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ELEVEN y TODOS los DELITOS en la vida real

ELEVEN y TODOS los DELITOS en la vida real

Hawkins Indiana, 1983. Un pueblo tranquilo del medioeste estadounidense comienza a sufrir situaciones extrañas, desapariciones repentinas, muertes violentas y sospechas de una nena con poderes sobrenaturales. Así se presenta Eleven, el enigmático personaje de Stranger Things. Eleven, interpretada por la actriz británica Milly Bobby Brown, se volvió rápidamente en un fenómeno de la cultura popular juvenil.

Su imagen con la cabeza rapada, vestida como paciente de un hospital y comiendo waffles ego en las primeras temporadas fue lo que conquistó a la audiencia global. Más allá de la serie, Eleven llegó a representar la inocencia perdida y el instinto de supervivencia. Una nena que a pesar de haber sufrido abusos y experimentos gubernamentales, encuentra la fuerza para pelear por los suyos.

Pero acá viene la pregunta que da inicio a una nueva sección en el canal, si es que les gusta. ¿Qué tan ilegal sería el comportamiento de Eleven? si trasladamos sus acciones al mundo real. Desde una perspectiva jurídica, este personaje tan amado nos permite analizar sus acciones en términos legales y destacar varias cosas interesantes sobre hasta qué punto infringió la ley.

Ya van pensando algunas. Vamos a ir viendo cada cuestión y cada estallido de violencia para determinar si Leven sería considerada una justiciera incomprendida o una delincuente juvenil peligrosa. Y todo empieza con unos waffles robados. Con solo 12 años, Ilven escapa del laboratorio secreto donde la tenían cautiva.

Desorientada y hambrienta, llega a un pequeño supermercado local. Ahí ocurre una de las escenas más icónicas de Stranger Things. Eleven, sin entender las normas sociales, se dirige a la sección de congelados y toma varios paquetes de waffles EG, su comida favorita, sin intención de pagarlos claramente. Cuando el empleado del local intenta detenerla, ella lo fulmina con la mirada, literalmente con un empujón telequinético invisible lo lanza contra la pared dejándolo aturdido.

Luego huye corriendo con los egos bajo el brazo. Desde el punto de vista legal, este episodio configura varios delitos. Primero, tomar mercancía sin pagar es hurto. Pero al usar la fuerza contra el empleado, el hecho pasa a ser un robo con violencia, apropiación de algo ajeno mediante fuerza o intimidación. En Argentina, por ejemplo, el robo simple sin armas de fuego se castiga con hasta 6 años de prisión y si median lesiones o armas, la pena es aún mayor.

En México sería robo con violencia, apenado de manera semejante según la gravedad de las lesiones causadas. En Indiana, Estados Unidos, sustraer productos de una tienda y agredir a un empleado implicaría cargos de robbery, robo violento y battery, agresión con penas de cárcel significativas de más de 7 años.

Ahora bien, la realidad atenuante acá es la edad eleven. Tenía 12 años. En Argentina, un menor de 16 años es inimputable penalmente, es decir, que no puede ser juzgado ni ir preso por ningún delito. En México, de manera similar, la responsabilidad penal empieza a los 18 años, aunque existe un sistema especial para adolescentes entre 12 y 17.

Esto significa que legalmente Ileven no habría ido a la cárcel por robar unos waffles. A esa edad lo máximo sería que intervengan autoridades de menores, quizás para brindarle contención en un instituto de protección. Aún así, primera infracción que no era poca cosa. [música] La primera temporada nos muestra Eleven actuando varias veces para defenderse a sí misma o a sus amigos, aunque sus métodos sean contundentes.

Un ejemplo memorable ocurre cuando unos abusadores de la escuela atacan a Mike, Dustin y Lucas. En la escena del acantilado, que seguramente se acordarán, el abusivo llamado Troy amenaza con un cuchillo a Mike y lo obliga a saltar desde una altura peligrosa. En el último segundo, Eleven aparece y utiliza sus poderes para salvar a Mike.

Lo levita suavemente evitando la caída. Acto seguido indignada, dirige su furia al agresor. Con un movimiento de cabeza le quiebra el brazo a Troy telequinéticamente, provocando que el chico grite de dolor. Los abusadores se ven asustados y nosotros como espectadores aplaudimos que Eleven haya hecho eso. Pero, ¿qué dice la ley? Causarle una lesión intencional a otra persona, como romperle el brazo a alguien es delito de lesiones en prácticamente cualquier código penal.

En Argentina, una fractura ósea califica como una lesión grave penada con 1 a 6 años de prisión. En México las lesiones dolosas también se sancionan según el daño causado. Una lesión que tarda en sanar más de 15 días o provoque una fractura conlleva varios años de internamiento para un menor bajo la justicia para adolescentes. En Indiana esto sería aggravated battery, lesiones agravadas dado el daño serio.

Sin embargo, el contexto acá importa muchísimo. Yven intervino para salvar la vida de Mike, quien estaba en peligro inminente de muerte o de sufrir un daño gravísimo. Las leyes reconocen la figura de la legítima defensa propia o de tercero, como una causa de justificación que puede eximir de pena a alguien para impedir una agresión ilegítima causándole un daño a la persona del agresor.

En términos jurídicos, Eleven podría invocar defensa de un tercero. Su acción violenta fue necesaria para evitar un mal mayor, que Mike muriera apuñalado o por la caída. De hecho, los requisitos clásicos de la defensa propia son A. Agresión ilegítima inminente, B, necesidad racional del medio empleado para repelerla y C falta de provocación suficiente por parte del defensor.

En este caso se cumplen bastantes. Troy estaba cometiendo una agresión ilícita gravísima y quebrarle el brazo fue un medio eficaz para frenarlo. Quizás un juez podría debatir si era exactamente necesario llegar a tanto, pero dada la desesperación del momento, desentendible. Por tanto, legalmente hubo un delito de lesiones, sí, pero con altas probabilidades de quedar justificado bajo la legítima defensa de terceros.

Y Eleven le rompió el brazo al abusador, pero lo hizo para salvar una vida, así que difícilmente un fiscal intentaría condenarla por eso. [música] Cuando hablamos de actos ilegales de Eleven, nada supera el clímax sangriento de la primera temporada. En el episodio final, el Dr. Brenner y un escuadrón de agentes gubernamentales fuertemente armados acorralan a Eleven y a los chicos en la escuela de Hawkins.

Acorralada y aterrorizada, Eleven desata todo el poder de su mente. En segundo, mata a varios hombres de forma brutal para proteger a sus amigos. Los cuerpos caen al suelo con huesos rotos y ojos sangrantes. La gente Conny Fracier, responsable de la muerte de Benny, que era el dueño del restaurante de los primeros capítulos, muere con el cerebro literalmente explotado por el poder de Eleven.

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