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El último viaje del U-486: El destino de un submarino en la Segunda Guerra Mundial

Las pruebas mostraron que Alverageich reducía la eficacia del sonar enemigo en más del 40%. En una época en la que los submarinos alemanes eran casados sin piedad, esta innovación ofrecía una esperanza de supervivencia. Sin embargo, la tecnología tenía sus desafíos. El recubrimiento reducía ligeramente la velocidad del submarino alrededor de medio nudo.

Era crucial una instalación perfecta. Si las placas se desprendían bajo presión, comprometían toda la misión. A pesar de los riesgos, la apuesta era clara. El comando de U486 fue asignado al capitán Leutnan Gerard Mayer, un oficial de 30 años conocido por su sangre fría y su habilidad técnica. Meyer había servido en varias unidades antes de recibir el mando de su propio submarino.

Sus compañeros lo describían como reservado, disciplinado y meticuloso, el comandante perfec

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