Dos días después, Adela Micha estaba haciendo casting y poco después estaba al aire. Si tú tienes más de 60 años hoy, quiero que te detengas un segundo en ese 1980. Acuérdate, era un México donde había dos canales que importaban, los dos de Televisa, donde una sola empresa decidía qué era noticia y qué no, donde el noticiero 24 horas era literalmente el único noticiero que veía la mayoría del país y donde Jacobo Sabludowski tenía línea directa con los pinos.
Ese era el mundo, ese era el escenario y ese fue el primer salón donde Adela Micha aprendió cómo se hacía periodismo en México. No era periodismo como lo entendía Walter Kronkite en Estados Unidos, donde el periodista enfrentaba al presidente, lo interrumpía, lo contradecía. Aquí era distinto.
Aquí el periodismo televisivo se hacía con una lealtad implícita al poder. Se hacía a cambio de algo, pauta publicitaria, concesiones, acceso, cenas, información que les daban antes que a nadie. Y a cambio los periodistas estrella protegían al sistema que los hacía estrellas. Recuerda esa palabra, acceso. La vas a necesitar varias veces hoy.
Durante los primeros años, Adela aprendió las reglas. Conducía, producía, reporteaba, estuvo en Eco México junto al propio Sabludowski. Cubrió giras presidenciales, cubrió desastres, cubrió ceremonias. Cuando había un sismo, ahí estaba. Cuando había un cambio de gabinete, ahí estaba.
Cuando había una entrevista con un mandatario, ahí estaba. Para 1999 ya había ganado el Premio Nacional de Periodismo Rosario Castellanos por su programa Cuidado mujeres trabajando. Para 2001 le habían entregado el laurel de oro. Estaba en el panel de tercer grado junto a Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola, Denise Merker, Ciro Gómez Leiva y Carlos Marín.
Los seis periodistas más vistos del país sentados alrededor de una mesa para opinar sobre lo que pasaba en México. Y entre tanto fue casándose. Su primer matrimonio fue con Enrique Novi. Después se casó con Sergio Gotlip, productor de televisión. Con él tuvo dos hijos, Carlos y Terese. Carlos Gotlip Micha, su hijo, terminaría siendo aviador trabajando para la Secretaría de Gobernación.
Un dato que años más tarde aparecería en columnas de investigación cuando hablaran de los contratos millonarios que algunos prestadores de servicios recibían de gobiernos del PRI. Pero todo eso en el momento parecía una vida normal de una mujer exitosa. Lo era. Era una vida exitosa y era el resultado natural de haber aprendido las reglas del juego desde los 17 años.
Y acá entra el primer nombre que quiero que guardes en tu memoria durante todo este video. Su nombre es Mauricio Castillo. Quizá nunca has oído hablar de él. Es un comunicador mexicano, productor, profesor universitario. Trabajó años en medios. En el 2017 entró a colaborar con Adela Micha en su nueva plataforma, La Saga.
Una vez que ella había salido de Televisa. Su trabajo era hacer videocolumnas de opinión. Le pagaban por opinar justamente. Castillo todavía no aparece en escena en este punto de la historia. Pero quiero que te quedes con su nombre, Mauricio Castillo, porque más adelante en este video va a entrar a contar algo que el público nunca terminó de digerir, algo que cuando él lo dijo en cámara años después dejó al descubierto cómo funcionaba en realidad la empresa de Adela Micha y porque su historia comparada con la de
la conferencia del Valle de Chalco [música] te va a enseñar dos cosas. La primera, que en este país hay periodistas a los que el sistema les paga 350,000 pesos por una hora. La segunda, que hay periodistas a los que ese mismo sistema, por una sola opinión incómoda sobre el presidente los deja sin trabajo y los dos pueden estar trabajando bajo el mismo techo.
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Dale al botón de suscripción. Eso es lo que mantiene viva esta conversación. Para entender bien el cheque del Valle de Chalco, hay que regresar un poco más atrás. A 2005-2006, al momento en que un gobernador del Estado de México, alto, peinado, joven, comenzó a aparecer en revistas, en portadas de ola, en plana entera de los principales diarios.
Enrique Peña Nieto se preparaba para ser presidente desde mucho antes de serlo. Y la operación detrás de esa preparación es la cosa más documentada del periodismo político mexicano reciente. En febrero de 2012, el periodista Alberto Tavira publicó un libro con la editorial Océano. Se llama Las mujeres de Peña Nieto.
En el primer capítulo de ese libro, una mujer llamada Jessica de la Madrid escribió de su puño y letra que ella había sido el enlace entre Televisa y Enrique Peña Nieto, que su empresa Radar Servicios Especializados había llevado la operación de imagen del entonces gobernador y que con él además había tenido un hijo.

Por las mismas fechas, en mayo de 2012, el periódico británico de Guardian publicó un reportaje firmado por Joe Tucman, donde se documentaba la relación operativa entre Televisa y la candidatura de Peña Nieto. En México, las revistas Proceso y Letras Libres llevaban años publicando lo mismo.
El periodista Genaro Villamil había escrito un libro entero titulado Si yo fuera presidente, el reality show de Peña Nieto. La operación no era un secreto, era una operación pública. La televisora más grande del país estaba haciendo presidente al gobernador del Estado de México y lo hacía con todos sus recursos.
noticieros que lo trataban con cariño, telenovelas con menciones favorables, presencia constante en programas de espectáculos. ¿Y qué papel jugaba Adela Micha en todo eso. Acá viene el dato. En septiembre de 2012, ya en plena campaña, Adela Michajó al estado de Veracruz para recibir un doctorado honoris causa por parte de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.
una institución bastante criticada por entregar este tipo de títulos. Fue el 30 de septiembre, recuerda esa fecha. Lo que pasó ese día se documentó en periódicos, en redes y hasta en la propia cuenta de Twitter de la periodista. Un grupo de jóvenes simpatizantes del movimiento Yo soy 132, ese movimiento estudiantil que había nacido apenas meses antes en la Universidad Iberoamericana, en respuesta a la visita de Peña Nieto, le lanzaron huevos.
Le gritaban que era cómplice, que Televisa y ella habían hecho presidente a un hombre que el país decían no había elegido. Adela respondió esa misma noche en redes sociales y respondió con una frase que ha sido citada cientos de veces desde entonces. Escribió textual en su cuenta de Twitter, gracias a todos en Veracruz.
Estuvo de huevos. La reacción es tuya. Una mujer recién agredida con huevos en un acto público, en lugar de denunciar la agresión o aclarar su posición, hizo un chiste con la palabra huevos. Eso es lo que escribió. Eso es lo que el país leyó. Y eso es lo que dejó claro esa misma noche, que la periodista no veía ninguna contradicción entre ser candidata a doctora Honoris Causa y haber cobrado 6 meses antes 350,000 pesos del Estado gobernado por el candidato que esos jóvenes estaban protestando.
Para ese punto faltaban exactamente dos meses para que Enrique Peña Nieto tomara posesión como presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Y faltaban 3 años para que Adela Michael como mandatario. Una entrevista en el corazón del régimen. Una entrevista que pasaría a la historia no por las preguntas que hizo, sino por las preguntas que decidió no hacer.
Pero antes de eso, antes de la entrevista en la residencia oficial, hay que terminar de entender cómo se construyó esa silla privilegiada en la que Adela se sentaría frente al presidente. Hay que entender lo que en México siempre se llamó en voz baja el chayote. Y hay que entender por qué Mauricio Castillo, ese nombre que te pedí que guardaras hace un rato, terminaría perdiéndolo todo solo por decir lo que pensaba sobre Peña Nieto en una transmisión que se vio menos de lo que se hubiera visto si la hubieran dejado
al aire. Pero lo que nadie sabía en ese momento era que el cheque del Valle de Chalco apenas era el inicio. Porque 8 años después, en plena pandemia, con su empresa endeudada y la nómina sin pagar, esa misma mujer iba a escribir desde su teléfono celular una frase que la haría caer del pedestal sin que ella se diera cuenta.
Y esa frase la guardó un líder político del PRI en su teléfono. Y dos años después, una gobernadora del sureste mexicano la iba a leer en cadena nacional. Para que entiendas cómo funcionaba el sistema en el que Adela Micha hizo carrera, tengo que explicarte una palabra que en México todos los periodistas conocen, pero casi nadie usa en público.
La palabra es chayote. Chayote en el argot periodístico mexicano es el sobre con dinero en efectivo que las oficinas de prensa de las dependencias gubernamentales repartían entre los reporteros que cubrían la fuente. Llegaba envuelto en periódico, llegaba en cajas de zapatos, llegaba como contrato de asesoría, llegaba como pago por una conferencia que duraba una hora, pero costaba lo que un trabajador del Valle de Chalco ganaba en 8 años.
El chayote no se llamaba así porque sí. El chayote es esa verdura que por fuera tiene espinas, pero por dentro es suave y dulce. Igual que el dinero del gobierno mexicano para los periodistas. Por fuera molestaba decirlo en voz alta, pero por dentro endulzaba la vida de quien lo recibía. Si tú creciste viendo televisión mexicana en los años 80 y 90, quizá te preguntaste alguna vez por qué los presidentes siempre se veían bien en las noticias.
Porque cuando había una protesta multitudinaria, en el noticiero salía como un grupo de inconformes. ¿Por qué cuando había una matanza en pantalla salía como un enfrentamiento? Esa fue la respuesta. Esa durante décadas. La pauta publicitaria del gobierno federal, la pauta de los gobiernos estatales y las conferencias pagadas eran los hilos invisibles que sostenían toda esa coreografía.
Y Adela Micha, que entró a Televisa en 1980 y se quedó 36 años, hizo carrera dentro de esa lógica. No fue la inventora del sistema, tampoco fue la única que se benefició de él. Fue una entre muchos. Pero como ella misma le contó al periódico El Universal en enero de 2025 fue invitada al panel original de tercer grado, ese programa donde los seis periodistas más influyentes del país opinaban en pantalla cada semana.
Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola, Denise Merker, Ciro Gómez Leiva, Carlos Marín y Adela Micha. Los seis nombres que más decisiones electorales han influido en este país en las últimas tres décadas, los seis que, según el columnista Luis Cárdenas de El Universal, vivieron y prosperaron en un sistema donde solo durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el gobierno federal le habría entregado a Televisa más de 9000 millones de pesos en pautas publicitarias.
9,000 millones. en 6 años, casi el doble de lo que la administración del panista Felipe Calderón le había entregado a la misma televisora en su propio sexenio. ¿Por qué te cuento esto? Porque acá viene la primera promesa que te hice al principio del video. Aquí viene lo primero que te prometí. Quiero que pienses por un momento en algo que quizá tú misma viviste.
Quizá tuviste un jefe, un patrón, un dueño de pequeña empresa, alguien que en su momento te pagó una cantidad de dinero que parecía mucho, una bonificación, un aguinaldo grande, un bono. Y al recibirlo tú pensaste, “Vaya qué generoso.” Pero con los años entendiste que ese dinero nunca fue regalado. el pago por tu silencio, por tu lealtad, por no preguntar lo que estabas viendo.
Si tú conoces esa sensación, este video te va a doler, porque lo que la revista Proceso publicó en 2012 sobre Adela Micha tiene exactamente esa forma. En el reportaje, Proceso documentó que en marzo de 2012, el gobierno del Estado de México, presidido entonces por Enrique Peña Nieto, le había pagado a Adela Micha la cantidad de 350,000 pesos por impartir una conferencia de una hora en el municipio del Valle de Chalco, Solidaridad.
Vamos a hacer los números juntos. 350,000 pesos. Dividido entre los 60 minutos de duración de esa conferencia da 58,83 pesos por minuto. 5833 pesos cada 60 segundos. En ese mismo marzo de 2012, el salario mínimo en el área metropolitana del Valle de México era de aproximadamente 62 pesos al día. Eso significa que Adela Micha en cada minuto de esa conferencia cobró lo que un trabajador con salario mínimo ganaba en 94 días.
Una hora de conferencia, 94 días, de alguien que vivía unas calles del salón donde ella estaba parada. ¿Y de qué hablaba esa conferencia? Lo más probable, según los formatos típicos de ese tipo de eventos pagados con dinero público en el Estado de México de esa época, es que hablara de comunicación, de liderazgo femenino, [música] de superación.
Es decir, hablaba a mujeres pobres de un municipio pobre sobre cómo superarse. Y mientras ellas escuchaban, ella cobraba lo que esas mismas mujeres no iban a ganar en toda su vida. El reportaje de proceso firmado y publicado nunca fue desmentido por la periodista, nunca apareció una rectificación, nunca apareció un derecho de réplica.
El pago, según el documento publicado, ocurrió. Y ocurrió cuando Peña Nieto estaba a tres meses de pedirle el voto a esas mismas señoras del Valle de Chalco para que lo hicieran presidente de la República. Acuérdate de la frase que te dije al principio, el acceso al poder cuesta y lo paga siempre alguien. En este caso lo pagó el herario del Estado de México, es decir, lo pagaste tú.
Si tú vives en el Estado de México, si tú pagaste impuestos ese año, una fracción de lo que tú aportaste terminó en el bolsillo de una periodista que después, durante la campaña, hablaría favorablemente del gobernador en pantalla nacional. Acuérdate de algo más. Te prometí cuatro revelaciones. Esta fue la primera. Faltan tres. Pero antes de seguir, déjame contarte qué pasó después de esa conferencia, porque la conferencia fue en marzo, Los Huevos en Veracruz en septiembre y para el primero de diciembre de 2012, Enrique Peña Nieto ya era presidente de la
República. Adela Micha siguió haciendo su trabajo en Televisa, siguió en tercer grado, siguió conduciendo en Canal 9. y siguió cubriendo al nuevo gobierno con el mismo tono cordial que había usado durante la campaña. Y entonces, casi 3 años después, llegó el día que cualquier periodista de Televisa hubiera matado por tener.
El 4 de septiembre de 2015, en el marco del tercer informe de gobierno de Peña Nieto, Adela Micha consiguió la entrevista oficial con el presidente para su programa La entrevista por Adela, transmitido por el canal 9 de Televisa, también conocido como Gala TV. Esa entrevista todavía está disponible, tú la puedes buscar.
Está en los archivos digitales de Noticieros Televisa. El título del video oficial es textual EPN. Es mi responsabilidad dar a la sociedad mexicana claridad. Ese título, ese título exacto que Televisa eligió para subir el video a su portal ya te dice cómo se construyó la entrevista. Adela Micha le preguntó al presidente cómo iba el país y el presidente respondió que [música] su responsabilidad era darle a México claridad.
Eso fue la entrevista. 3 años. Tres años en los que México había sido sacudido por una de las peores crisis de derechos humanos de su historia reciente. En septiembre de 2014, exactamente un año antes de esa entrevista, en el estado de Guerrero, 43 estudiantes normalistas de Ayotzsinapa habían desaparecido. Sus familias seguían buscándolos.
En enero de 2015, Felipe Cuevas, un activista, había hablado de la crisis de fosas clandestinas. El periodista Jesús Esquivel ya había documentado la fuga de Joaquín el Chapo Guzmán del penal del altiplano, ocurrida apenas 6 meses antes de la entrevista. La revista Proceso, semanal tras semanal, publicaba evidencia de la corrupción en la estafa maestra y de la Casa Blanca de las Lomas, propiedad de la esposa del presidente Angélica Rivera.
Todo eso estaba pasando. El país lo sabía, tú lo sabías. Y la pregunta que pasó a la historia es esta: ¿Cuántas de esas cosas le preguntó Adela Micha al presidente en esa entrevista de septiembre de 2015? La respuesta, si tú buscas la transcripción, te va a decepcionar. El tono general de la entrevista, según consta en los archivos de Televisa y en las crónicas que se publicaron en su momento, era cordial, era amable, era una conversación entre dos personas que parecían entenderse.
Y ese fue el punto. Por eso esa entrevista existe. Por eso Televisa eligió a Adela Micha y no a otro periodista. Porque entre los seis grandes del periodismo televisivo mexicano, Adela tenía la rara cualidad de poder hacer una entrevista presidencial sin que se sintiera como una entrevista presidencial. Se sentía como una charla y ese era el producto, eso era lo que el sistema premiaba, no al periodista que preguntaba lo difícil, al periodista que sabía cómo no preguntar lo difícil sin que pareciera complicidad.
Escúchame bien, porque esto es importante. Hay una diferencia profunda entre una conversación amable y un periodismo amable hacia el poder. La conversación amable la usamos todas con nuestros hijos, con nuestros vecinos, con nuestras amigas. Es lo normal en la vida cotidiana. El periodismo amable hacia el poder es otra cosa.
Es el periodismo que renuncia a su función. Porque el periodismo originalmente fue inventado para preguntarle al poder las cosas que el poder no quería que se preguntaran. Para preguntar dónde están los 43 normalistas de Ayots Sinapa. Para preguntar cuánto cuesta una Casa Blanca y de dónde salió ese dinero. Para preguntar por qué un capo del narcotráfico se fugó por segunda vez de un penal de máxima seguridad.
para preguntar qué pasa con las decenas de periodistas asesinados en este país sin que nadie pague? Esas preguntas no se hicieron en septiembre de 2015 y la persona que las debía hacer en ese momento era Adela Micha. Hay una mujer que sí señaló esto en una entrevista posterior. Su nombre es Ana de la Reguera, actriz mexicana, una mujer que paradójicamente fue entrevistada por la propia Adela Micha en la saga junto al periodista Carlos Loret de Mola algunos años después.
En esa conversación, Ana de la Reguera le dijo a Loretalizó. le dijo [música] textual, según consta en los videos publicados de esa charla. Andrés Manuel, por supuesto que ganó las elecciones de 2006. tuvo que ver mucho Televisa para que ganara Calderón y después con Peña con toda la campaña que se hizo desde antes.
Cuando Adela Micha le preguntó si en 2018 Televisa también había influido en el triunfo de López Obrador, Ana de la Reguera respondió que no, que en 2018 la televisora ya no había podido evitarlo. Esa frase dicha en su propio programa frente a su propia cámara era la admisión más cercana a una confesión que Adela Micha ha permitido jamás en su carrera.
Una invitada le dijo en su cara que la empresa donde ella trabajó 36 años había puesto presidentes y Adela no la contradijo. Cambió de tema. Si estas historias te importan, suscríbete. Aquí honramos a las periodistas que pagaron caro por decir la verdad. A las Carmen Aristegui que perdieron sus espacios por hacer una pregunta incómoda.
A los Mauricio Castillo que perdieron su trabajo por opinar libremente, a las víctimas que nadie defendió cuando hablar costaba la carrera. Dale al botón de suscribirte, que estas voces no se borren. Pero el escenario donde había hecho carrera estaba comenzando a cambiar. Para 2016, Televisa ya estaba en transformación. Las audiencias migraban a internet, los formatos se rompían, las viejas estructuras crujían.
Y en algún punto de ese 2016, después de 36 años en San Ángel, Televisa decidió no renovar el contrato de exclusividad de Adela Micha. Ella lo contó así en una entrevista posterior. Estaba a punto de viajar a la feria del libro de Guadalajara cuando se enteró. canceló el viaje, regresó a la ciudad de México y poco después confirmó lo que ya circulaba.
Sí, sí, es cierto y les agradezco a todos su cariño. A los 53 años, con 36 años de exclusividad en la televisora más poderosa del país, Adela Micha quedó fuera. La explicación oficial fue una reestructuración de la barra de noticias, pero el rumor que recorrió Reforma esos meses fue otro. Si tú quieres saber qué pasó realmente con la salida de Adela Micha de Televisa, tienes que entender una cosa.
Este país funciona con muchas verdades a la vez y todas son ciertas en parte. Algunos dijeron que ya no encajaba en la nueva era digital. Otros dijeron que su contrato simplemente expiró y otros más, columnistas como el ya mencionado Luis Cárdenas, sugirieron algo más incómodo. Cárdenas escribió en El Universal sobre las dinámicas internas de Televisa durante la administración del entonces presidente y sobre cómo algunos ejecutivos de la empresa habrían tomado decisiones difíciles en torno a varios comunicadores en función de sus
relaciones con los pinos y con las pautas publicitarias. Lo cierto es que Adela Micha salió y al salir hizo lo que pocas figuras de su generación se atrevieron a hacer. fundó su propia empresa, se llamó La Saga y la idea era hacer entrevistas largas, sin tijera en YouTube y Facebook, un formato que a esa altura parecía nuevo, valiente, hasta arriesgado.
Y aquí es donde empieza la segunda mitad de esta historia. Porque cuando una periodista que aprendió periodismo dentro del sistema de Televisa, dentro del sistema del chayote, dentro del sistema de la pauta publicitaria, se queda sin ese sistema, le toca buscar la manera de sostener su nueva empresa y le tocó hacerlo justo cuando llegaba la peor crisis económica que México viviría en décadas.
La pandemia. Espera porque lo que viene a continuación es de las cosas más difíciles de explicar de toda su carrera. Y es la segunda promesa que te hice al principio. La voy a cumplir. Pero antes necesitas saber a quién le estaba escribiendo a Dela Micha esos mensajes. Necesitas saber quién era el hombre al que le decía, “Amor mío y cuero.
” Y necesita saber por qué dos [música] años después una gobernadora del sureste mexicano leyó esos mensajes en cadena nacional como si fueran prueba de un crimen. El hombre al que Adela Micha le escribió esos mensajes se llama Alejandro Moreno Cárdenas, pero en México todos lo conocen por su apodo, Alito. Alito Moreno nació en San Francisco de Campeche, Campeche, el 25 de abril de 1975.
Fue gobernador de ese estado del 16 de septiembre de 2015 hasta junio de 2019, cuando solicitó licencia para asumir la dirigencia nacional del PRI. El 18 de agosto de 2019 fue electo presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional, el PRI, ese partido que durante 70 años gobernó México sin interrupción.
El partido del que también salió Enrique Peña Nieto. Alito y Adela se conocían desde hacía años. Eso lo sabía todo Reforma. Es lo que se hace en este país cuando trabajas en medios. Conoces a los políticos importantes, vas a sus eventos, los entrevistas, te hacen favores, les haces favores. Conocerse en sí mismo no era el problema.
El problema iba a aparecer en las conversaciones privadas que ambos tenían en sus teléfonos. Pero ese problema todavía no estallaba en 2020. Ese año todo el país estaba pensando en otra cosa. Ese año el mundo se detuvo. Marzo de 2020, llega la pandemia de COVID-19 a México. Se cierran escuelas, oficinas, restaurantes, cines, teatros. Se decreta el confinamiento y para una empresa nueva como la Saga, una empresa que vivía de eventos, de patrocinios, de invitados que iban a su estudio a grabar, la pandemia fue devastadora.
Adela Micha. tuvo que recortar personal, tuvo que pedir prestado, tuvo que hacer malabares para mantener el negocio a flote. Lo que ella no contó en ese momento fue cómo intentó conseguir el dinero. Lo que vino a contarse después fue gracias a una mujer que no parecía tener nada que ver en esta historia, una mujer del sureste mexicano que iba a romper la complicidad del periodismo y la política mexicana de una forma que nadie esperaba.
Su nombre es Laida Sansores San Román, política mexicana con más de cuatro décadas de trayectoria. En agosto de 2021 se convirtió en gobernadora de Campeche, postulada por Morena. El mismo estado que Alito Moreno había gobernado años antes. Laida Sansores tiene un programa semanal que se llama Martes del Jaguar.
Lo transmite todos los martes por la noche desde Campeche. En ese programa, durante 2022, comenzó a leer en vivo ante las cámaras conversaciones de WhatsApp filtradas. La gobernadora dijo varias veces que las conversaciones se las habían hecho llegar, que ella no las había hackeado, que solamente las estaba leyendo en público porque eran de interés público.
Algunas eran de Alito Moreno con otros dirigentes del PRI, otras eran con el senador Ricardo Monreal, otras con otros personajes. Y el 11 de octubre de 2022, en uno de esos martes del Jaguar, Laida Sansores anunció que iba a leer una conversación entre Alito Moreno y la periodista Adela Micha. Aquí viene lo segundo que te prometí.
Antes de leerte las palabras exactas, quiero que pienses en algo. Quizá tú nunca has estado en quiebra. Quizá nunca has tenido que pedir prestado para apagar la luz. O quizás sí, quizá hubo un mes hace años en que tuviste que llamar a un familiar, a una amiga, a un compadre y pedirle dinero.
Y recuerdas la vergüenza de hacer esa llamada. Recuerdas las palabras que escogiste, el tono, las pausas. ¿Recuerdas también lo difícil que fue mantener la dignidad mientras lo pedías? Si tú alguna vez has tenido que pedir dinero prestado para no quebrar, vas a entender lo que viene. Pero también vas a entender por qué lo que hizo Adela Micha cruzó una línea.
Porque la diferencia entre pedirle prestado a un familiar y pedirle dinero al presidente nacional del partido más antiguo de México, justo cuando ese partido está a meses de unas elecciones donde tu medio va a cubrirlas como neutral, no es una diferencia menor. La diferencia entre la dignidad y la transacción.
Las conversaciones queida Sansores leyó en Cadena Nacional, según el programa Martes del Jaguar, transmitido el 11 de octubre de 2022, son las siguientes. Quiero ser muy preciso con las palabras, porque las palabras importan en este caso. El 28 de junio de 2020, en plena pandemia, según las capturas presentadas por la gobernadora de Campeche, Adela Micha Alito Moreno por WhatsApp, “Alito, necesito que me apoyes.
Estoy tronando, mi gente, todos no podemos dejar que desaparezca esta plataforma. De verdad, se ha colocado súper. es de las únicas voces plurales. Y poco después en otro mensaje, “Ayúdame, no tengo para pagar nada.” Alito le respondió, “Deja veo cómo te ayudo.” En julio del mismo 2020, según las capturas, Adela escribió, “Hola, amor mío, ¿cómo estás?” Y Alito respondió, “Hola, princesa.
Detente un segundo. Vuelve a leer eso.” Una periodista, considerada hasta ese momento una de las grandes del país, le decía amor mío al presidente nacional de un partido político y el dirigente del partido le decía princesa. Mientras simultáneamente le pedía dinero para sostener su empresa. En otra captura, según el martes del Jaguar, Adela escribió, “Estás muy chistoso, estás contento [música] y gracias por el envío.
” Eh, la palabra clave de ese mensaje es envío. Envío significa transferencia, significa dinero. En otra, ayúdame que yo te ayudaré como siempre lo he hecho. Como siempre lo he hecho. Esas seis palabras valen un análisis completo porque presuponen una historia previa. Presuponen que entre Adela Micha y Alito Moreno había existido antes de la pandemia un intercambio de favores que ambos reconocían.
Ella le ayudaba a él y él ahora debía ayudarle a ella. El intercambio no es difícil de imaginar. Adela tenía un programa de entrevistas. Alito tenía un partido político que necesitaba presencia en medios. La fórmula la había usado el PRI durante décadas. Las conversaciones siguen. Llega abril de 2021, casi un año después. Alito ya no contesta.
Adela le escribe alito pelame. El priista la había dejado de leer y eso es lo que termina por dolerle más. Porque tras unos meses sin respuesta, después de los mensajes cordiales y los amor mío y los cuero, Adela escribe según las capturas: “Alito, buen día. ¿Ya me olvidaste?” “¿Ya me olvidaste?” Esa pregunta, esa pregunta es la pregunta de alguien que entiende que el favor no llegó, que el envío no se repitió, que el partido siguió adelante sin ella.
Tú y yo hemos visto esta historia mil veces, no siempre con políticos, a veces con un jefe que prometió un ascenso, a veces con un patrón que dijo que iba a dar una bonificación, a veces con un familiar que pidió un préstamo y luego dejó de contestar el teléfono. Es la misma estructura, la misma pregunta, el mismo silencio del otro lado.
Lo que es distinto en este caso es quién hacía la pregunta. Era una de las periodistas más influyentes de México, una de las seis estrellas del tercer grado, la mujer que había entrevistado a Peña Nieto en cadena nacional. La voz, según le decía Alito, de una de las únicas plataformas plurales del país. ¿Cómo respondió Adela Micha cuando Laida Sansores expuso las conversaciones esa noche? Lo hizo al día siguiente, el 12 de octubre de 2022 en su propio canal de YouTube en el espacio Me lo dijo Adela.
La transcripción de su respuesta está disponible públicamente y fue documentada por varios medios, entre ellos la propia revista Proceso y el portal Publimetro. Adela dijo textual, “No voy a abundar en una conversación que evidentemente está truqueada, porque esa foto no solo nunca la he tenido en mi perfil de WhatsApp, sino que fue tomada el 6 de abril de 2021.
Es decir, su defensa fue que la foto de perfil que aparecía en las capturas no correspondía a la fecha de los mensajes, que las capturas, por tanto, estaban manipuladas, que se trataba de una venganza personal de Laida Sansores contra ella, porque según Adela, ella había criticado a la gobernadora en editoriales previas.
Lo curioso de esa defensa es lo que no negó. No negó haberle escrito a Alito, no negó conocerlo. No negó haberle pedido dinero en algún momento. Lo que negó fue la autenticidad de esa captura en particular por el detalle de la foto de perfil. Y ahí está el problema. Cuando una de las dos partes de una conversación filtrada se defiende cuestionando un detalle técnico de la captura, pero no rebate el fondo, lo que comunica es exactamente lo contrario de lo que pretende.
Comunica que el contenido es plausible, que la conversación pudo haber existido, aunque la imagen específica que se está mostrando no corresponda exactamente. Y Laida Sansores tampoco aflojó. En una entrevista posterior, la gobernadora dijo que tenía más material, que esto era solo lo que había decidido publicar, que Adela Micha podría haberle dado la razón en muchas otras cosas privadas que ella prefirió no exhibir.
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Esa que solo se cuenta cuando alguien se atreve a buscar las fuentes, leer los reportajes, comparar las fechas y armar el rompecabezas. Dale al botón rojo de suscribirte. Es gratis y es lo que mantiene esta voz viva. Volvamos al 12 de octubre de 2022. Ese día Adela Micha entró a su propio estudio, frente a su propia cámara.
en su propio espacio. Me lo dijo Adela y leyó una declaración preparada, una declaración cuidadosa, controlada, donde se defendía y atacaba a Laida Sansores. Pero esa mañana dentro de su empresa las cosas no estaban tan controladas. Sus colaboradores la veían distinta. Las redes servían. Hashtags con su nombre se viralizaron y por primera vez en 42 años de carrera, Adela Micha, no la que cubría la noticia, la noticia misma.
En su declaración atacó a Laida Sansores diciendo que la gobernadora había revictimizado a mujeres del PRI al revelar que Alito Moreno tenía fotos íntimas de diputadas. Adela aprovechó para presentarse a sí misma como feminista. dijo textual, “Yo te recuerdo que desde hace más de 20 años he sido feminista, defensora de las mujeres.
” Esa frase es clave porque la vamos a tener que comparar más adelante en este video con lo que la misma Adela Michaía con otras mujeres en años posteriores, con una madre argentina que recientemente había sido dejada por un cantante mexicano, con una joven de 21 años defendida por Adela en pantalla, con la pregunta de a quién se le permite enamorarse y a quién no.
Pero antes de llegar ahí hay un nombre que te pedí que guardaras hace mucho rato. Era el principio del video. Te lo recuerdo, Mauricio Castillo, porque Adela Micha podía decir en octubre de 2022 que era feminista y defensora de las mujeres, pero solo 5 años antes, en 2017, había despedido a un hombre por hacer su trabajo, por hacer exactamente lo que su contrato le pedía, por opinar.
Y la razón por la que lo despidió, [música] según el propio Mauricio Castillo le contó al periodista Miguel Díaz en cámara, tiene que ver con uno de los momentos más dolorosos de la historia reciente de este país. Tiene que ver con un sismo, con un terremoto, con un día en que miles de mexicanos murieron bajo escombros mientras el gobierno respondía con frases de cartulina.
Tiene que ver con el 19 de septiembre de 2017. Y con lo que Peña Nieto dijo, y con lo que Mauricio Castillo opinó sobre lo que Peña Nieto dijo y con lo que Adela Micha decidió hacer con esa opinión. 19 de septiembre de 2017. Hace pocos años, quizá tú estabas en tu casa viendo televisión cuando empezó a temblar.
Era un día con una coincidencia cruel. 32 años exactos del terremoto de 1985. Esa misma fecha en que la ciudad de México se había caído en pedazos cuando muchos de ustedes eran jóvenes. El 29 de septiembre también de 2017, ¿no? El 19. Y como ese día estaban haciéndose simulacros en todo el país por el aniversario del sismo del 85, mucha gente pensó al principio que la nueva sacudida era parte del simulacro.
No lo era, era de verdad. Magnitud 7.1 en la escala de Ricter. Epicentro entre Puebla y Morelos. Decenas de edificios colapsaron en la Ciudad de México y en zonas circundantes. Murieron 369 personas según las cifras oficiales finales, 228 solo en la capital y mucho más quedaron heridas, desaparecidas, sin casa.
Imágenes de niñas y niños rescatados de la escuela Enrique Repsamen del colegio Repsamen [música] le dieron la vuelta al mundo. Aunque después se supo que muchas de esas imágenes no eran lo que parecían, porque hubo manipulación mediática sobre una niña llamada Frida Sofía, que nunca existió, la realidad fue brutal.
Murieron 19 niños y siete adultos en esa escuela y miles de mexicanos salieron a las calles a remover escombros con sus propias manos. Quizá tú lo recuerdas. Las imágenes de los voluntarios formando cadenas humanas, las cubetas pasando de mano en mano, la gente improvisando centros de acopio en cada esquina. Tan grande fue la solidaridad de la ciudadanía que muchos mexicanos sintieron que ese momento, esa tragedia podría ser un punto de inflexión en el país.
¿Y dónde estaba el presidente? Enrique Peña Nieto apareció en los lugares afectados con una imagen que muchos juzgaron forzada, repartiendo cobijas, posando para fotos, dando declaraciones a medios. En medio de esa cobertura, el presidente publicó en sus redes sociales una mención sobre la donación de lonas y cobijas para los damnificados.
El mensaje en cualquier otro país, en cualquier otra circunstancia, podría haber pasado desapercibido. En México en septiembre de 2017 [música] no. Mauricio Castillo, ese colaborador de la saga que llevaba un año haciendo videocolumnas semanales en el programa de Adela Micha, decidió comentarlo en una de sus emisiones.
Eso era exactamente lo que su trabajo le pedía, opinar, comentar, poner sobre la mesa un punto de debate. Castillo lo contó después, ya fuera de la saga, en una entrevista con el comunicador Miguel Díaz en el programa Se lo dijo con Miguel Díaz, publicada en marzo de 2024. La transcripción y el video están disponibles públicamente.
Según el relato de Mauricio Castillo, en esos días posteriores al sismo, los colaboradores de la saga recibieron una indicación del programa. Cada uno tenía que opinar sobre las declaraciones del presidente. Era una rueda de opiniones, cada uno con su ángulo, su perspectiva, su voz. Aquí viene lo tercero que te prometí.
Detente conmigo un segundo porque esto es importante. Quizá tú en algún momento de tu vida laboral has estado en una situación parecida. Quizá te pidieron una opinión en el trabajo y la diste honestamente y luego te enteraste de que esa opinión, esa que te pidieron fue exactamente lo que se usó en tu contra para echarte.
Si tú conoces esa sensación, vas a entender lo que le pasó a Mauricio Castillo. Si tú alguna vez has sentido que tu jefe te traicionó después de pedirte algo que tú diste de buena fe, esta historia es la tuya. Mauricio Castillo hizo su videocolumna. En ella criticó las declaraciones del presidente Peña Nieto sobre la donación de lonas y cobijas.
Lo hizo en un tono respetuoso pero firme, un periodista cumpliendo su función. Después de eso, según su propio testimonio, dejó de tener contacto con la empresa. Lo despidieron poco tiempo después, sin explicación detallada, sin retroalimentación, sin despedida formal. Simplemente ya no le hablaron más. Castillo en la entrevista con Miguel Díaz fue cuidadoso.
No acusó directamente, dijo, según consta, en el video publicado. Aunque puede haber especulaciones sobre si a Adela no le gustó su crítica a Enrique Peña Nieto, él no sabe si la periodista se molestó por eso, pero está seguro de que su salida fue por esa videocolumna que hizo sobre las declaraciones del presidente.
Es decir, Mauricio Castillo varios años después sigue creyendo que lo despidieron por opinar críticamente sobre Peña Nieto. Y eso en una empresa que se vende como un espacio plural y libre, donde la propia Adela Micha le dijo a Alito Moreno en sus mensajes filtrados que la saga era de las únicas voces plurales, es una contradicción dolorosa.
¿De qué pluralidad estamos hablando? Si los colaboradores que critican al expresidente terminan en la calle, ¿de qué libertad estamos hablando si la línea editorial castiga la opinión que incomoda al amigo poderoso? Y hay algo más. Mauricio Castillo no fue el único caso. En marzo de 2024, otro colaborador, el periodista Daniel Casarín, también salió de la saga en medio de versiones públicas sobre desencuentros con la conductora.
El caso de Casarín se viralizó por días en redes sociales y en esos mismos días resurgió en redes otro video más antiguo, uno que la audiencia ya había olvidado. El video era de una entrevista que Adela Micha le había hecho al actor Arielch. Arielch, acuérdate de ese nombre también, actor de telenovelas como Mirada de Mujer, uno de los rostros más queridos de la televisión mexicana de los 90.
En esa entrevista que Adela Micha publicó en su programa Me lo dijo Adela, la periodista intentó cuestionar el manejo gubernamental de la pandemia. Hay que recordar el contexto. El presidente en ese momento ya no era Peña Nieto, era Andrés Manuel López Obrador, electo en julio de 2018 y en el cargo desde diciembre del mismo año.
Adela Micha, que había sido tan cuidadosa al entrevistar al PRI en años anteriores, ahora era crítica abierta del nuevo gobierno. Y en esa entrevista, Aritelch hizo algo que pocos invitados hacen. le respondió a la conductora con el mismo tipo de directa, “Alla” dijo, según el video publicado, “A mí sí me parece.
Yo quisiera ser Nueva Zelanda y tener una presidenta como la de Nueva Zelanda.” Aritelch, sin alterarse, le respondió, “Siempre hay boletos de avión para ir a Nueva Zelanda y te van a dar la vida muy fácilmente y hasta te van a dar trabajo y ser feliz. El detalle de esa respuesta es brutal, porque lo que el actor le estaba diciendo a la periodista en cámara era una versión sofisticada de si tanto te molesta este país, vete.
Es una frase incómoda. Y la dijo un invitado en su programa, en su propio canal de YouTube. Para algunos fue una réplica brillante al cuestionamiento. para otros fue una respuesta inapropiada de un actor a una periodista. Pero lo importante de ese momento no es quién tenía la razón. Lo importante es que Adela Micha no aplicaba el mismo rasero al gobierno de López Obrador que el que había aplicado al de Peña Nieto.
Con un presidente las preguntas eran amables, cordiales, casi domésticas. Con el otro eran cuestionamientos directos, comparaciones con Nueva Zelanda, dudas sobre el manejo y la diferencia entre ambos tonos no era casual, era ideológica y económica y de acceso. Acuérdate, el acceso al poder cuesta y lo paga siempre alguien.
Lo que estaba pasando sin que muchos se dieran cuenta, era que Adela Michar periodista dentro de un sistema de pacto con el poder priista. Durante 36 años en Televisa, su éxito había dependido de mantener ese pacto. Y cuando ese partido perdió la presidencia en 2018, ella misma se quedó sin ese pacto, sin pauta, sin acceso, sin posiciones en el escritorio donde antes había firmas y dinero.
Por eso los mensajes a Alito Moreno en 2020 tenían el tono de una mujer desesperada. ¿Por qué eran de una mujer desesperada? Porque su sistema económico, todo el andamiaje sobre el que había construido su vida y su empresa, se había caído cuando el PRI dejó el poder. Si tú alguna vez tuviste que buscar trabajo después de los 50 años, si alguna vez tuviste que reinventarte cuando ya creías que tu lugar estaba seguro, entiendes esta historia por dentro.
Sabes el miedo, sabes la urgencia, sabes lo que se siente cuando después de décadas de ser alguien, de repente nadie te devuelve las llamadas. Lo que Adela vivió lo viviste tú quizá también, pero hay una diferencia. Tú no podías llamar al presidente del partido más antiguo de México y pedirle que te ayudara porque tú lo habías ayudado antes.
Tú tuviste que apretarte el cinturón. buscar otra cosa, empezar de nuevo, sin atajos, sin amigos en cargos altos, sin sobres con dinero. Y eso, querida espectadora, es la diferencia profunda, no entre Adela Micha y tú, entre el sistema que la sostuvo y el sistema en el que vives tú. Hay otro detalle que quiero contarte antes de cerrar este bloque.
Tiene que ver con su vida personal y con cómo los lazos familiares se cruzaron con sus posiciones públicas. En enero de 2019, las autoridades mexicanas, según consta en notas publicadas por Animal Político, Milenio y Aristegui Noticias, anunciaron una investigación contra Elías Micha Saga, hermano de Adela. Elías Micha es un científico mexicano que durante años se desempeñó en distintos cargos en la función pública.
La carpeta de investigación lo acusaba de presunto desvío de recursos al haber creado supuestamente una empresa privada con fondos estatales. Los delitos imputados incluían peculado, uso ilícito de atribuciones, lavado de dinero y delincuencia organizada. Adela Micha en su momento defendió a su hermano públicamente.
Era lo natural. Cualquier hermana defiende a su sangre. Pero el caso de Elías Micha agregó otra capa a la pregunta que muchos enredes empezaban a hacerse en esos años. ¿Hasta qué punto los vínculos personales y familiares de la periodista influían en sus posiciones públicas sobre el gobierno entrante? Y luego había otro detalle.

Su hijo Carlos Gotlib Micha, fruto de su matrimonio con el productor de televisión, Sergio Gotlib, había aparecido en varias notas periodísticas como aviador trabajando para la Secretaría de Gobernación durante Administraciones priistas. Algunos columnistas, entre ellos los del portal especializado SDP Noticias, hicieron mención a contratos millonarios que distintas empresas asociadas con prestadores de servicios habían recibido de gobiernos del PRI.
Todo eso sumado dibujaba una red, un ecosistema, una mujer que durante décadas había sido la voz crítica o cómplice del poder, según conviniera, mientras a la vez tenía hermanos, hijos y empresas vinculadas a ese mismo poder. Hay un caso, además, que quiero mencionar antes de avanzar al último bloque. Tiene que ver con un terreno.
En el sur poniente de la Ciudad de México hay un bosque urbano enorme, el bosque de Chapultepec, uno de los pulmones de la capital, uno de los espacios verdes más grandes de Latinoamérica, parte del patrimonio de todos los mexicanos. En 2025, según notas publicadas por el Financiero, Infobae y otros medios, una disputa pública estalló alrededor de una propiedad de Adela Micha.
El abogado Elías Talavera, representante legal del bosque de Chapultepec, denunció que la propiedad de la conductora habría incorporado a su jardín privado aproximadamente 2,800 m² de superficie que serían parte del patrimonio público del bosque. Adela negó la acusación. dijo que tenía sus escrituras en orden, que había adquirido el inmueble 15 años atrás y que en 2010 había llegado a un acuerdo a través de un fideicomiso para cuidar esa área del bosque, porque según ella, antes de su llegada había personas en situación de calle ocupando el
espacio. Otra parte de la prensa, sin embargo, planteó dudas. El periodista Jorge Carvajal sostuvo que Adela era dueña solamente de 1800 m². no de los 2800 que ella aparentemente usaba. La disputa sigue abierta, pero el simbolismo no podía ser más elocuente. La mujer que había hecho carrera entrevistando al poder, la mujer cuya empresa había recibido pagos del Estado de México, la mujer que le pedía dinero al PRI en privado, ahora era acusada de tener un pedazo de un parque público en su jardín.
Y mientras todo esto pasaba, llegó agosto de 2025 y llegó la entrevista que cerraría el círculo, la entrevista que dejaría al descubierto en el caso más reciente, exactamente el mismo patrón que había marcado los 45 años anteriores de la carrera de Adela Micha. Antes de contarte qué pasó en agosto de 2025, dale al botón de suscribirte, porque lo que viene a continuación es la pieza que completa todo el rompecabezas.
Y porque acá en este canal no sueltas el rosario antes del último misterio. Si llegaste hasta aquí, mereces ver el cuadro completo. Suscríbete y comparte este video con tu hermana, con tu comadre, con esa amiga que también guarda recuerdos de los años de Televisa. Una entrevista a un cantante, una entrevista a un hombre joven, famoso, casado en secreto, polémico, un hombre llamado Cristian Nodal.
Y al hablar con él, Adela Micha defendería a una mujer de 21 años llamada Ángela Aguilar. y al defenderla dejaría a otra mujer del otro lado del escenario completamente sola, una mujer argentina, una madre, una madre que en ese momento criaba sola a una bebé de un año. Y al hacerlo, Adela Micha confirmaría que el patrón no había cambiado, que la lógica del el acceso al poder cuesta y lo paga siempre alguien seguía vigente.
Solo que ahora en lugar de un presidente era un cantante de regional mexicano. En lugar de una televisora era una dinastía musical. En lugar de un partido político era una familia con apellido. Pero la mecánica, la mecánica era la misma. Para entender la cuarta y última cosa que te prometí al inicio del video, necesito presentarte a tres personas.
La primera es Cristian Nodal. Cantante mexicano nacido en Caborca, Sonora, en 1999. Nieto de músicos. Empezó su carrera de manera profesional a los 16 años. Para sus veintitantos era una de las estrellas más grandes del regional mexicano, con éxitos como Adiós Amor de los besos que te di botella tras botella. La segunda es Julieta Emilia Casucheli, mejor conocida como Kasu, rapera, cantante y compositora argentina nacida en la provincia de Jujui en 1993, una de las figuras más importantes del trap latino.
En 2022 comenzó una relación pública con Nodal. El 14 de septiembre de 2023, Kasú dio a luz a la hija que tuvo con el cantante. Le pusieron inti, que en quechua significa sol. Y la tercera es Ángela Aguilar, hija del cantante Pepe Aguilar, nieta del icónico Antonio Aguilar y de Flor Silvestre. Nació en Los Ángeles, California en 2003.
Cantante mexicana, parte de la dinastía musical más respetada del regional mexicano. El nombre Aguilar en México es sagrado. Antonio Aguilar fue don Antonio. Flor Silvestre fue doña Flor. Sus hijos heredaron escenarios, palenques, jaripeos, fortuna y una marca registrada en el corazón del país. Si tú creciste viendo películas mexicanas de los 60, viste a Antonio Aguilar con su sombrero charro cabalgando en blanco y negro.
Si tú escuchaste boleros, escuchaste a Flor Silvestre. Esa familia es parte de tu sala. En mayo de 2024, después de casi dos años de relación, Casu y Cristian Nodal hicieron pública su separación. La fecha oficial del rompimiento, según anuncios públicos posteriores, fue el 8 de mayo de 2024. 10 días después, según notas posteriores que rastrearon la cronología, Nodal y Ángela Aguilar empezaron a salir juntos solo 10 días, después de casi 2 años de relación y de tener una bebé recién nacida, 10 días.
El 29 de mayo de 2024, según el propio Nodal lo contaría meses después, él y Ángela se casaron en Roma, Italia. boda secreta, sin previo aviso, sin invitados, sin que la madre de su hija lo supiera. Para mediados de junio el matrimonio era público y para principios de julio del mismo 2024, las redes sociales hispanohablantes estallaron en una de las polémicas más grandes del año en el mundo del entretenimiento latino.
Angela Aguilar fue acusada de rompehogares. Su nombre se llenó de comentarios negativos. Casu, en silencio, se mudó a Argentina con su bebé Inti para continuar con su carrera y criar a su hija. ¿Y dónde entra Adela Micha en esta historia? Acá viene la cuarta promesa. Aquí viene lo cuarto que te prometí. En agosto de 2025, Cristian Nodal aceptó dar una entrevista exclusiva a Adela Micha.
La grabaron en el rancho del cantante en Houston, Texas. Duró aproximadamente 2 horas y en ella, según la propia Adela ha contado, se habló de todo. La entrevista se publicó el 13 de agosto de 2025 en el canal de YouTube de la saga dentro del programa Un día una voz bajo el título Soy peor que mujeriego. En cuestión de horas era trending topic en todo el mundo hispanohablante.
Nodal contó con fechas exactas cómo había sido el rompimiento con Casu, cómo había comenzado su relación con Ángela, cómo se habían casado en Roma, como en sus propias palabras en el avión de regreso él pensó, “Ella es el amor de mi vida, mi amor verdadero, con ella me quiero morir.” Habló también, según reportes posteriores, de Infobae, Ola, Univisión y Excelsior, de las dificultades legales con su exparteja respecto a su hija Inti.
Dijo que las negociaciones habían escalado a los abogados. Mencionó que KU en algún momento le habría dicho, “Búscate a alguien más, no más que yo no me entere.” La fecha de la boda en Roma contada por Nodal era el 29 de mayo, es decir, apenas tres semanas después de que él y Kasu habían anunciado oficialmente su separación. Esa precisión cronológica detonó otra ola de críticas hacia la pareja y especialmente hacia Ángela.
¿Cómo reaccionó Adela Micha ante todo eso? Una semana después de la entrevista en su propio programa Me lo dijo Adela, también transmitido por su canal de YouTube La Saga, Adela hizo una transmisión especial para responder a las críticas que su entrevista había generado y en esa transmisión hizo algo memorable.
defendió a Ángela Aguilar con palabras textuales documentadas en notas publicadas el 5 de septiembre de 2025 por el Financiero, diario Las Américas, Milenio y otros medios. dijo textual, “Cuando entrevisté a Ángela Aguilar, las redes sociales trataron muy mal a esa joven que en última instancia cometió el pecado de enamorarse.
” Hay otra frase de esa transmisión que tienes que escuchar con calma. Adela dijo, refiriéndose a una conversación previa con Ángela, “Según consta en notas del Financiero y Milenio, me contó que había sido una situación muy difícil para ella, que estuvo muy deprimida. que vivió momentos muy tristes, muy oscuros.
Y bueno, pues a mí eso me conmueve y se lo dije como si fuera mi hija. Escucha otra vez esas palabras. Se lo dije como si fuera mi hija. Como si fuera mi hija. Adela Micha en su programa defendía a la mujer de 21 años a la que comparaba con una hija. Mientras tanto, otra mujer, una madre real de una bebé real, criaba sola a esa bebé en Argentina.
Esa otra mujer, Casu, no tenía a Adela Micha defendiéndola en su programa. No tenía a Adela Micha hablando de ella como si fuera mi hija. No tenía nada. Tenía a una hija y un escenario destruido y una historia personal expuesta sin su consentimiento. Cuando los seguidores de Casu en redes señalaron esa diferencia, Adela Micha respondió con otra frase reveladora.
dijo, “Los periodistas no somos jueces, no somos ministerio público.” Pero quien había juzgado en pantalla era ella. Había juzgado a las redes por atacar a Ángela. Había juzgado a las críticas por extralimitarse. Había emitido un juicio moral sobre la situación que el pecado de Ángela había sido enamorarse. Y al hacerlo, sin proponérselo, Adela Micha estaba diciendo otra cosa más profunda.
Estaba diciendo que enamorarse incluso del marido, de la madre, de la hija recién nacida de otro hombre era un pecado perdonable. Era humano, era comprensible. Y lo decía a una audiencia mayoritariamente femenina, mayoritariamente latinoamericana, mayoritariamente mexicana, donde la fidelidad y la familia son temas profundos. Si alguna vez en tu vida tu marido te dejó por otra mujer, si alguna vez fuiste abandonada con un bebé en brazos, sabes exactamente lo que Casu sintió ese agosto de 2025.
Y si alguna vez te encontraste con una mujer mayor, una mujer respetada, una figura pública que en lugar de defenderte defendió a quien te quitó la vida que habías construido, también sabes lo que se siente eso. Micha, la periodista que en 2022 había declarado en cadena nacional durante el caso de las conversaciones con Alito Moreno ser feminista, defensora de las mujeres desde hace más de 20 años.
En agosto de 2025 tomó el lado de una mujer joven de una familia poderosa de la industria del entretenimiento mexicano y dejó del otro lado a una mujer extranjera sola, con una bebé en otro país. Esa decisión, esa elección, esa preferencia es el cuarto dato que te prometí, la cuarta revelación. Y es la más dolorosa porque no es del pasado lejano, es de hace pocos meses.
Sigue ocurriendo y se llama El sistema en vivo. Adela Micha lo dijo de varias maneras en esa misma transmisión de septiembre de 2025. negó haber cobrado un millón de dólares por la entrevista, como circuló en redes. Negó tenido un acuerdo previo con Pepe Aguilar y agradeció a Nodal su generosidad. Dijo textual, según reportes de récord y otros medios.
Le agradezco a Nodal su generosidad de hablar conmigo, de su tiempo, de tener buena disposición para hablar de todos los temas sin excepciones. El Señor conmigo se portó como un caballero. Un caballero. Esa es la palabra que Adela Micha eligió para describir a Cristian Nodal después de que el cantante en cámara había dicho que dejó a la madre de su hija recién nacida y se casó con otra mujer 21 días después en una boda secreta en Italia.
Caballero, esa es la palabra. Suscríbete a este canal si hasta acá te has quedado escuchando, porque lo que estás escuchando son las palabras textuales de los protagonistas, las fechas verificadas, las fuentes documentadas. Este canal no inventa, no exagera. Cuenta lo que pasó tal como pasó. Y si tú quieres que sigamos haciéndolo, dale al botón rojo de suscribirte.
Es la única forma de que esta voz no se calle. Volvamos al patrón porque acá está el final del rompecabezas. En 1980, Adela Micha entró a Televisa y aprendió que el periodismo televisivo mexicano se hacía a cambio de algo. Acceso, pauta, lealtad. En marzo de 2012, el gobierno del Estado de México de Peña Nieto le pagó 350,000 pesos por una conferencia de una hora en el Valle de Chalco.
En septiembre de 2015 entrevistó al presidente con la cordialidad de una vieja conocida. En 2017 despidió a Mauricio Castillo por criticar a ese mismo presidente. En 2020, durante la pandemia, le rogó dinero al presidente nacional del PRI, llamándolo Amor mío, y en agosto de 2025 defendió en pantalla a la hija de una de las dinastías más poderosas del entretenimiento mexicano mientras abandonaba narrativamente a una madre argentina que criaba sola a una bebé.
45 años. Cinco actos, un mismo patrón. Adela Micha estaba siempre del lado del más fuerte, del que tenía dinero, del que tenía marca, del que podía darle algo. Y siempre del otro lado había alguien pagando el precio. El trabajador del Valle de Chalco que vio como el dinero de sus impuestos pagaba esa conferencia.
Las víctimas del sismo que vieron cómo se silenciaba la opinión sobre la cobija de Peña Nieto. Mauricio Castillo que perdió su trabajo por opinar. Los espectadores que confiaban en una voz plural sin saber que esa voz estaba pidiéndole dinero al PRI en privado. IASU en Buenos Aires criando a Inti, leyendo como una periodista mayor en México le hablaba a una rival como si fuera su hija.
Cada uno de ellos pagó. Algunos con dinero, algunos con su trabajo, algunos con su credibilidad, algunos con su dignidad. El acceso al poder cuesta y lo paga siempre alguien. Te prometí al principio del video que te iba a contar cuatro cosas. Te conté cuatro cosas. La conferencia del Valle de Chalco, los mensajes con Alito Moreno, el despido de Mauricio Castillo y la entrevista a Nodal y la defensa de Ángela Aguilar mientras se abandonabau.
Pero hay una cosa más que no te prometí y que tengo que decirte antes de despedirme, algo que es más importante que cualquiera de las cuatro promesas. Y es esto. Adela Micha sigue siendo en 2026 una de las periodistas más vistas de México. Su canal de YouTube La Saga tiene millones de suscriptores. Su programa me lo dijo Adela se transmite todos los días.
Sigue entrevistando a presidentes, a cantantes, a actores, a empresarios. sigue cobrando, sigue siendo oficialmente la dama del periodismo mexicano. Esa es la verdad más cruda. En este país, en este sistema, las consecuencias para los poderosos son blandas. Mauricio Castillo perdió su trabajo en la saga por una opinión.
Adela Micha mantuvo todo su poder y todo su prestigio, incluso después de que sus mensajes privados con un líder político fueran leídos en cadena nacional. ¿Por qué? Porque el sistema que la sostuvo durante 45 años todavía existe, solo cambió de cara. Ya no es Televisa, es YouTube, ya no es el PRI, es la dinastía Aguilar, ya no es la pauta gubernamental, son los patrocinios privados de marcas que quieren aparecer en sus videos.
Pero la mecánica, la mecánica es exactamente la misma. Y mientras esa mecánica siga existiendo, seguirá habiendo mujeres como Kasu del otro lado de la pantalla, mujeres pagando el precio del acceso de otra mujer. Voy a cerrar regresando al principio. Te acordarás que empecé este video contándote sobre una conferencia en el Valle de Chalco en marzo de 2012, 350,000 pesos por una hora.
en una zona donde los trabajadores ganaban 62 pesos al día. Quizá entre los asistentes a esa conferencia ese día hubo una mujer joven. Quizá llevaba a su hija pequeña en brazos. Quizá se sentó al fondo escuchando a la periodista famosa hablar de liderazgo y de superación femenina. Y quizá esa mujer joven volvió a su casa esa noche pensando, “Si yo trabajo duro, si yo me esfuerzo, también puedo llegar.
” Esa mujer joven no llegó. Lo más probable es que esa mujer joven en estos últimos 14 años siga viviendo en el valle de Chalco. Que su hija pequeña ya sea adolescente, que la familia siga ganando el mismo sueldo, que las calles sigan sin pavimentar, que el agua siga sin llegar todos los días. Y mientras tanto, la periodista, que ese día le habló de liderazgo, en agosto de 2025 le decía como si fuera mi hija a la heredera de una de las dinastías musicales más millonarias de México.
Esa, querida espectadora, es la historia. 45 años de carrera, 45 años en los que el acceso al poder costó y lo pagaron siempre, siempre los mismos. Las mujeres del Valle de Chalco, los Mauricios Castillos, las Casus en Argentina, ese trabajador anónimo del que nadie habla y nosotras las que vimos a Adela Micha en pantalla durante tres décadas, las que creímos sus entrevistas, las que nos sentamos en la sala a escucharla, las que pensamos en algún momento que era una mujer libre, también pagamos.
Pagamos con la creencia. El acceso al poder cuesta y lo paga siempre alguien. Familia, hemos llegado al final. Quiero darles las gracias por haberse quedado conmigo durante toda esta historia. A ustedes en México, donde estas figuras crecieron y todavía aparecen todas las noches en pantalla. A ustedes en Estados Unidos, [música] donde tantas mexicanas y mexicanos siguen viendo a sus paisanos desde lejos.
A ustedes en Colombia, en Argentina, en España, en Chile, a todas las mujeres que crecieron viendo televisión mexicana y guardan en algún lugar de su memoria a las voces que las acompañaron. Ustedes son la razón por la que estas historias se siguen contando, porque mientras alguien las escuche, no se pierden.
Y mientras no se pierdan, hay esperanza de que el sistema algún día cambie. Quiero pedirles una cosa antes de despedirme. En los comentarios cuéntenme una cosa. ¿Cuál fue su primer recuerdo de Adela Micha? ¿Qué noticiero veían cuando ella aparecía en pantalla? ¿En qué momento de su vida la vieron por primera vez? ¿Quién estaba con ustedes esa noche? Quiero leerlos y quiero que esos recuerdos queden registrados acá porque son la memoria de una generación.
Una memoria que ninguna televisora, ninguna pauta publicitaria, ninguna conferencia pagada de 350,000 puede borrar. Y antes de que cierres este video, una cosa más. Si lo que escuchaste hoy te dolió, te indignó, te hizo recordar a alguien, compártelo. Mándaselo a tu hija, a tu hermana, a tu comadre, a esa amiga que también veía las noticias por Adela, porque las historias que se comparten son las que sobreviven.
Y porque a una mujer como Adela Micha, que durante 45 años se especializó en cuidar al poder, lo único que de verdad le incomoda es que su propia historia se cuente sin filtros. Por eso estamos aquí, por eso este canal existe y por eso la próxima semana vamos a contar otra historia que también tiene que ver con el poder con una mujer famosa y con un secreto que la industria mexicana del entretenimiento prefirió enterrar durante décadas.
Pero esa esa la contamos la próxima vez. Hoy nos despedimos acá. Cuídense mucho y recuerden siempre, sin importar lo que diga la pantalla, sin importar quién esté del otro lado del micrófono, que la verdad termina siempre saliendo. Lo único que cambia es cuánto tiempo tarda.