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MIROSLAVA STERN: Por ESTO 2 LEYENDAS se DISPUTAN quién le ROMPIÓ el CORAZÓN

MIROSLAVA STERN: Por ESTO 2 LEYENDAS se DISPUTAN quién le ROMPIÓ el CORAZÓN

9 de marzo de 1955, Ciudad de México. Una casa en la calle Kepler número 83 en la elegante colonia Nueva Ansures. Dentro una de las mujeres más bellas que ha pisado jamás el cine mexicano. Lleva horas sin responder. Su ama de llaves toca la puerta de la habitación, llama, insiste, golpea con más fuerza. Nada.

Solo silencio al otro lado. Cuando por fin logran entrar a la habitación, la encuentran sin vida. Tiene apenas 29 años. Y entonces ven los dos detalles que van a alimentar una de las leyendas más tristes y más comentadas del espectáculo mexicano durante los siguientes 70 años. En una mano sostiene la fotografía de un hombre, en la otra tres cartas escritas de su puño y letra.

 Esa mujer es Miroslava Stern, la actriz más hermosa de toda la época de oro del cine mexicano. Una belleza que parecía de otro mundo. Y la pregunta que México lleva 70 años sin poder responder. La pregunta que convierte su historia en un misterio eterno es una sola. ¿Por quién lo hizo? ¿De quién era esa fotografía que apretaba en su mano? ¿Qué decían exactamente esas tres cartas? Porque hay dos hombres en esta historia, dos de los más famosos de todo su tiempo, un torero y un cómico.

 Y todavía hoy, 70 años después, se sigue discutiendo cuál de los dos le rompió el corazón hasta el final. Una versión señala a uno, otra versión que tardó 60 años en salir a la luz. señala al otro y la verdad, la verdad completa, Miroslava se la llevó consigo. Quédate conmigo hasta el final, porque esta es una de las historias más bellas, más conmovedoras y más tristes que se han abierto jamás en este archivo.

 La historia de una niña que huyó del horror de los nazis, que cruzó el mundo entero sin nada, que conquistó México y fue adorada por millones de personas y que, sin embargo, por dentro se sentía profundamente sola y rota. Hoy vamos a abrir su carpeta completa, capítulo por capítulo y vamos a intentar acercarnos a la pregunta que nadie ha podido cerrar del todo.

 ¿Quién fue de verdad el amor que la destruyó? ¿O fue en realidad algo mucho más profundo que cualquier hombre? Hoy las tumbas hablan. Bienvenidos a un nuevo expediente de las tumbas de la fama. Antes de empezar, te pido un favor, que para este canal lo es absolutamente todo. Dale ahora mismo al botón de me gusta, aunque el video acabe de empezar y todavía no te haya contado nada.

 Ese pequeño gesto tuyo le dice al algoritmo de YouTube que esta historia merece la pena, que merece llegar a mucha más gente y a ti no te cuesta nada, es completamente gratis. Es la forma más sencilla que tienes de ayudar a que la memoria de estas grandes figuras no se pierda en el olvido. Y suscríbete al canal porque aquí en las tumbas de la fama desenterramos con todo el respeto, pero sin ningún miedo las verdades, los misterios y las historias que el espectáculo mexicano dejó a medias o prefirió no contar.

 Pero sobre todo, y esto es lo que más me importa de verdad, déjame ya un comentario, aunque sea una sola palabra. Escríbeme de qué ciudad o de qué país me estás viendo en este momento. Me encanta ver en los comentarios el mapa de toda la gente que se reúne aquí, de todos los rincones del mundo, a recordar juntos a nuestras leyendas.

Quiero ver hasta dónde llega hoy la historia de Miroslava. Hazlo ahora. De corazón te lo pido y te espero ahí abajo. Te voy a contar cinco cosas en este expediente y te aviso al llegar a cada una. Primero, ¿quién era de verdad Miroslava Estern? La niña que nació en Praga, que huyó del horror de los nazis siendo pequeña y que cruzó el mundo entero para acabar enamorándose de un país que no era el suyo y haciéndolo su hogar.

 Segundo, cómo aquella refugiada se convirtió en la mujer más bella y más deseada de todo el cine mexicano. Su ascenso meteórico, su belleza legendaria de otro mundo y los grandes ídolos con los que llegó a trabajar. Tercero, el dolor que escondía detrás de esa sonrisa perfecta deportada, porque detrás de la mujer que todos querían había una tristeza muy profunda, una herida que venía de muy lejos, de mucho antes de la fama y de los hombres.

 Cuarto, he aquí está el corazón del misterio, lo que convierte su historia en un enigma de 70 años. Los dos hombres, el torero y el cómico, Luis Miguel Dominguín y Cantinflas, las dos teorías enfrentadas sobre quién le rompió el corazón y las tres cartas que se llevó a la tumba. Y quinto, aquel 9 de marzo de 1955 y todo lo que vino después, el misterio que nunca se cerró, la película que estrenó cuando ya había muerto, el detalle escalofriante de su despedida y por qué 70 años más tarde México sigue hablando de ella y recordándola. Te

aviso al llegar a cada parte y quédate hasta el final porque la pregunta de quién fue el amor que la marcó es una de las que más debate sigue generando en todo el espectáculo mexicano. Vamos al principio de todo. Para entender el final de Miroslava, hay que ir muy atrás hasta una ciudad que estaba a punto de convertirse en un infierno.

Miroslava Asternová nació en Praga, en la antigua Checoslovaquia, en 1926. Era hija de una familia acomodada y culta. Su padre era un médico respetado, un hombre de ciencia, una niña de buena familia, criada entre libros, música y comodidades. En una Europa que todavía parecía civilizada y segura.

 Praga era entonces una de las ciudades más hermosas y cultas del continente. Una joya de calles empedradas, puentes centenarios y cafés llenos de artistas e intelectuales. Ese era el mundo de Miroslava de Niña, un mundo que parecía sólido, eterno, indestructible. Pero esa seguridad era una mentira que estaba a punto de romperse en mil pedazos y de la peor manera posible.

Porque sobre Europa se estaba levantando la sombra más oscura del siglo XX, el nazismo. La maquinaria del odio se ponía en marcha y avanzaba imparable, país por país, devorándolo todo. Y la familia de Miroslava tenía orígenes judíos. Eso en aquel momento y en aquel lugar era una sentencia de muerte.

 Cuando los nazis empezaron su avance sobre Checoslovaquia, cuando empezaron las leyes, las persecuciones, el señalamiento, el miedo, la familia Stern entendió una verdad terrible. Quedarse era morir. No había otra lectura posible. Quedarse en su amada praga, en su hogar de toda la vida, significaba acabar en los campos, significaba desaparecer.

Así que hicieron lo único que podían hacer para salvar la vida. Huir y huir lo significaba todo. Lo dejaron absolutamente todo atrás. su casa con sus recuerdos y sus muebles y sus fotografías de familia, su país, sus calles empedradas, sus amigos de la infancia, su familia extensa, tíos, primos, abuelos, muchos de los cuales no volverían a ver jamás su idioma materno, que de pronto ya no servía en el nuevo mundo al que llegaban.

su posición social acomodada que se evaporó de la noche a la mañana. Su vida entera construida pacientemente durante generaciones, abandonada de golpe para escapar de una muerte segura, cruzaron medio mundo como refugiados, como tantas familias judías de aquella época terrible, con lo opuesto, con el corazón encogido de miedo y de dolor, sin saber si volverían a ver a los que dejaban atrás, sin saber qué les esperaba al otro lado.

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