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Aleks Syntek y su casa en México – así vive a los 56 tras sus años más polémicos.

Las luces del escenario acaban de apagarse, pero los aplausos todavía resuenan en la noche mexicana. A sus 56 años,  Alex Ctech se seca el sudor, esboza una sonrisa cansada y abandona el lugar del concierto. Después de  muchos años enfrentándose a la opinión pública, lo que más espera en este momento ya no son las fiestas, sino la tranquilidad  junto a su familia.

Cuando su salud lo obligó a detener temporalmente  su trabajo, Alex comprendió con mayor claridad el valor de quienes siempre permanecieron a su lado. Siempre he dicho que ahí te das cuenta en esas adversidades como las enfermedades, que el amor no se demuestra con chocolates y florecitas y ramos de rosas, se demuestra con acis.

 Karen Coronado y sus dos hijos, Natalia y Matías, han presenciado tanto sus días más brillantes  como sus etapas más difíciles. Afuera todavía permanecen los titulares polémicos, las frases  convertidas en memes y los innumerables juicios. Pero detrás de esa puerta existe  un Alex Cteech muy diferente.

 Entonces, ¿cómo es su vida actual? ¿Qué revela su casa en México sobre  el hombre que está detrás del escenario y cómo lo cambiaron aquellos  años de controversia? El video de hoy irá revelando una por una las respuestas a estas preguntas. La casa  de Alex CEC en la ciudad de México está rodeada por una densa capa de vegetación que oculta  gran parte de la propiedad de las miradas del exterior.

 La construcción de varios niveles pintada de blanco, sus grandes ventanales y la escalinata de piedra que conduce  desde el jardín hasta la entrada principal crean una sensación moderna pero discreta. En la parte trasera se encuentran  una piscina al aire libre, un patio de piedra y varias tumbonas colocadas bajo los árboles.

 Desde allí se pueden observar  los distintos niveles de la casa elevándose gradualmente, mientras que la terraza superior ofrece vistas  hacia la ciudad con barandales de vidrio, muebles de exterior y una pérgola de listones. Es un espacio  pensado para las comidas en familia, las conversaciones prolongadas o unos minutos de descanso después de una agenda ocupada.

  En el interior, la sala principal recibe abundante luz gracias a los amplios ventanales que llegan casi  hasta el techo. Los sofás blancos, el sillón de cuero rojo y la alfombra marrón  hacen que el espacio resulte menos frío, pero el piano de cola colocado  junto a la ventana es el detalle que mejor refleja la personalidad de Alex.

 Detrás  del instrumento se extiende una amplia zona verde, haciendo que ese rincón  funcione tanto para recibir visitas como para tocar algunos acordes  cuando aparece una melodía inesperada. Por eso la música no permanece encerrada  dentro del estudio. Está presente en la vida cotidiana,  en el mismo lugar por el que Karen Coronado, Natalia y Matías pasan,  conversan y se reúnen.

En otra zona de convivencia, los amplios sofás, la estantería,  la mesa redonda y el árbol genealógico colgado en la pared crean una atmósfera más cercana.  Estos detalles quizá no sean costosos en el sentido tradicional, pero dejan bastante claro  qué ocupa el centro de esta casa.

 El comedor está conectado con la sala y destaca por una larga mesa de madera, sillas tapizadas  con diseños coloridos y un telescopio colocado junto a la pared. A un lado se encuentra la  cocina moderna con gabinetes de color rojo oscuro y una encimera alargada. La combinación  de colores intensos, muebles funcionales y objetos utilizados cada  día hace que este lugar conserve la esencia de un verdadero hogar  en lugar de parecer un espacio creado únicamente para exhibirse.

Alex  también reservó una zona para el ejercicio y el entretenimiento. Una caminadora pesas, un  saco de boxeo y un futbolito amarillo están distribuidos cerca de un amplio balcón, permitiendo  que los miembros de la familia descansen o se ejerciten sin salir de casa.

 La parte  más importante para Alex sigue siendo su estudio de grabación. La consola de sonido,  las pantallas, los monitores, el micrófono y los equipos  de producción musical rodean su lugar de trabajo. Los teclados,  sintetizadores, pianos eléctricos, guitarras y bajos permanecen a su alcance, permitiéndole pasar de un  instrumento a otro mientras compone.

La iluminación azul y violeta hace que la habitación se sienta más cerrada y  concentrada que el resto de la casa. El valor de la casa, por tanto,  no está en su tamaño ni en un precio que nunca ha sido revelado. Está en su capacidad para proteger la  privacidad, alimentar la creatividad y mantener a Alex cerca  de las personas más importantes.

Sin embargo, por muy discreta que sea, esta casa tampoco puede borrar las polémicas que acompañaron su nombre. Y para comprender por qué Alex  necesita un lugar tan tranquilo, hay que regresar a los años más ruidos de su carrera. Durante años fue  reconocido por su lugar dentro del pop mexicano, pero a partir de  2017 muchas conversaciones sobre su música terminaron desplazadas por sus opiniones sobre el reggaetón  y la industria urbana.

Alex cuestionaba que un solo género ocupara gran parte de la radio y de los espacios públicos. También criticaba las letras con contenido para adultos cuando eran reproducidas frente a niños. Su intención era defender una mayor diversidad musical, pero eligió expresiones demasiado agresivas. El debate dejó de centrarse en la programación de las emisoras y comenzó a girar alrededor de su rechazo  hacia todo un movimiento cultural.

La situación se agravó en 2018. Después de que un usuario calificara sus canciones como música para oficinistas, Alex  respondió con varios mensajes impulsivos en Twitter. Entre ellos apareció la frase  música de delincuentes, utilizada para referirse a ciertos estilos urbanos.  Sus palabras provocaron rechazo inmediato, generaron numerosos memes y reforzaron la idea de que existía una  profunda distancia entre el cantante y las nuevas generaciones.

El conflicto  también tuvo una consecuencia institucional. En ese momento, Alex colaboraba como embajador de buena voluntad de UNICEF, México. La organización señaló que sus mensajes  no correspondían con los principios de respeto y defensa de los derechos humanos, que debía representar una figura vinculada a su trabajo.

 Poco después dejó de ocupar ese cargo. Más allá de las distintas versiones sobre su salida, aquel episodio demostró que sus declaraciones ya no afectaban únicamente su imagen en internet. Desde entonces, cada vez que Alex hablaba sobre música urbana, sus comentarios anteriores volvían a circular. Para quienes crecieron escuchando sus canciones, seguía  siendo un compositor importante del pop mexicano.

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