosos de Colombia no tomaron en cuenta que Escobar solo era una cortina de humo, pero cuando este desapareció todos los ojos serían puestos en ellos, lo que en poco tiempo daría fin a la cúpula del cártel de Cali. Sintiéndose engañados. Beneficios
que nunca llegaron y escándalos políticos como el Proceso 8000 ligados a ellos hicieron que en poco tiempo los cuatro líderes del cartel de Cali terminaran con dos de ellos muertos y los dos hermanos extraditados en los Estados Unidos. Mientras tanto, una parte del extinto cártel de Cali comenzaba a tomar más fuerza, el que sería en poco tiempo el temido cartel del norte del Valle, la nueva cara del cartel de Cali y el rostro de la violencia en Colombia.
Todos estos problemas que estaban sucediendo, incluyendo las traiciones por parte del gobierno con Escobar muerto y los Rodríguez Orejuela traditados, era cuestión de tiempo para que los choques internos en la SA AUC se dieran cuenta que los paramilitares eran los próximos en la lista. En 1994, cuando Álvaro Uribe fue gobernador de Antioquia, impulsó con fuerza las convivir una supuesta cooperativa de seguridad creadas bajo el discurso de campesinos organizados para colaborar con el ejército en la lucha contra la guerrilla, pero en la práctica se
convirtieron en un caballo de Troya para militar. Gracias a las licencias oficiales, las convivir recibieron permisos de portar armas de uso militar, radios de comunicación y equipos de inteligencia. Esa fachada de legalidad permitió a los jefes de las autodefensas como Carlos Castaño y otros narcos infiltrarse en su interior obteniendo ciertos beneficios como estatus de ciudadano protegido por el Estado, mientras ONGs y organismos internacionales denunciaban que realmente se trataban de paramilitares disfrazados. Uribe defendía que en
realidad se trataban de buenos ciudadanos armados contra el terrorismo. En el fondo, las convivir fueron la puerta de entrada del paramilitarismo en la institucionalidad. Y curiosamente, por ese tiempo el paramilitarismo cobraría mucho más fuerza y poder de lo que había tenido anteriormente. O, en otras palabras, habría llegado a su mejor o llamado de otra forma la violencia en su máximo esplendor.
El 22 de octubre de 1997, en el corregimiento del laro en Ituango, Antioquia, comenzó a escribirse uno de los capítulos más oscuros de la guerra, lo que para los campesinos parecía ser un movimiento extraño de hombres armados. En realidad se trataba de la llegada de más de cerca de 150 paramilitares que durante 4 días se adueñaron de todo el lugar.
Los habitantes vieron como aquellos hombres iban casa por casa, sacaban a la gente de sus viviendas, quemaban las choas, torturaban a quienes señalaban de ayudar a la guerrilla y finalmente y finalmente los ejecutaban frente a todos. El terror se apoderó de este pueblo. Más de una docena de muertos, decenas de familias desplazadas, centenas de cabezas de ganado robadas y un pueblo cubierto en cenizas.
¿Y dónde entra Uribe en todo esto? Como gobernador de Antioquia era el responsable de la seguridad de Ituango. Las advertencias de la masacre que se aproximaba habían llegado desde mucho antes. Jesús María Valle, defensor de los derechos humanos, había advertido en repetidas ocasiones que Itango estaba en la mira de los paramilitares y denunció que tanto el ejército como la gobernación no hacían nada por evitarlo.
1997 y quien ocupaba el cargo de gobernador era Álvaro Uribe Vélez, que pocos meses antes había sido señalado por Valle de Ignorar las denuncias y de permitir que los paras operaran con tranquilidad en la región. Valle pagó caro por sus advertencias. Fue asesinado el año siguiente, silenciado por la misma violencia que había denunciado.
En medio de la masacre del Laro hubo un detalle que con los años se convirtió en el mayor foco de sospecha. Varios testimonios de jefes paramilitares, entre ellos Salvatore Mancuso, aseguraron que mientras la población era masacrada, helicópteros oficiales, algunos presuntamente de la gobernación de Antioquia, sobrevolaban la zona.
La versión más polémica llegó a señalar que incluso el propio Uribe podría haber estado en uno de estos aviones observando desde el aire lo que sucedía en Tierra. Aunque nunca se comprobó judicialmente su presencia, la sola idea de que aeronaves oficiales acompañaran a los paramilitares mientras asesinaban a campesinos dejó para siempre una sombra tanto de sangre como de complicidad, un recuerdo más que haría tributo al color rojo de la bandera de Colombia.
Años después, en 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por la masacre del aro y otra en la granja ocurrida un año antes. La sentencia fue simplemente contundente. El Estado había fallado en proteger a los civiles y existían pruebas de connivencia entre la fuerza pública y los paramilitares.
En pocas palabras, o en pocas palabras se hicieron de la vista sorda. Era un fallo histórico que reconocía lo que las víctimas siempre habían dicho, que laro no fue una obra únicamente de los paramilitares, sino también de un aparato estatal que permitió, ignoró o incluso facilitó la matanza de este pueblo.
El nombre Durribe nunca fue condenado en firme por la justicia en relación al laro. Pero el hecho de haber sido gobernador en ese preciso momento, el de haber impulsado a los convivir, que terminaron siendo una fachada perfecta del paramilitarismo y de haber sido advertido por Valle y otros, lo dejó marcado políticamente como una figura que al menos permitió que las cosas ocurrieran.
Su defensa siempre fue la misma, que eran organizaciones legales, que no hubo colaboración con ilegales y que se trataba de una estrategia para armar a los campesinos contra la guerrilla. Sin embargo, los sobrevuelos, los silencios y las muertes siguen pesando como fantasma sobre su nombre. Por estas fechas, un famoso comediante comenzaría a ser el ojo público de todo un país, que mediante sus chistes logró hacer reír a casi todo un país.
Y digo casi porque hubieron otros personajes poderosos a los que no les hacía ni mínima gracia. Pero, ¿quién era este hombre y por qué se volvió demasiado relevante a mediados de los 90? Jaime Garsón fue un periodista, humorista y mediador de paz. En los 90 se convirtió en la conciencia crítica del país, burlándose del poder político de los militares y de los narcos y de los paramilitares, incluidos también con programas como Quad, el noticiero.
Desde 1992, Garson usó el humor como arma política. Sus personajes como Erberto de la Calle, el olador que entrevistaba políticos, Hoofredo, Cío Caspa, el ultraconservador que representaba la voz de las élites más reaccionarias, lograron poner frente al espejo a los sectores de poder que estaban acostumbrados al silencio de los medios tradicionales.
Garson incomodaba porque decía con risa lo que otros callaban con miedo. Denunció las alianzas oscuras entre militares, políticos, paramilitares y narcotraficantes. Pero más allá de la sátira, Garzón, a través de contactos con la guerrilla y buscaba como objetivo tratar de unir a un país que estaba partido en dos. Y claro, este roló enemistades con sectores de estado y de inteligencia militar, quienes lo acusaron falsamente de tener vínculos con la guerrilla, cuando lo único que hacía era salvar vidas y proponer una visión para un país más libre de
violencia. Garson resultaba incómodos en todos los frentes. Era humorista que ridiculizaba a los corruptos. y a los paramilitares y al mismo tiempo el ciudadano que demostraba que era posible dialogar en vez de matar. Pero todo esto cambiaría cuando Garzón, en pocas palabras, decidió hablar de más. En varias ocasiones, Jaime Garsón comenzaba a incluir a Uribe en muchos de sus chistes, chistes que reflejaban una realidad en forma de humor.
En un apartado territorio colonial, muchos criollos han sido desplazados por la guerra que allí se libra. Uno de ellos llegó a Medellín pidiendo justicia. Lo recibió el adelantado don Álvaro Uribe y Vélez. Ahí todos en las mismas. ¿Vos traes votos o problemas? Buenas, doctor. Yo soy uno de los desplazados de la violencia.
Ah, bueno. Pensé que era algo grave. El Dr. Álvaro Rive, el gobernador de Antioquia. No, él salió, sí, a conseguir más armas. ¿Será que sin arma no se puede convivir en este país? Qué orgullo, Paco, sentí al ver la revista esta semana que trae la tapa al pacifista y cooperativo, dignísimo gobernador de Antioquia, Dr.
Álvaro Uribe Vélez, un hombre de mano firme y pulso armado, líder que impulsa con su aplomado cooperativismo pacíficas autodefensas y él, iluminado en los soles de Faruk, ha dado en llamar convivir. Y aunque todo un país entero se reía con esto, la realidad oscura detrás de todo esto es que Jaime Garsón fue uno de los pocos en entender quién era realmente Uribe.
Pero por más que le mostrara la realidad a todo un país una y otra vez, el país nunca escuchó el verdadero mensaje detrás de cada chiste. Pero lo que sí entendió este país es que la crítica incómoda siempre será silenciada a punta de bala. Eh, eh, Álvaro Niéz, lo mejor. Álvaro, Álvaro, di es una lingor es peligrosísimo. Sí, sí.
Tú quiere, tú más quiere que le ofrezco sencillamente esto. Este es el símbolo de la corrupción, por eso es ro. Ah, eso está as Bueno, sencillamente. Además, haga como yo, comprometa el futuro. Y este doctor Álvaro Uribe Vélez ya no sabe si la guerra es para civiles o para militares. ¿Será que sin armas no se puede convivir en este país? A mí me gustaría que lo que yo digo ahora valga no solo para hoy, sino que valga para mañana, para un año, 2 años, 5 años, 10 años, no repetirlo, sino que lo que yo he dicho hoy valga para muchos
años. Paul McCarney dijo alguna vez, juro que no morí. No en esa frase tan histórica, juro que no morí. A mí me gustaría no morir. No morir en la historia. Dos sicarios silenciaron la risa y amordazaron la palabra. Jaime Garzón fue asesinado esta mañana. Muerta la inteligencia, acribillado el talento, masacrada la libertad.
Hoy de luto noticias RCN. Hoy no podemos decir buenas tardes. Nuestro amigo y colega Jaime Garzón fue vilmente asesinado esta madrugada cerca del recinto de Corferias en Bogotá. Jaime se murió sin saber cuánto lo quería Colombia. Nunca se imaginó lo profundo que habían marcado a nuestros corazones sus personajes, su humor inteligente y su compromiso por la paz.
Hoy enterramos a Jaime, pero qué fracaso el de sus asesinos. Mataron a un hombre y crearon un mito. Con el asesinato de Garzón silenciaron la risa y amordazaron la palabra. Acbillaron la genialidad y la inteligencia. a nuestro amigo y a nuestro compañero. Un sentido adiós. Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo. Nadie.
El popular humorista y comentarista colombiano Jaim Gón fue asesinado hoy peridos que le tirotaron en los 38 años recibir seis impactos. Muchos medios de comunicación tildaron el asesinato de Jaime Garsoon como una muestra de que la libre expresión en Colombia realmente parece estar más lejos de la realidad.
Aunque este crimen sería atribuido a Carlos Castaño, toda Colombia sabía muy en el fondo que este asesinato se trataba realmente de un crimen de estado, crimen que sería negado e ignorado por muchos años, que hasta incluso tuvieron que pasar más de 25 años, 25 años en pleno 2025 para que el Estado colombiano reconociera su responsabilidad en el asesinato de Jaime Garzón y llamarlo como lo que es un crimen de les humanidad.
Y en otra información, el gobierno colombiano reconoció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos su responsabilidad en el asesinato del periodista y humorista Jaime Garzón, la participación de agentes del Estado en el crimen y la inutilidad de la fiscalía que durante décadas mantuvo quieto el expediente respectivo. Pero, ¿qué tiene que ver Uribe en todo esto? Más allá de ser protagonista de muchos de los chistes de Carzón, el Departamento Administrativo de Seguridad, mejor conocido como el DAS, era en la década de los 90 la principal
agencia de inteligencia del Estado colombiano, una especie de CIA o FBI colombiana, la cual fue supuestamente creada para proteger el país del narcotráfico y el terrorismo, pero en la práctica se convirtieron en un brazo oscuro del poder. espionaje ilegal, alianzas con paramilitares, interceptaciones a opositores y periodistas y hasta participación directa en asesinatos era un organismo bajo el control directo de la presidencia, lo que hacía imposible que sus operaciones pasaran desapercibidas para el poder político. Oficialmente, el
crimen fue atribuido a Carlos Castaño, el jefe máximo de las AUC, declarándolo como objetivo militar, acusándolo de colaborar con la guerrilla. Pero todo el país sabía que en el fondo que aquello no era simplemente un asesinato común. Aquí es donde las piezas comienzan a encajar.
José Miguel Narvares, ideólogo cercano a Álvaro Uribe y quien fue subdirector del D, fue el que convenció a Castaño de que Garzón realmente era un enemigo. Emiro Rojas, director del CTI de la Fiscalía, nombrado en Antioquia durante la gobernación de Uribe, manipuló y desvió las investigaciones iniciales. Los sicarios ejecutores pertenecían a la banda La terraza del grupo gatillero al servicio del cartel de Medellín en los 80, su contratada por castaño.
Pero poco después, muchos de ellos fueron eliminados para borrar huellas bajo coordinación de Mario Jesús Castaño y hombres de confianza de la seguridad de Uribe y con borrar huellas, sí, efectivamente, me refiero a que los gatilleros y personas partícipes en el asesinato de garsón serían silenciadas también para borrar todo rastro del responsable de este crimen.
Y el trasfondo de todo esto estaba en el DAS, que no solo sabía de las amenazas contra Garzón, sino que lo vigilaban y lo estigmatizaban con informes que lo pintaban como colaborador de la guerrilla, preparando todo el terreno para justificar su muerte. Por eso, aunque todo el mundo apuntaba a Carlos Castaño, la sombra del estado estaba presente en cada ficha, desde Narváes como cerebro, el D como legitimador, Rojas como encubridor y un aparato político que veía Garson como una amenaza, sobre todo para figuras como
Álvaro Uribe, que se convirtió en uno de los blancos preferidos de sus burlas. Y así el crimen se consolidó como lo que hoy se reconoce oficialmente un crimen de estado y un crimen de les humanidad. ¿Qué onda, gente? ¿Cómo andan? Solamente quería pasar a saludarlos y decirles que este video va a estar dividido en dos partes.
Debido a la gran cantidad de información y pruebas de por medio, no creo que mi PC aguante tanto. Bueno, ignoren eso. Y aunque este video es algo distinto a los demás y posiblemente uno de los más oscuros del canal, y no digo el más oscuro porque en realidad falta la segunda parte.