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Lo que DISNEY ESCONDIÓ sobre ROBIN HOOD | Relato y Reflexiones

Lo que DISNEY ESCONDIÓ sobre ROBIN HOOD | Relato y Reflexiones

Robin Hood fue una persona real. Algunos historiadores aseguran que sí, que su nombre era Robert Hug, un ladrón que en una ocasión incluso terminó en prisión. Otros dicen que no, que todo fue solo una leyenda, aunque hay detalles que hacen dudar. Hoy lo vamos a investigar y de paso revisitar la película de Disney que muchos vimos de niños porque sorprendentemente esconde detalles que en su momento no notamos pero que ahora con contexto toman un significado completamente diferente.

Robin Hood escucha la caravana real, le hace una señal al pequeño John y los dos se preparan. Quieren recuperar el oro que el rey le quitó a la gente y devolvérselo al pueblo. Verás quién va en esa caravana no es el verdadero rey Ricardo. Él está lejos peleando en las cruzadas. En su ausencia, su hermano, el príncipe John, aprovechó para quedarse con el trono.

Ahí empezó el problema para el pueblo, porque el príncipe John está obsesionado con el dinero. Cada día inventa nuevos  impuestos y exprime a todos hasta dejarlos sin nada. Robin y John se disfrazan de gitanas y se acercan al carruaje.  Dicen que pueden leer la fortuna y el príncipe emocionado cae de inmediato.

Mientras Robin lo llena de lagos y le pinta  un futuro brillante, John vacía el carruaje de oro, joyas y todo lo que encuentra. Para cuando el príncipe se da cuenta de lo que pasa, estos ya van muy adelante. Sus guardias intentan alcanzarlos, pero ya no hay forma. Los dos escapan con todo el botín. Furioso, el príncipe ordena llenar el reino con rótulos de recompensa por Robin.

También le pide a su servidor más leal, el sherifff de Nottingham, que esté listo para atraparlo. Aún con el riesgo encima, Robin sigue con su misión, devolverle al pueblo lo que les quitaron. Y Nottingham es el lugar donde urge hacerlo. La gente pasa hambre y muchos reciben castigos solo por no poder pagar los impuestos.

Para no levantar sospechas, le pide al Fraile Toc.  Toc llega a la casa de Oto, un perrito con la pierna lastimada que aún así no puede darse el lujo de descansar. Cuando el fraile le deja unas monedas de oro, Oto no lo puede creer. Con esa ayuda tal vez sí logre llegar a fin de mes.

Pero justo cuando parece que por fin tendrá un respiro, aparece el sherifff. Escucha un pedazo de la conversación y en cuanto oye la palabra monedas se le ilumina la cara. Entra con la excusa de cobrar impuestos, aunque todos saben que siempre se queda con una parte. Oto y To alcanzan a esconder las monedas y le aseguran que no tiene nada.

Apenas y logran sobrevivir. El sherifff no les cree. Revisa toda la casa hasta que las encuentra. escondidas en la bota de yeso de Oto sin una gota de compasión. Sacude la bota hasta llevarse la última moneda. Después pasa por la casa de la señora Conejo, donde la familia celebra el cumpleaños del pequeño Skipy.

Con mucha ilusión, su madre le entrega su regalo, una sola monedita de oro que lo tomó muchísimo esfuerzo ahorrar. Quiere que Skippy, al menos por hoy, pueda comprarse algo que él realmente desee. Sin embargo, el sherifff vuelve a aparecer antes de que el pequeño siquiera pueda tocar su regalo. Él ya se lo ha llevado. Deja Skippy sin nada con los ojos llenándose de lágrimas.

En eso entra un hombre ciego pidiendo limosna. La señora conejo no tiene dinero, pero lo invita a pasar un momento para descansar y comer algo. El hombre acepta y entonces se quita el disfraz. Es Robin Hood. llegó encubierto para felicitar a Skippy  por su cumpleaños y trae un regalo, su arco, una flecha y hasta su gorro.

El pequeño se queda fascinado. Ahora puede jugar a ser exactamente como Robin Hood. La señora conejo le agradece a Robin por devolverle un poco de  esperanza al pueblo, pero él todavía tiene otra sorpresa, un pequeño saquito de monedas. Asegura que pronto llegará el día en que Nottingham vuelva a estar en paz.

Aquí comienza nuestro análisis. Como te comenté, Robin Hood no es un invento de Disney. Es una leyenda que existe desde hace más de 500 años. Por eso, algunos historiadores creen que podría estar inspirada en una persona real. Para averiguarlo, tenemos que irnos a la obra que lo volvió famoso, La haaña de Robin H.

La versión impresa más antigua que se conserva es de alrededor del año 1500, aunque muchos expertos creen que la historia original se escribió a mano un poco antes, quizás hacia 1450. En esta, Robin es un yeomán, un campesino de clase media. Y desde esta posición ve que tanto funcionarios del gobierno como clérigos de la iglesia que deberían proteger a la gente común en realidad se aprovechan de ella.

Cobran impuestos exagerados y aplican castigos injustos a quienes no pueden pagarlos. Robin lo presencia todos los días hasta que llega a un punto en que simplemente se harta. Decide que de ahora en adelante va a robar, pero no para enriquecerse él, sino para proteger a quienes nadie defiende. Poco a poco se va rodeando de personas que piensan igual.

Uno de los primeros es el pequeño John, que se vuelve prácticamente su mano derecha. Juntos forman un pequeño equipo y se organizan. saben que por el bosque pasan viajeros ricos y poderosos, así que se esconden entre los árboles para interceptarlos y quitarles dinero. Pero un día detienen a alguien que no encaja con ese perfil, un viajero llamado Sir Richard at the Lee.

Desde que lo ven notan que no trae joyas, no presume riqueza y de hecho parece estar pasando por un mal momento. Cuando Robin y sus hombres se acercan, Sir Richard les confiesa que lo único que lleva son unas cuantas monedas. Les explica que su hijo cometió un crimen y terminó en la cárcel. Para pagar la fianza, él tuvo que pedir un préstamo enorme a la Bad de la Iglesia Santa María y ahora debe 400 libras, una cantidad que jamás podrá reunir.

Si no paga, perderá sus tierras y se quedará en la calle. La historia conmueve a Robin. En lugar de quitarle lo poco que tienen, va a ser lo contrario. Le presta 400 libras, le da ropa nueva, un caballo y hasta manda al pequeño John acompañarlo. De esta manera, la historia muestra que Robin no solo ayuda con dinero, también les devuelve un poco de dignidad.

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