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El día que Murió el INDIO SOLARI – DOCUMENTAL- Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Como un joven artista de la Plata termina convirtiéndose en el músico más convocante del país. ¿Cómo nacen los redonditos de ricota? ¿Y por qué cambian para siempre la historia del rock nacional? ¿Qué ocurre detrás de la ruptura con Sky Bailingson? ¿Cómo se construye la mística de las misas recicoteras? ¿Qué papel juegan tragedias como el caso Bulácio o la noche de Ola en su leyenda? Y sobre todo, como un hombre que siempre desconfía de la fama termina convirtiéndose en uno de los mayores mitos de la cultura argentina.

Para responder a estas y otras preguntas, haremos un recorrido que culminará el 5 de junio de 2026, el día que murió el indio Solari. 10 dormirá. Los años de formación. Son pocos los periodistas que aseguran que mucho antes de convertirse en músico, el indio construye una muy especial cosmovisión para interpretar el mundo.

 Se trata de un ser sensible y desconfiado, alguien que desde muy temprana edad ya parece intuir que algo se esconde tras los entretelones de la realidad. Un buscador nato, para decirlo sin rodeos, Carlos Alberto Solari, nace el 17 de enero de 1949 en la ciudad de Paraná. Aunque gran parte de su infancia y adolescencia transcurre en La Plata, la Argentina que lo rodea atraviesa una época de profundas transformaciones culturales.

El rock comienza a desarrollarse como una expresión juvenil propia y aparecen figuras que buscan crear una identidad diferente a la música comercial de la época. En ese contexto, Solari absorbe influencias muy diversas. Lee compulsivamente, se interesa por las artes visuales, consume literatura contracultural y desarrolla una mirada crítica sobre la sociedad que lo rodea.

Durante los años 60 trabaja en distintos empleos y participa en círculos artísticos alternativos, más como un observador obsesivo que otra cosa. Se alimenta de imágenes, metáforas y personajes que encuentran libros, calles y conversaciones. Es insaciable. A comienzos de la década de 1970 conoce a personas que marcarán definitivamente su destino artístico.

 Entre ellas aparece una figura fundamental, Eduardo Bailingson. Skye, como pronto será conocido, comparte intereses culturales similares y una visión poco convencional sobre el arte y la música. La conexión creativa entre ambos resulta inmediata y se llena de madrugadas eternas. Al mismo tiempo surge otra protagonista indispensable.

 Se trata de Carmen Castro.  Su papel excede ampliamente las tareas habituales de una representante. Poli aporta organización, visión estratégica y una enorme capacidad para sostener proyectos en condiciones adversas. Décadas más tarde, muchos observadores coincidirán en que la historia del indio y de los redondos resulta imposible de comprender sin su presencia.

 La segunda mitad de los años 70 encuentra el país bajo la sombra de la dictadura militar. Los espacios culturales independientes sobreviven con dificultades y muchos artistas enfrentan censura, persecución o directamente se exilian. En ese escenario, con todo en contra, comienza a tomar forma un proyecto artístico extraño, marginal y profundamente distinto a todo lo que existe en ese momento.

 No es una banda convencional, ni un colectivo teatral, ni una compañía performática. Es una mezcla de todas esas cosas. Es en parte la fantasía de Solari, por fin derramándose sobre el mundo. Hacia 1976, ese experimento recibe un nombre que con el tiempo adquirirá dimensiones míticas, Patricio Rey y sus redonditos de ricota.

Lo que empieza como una aventura artística casi clandestina está a punto de transformarse en uno de los fenómenos más extraordinarios de la cultura argentina, el nacimiento de una leyenda. Quienes estuvieron ahí, no duden en afirmar que los primeros espectáculos de la banda se parecen más a experiencias artísticas colectivas que a recitales de rock tradicionales.

 En el centro de todo aparece una figura invisible, Patricio Rey. Nadie sabe exactamente quién es. Algunos recién llegados creen que se trata del líder del grupo. Otros imaginan que es un músico oculto o un productor misterioso. En realidad, Patricio Rey es un personaje ficticio, una invención colectiva que funciona como una especie de símbolo interno de la banda.

 La idea resulta brillante. Mientras otros grupos construyen su identidad alrededor de nombres propios, los redondos crean un mito. Desde el comienzo, la leyenda forma parte de la obra. No hay en ellos música y nada más, hay conjuro. Es por eso que no resulta extraño que se hable de sus recitales como misas.

 Ya vamos a llegar a eso. Ahora nos resta saber que sobre esos primeros rifs aparecen letras cargadas de imágenes ambiguas, referencias culturales, ironías políticas y escenas difíciles de descifrar. Cada canción parece esconder múltiples significados. Solari demuestra ser un compositor tan amplio como hermético.

 La llegada de la democracia en 1983 abre un nuevo escenario para el rock argentino. Mientras muchas bandas buscan ingresar a los grandes medios de comunicación, los redondos continúan construyendo un camino propio con furia. En 1985 editan Gulp, su primer álbum de estudio dando puntapié inicial a un ascenso meteórico.

 2 años después, en el 87 llega octubre. Con el paso del tiempo será considerado uno de los discos más importantes de la historia del rock argentino. Su portada, diseñada por el artista Rockbole, se vuelve un icono cultural casi de inmediato. Y acá vale la pena detenernos para hacer énfasis en algo.

 Los redondos parecían intervenir e impactar en su presente de modo directo. Nunca se trató de una de esas bandas que precisan de la distancia para ser rescatadas como un fenómeno. Les tocó quizás la más difícil de las tareas, ser héroes en tiempo directo. Y Solari estuvo a la altura. Las canciones de los redonditos profundizan la identidad del grupo.

 El sonido gana fuerza y las letras del indio se vuelven más densas, más oscuras y más sugerentes. Para muchos seguidores, aquí nace definitivamente el universo ricotero. Los redondos, de modo lento, pero sin pausa, pasan de ser una banda de culto a convertirse en el mayor fenómeno popular del rock argentino. Pero claro, junto a los estadios llenos, las multitudes y la idolatría, también llegan las primeras controversias que acompañarán al grupo durante el resto de su historia.

Hablamos de controversias fatales. La década que cambia el rock. Los años 90 encuentran a la Argentina atravesando profundas transformaciones económicas, sociales y culturales. La televisión multiplica su influencia, las grandes discográficas expanden sus negocios y el rock nacional se convierte en una industria cada vez más poderosa y por momentos artificial.

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