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ERNESTO ALONSO: La ASQUEROSA VERDAD que Ocultó 50 Años… y El accidente que casi lo deja PARALÍTICO

Contrato laboral de Baladés fue transferido simultáneamente a una filial de distribución cinematográfica en Los  Ángeles con un salario mensual garantizado en moneda estadounidense. La prensa de la Ciudad de México publicó una breve nota informando sobre un sabático de investigación artística en el extranjero, cerrando el escrutinio público sobre el paradero de ambos.

 El aislamiento geográfico en aquella  península del Pacífico no mitigó las fricciones domésticas, sino que las comprimió dentro de un perímetro vigilado. El personal de servicio contratado por la agencia Coronado Domestic Help tenía prohibido pernoctar dentro del inmueble después de las 6 de la tarde. Los repartidores de la zona recuerdan que los pedidos de abarrotes  se entregaban en la puerta trasera bajo la supervisión de un chóer particular armado con un revólver calibre 38.

Entre enero y marzo de 1970, la policía local acudió en cuatro ocasiones a la calle Glorieta atendiendo reportes vecinales por ruidos altisonantes y  copas rotas. Las bitácoras de la compañía telefónica del sur de California documentan un intento de conexión de larga distancia  hacia Guadalajara, bloqueado por el conmutador interno el domingo 12 de abril a las 11 de la noche.

36 horas más tarde, el motor de ocho cilindros del vehículo principal se encendió en el garaje con las luces apagadas. Dentro de la cabina climatizada del sedán, el diálogo discurría bajo una tensión acústica que sofocaba el zumbido del aire acondicionado. El pasajero exigía la devolución inmediata de su pasaporte retenido en la guantera  central, argumentando un compromiso impostergable de rodaje  en los estudios Churubusco.

quien conducía, respondió acelerando el motor sobre la recta de la carretera estatal 75, superando el límite de velocidad permitido por la patrulla de caminos. El peritaje forense, reconstruido por la aseguradora Lloyds of London determinó que hubo un forcejeo físico sobre la palanca de velocidades a la  altura del kilómetro 12.

Las huellas dactilares recuperadas del volante evidenciaban una presión externa ejercida desde el asiento derecho para desviar la trayectoria hacia el muro de contención de hormigón. El roce de los neumáticos contra el asfalto mojado duró apenas 3 segundos antes del  estruendo definitivo contra el metal de la valla perimetral.

Cuando el vapor del radiador comenzó a disiparse sobre el terraplen, la puerta del copiloto se abrió mediante un empujón mecánico desde el interior. El actor abandonó la carrocería abollada, sacudiéndose los cristales del abrigo de lana inglesa, sin dirigir una sola mirada hacia el conductor atrapado bajo el tablero instrumental.

Un repartidor nocturno de  leche que transitaba por la zona ofreció solicitar asistencia médica por radio, pero el ileso  rechazó la ayuda ofreciéndole un billete de $100 a cambio de un traslado inmediato a la estación ferroviaria. Antes de subir al camión de carga, el fugitivo abrió la cajuela destrozada para extraer un portafolios de cuero marrón que contenía sus certificados de nacimiento y 30,000 pesos en bonos al portador.

  Las actas de tránsito del precinto policial número 9 registraron el hallazgo del vehículo abandonado 22  minutos más tarde, con el motor aún echando humo y el asiento izquierdo empapado en sudor frío. A las 8  de aquella misma mañana, un apoderado legal voló en un jet privado desde el aeropuerto de Toluca, aterrizando directamente en la pista  militar de North Iceland.

El abogado gestionó el alta voluntaria del paciente  antes de que los cirujanos pudieran fijar placas de titanio sobre las vértebras lumbares L4 y L5 dañadas por la compresión. Mientras una ambulancia aérea privada despegaba de regreso hacia la capital mexicana con el realizador sedado, el desertor cruzaba la frontera estatal hacia el territorio de Nevada.

 El registro civil del condado de Clark en Las Vegas despachó una licencia nupcial urgente el jueves 16 de abril a nombre del fugitivo y una ciudadana norteamericana llamada Virginia Hill. Aquel sacramento relámpago liquidó legalmente cualquier posibilidad de extradición por abandono de persona en California.

 Cerrando el capítulo judicial con un acta sellada por $.  El regreso a los sets de grabación ocurrió 60 días después, bajo un hermetismo  que castigaba con el despido cualquier alusión al corsé  ortopédico oculto bajo las camisas. La columna vertebral sanó soldando los huesos en un ángulo rígido, obligando al realizador a caminar con una postura erguida que la prensa confundió con altivez nobiliaria.

El nombre de quien escapó aquella madrugada jamás volvió a pronunciarse en las reuniones de pauta  del sexto piso, ni figuró en los presupuestos anuales de la empresa. 32 años más tarde, un infarto  masivo fulminó al antiguo protegido en un sanatorio de Santa Mónica, cerrando  el expediente vital, sin una sola corona fúnebre enviada desde las oficinas administrativas  de la capital.

Para entonces, el hombre de las gafas oscuras ya había aprendido que el afecto era una partida contable, que requería  garantías hipotecarias para no desvanecerse en el asfalto. El acta bautismal número 412 de la parroquia de la Asunción  en Aguascalientes documenta El nacimiento de un varón el 28  de febrero de 1917.

bajo una moral provinciana que castigaba con el desprecio  social cualquier amaneramiento. Su padre operaba un modesto almacén de semillas mientras la madre inculcaba devociones  marianas que el adolescente recitaba de rodillas sobre pisos de barro cocido. La fuga hacia la capital ocurrió durante  la primavera de 1937, financiada mediante un préstamo irregular solicitado a las hermanas actrices  Isabel y Anita Blanch.

El joven aspirante empeñó un fonógrafo portátil de  manivela para adquirir un boleto de segunda clase en el ferrocarril central mexicano que partía  a las 6 de la tarde. Quienes compartían aquel vagón de madera recuerdan  que el muchacho viajó aferrado a una maleta de cartón amarrada con mecate, donde guardaba tres camisas almidonadas y un misal romano en latín.

Al descender en la estación de Buenavista, alquiló una tarima en una vecindad de la calle República de Cuba por 15 centavos diarios. El debut  ante el celuloide aconteció en los estudios Claandunga  en noviembre de 1937, cobrando 3 pesos diarios como bailarín de fondo tras la  estrella Lupe Vélez.

Las hojas de llamado de la productora Filmex evidencian que su primer  crédito hablado demoró 84 meses en materializarse sobre la pantalla blanca. Sucedió en el largometraje La Gallina clueca, compartiendo  encuadre con la matriarca Sara García bajo la lente del fotógrafo Alex Philips  en octubre de 1941.

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