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Caen 8 policías de Veracruz: secuestraban y torturaban con la patrulla oficial

Caen 8 policías de Veracruz: secuestraban y torturaban con la patrulla oficial

al comandante de la policía municipal de Cuitlah fueron detenidos por fuerzas federales acusados de desaparición, secuestro agravado y tortura. De acuerdo con la Fiscalía General de la República, los hechos ocurrieron en julio del una patrulla tipo pickup de la Policía Estatal de Veracruz, torreta encendida, uniformes oficiales, un retén montado a media calle con conos y lámparas como cualquier revisión de rutina.

 Eso es lo que vieron las víctimas en julio de 2023 afuera deuna tienda de conveniencia dentro de una gasolinera de la colonia CPE Animasen Zalapa. Bajaron la velocidad, confiaron y esa confianza les costó unanoche entera de golpes y tortura en manos de los mismos hombres que cobraban un sueldo por protegerlos.

 Hoy, casi 3 años después, esa patrulla regresa a escena. Pero esta vez no para detener a un ciudadano inocente. Esta vez los detenidos son ellos. Ocho policías, cinco municipios, un cuartel rodeado por fuerzas federales y una pregunta que va a incomodar a todo el estado de Veracruz. ¿Cuántos retenes de esos siguen operando esta noche? Viernes por la mañana, Cuartel San José, en pleno corazón de Salapa, la capital de Veracruz.

 elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la FGR, con apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional y en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, entran al cuartel y a sus alrededores con órdenes de apreciónsión firmadas por un juez federal. No vienen por delincuentes comunes, vienen por policías en activo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

 El operativo se extiende de manera simultánea a cinco municipios: Cuitláuak, Gilotepec, Zalapa, Eluerto de Veracruz y Naolinco de Victoria. Y el sábado 6 de junio de 2026, la Fiscalía General de la República confirma elsaldo final. No son seis, como se reportó en un inicio, son ocho. Sergio N. Jorge N. Jesús N. Aarón N.

Yadira N. Yael Nen Lino N. Conrado N. Ocho elementos de la Policía Estatal de Veracruz señalados por secuestro agravado y tortura. Y entre ellos, según la investigación federal,tres mandos operativos. Uno de ellos, reporta Milenio, es el actual comandante de la policía municipal de Quitlawak.

 No un policía raso, un comandante, un hombre que la mañana del operativo todavía daba órdenes, asignaba turnos y firmaba partes informativos en un municipio entero. Piensa en lo que eso significa. Mientras la FGR integraba en silencio una carpeta por secuestro y tortura, uno de los señalados no solo seguía libre, seguía mandando, seguía decidiendo qué calles se patrullaban y cuálesno en Quitlawak.

 Y nadie en toda la cadena de mando del Estado, lo apartó del cargo. Eso es lo que los noticieros te dijeron. Una nota de 90 segundos, ocho policías detenidos en Veracruz por secuestro y tortura. Lo que no te dijeron es que esos ocho uniformados, según la indagatoria federal citadapor Excelsior, no actuaban de forma aislada ni al azar.

 formaban parte de una red de secuestradores que operaba desde adentro de la propia corporación. Una red con método, con territorio, con horarios, una red que usaba lo más sagrado que tiene un estado, el uniforme, la patrulla y la autoridad para detenerte en la calle. Y lo que tampoco te dijeron es que varios de ellos venían de un cuerpo de élite que ya había sido disuelto precisamente por abusos.

 Quédate porque esta historia no es la historia de ocho manzanas podridas, es la historia de un huerto entero que nadiequiso revisar. Para entender cómo llegamos aquí, hay que regresar a julio de 2023. Salapa, colonias IP Ánimas, junto al fraccionamiento Lasnimas, una de las zonas de mayor movimiento de la capital veracruzana, una gasolinera, una tienda de conveniencia iluminada, de esas donde te detienes a comprar un café sin pensarlo dos veces, afuera varias personas y entonces aparece ella, la patrulla tipo pickupde la

policía estatal. De acuerdo con la carpeta de investigación de la FGR, los ocupantes de esa unidad oficial interceptan y detienen a las víctimas ahí mismo, afuera de la tienda. No hay orden de apreensón, no hay delito flagrante, hay uniformes, hay armas largas y hay una caja de pickup dondete suben sin que ningún testigo se atreva a marcar al 911.

 ¿Para qué si los que se la llevan son la policía? Según la investigación, las víctimas son privadas de su libertad. golpeadas y sometidas a actos de tortura durante su cautiverio y al día siguiente las liberan con vida. Escucha bien ese detalle porque es el que define todo este caso. Las liberan. Un secuestro exprés, rápido, quirúrgico, sin cuerpos, sin denuncia mediática, sin titulares.

Esa es la lógica fría del secuestro exprés con placa. Sila víctima aparece viva al día siguiente, no hay nota roja, no hay marcha, no hay presión, solo queda una persona aterrorizada que sabe perfectamente quién se la llevó y que sabe también que denunciar a la policía ante la policía es caminar de regreso a la boca del lobo.

 Por eso este tipo de redes pueden operar años enteros sin dejar rastro en las estadísticas. Las víctimas callan, los mandos miran hacia otro lado y la patrulla vuelve a salir cada noche, recién lavada al mismo turno de siempre. El crimen perfecto. Hasta que estas víctimas hicieron lo que casi nadiese atreve a hacer. Hablaron y no hablaron ante la autoridad estatal.

Su testimonio llegó a instancias federales, lejos del alcance de los uniformes que las habían subido a esa caja de pickup. Ese acto de valentía, ese expediente que empezó como la palabra de unas víctimas contra la palabra de una corporación entera es la semilla de todo lo que estás viendo hoy. Ojo con lo que viene, porque aquí está el dato que convierte este expediente en una bomba institucional.

 Excelta que entre los detenidos hay elementos de la extinta Fuerza Civil de Veracruz. ¿Te suena ese nombre? Fuerza Civil fue presentada en su momento como el grupo de élite de la policía veracruzana. Los mejor entrenados, los mejor equipados, la punta de lanza del estado y ese grupo de élite terminó desintegrado por los reiterados abusos que cometieron sus elementos.

 Pero atención, porque aquí viene la parte que nadie quiere contar. Cuando disolvieron Fuerza Civil, a esos elementos no los dieron de baja, no los investigaron uno por uno, no los depuraron, los reintegraron a las filas de la corporación estatal, les cambiaron el parche del hombro y los devolvieron a la calle con patrulla, con uniforme y con placa.

 El Estado recicló a sus propios señalados. Ese es el pecado original de este expediente, porque una depuración que no depura no es una reforma, es un cambio de logotipo. Los mismos hombres, los mismos vicios, las mismasmañas aprendidas en un cuerpo que ya había demostrado de lo que era capaz, ahora diluidos y repartidos dentro de la corporación estatal, donde resultaba todavía más difícil seguirles la pista.

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