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Lo Que El Loco Valdés Le HIZO al Único Hijo de La Chupitos Es ASQUEROSO

La boda fue por la Iglesia en la parroquia de la Sagrada Familia de la Colonia Roma, con 200 invitados que incluyeron a la familia Valdés en pleno y a la élite musical del país. La luna de miel duró 3 semanas entre Acapulco y Cuernavaca. Y entre 1961 y 1978, la pareja tuvo cuatro hijos reconocidos legalmente: Cristel Valdés Rubiales, Manuel Valdés Rubiales Junior, Carolina Valdés Rubiales y el menor Rafael Valdés Rubiales.

Cuatro hijos reconocidos legalmente. Cuatro actas de nacimiento firmadas por Manuel Valdés Castillo con la inscripción de padre y madre completa. Los dos apellidos puestos [música] por escrito, sello del registro civil de la Ciudad de México sobre cada documento. Lo que Manuel Valdés no le contó nunca a Cristina Rubiales, ni en la cama después de ninguna discusión, ni en ninguna de las conversaciones cotidianas que tuvieron durante los siguientes 40 años de matrimonio.

es que en 1987 iba a firmar un quinto reconocimiento parcial de paternidad sobre un niño que nació fuera del matrimonio en un papel privado escrito a mano que jamás llegó al registro civil de la Ciudad de México y que María Elena Saldaña iba a tener que destruir 26 años después para poder enterrar a ese mismo niño bajo su apellido único.

El primero de octubre de 1982, una noche de viernes, María Elena Saldaña terminó de hacer un show privado en el restaurante Ostería del Bohemio de la calle Hamburgo en la zona rosa de Ciudad de México. Le pagaron 45,000 pesos por hora y media de espectáculo. Salió del restaurante a las 11:22 de la noche, todavía con los restos del maquillaje de chupitos en la cara, y caminó tres cuadras hasta el bar Bombai de la calle Génova, donde había quedado de tomarse una cerveza con dos compañeros del programa de televisión donde trabajaba esa temporada. Sus dos

compañeros no llegaron nunca. María Elena se sentó sola en la barra del bar Bombai, pidió una cerveza a Corona y a las 11:47 de la noche, dos asientos a su izquierda, se sentó un hombre que María Elena reconoció inmediatamente porque lo había visto en televisión desde los 12 años, Manuel Valdés.

O al menos eso fue lo que María Elena creyó esa noche. [música] El hombre le invitó la segunda cerveza, después un mezcal. Después le pidió a María Elena el teléfono de la pensión donde vivía en aquella época, en la calle Marsella número 37 de la colonia Juárez, y le dijo que iba a marcarle el lunes a las 7 de la tarde sin falta. María Elena le creyó.

El hombre marcó el lunes a las 7:02 minutos. Lo que María Elena Saldaña no sabía esa noche del primero de octubre de 1982, porque el hombre se cuidó de no mencionárselo durante la primera media hora de conversación dentro del Bar Bon Bombai. era que llevaba 22 años casado por la iglesia con otra mujer y que en su casa esperaban su llegada esa misma noche, cuatro hijos reconocidos legalmente.

El hombre tenía 51 años, 22 años de matrimonio firmados ante un altar y cuatro hijos reconocidos en el acta del registro civil. María Elena Saldaña tenía 29 años. Ninguna pareja estable y un sueño de tener un hijo antes de cumplir los 30, lo que ninguno de los dos sospechaba esa noche del primero de octubre de 1982, mientras compartían la tercera cerveza Corona dentro del Bar Bombai.

Era que el niño que iba a nacer 5 años después de aquella conversación iba a morir solo a los 26 años. Abandonado por el hombre que él creía a su padre hasta en el momento de su entierro. La relación entre aquel hombre y María Elena Saldaña empezó esa misma semana del lunes 4 de octubre de 1982 y se mantuvo absolutamente clandestina durante los siguientes 5 años.

Le rentó a María Elena dos meses después de la primera cita, un departamento pequeño en la calle Versalles número 32 de la colonia Juárez, a 12 cuadras de la pensión donde María Elena vivía hasta entonces. El departamento tenía dos recámaras, un baño con tina y una cocineta. El alquiler mensual era de 42,000 pesos.

Lo pagaba el día primero de cada mes con un cheque cruzado a nombre del propietario del edificio, un señor llamado Hipólito Mendoza, que jamás supo quién era la inquilina real, porque el [música] contrato se firmó solo con la firma del hombre como arrendatario único. Iba al departamento de Versalles tres tardes a la semana, los martes, los jueves y los sábados.

Entre las 4 y las 8 de la tarde, después de grabar programas de televisión y antes de regresar a la casa oficial para cenar con la esposa y los cuatro hijos, María Elena ajustó toda su carrera profesional sin discutirlo nunca con él para estar disponible exactamente esas tres tardes a la semana. Rechazó funciones de Teatro Carpa los sábados por la tarde durante 5 años seguidos.

rechazó giras al interior del país que coincidieran con esos horarios y aprendió a borrarse el maquillaje de chupitos exactamente 4 minutos antes de que él llegara a tocar a la puerta del departamento. 5 años de tres tardes a la semana en un departamento alquilado a nombre de un hombre casado.

5 años de ajustar la carrera entera de la cómica más solicitada de la televisión mexicana. A los horarios sobrantes de la vida oficial de un hombre, cuyo nombre verdadero María Elena Saldaña, no iba a descubrir hasta 39 años después, lo que María Elena empezó a sospechar durante el verano de 1986. Después de tres años sin una sola conversación honesta sobre el futuro de la relación, era que él jamás iba a dejar a su esposa oficial.

Lo que María Elena decidió hacer aquel mes de agosto de 1986, sin avisarle y sin pedirle permiso, fue dejar de tomar las pastillas anticonceptivas que llevaba 4 años tomando exactamente cada noche a las 11 en punto. El primero de mayo de 1987, dentro del consultorio de la doctora Beatriz Olvera Rangel de la calle Tonalá, número 208 de la colonia Roma, María Elena recibió la confirmación.

Embarazada de 12 semanas. Él se enteró 72 horas después dentro del departamento de la calle Versalles en una conversación que duró 4 minutos y terminó con una frase que María Elena escribió esa misma noche con tinta negra Mont Blanc dentro de la página 47 de su diario personal. La frase que él le dijo a María Elena Saldaña.

El 4 de mayo de 1987 dentro del departamento de Versalles después de escuchar que estaba embarazada de 12 semanas. Está escrita textual en la página 47 del diario personal de María Elena, que sigue guardado hoy en el desván de su casa, dentro de la misma caja Bimbo donde está la carta sellada de Don Ramón y abre el primer gran misterio de este video.

Las palabras exactas que él le dijo a María Elena Saldaña aquella tarde del 4 de mayo de 1987 son 29 palabras. Si lo tienes, va a tener tu apellido y mi silencio. Cristina no se puede enterar. Yo no voy a firmar nada que llegue al registro civil. Si quieres dinero, te lo paso por debajo de la mesa.

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