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¡FILTRADO Y SIN CENSURA! El Último Audio del MENCHO Antes de su Caída: La Verdad Oculta de Tapalpa

lealtad comprada con dinero del narco es un hecho cotidiano y no una excepción. Pero lo que más importa entender sobre ese refugio no es dónde estaba. Lo que importa es lo que pasó dentro de él pocas horas antes del operativo, porque fue ahí, en ese refugio, con el cerco ya cerrándose, aunque él todavía no lo sabía con certeza, con la información comenzando a gotear hacia los equipos de inteligencia del gobierno.

Fue ahí donde el mencho tomó un radio, apretó el botón de transmisión y habló. Lo que me están escuchando son lo que yo escogí, güeyes. Los demás ya valieron madre. Ni para qué hablar de ellos. Esta noche van a llegar esos cabrones, güey. Ya tenemos el pitazo. Ya sé que vienen. Vienen los guachos, viene la  marina, viene la tira federal, güeyes.

Vienen todos esos hijos de su madre y aún así no nos pueden, güey. Chale que vengan. El que quiera brincar ahorita que se vaya, güey. Pero chin su madre, el que se vaya ya sabe lo que le cae. Yo no jalo con culeros. El plan Z ya se activó, güeyes. Ya tronó las tres plazas. Ya saben qué pedo. Si a mí me dan en la madre esta noche, güey, ustedes ya saben que sigue.

Chingada madre. El movimiento no para, güey. El movimiento nunca para Nel. Y ese  del Harfuch, gey, ese cabrón me la debe y se la voy a cobrar. Eso se lo juro por mi jefecita. Chingada madre. Escucharon esas palabras con atención porque cada una de ellas importa. Y hay una en particular que los analistas de seguridad identificaron de inmediato como la más significativa de todo el audio.

No es la mención a Harf, no es la activación del plan Z, no es siquiera la referencia a las tres plazas. Es esta. Ya tenemos el pitazo. Esas cuatro palabras lo cambian todo. Porque si el mencho ya sabía que venían, si alguien le había avisado con suficiente anticipación como para grabar ese audio y dar órdenes específicas, entonces el operativo de Tapalpa no fue una sorpresa para ninguno de los dos lados.

Fue un choque anunciado, un enfrentamiento que ambas partes, el gobierno y el CJNG, sabían que iba a ocurrir antes de que ocurriera. Lo que eso significa para entender las bajas que hubo esa noche. Lo que eso implica sobre la inteligencia filtrada en ambas direcciones. Lo que eso revela sobre las estructuras paralelas que operan dentro y fuera de las instituciones del Estado mexicano.

Es algo que vamos a desmenuzar en detalle a lo largo de este video. Pero antes de llegar ahí, necesitamos entender algo fundamental sobre el audio mismo, porque este audio no es tan simple como parece cuando se escucha por primera vez. Este audio tiene capas, tiene un código. Los expertos en inteligencia criminal que han trabajado con comunicaciones interceptadas de grupos del crimen organizado en México y en América Latina señalan que los líderes de estas organizaciones nunca hablan de manera directa cuando saben que pueden estar

siendo escuchados. desarrollan sistemas de lenguaje propio, referencias que solo tienen sentido para quienes están dentro de la estructura, palabras que en apariencia significan una cosa, pero que en el contexto del grupo significan otra completamente distinta. El plan Z ejemplo. Ese término no aparece en ningún glosario de inteligencia oficial.

No está documentado en ninguno de los reportes públicos que la Secretaría de Seguridad, la Fiscalía General de la República o la DEA han emitido sobre el CJNG. Y sin embargo, el mencho lo menciona con una naturalidad que solo tiene cuando todos los que escuchan saben exactamente de qué se está hablando. Los analistas que han estudiado la estructura operativa del CJNG sugieren al menos tres interpretaciones posibles para ese término.

La primera y más inmediata es la de un protocolo de resistencia armada, una instrucción preestablecida que indica a las células que operan en la zona que deben ponerse en posición de combate, reforzar las rutas de acceso al refugio y prepararse para un enfrentamiento de alta intensidad. Bajo esta interpretación, el plan Z es simplemente la orden de defender el territorio a cualquier costo.

La segunda interpretación es más sofisticada. y más perturbadora. Se trata de un protocolo de continuidad operativa, instrucciones específicas para que la organización siga funcionando con normalidad en caso de que el líder caiga, sea capturado o quede fuera de comunicación. Una especie de testamento criminal que garantiza que el negocio, como dice el propio Mencho en el audio, nunca para.

Bajo esta interpretación, el plan Z no es una orden de combate, sino una transferencia de poder encubierta. La designación hecha en términos que solo los involucrados pueden decifrar de quién manda cuando el que manda ya no puede mandar. Y la tercera interpretación es la que los analistas mencionan con más cuidado, con más reservas y con más insistencia en que es especulativa, aunque bien fundamentada.

El plan Z podría ser una lista, no una lista de instrucciones operativas, una lista de personas, personas que el CJNG considera responsables de su desmantelamiento, ya sea por ser agentes encubiertos, informantes, funcionarios corruptos que fallaron en su protección o rivales que aprovecharon el momento para entregar información al gobierno.

una lista de cuentas pendientes que se activaría en el momento en que el mencho cayera, una garantía de que su caída no quedaría sin consecuencias. Si esa tercera interpretación es correcta y hay elementos circunstanciales que sugieren que al menos en parte lo es, entonces el audio que estamos analizando no es solo la última orden de un capo acorralado.

Es una sentencia de muerte para personas que en este momento caminan por las calles de México sin saber que su nombre podría estar en esa lista. Pero aquí está lo que casi nadie se ha preguntado todavía. ¿Cómo llegó ese audio a manos de la inteligencia mexicana? El que me falle me lo quiebro yo mismo, güey. No mando a nadie.

Y eso ya lo saben todos. Chingada madre. En mi gente no hay brincos, güey. No puede haberlos, Nel. Porque el que se pase para el otro lado, güey, ya se firmó su  de función. Ching su madre. Aquí no más los que jalan al 100, güey. Los que están al alba, los demás que se vayan a la  gey. No hay traidores en mi gente.

Eso dijo el mencho horas antes de que el operativo que terminaría con su vida comenzara. Y sin embargo, el mencho lleva más de dos décadas construyendo lo que los especialistas en crimen organizado describen como una de las estructuras de seguridad interna más sofisticadas que haya tenido cualquier cártel mexicano en su historia.

Un sistema de capas en el que cada célula solo conoce la información que necesita para operar sin acceso a los datos de las células que operan en paralelo, sin conocimiento del escalafón superior, sin posibilidad de entregar información completa aunque quisiera. Una arquitectura diseñada específicamente para sobrevivir a las filtraciones, porque asume que las filtraciones son inevitables y construye alrededor de ellas.

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