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¡De hombre fuerte del poder a noches de lágrimas tras las rejas! Genaro García Luna confiaba ciegamente en Luis Cárdenas Palomino VL

¡De hombre fuerte del poder a noches de lágrimas tras las rejas! Genaro García Luna confiaba ciegamente en Luis Cárdenas Palomino

Hay un hombre encerrado en el penal del altiplano. La prisión de máxima seguridad más temida de México, que durante años fue uno de los policías más poderosos del país. Tenía un cargo que sonaba inofensivo, director de seguridad regional de la policía federal, pero ese título era una máscara.

En la realidad, este hombre era el brazo ejecutor de Genaro García Luna, el que hacía el trabajo sucio, el que daba las órdenes que García Luna no podía dar en público, el que entraba a los cuartos de interrogatorio cuando las cámaras se apfagaban. Hoy duerme en una celda del altiplano, condenado a 5 años y 3 meses de prisión por tortura.

Tortura documentada, probada, sentenciada por un juez federal. Y cuando termine esa condena, si es que la termina sin que le añadan más años, le espera otro juicio, otro proceso, otros cargos. Porque este hombre no solo torturó inocentes para fabricar confesiones falsas que presentar en televisión, también dejó que 2000 armas de guerra entraran ilegalmente a México desde Estados Unidos y terminaran en manos de los cárteles que asesinaron a miles de mexicanos durante la guerra contra el narco.

Y hay algo más, algo que hace que esta historia es diferente a cualquier otra que hayamos contado. Algo que tiene que ver con quién estaba encerrado en la celda de al lado cuando Cárdenas Palomino llegó al altiplano. Una persona que él mismo había torturado 20 años antes. Una persona que llevaba 16 años presa por un crimen que nunca cometió.

Un crimen inventado por Cárdenas Palomino y que ahora compartía prisión con su propio torturador. Su nombre es Luis Cárdenas Palomino y si viste nuestro video sobre Genaro García Luna, el secretario de seguridad pública de Felipe Calderón, que fue condenado en Estados Unidos por trabajar para el cártel de Sinaloa.

Entonces, ya sabes quién es este hombre. Es el número dos, el segundo al mando, La sombra de García Luna, el hombre que ejecutaba las órdenes más oscuras del aparato de seguridad más corrupto de la historia reciente de México. Pero hay algo en la historia de Cárdenas Palomino, que la hace diferente a cualquier otra que hayamos contado en este canal.

Algo que tiene que ver con la persona que dormía a una cels de distancia de él en el altiplano, una persona a la que Cárdenas Palomino le destruyó la vida 20 años atrás y que ahora, por las ironías brutales de la justicia mexicana, terminó encerrada en la misma prisión que su torturador. persona se llama Israel Ballarta y su historia es la prueba más brutal de que en México puedes pasar 20 años preso, 20 años sin sentencia, 20 años sin juicio, 20 años pudriéndote en la prisión de máxima seguridad más dura del país, por

un crimen que nunca cometiste, fabricado por policistas que cobraban su sueldo del Estado y que después terminan presos ellos mismos en la misma celda que sus víctimas. Para armar esta investigación cruzamos los expedientes del caso Florence Casés y Real Vallarta, la sentencia del juez Jesús Alberto Chávez Hernández de agosto de 2025.

Los documentos del caso Rápido y furioso presentados ante el tribunal de Hermosillo y los testimonios de funcionarios estadounidenses que declararon en el juicio contra García Luna en Nueva York. Y lo que encontramos no es solo la historia de un policía corrupto que abusó de su poder. La historia de un sistema completo, la historia del aparato de seguridad pública de México durante el sexenio de Felipe Calderón, un sistema donde los policías torturaban inocentes para presentar resultados en televisión, donde se fabricaban bandas criminales

que no existían para justificar presupuestos millonarios, donde el secretario de seguridad trabajaba para los narcos subordinados recibían condecoraciones por combatirlo. Y donde los que pagaban las consecuencias, los que realmente terminaban en la cárcel, eran personas que no tenían nada que ver con nada, personas como Israel Vallarta, que perdió 20 años de su vida por una mentira.

Antes de contarte cómo vive Cárdenas Palomino hoy en el altiplano, necesitas entender qué hizo la noche del 9 de diciembre de 2005, la noche del montaje, la noche que lo convirtió en torturador y que destruyó la vida de al menos cinco personas inocentes. Cárdenas Palomino no llegó a ese puesto por casualidad. Fue un ascenso calculado dentro de la estructura de poder de García Luna.

Cuando García Luna fue nombrado director de la Agencia Federal de Investigación en el gobierno de Vicente Fox, Cárdenas Palomino ya estaba con él. Era su hombre de confianza, su operador, el que se encargaba de los asuntos que García Luna no podía o no quería manejar directamente. Cuando García Luna saltó a la Secretaría de Seguridad Pública con Felipe Calderón en 2006, Cárdenas Palomino subió con él.

lo nombró director de seguridad regional. Un título que suena a cargo administrativo, pero que en la práctica significaba tener bajo su mando a miles de agentes desplegados por todo el país. Significaba controlar operativos. Significaba decidir a quién se detenía y a quién se dejaba pasar. significaba ser el hombre que hacía que las cosas pasaran sobre el terreno.

Y durante esos años, los años de la guerra contra el narco de Calderón, los años más violentos de la historia moderna de México, los años en que morían miles de personas cada mes. Cárdenas Palomo fue condecorado múltiples veces por su supuesta labor contra el crimen organizado. Recibió reconocimientos oficiales. apareció en conferencias de prensa presentando resultado.

Fue alabado por la prensa como un policía eficaz, un policía que daba resultados. Los resultados eran montajes, las detenciones eran fabricadas, las confesiones eran obtenidas con bolsas de plástico y golpes, y el sistema de seguridad que él y su jefe dirigían trabajaba en realidad para el cártel de Sinaloa, pero eso nadie lo sabía todavía o nadie quería saberlo.

El 9 de diciembre de 2005, los televidentes mexicanos que encendieron la televisión temprano por la mañana vieron algo insólito. matutino de Televisa conducido por Carlos Loret de Mola, comenzó una transmisión en vivo y en directo de un operativo policial. Las cámaras mostraban un rancho en la carretera libre México Cuernavaca.

Agentes de la Agencia Federal de Investición, la AFI, que dependía directamente de García Luna, entraban al rancho con armas largas, con chalecos antibalas, con cascos tácticos. El operativo tenía toda la estética de una intervención de élite contra una organización criminal peligrosa y adentro del rancho encontraban a dos personas, un hombre mexicano y una mujer francesa.

sacaban con las manos en la cabeza, los ponían contra la pared, les gritaban, los interrogaban frente a las cámaras y los presentaban como los líderes de una peligrosa banda de secuestradores llamada Los Zodiaco, responsable de múltiples plagiarios en el Valle de México. Hombre era Israel Vallarta Cisneros, de 35 años. La mujer era Florence Marie Luis Caséscrepin, ciudadana francesa de 31 años.

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