Michelle Itzayana: salió por una cartulina y fue localizada 10 días después en una reserva ecológica
Amigos de TV Azteca Morelos, la familia de esta estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Michel Itzayana, de tan solo 15 años, han confirmado que el cuerpo localizado el día de ayer en la reserva ecológica de Teposlán corresponde a esta joven que también era parte de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Esto se da a pesar de que la Fiscalía General del Estado y el mismo gobierno que encabeza Margarita González Arabia hasta este momento, a prácticamente 24 horas del hallazgo de este cuerpo, bueno, pues permanecen en silencio. No han informado sobre eh las condiciones en las que localizaron este cuerpo, ni mucho menos las líneas de investigación que se están siguiendo.
Es importante señalar que durante este 2026 en este mismo gobierno de Margarita González Arabia ya suman tres estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos que han sido reportadas como desaparecidas. Lamentablemente las tres han sido localizadas sin vida. Vamos a continuar en espera de que las mismas eh las mismas autoridades pues abonen más datos sobre estas investigaciones, saber si existen algunas personas o alguna persona sospechosa por esta desaparición y muerte de esta joven que hasta este momento, bueno, pues todavía no
soconocen mayores datos debido a que las autoridades continúan siendo omisas. El domingo 24 de mayo de 2026 a las 12:50 horas del mediodía, Michelle Itzayana Fuentes Calderón salió caminando de su casa ubicada en la colonia Álvaro Leonel en el municipio de Yautepec, estado de Morelos. Tenía 15 años.
Llevaba puesta una sudadera azul oscuro con las letras blancas fútbol estampadas en el pecho. Un pantalón de mezclilla tipo cargo de corte ancho y color azul claro, tenis negros con detalles en blanco y en cada uno de sus tobillos una pulsera de hilo rojo. Iba a comprar una cartulina para una tarea escolar. No regresó.
Lo que se conoce de Michelle antes de esa tarde es que era alumna del Sistema Universitario de Educación Mixta, el SUEM, dependiente de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la UAEM. Su madre, Jessica Calderón Segura, es académica de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática de esa misma institución.
Los familiares la describían como una joven dedicada, tranquila, sin problemas aparentes, que casi no salía de su casa. Ese perfil recogido en entrevistas posteriores con medios como Infobae y el sitio cablenóticas digital es consistente con un detalle que su hermana mayor Kimberly Sarají revelaría públicamente en los días siguientes.
Michelle no sabía tomar el transporte público local, no tenía experiencia con las rutas de la zona, no andaba en ruta según sus propias palabras. Ese dato es la primera pieza del rompecabezas. Una joven de 15 años que no manejaba el transporte colectivo de su propio municipio desaparece a una cuadra de su domicilio en plena tarde de domingo caminando hacia una papelería cercana.
La distancia que tenía que recorrer era mínima. La escala del territorio que se necesitaba conocer para no regresar era máxima. La familia no tardó en percatarse de que algo estaba mal. Al ver que las horas pasaban sin ninguna señal de Michel, comenzaron a buscarla por la zona. Cuando los recorridos no dieron resultados, acudieron al Ministerio Público de Yautepec para presentar la denuncia.
Según la reconstrucción publicada por la revista Proceso, al llegar al Ministerio Público de Yautepec alrededor de las 4 de la tarde, no fueron atendidos. tuvieron que trasladarse hasta Cuautla, ciudad del mismo estado, pero a mayor distancia, donde finalmente la denuncia por desaparición fue levantada cerca de las 7 de la noche.
la ficha oficial de búsqueda, el instrumento público básico para movilizar a la ciudadanía no fue emitida, sino hasta la mañana del día siguiente, lunes 25 de mayo. 7 horas después de que la familia tocara la primera puerta institucional, el estado comenzaba a reaccionar formalmente. Esta secuencia, familia que denuncia, estado que espera, ficha que llega tarde, no es un accidente administrativo aislado en Morelos.
Es un patrón y su relevancia solo se comprende al examinar lo que había ocurrido en los meses anteriores en la misma universidad. A finales de febrero de 2026, Kimberly Joseline Ramos Beltrán, de 18 años y alumna de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática de la UAMEM, fue reportada desaparecida. Tenía 18 años.
Su cuerpo fue localizado sin vida el 2 de marzo de 2026 con huellas de violencia en las inmediaciones del mismo campus Chamilpa, donde estudiaba. El caso fue investigado como feminicidio. La persona detenida fue identificada como el exnovio de Kimberly, también alumno de la UAEM. El propio fiscal general del Estado, Fernando Blumencron Escobar, lo confirmó ante la prensa el 27 de mayo.
Tenemos identificada a esta persona. Sin embargo, la investigación continúa. 3 meses después de la detención, el proceso penal seguía en etapa complementaria, sin acusación formal ni sentencia. Casi de manera simultánea, entre la primera y segunda semana de marzo, se reportó la desaparición de Carol Toledo Gómez, de 18 años, estudiante de derecho en la sede regional de Mazatepec de la UAMEM.
Su cuerpo también fue encontrado sin vida días más tarde. El caso, igualmente clasificado como feminicidio, no tenía ninguna persona detenida para el momento en que Michelle Itzayana desapareció. El mismo Blumencron Escobar, consultado sobre el avance, respondió, “Hay reserva en ese aspecto. Debemos guardar sigilo.
Sin embargo, la investigación va bien encaminada. Era el 27 de mayo de 2026. Carol llevaba casi 3 meses muerta. La reacción estudiantil a esos dos primeros feminicidios había sido masiva. Desde el 2 de marzo, la comunidad universitaria tomó las instalaciones del campus Chamilpa y lo mantuvo ocupado durante semanas, con paros intermitentes y marchas encabezadas por el movimiento que se autodenominó Resistencia Estudiantil Universitaria.
El campus fue formalmente desalojado y entregado el 2 de mayo de 2026, pero las clases presenciales continuaban suspendidas para alrededor de 20,000 estudiantes en ese plantel. Es decir, cuando Michel Itzayana desapareció el 24 de mayo, la UAM no era una universidad que funcionaba con normalidad, era una institución que llevaba casi 3 meses en estado de emergencia interna con un movimiento estudiantil activo, dos feminicidios sin resolución judicial completa y clases canceladas en su campus más grande.
En ese contexto, la desaparición de Michelle Itzayana no era la primera señal de alarma, era la tercera. La mañana del lunes 25 de mayo, la Fiscalía General del Estado de Morelos publicó en sus redes sociales la ficha de búsqueda con el folio Alba Mor 1242026, activando formalmente el protocolo ALBA, el mecanismo de búsqueda diseñado para menores de edad y mujeres.
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En la ficha constaban los datos físicos de Michelle, 1.50 50 m de estatura, complexión robusta, te clara, ojos negros rasgados, cejas semipobladas, cabello corto, lacio y de color café claro, y la vestimenta del domingo, la sudadera azul con la palabra fútbol, el pantalón cargo, los tenis negros, las pulseras rojas en los tobillos.
El mismo lunes 25, la UAEM emitió un comunicado institucional. La universidad expresó su profunda solidaridad con la familia y señaló que mantendría acompañamiento hacia Jessica Calderón Segura, la madre de Michelle y académica de la propia Facultad de Contaduría, Administración e Informática. El comunicado no contenía información sobre acciones concretas de búsqueda.
Era, en los términos propios de la comunicación institucional un pronunciamiento de condolencia preventiva. El martes 26 de mayo, dos días después de la desaparición, comenzaron las brigadas civiles. familiares, compañeros de la escuela y miembros de la comunidad universitaria organizaron jornadas de pegado masivo de fichas de búsqueda.
El punto de encuentro en Cuernavaca fue el monumento a Emiliano Zapata, en el centro de la capital morelense. En Yautepec, los recorridos se concentraron en la colonia Álvaro Leonel y zonas aledañas. Los voluntarios revisaban terrenos valdíos y recogían testimonios de vecinos. Era una búsqueda paralela a la oficial organizada por ciudadanos que no esperaron a que el Estado la convocara.
El viernes 29 de mayo, 5 días después de la desaparición, la resistencia estudiantil de la UAEM convocó a una marcha en Cuernavaca. La movilización partió desde la glorieta de Tlaltenango, al norte de la ciudad con dirección al centro. Según el registro de los medios presentes, el contingente estaba encabezado por el padre de Michelle Edmundo Fuentes y por su hermana Kimberly Sarayí.
Docentes, estudiantes y ciudadanos portaban pancartas hechas a mano y fichas de búsqueda que fueron colocadas en postes, bardas y comercios a lo largo del trayecto. La marcha culminó en el Zócalo de Cuernavaca. Los manifestantes denunciaban la falta de avances de la Fiscalía de Morelos y la estrategia de seguridad de la gobernadora del estado, Margarita González Sarabia.
Ese mismo sábado 30 de mayo, la madre de Michelle habló ante los medios. Estoy desesperada, la verdad, y siento que va muy lento el proceso. Me gustaría que fuera más rápido, aunque entiendo que es mi desesperación”, declaró Jessica Calderón Segura. Sus palabras recogidas por la revista Proceso contienen una precisión técnica que tiene peso en la investigación.
Las grabaciones revisadas hasta ahora no han permitido establecer qué ocurrió después de que Michelle salió de su casa. La fiscalía había revisado cámaras de videovigilancia. Al menos una grabación captó a Michelle en la zona de acuerdo con lo que su hermana Kimberly confirmó semanas después, pero las imágenes no eran suficientes para reconstruir el trayecto completo ni para determinar con quién o hacia dónde se fue.
La escasez de cámaras operativas en la colonia Álvaro Leonel, un problema denunciado públicamente por colectivos locales, limitaba el material disponible desde el primer día. El sábado 30 de mayo se cumplían 6 días de desaparición. La fiscalía realizaba cateos, análisis de líneas de telefonía celular y operativos terrestres en distintos municipios del estado.
El fiscal Blomencron afirmó públicamente que desde el primer día se habían activado los protocolos de investigación. Sin embargo, los colectivos feministas que acompañaban a la familia señalaron más tarde una omisión específica y documentada. La entrega oportuna de la última ubicación del teléfono celular de Michelle no había sido procesada con la celeridad que el caso requería.
Esa falla, mencionada en el posicionamiento público de la colectiva de resistencia feminista Yautepec, quedó registrada como uno de los señalamientos concretos hacia la institución. El domingo 31 de mayo se cumplía una semana exacta. Familiares, amigos y estudiantes continuaban exigiendo acciones.
Las autoridades, según el registro periodístico de esa fecha, no habían dado a conocer avances relevantes ni nuevos detalles sobre el paradero de Michelle. El movimiento estudiantil anunció una nueva marcha para los días siguientes. La búsqueda continuaba sin resultados. Durante esos días, la hermana de Michelle fue la voz más constante de la familia frente a los medios.
Kimberly Saraí describió a su hermana como una joven que casi no salía de su casa y reveló un detalle que la familia no había comunicado antes. Michelle les había expresado en algún momento el deseo de irse lejos. Ese dato publicado por Yahoo Noticias, entre otros medios, generó en la familia una hipótesis que convivía con el terror, la posibilidad de que alguien hubiera aprovechado ese deseo para persuadirla o engañarla.
La Fiscalía de Morelos lo recogió en sus líneas de investigación, incluyendo la carpeta abierta por el posible delito de trata de personas. Dos hipótesis corrían en paralelo desde las primeras semanas. Desaparición por engaño o reclutamiento forzado y feminicidio. Ambas líneas permanecían abiertas. El martes 2 de junio de 2026, 9 días después de la desaparición, un megaoperativo interinstitucional rastreaba polígonos de búsqueda en los municipios de Yautepec y zonas aledañas.
Participaban la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada de Personas, la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Morelos, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelos, la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano, la Secretaría de Marina y la Unidad de Búsqueda de Hiutepec, era un despliegue que reunía a seis instituciones de distintos niveles de gobierno.
En uno de los polígonos de intervención, en las inmediaciones de la reserva ecológica del Texcal, en los límites entre los municipios de Tepostlán y Yautepec, las brigadas localizaron un cuerpo. Estaba en avanzado estado de descomposición. estaba suspendido de un árbol con una cuerda al cuello. La zona es de difícil acceso.
Se solicitó de inmediato la presencia de personal especializado de la Fiscalía General del Estado. La Fiscalía emitió un comunicado esa misma tarde. Informó del hallazgo de un cuerpo en uno de los polígonos de búsqueda en las inmediaciones de Tepostlán. Precisó que el cuerpo correspondía a una mujer. No confirmó la identidad.
Dijo que se realizarían los estudios periciales correspondientes para determinar identidad, causa de muerte, temporalidad del fallecimiento y la etiología del hecho. Personal de la Agencia de Investigación Criminal y de la Coordinación General de Servicios Periciales fue desplegado en el lugar. Los restos fueron trasladados al servicio médico forense para continuar con los procedimientos científicos.
Lo que sucedió a continuación revela una fractura en el protocolo institucional que la propia familia denunció públicamente. Kimberly Saraji, la hermana de Michelle, lo documentó en una publicación en su cuenta personal de Facebook. Decidieron dar información a los medios de comunicación antes que a la propia familia.
Se hizo pública la noticia antes de que nosotros supiéramos lo sucedido. Los medios de comunicación reportaban el hallazgo de un cuerpo correspondiente a Michelle Itzayana, mientras los familiares todavía esperaban ser notificados por las autoridades. El miércoles 3 de junio, la Fiscalía General del Estado de Morelos confirmó oficialmente mediante comunicado de prensa que el cuerpo localizado el día anterior en la reserva ecológica del Texcal correspondía a Michelle Itzayana Fuentes Calderón.
La identificación se logró a través de dos vías complementarias. los estudios periciales de genética forense e identificación humana realizados por la coordinación general de servicios periciales y el reconocimiento de prendas y pertenencias por parte de los familiares. prendas que Michelle llevaba el domingo 24 de mayo, la sudadera azul con la leyenda fútbol, el pantalón cargo de mezclilla, los tenis negros, las pulseras de hilo rojo en los tobillos, coincidían con los restos encontrados en el árbol de la reserva ecológica. Esa misma noche del
miércoles 3 de junio, la fiscalía entregó el cuerpo a los familiares. El comunicado oficial no informó si el cuerpo presentaba huellas de violencia adicionales. No dio a conocer ningún detenido. No especificó las causas exactas del fallecimiento. Anunció que se agotarían todas las líneas de investigación bajo perspectiva de género y con absoluto respeto a la dignidad de la víctima.
La Fiscalía Especializada para la investigación y persecución del delito de feminicidio quedó a cargo del caso. Paralelamente continuó abierta la carpeta por el posible delito de trata de personas. Fue la colectiva de resistencia feminista Yautepec la que articuló públicamente lo que los hechos físicos ya sugerían.
En su posicionamiento emitido tras la confirmación de la identidad, la colectiva rechazó de manera explícita cualquier hipótesis de suicidio. Señaló que el lugar donde fue localizado el cuerpo, la reserva ecológica del Texcal, en el límite entre Tepostlán y Yautepec, ya había sido rastreado en al menos dos ocasiones anteriores por brigadas de búsqueda sin resultados.
La aparición del cuerpo en una zona ya revisada y en la posición en que fue encontrado era para la colectiva evidencia de una escena que no correspondía con una muerte voluntaria y solitaria. Exigimos que la investigación se realice bajo el protocolo de feminicidio. No permitiremos que las autoridades busquen la salida más rápida para cerrar el caso, estableció el pronunciamiento.
La colectiva también señaló la omisión previa en la entrega oportuna de la última ubicación del celular de Michelle como parte de un patrón de negligencia institucional. En ese momento, el registro disponible en redes sociales incluía un tweet de la cuenta Orcha que afirmaba el cuerpo había sido localizado en descomposición con huellas de violencia y las autoridades, con el fin de evitar más protestas y desprestigio, estarían adelantando la versión de que se trató de un suicidio.
Ese tweet circuló ampliamente. La fiscalía no emitió ningún comunicado específico desmintiendo o confirmando esa información. La geografía del caso tiene una lógica que los investigadores deberán explicar. Michelle Itzayana vivía en la colonia Álvaro Leonel en Yautepec. La distancia entre su casa y una papelería cercana era de una cuadra.
La distancia entre su casa y la reserva ecológica del Texcal en la frontera con Tepostlán es de varios kilómetros a través de una zona de acceso difícil. Una joven que no sabía tomar el transporte público, que según su propia hermana no se desplazaba a distancias largas de forma autónoma, terminó siendo encontrada en una reserva ecológica de difícil acceso en un área que ya había sido rastreada en dos oportunidades sin resultados.
La cadena lógica que conecta la colonia Álvaro Leonel con los árboles de la reserva ecológica del Texcal. no está contenida en ningún comunicado oficial. Michelle Itzayana es la tercera alumna de la UAMEM, reportada desaparecida y encontrada sin vida en lo que va de 2026. La primera fue Kimberly Joselyine Ramos Beltrán, cuyo presunto feminicida, el exnovio, también alumno de la misma universidad, lleva meses en proceso penal sin que exista aún sentencia.
La segunda fue Carol Toledo Gómez, cuyo caso no tiene ninguna persona detenida pública. La tercera es Michel Itzayana, cuya causa de muerte no ha sido oficialmente determinada y cuya carpeta de investigación permanece abierta sin detenidos. Tres alumnas, tres casos, el mismo estado, la misma institución, el mismo año.
En la clases presenciales en el campus Chamilpa seguían suspendidas el día en que se confirmó la muerte de Michelle. El campus había sido entregado por los estudiantes el 2 de mayo, 22 días antes. La resistencia estudiantil universitaria, que se movilizó durante semanas por Kimberly y por Carol, volvió a las calles por Michelle.
Lo que cambió en los tres casos no fue la respuesta institucional, fue el número de víctimas. La UAM emitió un comunicado tras conocerse el hallazgo. Señaló que la noticia enlutaba a la comunidad estudiantil, académica y administrativa. Urgió a las autoridades a esclarecer los hechos. Expresó solidaridad con la académica Jessica Calderón Segura.
no anunció ninguna medida de seguridad inmediata adicional más allá de las prometidas tras los dos casos anteriores. La Fiscalía de Morelos no ha informado, a la fecha de publicación de este texto de ninguna persona detenida en el caso de Michelle Itzayana. No ha confirmado públicamente si el cuerpo presentaba huellas de violencia.
no ha descartado ni confirmado ninguna hipótesis sobre la causa o las circunstancias de la muerte. ha comprometido en comunicados una investigación con perspectiva de género. Es exactamente la misma promesa que formuló en los casos de Kimberly Joseline y de Carol Toledo. una cartulina para una tarea, una cuadra de distancia, una tarde de domingo y 10 días después un cuerpo suspendido de un árbol en una reserva ecológica que ya había sido rastreada en un estado donde tres estudiantes de la misma universidad han muerto en el mismo año sin que
ninguno de los tres casos tenga hoy una sentencia firme. Los hechos están asentados en registros públicos, comunicados oficiales, declaraciones en medios y pronunciamientos de colectivos. Las preguntas que esos hechos generan no han recibido respuesta. Ah.