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ADELA MICHA: Eligió al PODER y las Mujeres de México Pagaron el Precio

Dos días después, Adela Micha estaba haciendo casting y poco después estaba al aire. Si tú tienes más de 60 años hoy, quiero que te detengas un segundo en ese 1980. Acuérdate, era un México donde había dos canales que importaban, los dos de Televisa, donde una sola empresa decidía qué era noticia y qué no, donde el noticiero 24 horas era literalmente el único noticiero que veía la mayoría del país y donde Jacobo Sabludowski tenía línea directa con los pinos.

Ese era el mundo, ese era el escenario y ese fue el primer salón donde Adela Micha aprendió cómo se hacía periodismo en México. No era periodismo como lo entendía Walter Kronkite en Estados Unidos, donde el periodista enfrentaba al presidente, lo interrumpía, lo contradecía. Aquí era distinto.

 Aquí el periodismo televisivo se hacía con una lealtad implícita al poder. Se hacía a cambio de algo, pauta publicitaria, concesiones, acceso, cenas, información que les daban antes que a nadie. Y a cambio los periodistas estrella protegían al sistema que los hacía estrellas. Recuerda esa palabra, acceso. La vas a necesitar varias veces hoy.

Durante los primeros años, Adela aprendió las reglas. Conducía, producía, reporteaba, estuvo en Eco México junto al propio Sabludowski. Cubrió giras presidenciales, cubrió desastres, cubrió ceremonias. Cuando había un sismo, ahí estaba. Cuando había un cambio de gabinete, ahí estaba.

 Cuando había una entrevista con un mandatario, ahí estaba. Para 1999 ya había ganado el Premio Nacional de Periodismo Rosario Castellanos por su programa Cuidado mujeres trabajando. Para 2001 le habían entregado el laurel de oro. Estaba en el panel de tercer grado junto a Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola, Denise Merker, Ciro Gómez Leiva y Carlos Marín.

 Los seis periodistas más vistos del país sentados alrededor de una mesa para opinar sobre lo que pasaba en México. Y entre tanto fue casándose. Su primer matrimonio fue con Enrique Novi. Después se casó con Sergio Gotlip, productor de televisión. Con él tuvo dos hijos, Carlos y Terese. Carlos Gotlip Micha, su hijo, terminaría siendo aviador trabajando para la Secretaría de Gobernación.

 Un dato que años más tarde aparecería en columnas de investigación cuando hablaran de los contratos millonarios que algunos prestadores de servicios recibían de gobiernos del PRI. Pero todo eso en el momento parecía una vida normal de una mujer exitosa. Lo era. Era una vida exitosa y era el resultado natural de haber aprendido las reglas del juego desde los 17 años.

Y acá entra el primer nombre que quiero que guardes en tu memoria durante todo este video. Su nombre es Mauricio Castillo. Quizá nunca has oído hablar de él. Es un comunicador mexicano, productor, profesor universitario. Trabajó años en medios. En el 2017 entró a colaborar con Adela Micha en su nueva plataforma, La Saga.

Una vez que ella había salido de Televisa. Su trabajo era hacer videocolumnas de opinión. Le pagaban por opinar justamente. Castillo todavía no aparece en escena en este punto de la historia. Pero quiero que te quedes con su nombre, Mauricio Castillo, porque más adelante en este video va a entrar a contar algo que el público nunca terminó de digerir, algo que cuando él lo dijo en cámara años después dejó al descubierto cómo funcionaba en realidad la empresa de Adela Micha y porque su historia comparada con la de

la conferencia del Valle de Chalco [música] te va a enseñar dos cosas. La primera, que en este país hay periodistas a los que el sistema les paga 350,000 pesos por una hora. La segunda, que hay periodistas a los que ese mismo sistema, por una sola opinión incómoda sobre el presidente los deja sin trabajo y los dos pueden estar trabajando bajo el mismo techo.

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Dale al botón de suscripción. Eso es lo que mantiene viva esta conversación. Para entender bien el cheque del Valle de Chalco, hay que regresar un poco más atrás. A 2005-2006, al momento en que un gobernador del Estado de México, alto, peinado, joven, comenzó a aparecer en revistas, en portadas de ola, en plana entera de los principales diarios.

Enrique Peña Nieto se preparaba para ser presidente desde mucho antes de serlo. Y la operación detrás de esa preparación es la cosa más documentada del periodismo político mexicano reciente. En febrero de 2012, el periodista Alberto Tavira publicó un libro con la editorial Océano. Se llama Las mujeres de Peña Nieto.

En el primer capítulo de ese libro, una mujer llamada Jessica de la Madrid escribió de su puño y letra que ella había sido el enlace entre Televisa y Enrique Peña Nieto, que su empresa Radar Servicios Especializados había llevado la operación de imagen del entonces gobernador y que con él además había tenido un hijo.

Por las mismas fechas, en mayo de 2012, el periódico británico de Guardian publicó un reportaje firmado por Joe Tucman, donde se documentaba la relación operativa entre Televisa y la candidatura de Peña Nieto. En México, las revistas Proceso y Letras Libres llevaban años publicando lo mismo.

 El periodista Genaro Villamil había escrito un libro entero titulado Si yo fuera presidente, el reality show de Peña Nieto. La operación no era un secreto, era una operación pública. La televisora más grande del país estaba haciendo presidente al gobernador del Estado de México y lo hacía con todos sus recursos.

 noticieros que lo trataban con cariño, telenovelas con menciones favorables, presencia constante en programas de espectáculos. ¿Y qué papel jugaba Adela Micha en todo eso. Acá viene el dato. En septiembre de 2012, ya en plena campaña, Adela Michajó al estado de Veracruz para recibir un doctorado honoris causa por parte de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.

 una institución bastante criticada por entregar este tipo de títulos. Fue el 30 de septiembre, recuerda esa fecha. Lo que pasó ese día se documentó en periódicos, en redes y hasta en la propia cuenta de Twitter de la periodista. Un grupo de jóvenes simpatizantes del movimiento Yo soy 132, ese movimiento estudiantil que había nacido apenas meses antes en la Universidad Iberoamericana, en respuesta a la visita de Peña Nieto, le lanzaron huevos.

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