Posted in

CANELO ÁLVAREZ: LA ASQUEROSA VERDAD QUE MARISOL GONZÁLEZ OCULTÓ MÁS DE 13 AÑOS

Era el verano del 2007. Santo Saúl tenía 17 años. Karen tenía 20. El embarazo no fue planeado. Lo que dijo el padre del Canelo en privado cuando se enteró fue una sola frase pronunciada en la sala de la casa de Juana Acatlán. mientras su hijo le miraba el piso. ¿Te haces cargo o te pones el guante.

El muchacho eligió el guante. Karen Beltrán dio a luz a una niña en marzo del 2008. La llamaron Emily Cinnamon Álvarez Beltrán. Pesó 2, 800 g. Salió con el cabello castaño claro de su madre y los ojos de su padre. Karen la cargó en el pecho durante las primeras horas sin soltarla. Santo Saúl entró al hospital 4 días después.

vestido con sudadera, sin mirar a nadie a los ojos, le dio un beso en la frente a la niña, le dejó un sobre con dinero en la mesa de noche y se fue del hospital sin decirle a Karen cuándo iba a regresar. Karen Beltrán nunca volvió a vivir con el padre de su hija. Emily Cinnamon creció en Michigan, en una casa modesta que su madre le compró años después con la pensión que el campeón aceptó pagar fuera de cámaras.

Hasta el día de hoy, Emily Cinnamon practica equitación en una academia de Lancing. Se ve con su padre dos o tres veces al año, pero no aparece en ninguna de las fotografías oficiales que el campeón publica con sus otros cuatro hijos. La razón por la que Karen Beltrán se mudó a Michigan y no se quedó en Guadalajara está documentada en algunos reportajes de prensa mexicana de hace varios años.

Karen pidió de manera privada salir del país poco después del nacimiento de Emily Cinnamon. La razón pública nunca fue confirmada por ella ni por el campeón. La razón privada, según versiones que circularon en los círculos boxísticos tapatíos durante los años posteriores tuvo que ver con la presión social que recibía Karen en Guadalajara.

Cada vez que el nombre del Canelo aparecía en una nueva nota de prensa con otra mujer al lado, Karen aceptó la pensión, firmó los acuerdos y se mudó con su hija pequeña a una zona tranquila de Lancing, donde nadie la conocía. Emily Cinnamon, la primera hija del Canelo, creció hablando inglés como primera lengua.

Aprendió a montar a caballo a los 6 años. fue a una escuela privada con beca pagada por su padre y aceptó desde muy pequeña que su rol en la familia paterna era el de la hija discreta, la hija que nunca aparece en las fotografías de Instagram, la hija que no entra al avión privado familiar, la hija que recibe regalos por mensajería en lugar de visitas en persona.

Es la hija secreta del Canelo Álvarez, la primera de cinco, la única que crece sabiendo desde los 6 años que su padre prefirió esconderla. Emily Cinamon es solo la primera de las víctimas femeninas que dejó el pelirrojo de Juanacatlán en su ascenso al boxeo más millonario de la historia mexicana. La segunda víctima, la más famosa de todas, era en aquellos años una de las mujeres más reconocidas de la televisión mexicana.

Y la pregunta más asquerosa de toda esta historia tiene que ver con lo que ella decidió guardarse durante 13 años seguidos. Esa mujer se llamaba Marisol González Casas. Tenía 29 años en el otoño del 2008. Había sido coronada Nuestra Belleza, México en el 2003. Había representado al país en el certamen Miss Universo del 2003 en Panamá, donde quedó dentro de las 15 finalistas.

Había firmado contrato con Televisa Deportes en el 2005 y para el 2008 era una de las conductoras estrella del canal 4, especializada en transmisiones de fútbol mexicano y eventos deportivos internacionales. Marisol vivía en un departamento de la colonia Polanco con su madre. tenía una rutina ordenada, una vida tranquila y un trabajo que la obligaba a viajar constantemente a coberturas deportivas en distintos puntos del país.

Una tarde de octubre del 2008, Televisa Deportes la mandó a cubrir un evento boxístico en Guadalajara. Era una pelea de cartelera nacional. El protagonista principal era un muchacho pelirrojo de 18 años que estaba empezando a sonar fuerte en los pronósticos del boxeo mexicano. Marisol llegó al evento esa noche con un vestido negro corto, un micrófono inalámbrico y un camarógrafo.

Entrevistó al muchacho después de la pelea. Hablaron durante 6 minutos delante de la cámara, pero después de la entrevista, ya sin cámara, el muchacho le pidió su número de teléfono. Marisol se lo dio. Era 7 años mayor que él. Era la conductora más reconocida de la televisión deportiva mexicana. Tenía una carrera estable, tenía una vida privada cuidada y aceptó darle el número a un boxeador adolescente porque pensó que iba a hacer una salida ocasional sin consecuencias.

Se equivocó. Dos años después de aquella primera entrevista, Marisol González Casas y Santos Saúl Álvarez Barragán estaban viviendo juntos en una casa de la zona residencial de Valle Real en Guadalajara. Y a finales del 2010, el campeón mexicano más joven en ganar un cetro mundial super welter le pidió matrimonio a la Miss México con un anillo de oro blanco y un diamante de 3 kilates en el centro. Marisol aceptó.

La boda quedó fijada en una agenda compartida entre los dos para el otoño del 2012. Lo que la novia no podía saber esa tarde de propuesta mientras besaba al pelirrojo en el balcón de la casa de Valle Real, es que dos meses después su prometido iba a empezar una relación paralela con otra mujer, una mujer 7 años más joven que ella, una mujer con un pasado controvertido que iba a marcar para siempre la historia familiar del campeón mundial.

La pregunta que ningún periodista mexicano se atrevió a hacerle al Canelo durante 13 años seguidos, ni en una sola entrevista, tiene que ver con lo que ocurrió en la casa de Valle Real durante el verano del 2012. Porque lo que la Miss México descubrió aquellas semanas mientras planeaba el banquete de su boda en una casa de campo de las afueras de Guadalajara es lo que finalmente la rompió por dentro.

Era jueves 12 de julio del 2012. 11:40 de la mañana. Marisol González estaba en la casa de Valle Real en Guadalajara. Acababa de regresar de una sesión de fotos con la revista Caras, donde había posado para el reportaje de su boda con el campeón mundial. La boda estaba fijada para el 14 de octubre. Faltaban 3 meses exactos.

El banquete ya estaba contratado. Los invitados ya tenían fecha. El vestido ya estaba en pruebas finales. Esa mañana Marisol recibió una llamada telefónica de su madre, Patricia Casas, desde la Ciudad de México. Su madre le dijo una sola frase: “Compra la revista TV Notas de hoy.

” Marisol le pidió a su asistenta que fuera al kosco de la esquina por la revista. 15 minutos después, la asistenta regresó con la revista en la mano. Marisola abrió la portada, pasó las primeras 15 páginas sin entender qué buscaba, llegó a la sección de espectáculos, número potinte de S, y vio una fotografía a doble plana de su prometido, Santo Saúl Álvarez Barragán, abrazando por la cintura a una mujer rubia desde la terraza de un hotel de cinco estrellas en Acapulco.

Read More