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La Triste REALIDAD de la MUERTE de Pernell Whittaker..

Pernel Sweet P Whitaker fue un talento único en una generación, un genio defensivo, medallista de oro olímpico y campeón mundial en cuatro divisiones. En el ring era intocable. Su juego de pies, reflejos y habilidades para el contraataque lo convirtieron en uno de los boxeadores más puros que el deporte haya visto.

 Pero fuera de las cuerdas, la vida no fue tan amable. Luchó con problemas financieros, adicciones y demonios personales que lo persiguieron mucho después de que sus días de pelea terminaran. Se enfrentó a los mejores boxeadores de su era y venció a la mayoría. Pero la pelea más difícil de todas llegó después de que las luces se apagaran.

 Al final la tragedia golpeó cortando su vida de manera repentina en un oscuro día de 2019. Esta es la historia de Pernel Whitaker y lo que realmente no sabías sobre él. Bienvenido al lado oscuro del boxeo, donde desvelamos todos esos secretos que este increíble pero aterrador mundo quiere mantener enterrados. Empezamos. Pernelaker vio la 2 de enero de 1964 en Norfolk, Virginia, una ciudad marcada por calles duras y un fuerte arraigo obrero.

 Su infancia, inmersa en un entorno de pobreza, crimen y violencia, fue difícil, pero desde pequeño demostró habilidades excepcionales, reflejos prodigiosos, gran equilibrio y una coordinación mano ojo sobresaliente. Su madre, quien lo nombró inspirándose en un actor de Hollywood, jamás imaginó que su hijo se convertiría en uno de los boxeadores técnicamente más dotados de la historia.

 A los 8 años, Waker se puso unos guantes de boxeo por primera vez y dejó en evidencia su talento natural. Guiado por entrenadores de la zona, desarrolló un estilo elástico y defensivo basado en el movimiento constante y los contraataques en contraste con el enfoque agresivo de otros jóvenes boxeadores. Witacker se especializaba en esquivar golpes y anticipar movimientos, habilidades que lo distinguían ampliamente de sus contemporáneos.

La trágica muerte de Pernell Whitaker, uno de los grandes del boxeo de los 90 que despojó del título mundial al Zurdo Vásquez

 Como Amateur, fue un verdadero prodigio. Disputó cerca de 500 combates y sufrió muy pocas derrotas. Su velocidad, desplazamiento y precisión lo hacían prácticamente inalcanzable. Ya en su adolescencia era reconocido como uno de los mejores boxeadores aficionados del planeta. Con varios campeonatos nacionales en su haber, captó la atención de las figuras más relevantes del boxeo.

 Su consagración llegó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, donde formó parte de uno de los equipos de boxeo estadounidense más destacados, compartiendo escena con futuros campeones como Evander Hollyfield, Meldrick Taylor y Mark Brelland. Entre tantos talentos, Witacker brilló con luz propia gracias a su dominio defensivo y golpes certeros, culminando su participación con una impecable actuación en la final que le otorgó el oro olímpico en peso ligero.

Con su medalla colgando y el reconocimiento generalizado, Witacker ya era comparado con leyendas como Willy Pep y Nicolino Loche. El paso al profesionalismo era cuestión de tiempo. en 1984 dio el salto y comenzó a construir su legado, mostrando que a diferencia de muchos campeones olímpicos, su éxito amateur se traduciría perfectamente en el boxeo rentado.

 Su estilo adaptado a combates extensos y su increíble sentido del ritmo lo hacían casi intocable. En apenas 10 meses disputó siete peleas acumulando triunfos sobre oponentes de calidad. Aunque su estilo defensivo generaba dudas en algunos críticos, Witacker despejó cualquier incertidumbre en su duodécimo combate al dominar a Roger Mayweather, un excampeón mundial temido por su pegada gracias a su astucia en el desplazamiento y su puntería quirúrgica.

Esa victoria cimentó su reputación y lo impulsó a la disputa por el título mundial. En 1989 se enfrentó a Greg Hogen por el campeonato ligero de la IBF. Haugen, conocido por su dureza, no pudo resistir la cátedra de Jab, combinaciones y defensa que Whtaker impuso, llevándose una clara decisión unánime y su primer título mundial a los 25 años.

 En ese momento, Whter ya era mucho más que un campeón. Se había ganado un lugar entre los mejores del boxeo gracias a su capacidad de hacer ver comunes a los mejores peleadores. La categoría de peso ligero tenía un nuevo soberano y el mundo comenzaba a darse cuenta de la magnitud de Sweet Pe. Tras su conquista del título ligero de la IBF, Witacker buscó consolidar su dominio absoluto.

 Su primera gran misión fue vengar su controvertida derrota ante José Luis Ramírez, a quien enfrentó nuevamente en 1989. Esta vez la victoria de Whitacker fue contundente y sin discusión, ganando por decisión unánime y sumando el cinturón ligero del CMB. Continuó arrasando en la división, enfrentando en 1990 a Azu McNelson, el sólido campeón super pluma del CMB que subía de categoría.

 Nelson, pese a su fama de incansable guerrero, fue neutralizado completamente por la maestría defensiva de Whitaker, quien ganó otra decisión dominante. En 1991, Whitaker completó su gesta al vencer a Juan Nazario y capturar el título ligero de la AMB, convirtiéndose en el primer campeón indiscutido de peso ligero desde Roberto Durán.

 Esta impresionante hazaña lo consolidó como una leyenda viviente del deporte, siendo nombrado boxeador del año por la revista Ring. Su estilo único de frustrar a rivales con su movilidad de cabeza, impecable juego de pies y contraataques precisos, lo hacía inalcanzable en el cuadrilátero. Sus peleas se volvían lecciones de futilidad para sus oponentes, quienes rara vez lograban conectarle golpes claros.

 Entre sus últimos combates destacados en el peso ligero estuvo su victoria sobre Jorge Páez en 1992, otra exhibición de superioridad técnica. Para ese entonces, Wtaker ya era reconocido ampliamente como el mejor boxeador libra por libra del planeta. Sin retos importantes en las 135 libras, decidió buscar nuevas glorias en divisiones superiores.

 Al incursionar en el peso Welter Junior continuó su dominio conquistando el título de la IBF, aunque lo más grande para él aún estaba por venir. En 1993, Pernel Waker aceptó el desafío de medirse contra Julio César Chávez, uno de los boxeadores más respetados y temidos de todos los tiempos. Chávez llegaba invicto con una asombrosa marca de 87 triunfos y era considerado por muchos como el mejor libra por libra del mundo.

 El enfrentamiento pactado en peso welter representaba para Witacker la oportunidad de ganar otro título y probar su supremacía sobre la leyenda mexicana. La pelea tuvo lugar en el Alamodón de Texas ante más de 60,000 seguidores de Chávez que crearon un ambiente cargado de tensión. Sin embargo, una vez iniciada la acción, quedó claro que Wiacker dominaba por completo los 12 asaltos.

 Con una defensa impecable, neutralizó el ataque de Chávez, quien era conocido por su presión constante y potentes golpes al cuerpo. Wer con su agilidad, contraataques precisos y magistral juego de pies, hizo ver a Chávez lento y predecible. controló el ritmo, conectó los mejores golpes y anuló por completo la ofensiva del mexicano.

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