Un youtuber millonario, coches de lujo, millones de fans. Su mejor amigo, el sicario más temido del cártel de Sinaloa. Pero Marquito Stoy hizo lo impensable. No solo se hizo su amigo, convirtió el estilo de vida del narco en un negocio multimillonario para las redes sociales, rompiendo un código de silencio sagrado.
La respuesta fue una guerra. Lo pusieron en una lista negra. incendiaron sus negocios y asesinaron a su hermano. Esta es la historia de cómo la fama de internet se encontró cara a cara con el plomo y de cómo un simple click te puede poner en la mira de un cártel. Para entender la caída, primero hay que entender el ascenso.
Marcos Eduardo Castro Cárdenas, nacido en Culiacán en 1998, no era un influencer cualquiera. Lanzó su canal de YouTube en 2019 con una fórmula sencilla pero poderosa, mostrar su vida personal. Pero su vida no era como la de los demás. Era un desfile de autos de alta gama, modificaciones costosas, arrancones, fiestas y viajes.
Junto a su equipo, conocido como Los Toys, creó una marca que vendía más que entretenimiento. Vendía un estilo de vida. Su popularidad fue meteórica. Acumuló millones de seguidores en YouTube e Instagram. lanzó líneas de mercancía como gorras de edición limitada que se agotaban en horas y se convirtió en un fenómeno, especialmente entre los jóvenes de su estado.
Para el público proyectaba una imagen de generosidad donando dinero a recolectores de basura o apoyando al hospital pediátrico de Culiacán. Era el chico de barrio que lo había logrado, el amigo con el que todos querían pasar el rato. Pero debajo de la superficie había una verdad más compleja y peligrosa. Marquitos no solo se hizo famoso en Sinaloa, se hizo famoso gracias a Sinaloa.
En una región donde la narcocultura ha permeado la sociedad durante décadas, el poder, el dinero y el respeto a menudo se asocian con figuras del crimen organizado. Los narcotraficantes son para algunos héroes populares, modelos a seguir. El propio Marquitos lo confesó en su corrido biográfico. De niño quería ser narco.
¿Por qué? Porque en su mundo ellos eran los que tenían el carrón, la camionetón, el alivianado, el respetado. Sin saberlo o quizás sabiéndolo muy bien, su contenido ofrecía una versión sanitizada y legal de ese mismo sueño. Mostraba el lujo y el poder del narco estilo de vida, pero aparentemente sin el riesgo.

Se convirtió en la encarnación de una fantasía local. alcanzar el estatus de un capo, pero a través de likes y suscripciones. Era el rey de un nuevo tipo de Culiacán, uno digital. Pero las reglas del viejo Culiacán, las de la calle y las del plomo, pronto vendrían a reclamar lo suyo. El velo que separaba sus dos mundos se rasgó definitivamente el 22 de noviembre de 2023.
Ese día las fuerzas federales mexicanas capturaron en Culiacán a Néstor Isidro Pérez Salas, alias el Nini. No era un criminal cualquiera. El nini era el temido y sanguinario jefe de seguridad de los chapitos. La facción del cártel de Sinaloa, liderada por los hijos de Joaquín, el Chapo Guzmán, era un hombre implicado en masacres en el infame Culiacanazo y por quien Estados Unidos ofrecía una recompensa de 3 millones de dólares.
Mientras las autoridades celebraban la captura, Marquitos Toys subió una serie de historias a su Instagram que dejaron a todos helados. Con lágrimas en los ojos, visiblemente afectado, defendió su relación con el sicario. Sus palabras fueron una confesión pública y un desafío. Yo solamente tenía una amistad con mi amigo y una amistad vale más que todo dijo entre sollozos.
Éramos amigos. Ni yo era su empleado, ni él el mío. Uno no decide en qué trabaja un amigo. La amistad es muy independiente de cualquier cosa. Terminó con una declaración de lealtad que sellaría su destino. Si es un delito que haya sido su amigo, pues lo pago. No importa. era un gran amigo mío, sigue siendo en el código no escrito del narcotráfico, en medio de una brutal guerra interna entre la facción de los chapitos y la de Ismael el Mayo, Zambada, conocida como la mayiza, este acto fue una catástrofe.
No fue visto como la defensa de un amigo, sino como una declaración de lealtad a un bando. Marquitos, el influencer, acababa de transformarse en un símbolo público de los chapitos. Dejó de ser un espectador y se convirtió en un combatiente a los ojos del enemigo. Su lealtad no pasó desapercibida. Meses después, para el cumpleaños del nini, ya preso en Estados Unidos, Marquitos publicó una foto de un pastel con un mensaje.
Un abrazo hasta donde estés. Se le extraña, viejo. La amistad, como él dijo, estaba por encima de todo y estaba a punto de pagar el precio. Enero de 2025, el cielo de Culiacán se convirtió en el mensajero de la muerte. Una avioneta sobrevoló la ciudad no para fumigar campos, sino para esparcir terror. Cientos de volantes cayeron sobre las calles llevando un mensaje escalofriante.
Eran listas negras. En ellas aparecían las caras de más de 20 personas, músicos, cantantes y prominentemente influencers. Los volantes acusaban a los señalados, entre ellos el famoso cantante Peso Pluma. de ser financieros, colaboradores cercanos, lavadores de dinero y prestanombres de la facción de los chapitos.
La familia de Marquitos Toys ocupaba un lugar central, su nombre, el de sus hermanos Kevin y Gale, y el de la pareja de Kevin, la también influencer Anna Gastelum, estaban allí. Era un acto de guerra psicológica de una sofisticación brutal atribuido a la facción de la maliza.
El mensaje no solo era para los señalados, sino para toda la ciudad. Advertía a la población, aléjense de estos youtubers y dejen de apoyar y ver su contenido. Era un intento de destruir su capital social, la fuente misma de su fama y riqueza. La amenaza final era explícita y directa. Vamos por todos y cada uno de ustedes. Para que no quedara duda de la seriedad de la amenaza, junto a algunos nombres en la lista aparecía una palabra lapidaria: eliminado.
Se refería a influencers que ya habían sido asesinados en los meses anteriores. La lista no era una advertencia, era un menú y la cacería estaba por comenzar. La violencia no esperó a los volantes. La declaración de guerra interna del cártel ya había convertido Kuliacán en un campo de batalla. Pero tras la detención del nini y la pública defensa de Marquitos, los ataques se volvieron personales y sistemáticos.
La estrategia parecía ser desmantelar el mundo de Marquitos pieza por pieza como una advertencia macabra. La cacería fue implacable. Primero cayeron los amigos. A finales de noviembre, su cercano Miguel, el Jasper Vibanco, fue encontrado sin vida con signos de tortura. Días después, el ataque se dirigió a sus activos financieros.
